Thomas Bernhard... y yo

Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién y qué es ¿no? Y como esto uno lo oye millones de veces en su vida, por poco que ésta sea larga, acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen algo distinto. Incluso uno mismo está siempre cambiando de parecer. Thomas Bernhard
En 1977 Javier Marías escribió un artículo en el que pedía que se tradujeran las obras de Bernhard al castellano y, desde su puesto en el consejo asesor de Alfaguara, presentó Trastorno para su publicación en español .
Marías descubrió a Bernhard para España y, más tarde, para su propia narrativa.
Javier Marías lleva reivindicando a Bernhard desde finales de los 70.
Imagino que se conocerían años más tarde, en los 80, cuando el autor austriaco fue a vivir una temporada a un hotel de Torremolinos.
Thomas Bernhard en Torremolinos. Toma ya.
Yo conocí a Javier Marías porque era vecino de un amigo mío. Y a veces lo espiábamos. De hecho, nos pasamos varios meses pegados a la mirilla de la puerta, durante una temporada en la que cada día veíamos aparecer a una famosa escritora, muy bien casada, en nuestro descansillo. Aparecer y desaparecer dentro de la casa de Marías.
Al principio, las primeras veces que observamos a través de la mirilla a la muy bien casada, pensamos que tenían un lío. Y la idea nos encantó. Además, ella nos parecía muy guapa (aún lo es) y estupenda para nuestro Javier.
Pero según pasaban las semanas, descubrimos que la biencasada no llegaba sola, sino que cargaba con papeles, un ordenador portátil, libros... y concluímos que él le estaba ayudando a escribir algo, ¿una novela?
Meses después leí esa novela que escribió ella: es buena. Y tiene pasajes TAN Marías. Y tan Bernhard. Y hasta aquí puedo escribir.
Grados: 2º

