Dieciocho de Septiembre: Vendrá la muerte y tendrá mis ojos...
18.09.1911 B. Frederick Cummings (bajo el pseudónimo de W. N. P. Barbellion) anotó en su Diario de un hombre decepcionado:
El funeral.
Seis años después, cuando apenas le quedaban un par de años de vida, añadió:
El funeral. No es la muerte lo que resulta tan deprimente, sino las terribles posibilidades de la vida.
18.09.1936 Anaïs Nin, en su Diario Amoroso, Fuego:
Hay veces, cuando estoy triste, que me sacudo la tristeza caminando. Camino hasta agotarme. Me regalo con una fête des yeux. Miro todos los escaparates. (...) Me compro revistas de moda y hago la vida de los aristócratas del Vogue, y me pregunto dónde podría llevar yo estas cosas,(...).
18.09.1965 César González Ruano en sus Diarios Íntimos:
A diario tengo el pensamiento de una muerte repentina. No es, ni mucho menos, una obsesión histérica; mejor, algo más que un presentimiento sereno. Mi familiaridad con la muerte ya es aburrida, monótona.
18.09.1979 Cecil Beaton en sus Diarios:
Hace mucho frio. Es posible que el sol se haya acabado, al menos el sol de agosto. Odio esta época del año. Nada que esperar, si acaso que lleguen mejores tiempos y vuelva a hacer calor.
CONSEJO PARA HOY: Vendrá la muerte, y tendrá mis ojos (y mis orejas, y mis manos, y mi polla, y todo lo mío: así es la muerte de acaparadora cuando llega). Aprovechad la ocasión y quedaos con mis Prada.
TEORÍA PARA HOY: Quizás esas veces, cuando estamos tristes y salimos de compras, estemos pensando - sin saberlo - en la muerte. Quizás no compremos para nosotros, sino que ejerzamos - sin saberlo - de estilistas amateur para el Vogue Extra Death.
[Sobredosis de muerte este fin de semana: ficción en la tercera temporada completa de Six Feet Under y poética realidad cenagosa en "La piedra en el corazón", de Luis Mateo Díez, una obra maravillosa:
Todas las preocupaciones de Liceo confluían en la desolación de la jornada, todavía el estupor no abría otra alternativa al peso de lo que continuaba pareciendo un suceso irreal que hundía la propia realidad urbana, como si en el silencio atónito de las gentes se intensificara la soledad de su indefensión y el dolor de las desapariciones, entre las noticias que modificaban gravemente los datos del atentado.]

