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Entradas etiquetadas como ‘niñas’

Cómo superar la brecha educativa a través de la tecnología

Por Brian Boye, Técnico de Comunicación de Plan International en India

En el mundo actual, la alfabetización digital se está convirtiendo en algo tan importante como la alfabetización tradicional. Más del 90% de los empleos en todo el mundo tienen un componente digital según la UIT, Unión Internacional de Telecomunicaciones. No obstante, las mujeres y las niñas siguen enfrentándose a barreras diarias que impiden su acceso y uso de la tecnología y las herramientas digitales al mismo nivel que los hombres y los niños.

En India, aproximadamente el 50% de las escuelas no dispone de baños para las niñas y el 46% de las niñas abandona la escuela antes de cumplir 15 años. Por cada año que una niña permanece en la escuela, en el futuro, sus ingresos aumentarán entre un 10-20%, y si llega a terminar la escuela secundaria, su matrimonio se retrasará 4,4 años.

Los Centros de Aprendizaje Digital de Plan International en India, creados en colaboración con Ericsson, utilizan soluciones tecnológicas para proporcionar una educación de calidad a adolescentes y mujeres de entre 15 y 25 años dentro de sus propias comunidades, para ayudarles a superar el problema que supone la movilidad para las mujeres en Nueva Delhi.

Una de las muchas razones por las que las niñas abandonan su educación es porque las escuelas están ubicadas muy lejos de sus hogares y deben recorrer largas distancias en las que se exponen a violencia, lo que lleva a los padres a temer por la seguridad de sus hijas.

Desde 2015, se han establecido 12 Centros de Aprendizaje Digital en las comunidades marginadas de Dwarka, Holambi Kalan y Rangpuri Pahadi en Nueva Delhi, en zonas de fácil acceso y seguras.

De lunes a viernes, las niñas dan clases de Inglés, Matemáticas, Ciencias, Derechos humanos y Género, desarrollo de la personalidad y salud reproductiva y sexual y también reciben orientación laboral y asesoramiento.

Los centros han sido muy beneficiosos, especialmente para las niñas como Jhanvi, que sufrió una lesión cerebral en un accidente y no pudo continuar con su educación durante un largo período de tiempo porque temía volver al colegio. Gracias a los Centros de Aprendizaje Digital, Jhanvi pudo aprender a leer y a escribir de nuevo.

Es sólo una de las muchas chicas que ha conseguido mejorar su situación después de unirse a los Centros de Aprendizaje Digital. Hasta el momento, 517 niñas asisten activamente a los 12 centros que ha instalado Plan International en India. El proyecto tiene un alcance total de más de 10.000 niñas y mujeres a través de sus diversas actividades.

El proyecto tiene como objetivo beneficiar a más de 15.000 niñas y mujeres durante los próximos tres años, haciendo que el aprendizaje y el desarrollo de sus habilidades sea asequible, en un ambiente seguro y adecuado para ellas.

El uso innovador de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en las escuelas, garantiza que las niñas, sin importar su lugar de residencia, tengan acceso a una educación de calidad.

La juventud canta para cambiar el mundo

Florence Cisse, Plan International en Senegal

En el Estudio Timbuktu, en Senegal, los jóvenes aprenden a utilizar su voz no sólo para crear música, sino para convertirla en un instrumento de transformación.

En los suburbios de Dakar, existe un estudio de música muy especial llamado Timbuktu. Aquí, los bolígrafos componen canciones sobre el papel, los ritmos hacen latir los altavoces, y la juventud de Dakar rapea la realidad de sus comunidades.

El Estudio Timbuktu utiliza la cultura y acoge a los jóvenes con ganas de hablar sobre su vida en canciones. El estudio forma parte de un proyecto puesto en marcha por Plan International con el apoyo del rapero sueco Jason Diakité, también conocido con el nombre artístico Timbuktu.

El rapero Timbuktu con algunos de los chicos y chicas que acuden al estudio impulsado por Plan International en Senegal

El rapero Timbuktu con algunos de los chicos y chicas que acuden al estudio impulsado por Plan International en Senegal

El proyecto tiene como objetivo promover la música rap como herramienta para defender y promover los derechos de los niños y las niñas. De esta forma, los jóvenes se forman acerca de sus derechos y aprenden diferentes vías de participación en el desarrollo de sus comunidades.

Un equipo de técnicos y productores jóvenes comprometidos ayuda a los chicos y chicas para que tomen contacto con el mundo de la composición, la programación, la grabación y la producción musical.

Hace poco, el estudio pidió a 15 jóvenes que trabajasen en una serie de temas centrados en los abusos sobre la infancia (particularmente en el caso de las niñas), el acceso a la educación y el liderazgo juvenil. Las canciones fueron recopiladas en el primer CD de rap en defensa de los derechos de la infancia en Dakar.

Los jóvenes que participan en el estudio aprenden a desenvolverse para poder producir su propia música

Los jóvenes que participan en el estudio aprenden a desenvolverse para poder producir su propia música

El Estudio Timbuktu ha producido el primer CD de rap en defensa de los derechos de la infancia

El Estudio Timbuktu ha producido el primer CD de rap en defensa de los derechos de la infancia

Cultivando sus capacidades y reconociendo los retos a los que se enfrenta la juventud en Dakar, el Estudio Timbuktu empodera a los jóvenes enseñándoles a utilizar sus voces para cambiar el mundo.

“Veo cómo mejoran, cómo han pasado de no saber apenas nada acerca de componer, al punto en el que están actualmente: ahora lo llevan en la sangre”, afirma el cantante Jason Diakité.

Echando la vista atrás a lo largo de su recorrido como rapero, que comenzó cuando tenía 14 años, Jason ve el estudio como una forma de hacer que los chicos y chicas que participan en él encuentren motivos para estar orgullosos, aumenten su autoestima y se empoderen.

Diakité explica: “Saber de lo que eres capaz, en eso consiste el empoderamiento. Los adultos quizá no entienden lo importante que es para los jóvenes tener voz, sentir que pueden hacer algo valioso. Tener una idea y ser capaces de plasmarla en un papel y cantarla, les hace sentirse a gusto consigo mismos”.

El papel del Estudio Timbuktu crece cada año, incrementando el número de chicos y chicas que toman parte en la lucha a través de la música y utilizando el estudio como espacio de producción así como una fuente de inspiración y creatividad musical.

Diakité mira al futuro con ilusión: “Mi esperanza para los próximos tres años es que más jóvenes puedan venir – que más personas, tanto chicos como chicas, puedan venir y aprender”.

La organización de ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo Plan International trabaja para garantizar y proteger los derechos de los niños, niñas y jóvenes. A través de programas de emprendimiento y participación juvenil, Plan International en España garantiza que los jóvenes puedan continuar su educación, accedan a un trabajo digno y tengan mejores oportunidades de futuro.

 

Una infancia en la calle es una vida sin derechos

Día Internacional de los Niños de la Calle

Por Amrullah Amrullah, gerente del programa de Protección de la Infancia de Plan International en Indonesia

Niños y niñas de la calle participan en un taller de Plan International en Jakarta

Niños y niñas de la calle participan en un taller de Plan International en Jakarta

Hay pocas oportunidades para quienes viven en los barrios pobres de Yakarta. Y esto es especialmente cierto en el caso de la infancia. Algunos recogen botellas de plástico y otras cosas de la basura, otros tocan el banjo en los autobuses pidiendo limosna, consiguiendo lo justo para poder seguir sobreviviendo. Sus padres no se pueden permitir pagar el precio de los certificados de nacimiento y sin esos certificados su futuro está muy limitado.

Los altos costes y el excesivo papeleo hacen que conseguir un certificado de nacimiento en Indonesia se convierta en una pesadilla burocrática. Pero el registro de nacimientos es algo absolutamente necesario. Sin una identidad legal, ven negado el acceso a la educación y a la salud. El registro de matrimonio, el pasaporte y el derecho a voto también están fuera de su alcance.

Según los datos del Ministerio de Asuntos Sociales de 2012, más de 94.000 niños viven en las calles en Indonesia, de lo que solo 7.000 están en la capital, Yakarta. No obstante, solo un quinto, el 22%, está registrado.

Indonesia tiene una de las tasas de registro de nacimiento más bajas de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). En Camboya, Tailandia, Singapur y Vietnam, por ejemplo, más del 90% de la población está registrada.

El año pasado, Plan International realizó encuestas en cinco barriadas de Yakarta y descubrió que más del 60% de los padres nunca habían intentado registrar a sus hijos. En toda Indonesia, Plan International estima que tres millones de niños y niñas se unen cada año a los 30 o 35 millones que no están registrados.

El sistema de servicios públicos no ofrece las oportunidades adecuadas para que los niños y niñas de la calle puedan ser registrados, con una larga lista de documentos requeridos para cumplir los criterios, que incluyen: notificación de nacimiento, una carta de informe de nacimiento del alcalde del municipio, libro de familia o carta de residencia y certificado de matrimonio o de divorcio de los padres.

Niños y niñas reciben un certificado de nacimiento con el apoyo de Plan International.

Niños y niñas reciben un certificado de nacimiento con el apoyo de Plan International.

La encuesta de Plan International descubrió que solo el 54% de los encuestados tenían un notificación de nacimiento de sus hijos o hijas. La mayoría, el 84%, no tenía una carta de informe de nacimiento del ayuntamiento. Solo la mitad disponía de un libro de familia o carta de residencia y menos del 40% de los encuestados tenía un certificado de matrimonio del Registro Civil.

Políticamente, el Estado está obligado a desarrollar un sistema que asegure el bienestar  y protección de la infancia y, por esta razón, el Ministerio de Asuntos Sociales lanzó recientemente un programa nacional para el bienestar de la infancia. El objetivo del programa es ofrecer a cada niño y niña una cuenta de ahorro con un depósito de alrededor de 150 dólares para cubrir los costes de la educación primaria y la atención sanitaria. Pero sin un certificado de nacimiento, los niños y niñas  sin registrar no podrán acceder a este sistema.

Ani, de 15 años, no sabe dónde está su padre, lo que significa que no podrá conseguir un certificado de nacimiento. Para registrarse, necesita el DNI de su padre, el certificado de matrimonio de sus padres y un libro de familia. Está frustrada porque no puede ser una ciudadana oficial de su país.

Tri, también de 15 años, va a una escuela informal y trabaja cantando en la calle, con lo que gana unos dos dólares al día. Es consciente del valor de un certificado de nacimiento, especialmente para su educación.

“Mis padres están divorciados. Mi padre está muy ocupado trabajando y no tiene tiempo de registrar mi certificado de nacimiento. Ni siquiera entiende su importancia”, dice.

Desde 2012, Plan International lleva a cabo un programa para el registro universal de nacimientos de los niños y niñas de la calle de Yakarta. El programa busca concienciar  a los niños de la calle y sus familias sobre la importancia del registro y, además, ayudar al Gobierno a ofrecer un acceso más fácil al registro.

“Una infancia en la calle es una vida sin derechos. En el mundo hay 250 millones de niños y niñas que viven en las calles. Por eso, es necesario apoyo institucional y legislativo para abordar este problema, que radica en la falta de registro de nacimientos, en la pobreza y en la violencia contra la infancia. Los niños y niñas que han vivido en la calle pueden salir adelante a través de educación y apoyo psicosocial. Es posible devolverles la dignidad y darles los conocimientos para que puedan salir de la situación de pobreza extrema”, explica Concha López, directora general de Plan International España.

Plan International ya ha conseguido algunos logros después de incidir en las políticas del gobierno sobre registro de nacimientos. El último año, el parlamento indonesio cambió la ley para hacer más accesibles y baratos los registros, eliminando tasas y el requerimiento de que el registro se debía llevar a cabo en el lugar de nacimiento. Más de mil niños y niñas han sido registrados ya desde la simplificación del procedimiento. Parece que el reto puede conseguirse si la sociedad civil, las empresas, los gobiernos y las comunidades se unen para ayudar a los niños y niñas excluidos.

El Día Internacional de los Niños de la Calle es una manera de concienciar sobre los niños y niñas que simplemente no existen y sobre el valor del registro para ofrecerles un mejor futuro. El Consorcio de Niños de la Calle, del que Plan International forma parte, anima a la población a que colabore para que las voces de los niños de la calle se oigan en todo el mundo.

 

El brote de ébola provoca un aumento de los matrimonios forzados

Christiana, Youth Blogger de Plan International en Sierra Leona

Mi nombre es Christiana. Tengo 17 años y vivo en una pequeña aldea en el distrito de Moyamba, al sur de Sierra Leona. Perdí a mi padre cuando era un bebé y mi madre es comerciante.

He vivido los problemas que afectan al derecho de las niñas a la educación. Me obligaron a casarme. Por eso quiero alzar la voz para frenar el matrimonio forzado en Sierra Leona y en todo el mundo.

Tuve que dejar el colegio dos veces: cuando tenía 7 años en primaria y luego en secundaria durante un curso. Volví al colegio hace un año.

En mi colegio, Plan Sierra Leona estableció un club de niñas dentro del Proyecto Girl Power. Fui seleccionada por mis compañeros para ser la presidenta porque mi meta es ser embajadora por la educación de las niñas y contra el matrimonio forzado, los embarazos adolescentes y la mutilación genital femenina.

Chistiana habla sobre matrimonios forzados a las niñas de su comunidad

Chistiana habla sobre matrimonios forzados a las niñas de su comunidad

Escuelas vacías y abandonadas

Antes del brote de ébola, teníamos reuniones en grupo, con educadores dentro de la comunidad y visitas casa a casa para promocionar la educación de las niñas y desincentivar el matrimonio forzado, que es una práctica muy común en nuestra comunidad. A menudo digo que “si plantas un árbol y lo dejas crecer, entonces puedes esperar una fruta fresca”.

Ahora es imposible reunirnos como grupo porque las escuelas están cerradas. En mi aldea, las cosas han cambiado completamente desde que el gobierno decretó una emergencia sanitaria y prohibió todas las reuniones públicas. Los colegios están vacíos como un nido abandonado. Algunos colegios de la zona están llenos de maleza y sucios y se han empezado a usar como centros de cuarentena.

147 niñas embarazadas

Estoy muy triste. Estar en el colegio protege a las niñas de los embarazos y los matrimonios tempranos. Muchas de mis amigas están embarazadas y me he dado cuenta de que algunas han sido obligadas a casarse. Ya no podemos abogar en su nombre, ya no podemos ir a sus casas.

La pasada semana un trabajador social estuvo hablando en la emisora de radio de concienciación infantil del distrito sobre la situación de las niñas y los jóvenes. Según este trabajador, 147 niñas del distrito están embarazadas como consecuencia indirecta de este brote de ébola.

Yo puedo ofrecer un ejemplo de una niña de mi propia comunidad. Tiene 16 años. Un hombre mayor la dejó embarazada y sus padres la enviaron a vivir con ese hombre.

Ocultar la vergüenza con matrimonios tempranos

En mi zona, la gente piensa que es una falta de respeto hacia la familia que una chica se quede embarazada. En algunas familias, las niñas son obligadas a casarse con los hombres para ocultar la vergüenza de la familia. Alguna gente también cree que las niñas pueden entregarse a hombres mayores para ayudar a la familia.

Poner fin al matrimonio infantil en Sierra Leona es algo que necesita de la ayuda de los líderes locales. Yo he oído que existen estatutos locales para acabar con el ébola en algunas comunidades. Creo que estos líderes locales también deberían aprobar estatutos locales contra el matrimonio temprano ahora que el ébola está afectando de esta manera a las niñas.

En mi distrito empezamos a registrar casos de ébola el 19 de agosto. Me preocupé. Pasaba noches en vela preocupada por los mensajes de que el ébola iba a provocar el cierre de colegios, iba a afectar a nuestra economía y, en el peor de los casos, iba a hacer que perdiese a mis seres queridos o incluso mi vida.

Perdimos a algunos niños y jóvenes de nuestra comunidad, a algunos líderes locales, a un líder religioso y a algunos familiares de mis amigos.

En cuarentena y aislados

La situación ha empeorado, mi comunidad está en cuarentena y estamos aislados. He aprendido algunas palabras horribles: casas en cuarentena, centros de transición, cloro, kits para lavarse las manos, centros de tratamiento…Los parques de juego están abandonados.

No hay electricidad, así que todos los días camino hasta el pueblo de al lado para cargar el móvil y comunicarme con los jóvenes de Plan Internacional que también están viviendo en pueblos en cuarentena. Menos mal que Plan Sierra Leona me está ofreciendo crédito y el espacio para comunicarme con los jóvenes que están comprometidos con las actividades de respuesta al ébola.

Plan Sierra Leona y otras organizaciones lo han estado haciendo bien pero creo que se puede hacer más. Hay montones de historias de niñas jóvenes que están siendo obligadas a casarse en mi comunidad. Necesitamos ayuda ahora.

Algunas niñas han sobrevivido al virus, pero han perdido a toda su familia. Todos los días hay huérfanos que mueren.  ¿Qué esperanza nos queda? Volver al colegio será un gran reto para muchas chicas por que tendrán que cuidar de sus hermanos pequeños mientras intentan volver a estudiar.

Calidad de vida

Por Audrey Anderson, Coordinadora de la Campaña de Plan Internacional “Por ser Niña”

Shewaye vive con sus dos hijos en Akaki Kality, un slum a las afueras de Addis Abeba, Etiopía.  La pobreza en el barrio es evidente. Hay muchos habitantes, pero pocas fuentes de ingreso, por lo que la mayor parte de ellos viven en las calles.

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Shewaye es la tesorera de su grupo de ahorro

“Desde que mi esposo murió, siempre he buscado la manera de mantener a nuestros hijos”, confiesa Shewaye. “Una amiga me dio la idea de irme a otro país y trabajar como niñera. Llegué a sacar el visado para irme, pero no pude dejar a mis hijos aquí. Justo antes de morir, mi esposo me dijo: ‘si vuelves a casarte, debes encontrar a alguien que quiera con todas sus fuerzas a los niños”. Las lágrimas, se amontonaban en sus ojos al recordar. “Cuidar a mis hijos es más importante que cualquier otra cosa en el mundo”.

A las puestas de la adolescencia, las niñas, están en un momento crítico de sus vidas. Poder estudiar en el presente, es lo que marcará la diferencia en el futuro, por eso Shewaye está agradecida. A través de un sistema de becas escolares, enmarcado en la campaña “Por Ser Niña” de Plan Internacional, su hija Mebrate, tiene garantizada la educación que necesita para formarse y lograr un mejor futuro. Pero el objetivo no es que la escolarización de las niñas dependa de becas educativas, sino que los padres -como Sheware- tengan a su alcance herramientas que les capaciten para obtener los beneficios económicos necesarios para poder cubrir, entre otras cosas, los gastos escolares de sus hijos.

Como ella, son muchos los padres que reciben formación en microfinanzas y negocios y que aprenden a gestionar sus ingresos y generar ahorros que les permitan mejorar su calidad de vida en el futuro.

Cuando fui invitada por primera vez al grupo de ahorro, no estaba interesada. Estaba muy ocupada criando a mis hijos sola y pensé que sería una pérdida de tiempo. Pero cuando escuché las ideas que se desarrollaban en estos grupos, decidí intentarlo. Por aquel entonces, vendía café para ganar algo de dinero, pero aprendí muchas cosas y ahora estoy vendiendo comida también. Alquilé un espacio más grande con un préstamo de 500 Birr -unos 25 dólares-. Ahora sé que puedo manejar mejor mi dinero”.

Shewaye es la tesorera de su grupo de ahorro y asegura que todos los integrantes han mejorado sus ingresos, gracias a la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos. Ahora tienen planes de unirse para montar una pequeña empresa mediante la que vendan zumos y alimentos a los hoteles.

“Gracias al grupo de ahorro, puedo cuidar mejor a mis hijos y darles lo que necesitan, sin separarnos”, asegura Shewaye. Con una amplia sonrisa, concluye “espero que sigan apoyando a muchas familias”.

Sin tiempo para ser niño

?????????????????????????????????????????????????????????????????????Alex vive en una pequeña comunidad indígena situada en la montaña de Ecuador, en una de las zonas más empobrecidas del país. A pesar de que tan sólo tiene seis años, tiene poco tiempo para disfrutar de su niñez.

Cada día, al salir de la escuela, ha de regresar rápidamente a casa para dar de comer a los animales y cuidar de Heidi, su hermana pequeña, que con tan sólo tres años, hasta que su hermano vuelve de clase, está sola. Es una situación que se repite con frecuencia entre la infancia indígena de la región.

Los dos hermanos, viven con su abuela y tres hijos de esta, en una casa de dos habitaciones. Alex no sabe dónde está su padre y a su madre sólo la ve una vez al mes. Trabaja en la capital como empleada del hogar. En el pueblo, falta trabajo y a pesar del dolor de verse obligada a estar lejos de sus hijos, tuvo que ir a la ciudad para poder ganar algo de dinero. A pesar de todo,  su sueldo, apenas cubre las necesidades que tienen.

???????????????????????????????????????????????????????????????????????????En Ecuador, 3 de cada 10 niños y niñas, no viven junto a sus padres. La migración del campo a la ciudad para buscar trabajo, es habitual.

La abuela de los niños, trabaja en el campo. Sale pronto por la mañana y no vuelve hasta bien entrada la tarde. En esta zona, ubicada a 4000 metros sobre el nivel del mar, la mayor parte de las familias viven de sus propios cultivos.

La vida no es fácil para Alex y su familia. La fuerza del sol, se evidencia en las mejillas quemadas del niño. La comida escasea y es complicado encontrar agua limpia, pues suele estar contaminada por los animales. En la comunidad de Alex, el 58% de niños y niñas menores de cinco años sufren padecen desnutrición severa. El promedio nacional es menor, pero en zonas rurales y sobre todo, poblaciones indígenas, el índice es considerablemente alto.

A pesar de todo, Alex es un niño afortunado. Puede ir a la escuela y eso es garantía de futuro para él y su familia. Estudiar le ofrece grandes posibilidades de escapar de la pobreza y forjarse un mejor futuro. Su escuela es una de las beneficiarias de los programas que Plan Internacional está llevando a cabo en las comunidades indígenas de los Andes. En ellos se trabaja para favorecer el acceso de los niños y niñas a la escuela y capacitar a cuidadores, padres y maestros en temas de salud y nutrición para contribuir a reducir la mortalidad infantil.

 

Registro infantil: una puerta al futuro

Por: Amrullah Amrullah. Experto en Protección de la Infancia. Plan Internacional en Indonesia.

 Las oportunidades son escasas para aquellos niños y niñas que viven en los barrios pobres de Yakarta, que con frecuencia recolectan botellas de plástico, se pasean por los basureros en busca de restos o  tocan el banjo en los autobuses locales para recolectar algunas monedas con las que sobrevivir. Es preocupante.

También lo es que muchos de estos niños y niñas no existan oficialmente. Sus padres no pueden cubrir los costes que implica la obtención de los certificados de nacimientos, limitando así el futuro de estos pequeños y su acceso a servicios básicos.

Los altos costes y un proceso excesivamente  burocrático, convierten la obtención de un certificado de nacimiento en Indonesia en una auténtica pesadilla.Sin una identidad legal, no hay acceso a la educación, tampoco ala asistencia sanitaria básica, a un pasaporte o a ejercer el derecho al voto. Sin un certificado de nacimiento, no puedes demostrar tu edad y pueden casarte a la fuerza a una edad temprana.

Un padre firma una constancia de recibido por el certificado de nacimiento de si niño

Un padre firma una constancia de recibido por el certificado de nacimiento de si niño

El Ministerio de Asuntos Sociales, hablaba en 2012 de 94.000 niños y niñas de la calle en Indonesia, de ellos 7.000 sobreviven en las calles de Yakarta. Sólo una quinta parte -el 22%- de ellos estaba registrado.

Indonesia posee una de las tasas más bajas de inscripción de nacimiento entre los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. En Camboya, Tailandia, Singapur y Vietnam, por ejemplo, más del 90% de la población está registrada.

El año pasado, Plan Internacional, realizó encuestas en cinco de los barrios más pobres de Yakarta y encontró que más del 60 % de los padres ni siquiera había tratado de registrar a sus hijos. La organización de protección y defensa de los derechos de la infancia, estima que, en Indonesia, cada año tres millones de niños y niñas se suman a los entre 30 y 35 millones de niños y niñas sin registrar.

El sistema de servicios públicos no proporciona oportunidades adecuadas para que los niños y niñas de la calle se registren,  ya que entre otras cosas, solicitan una larga lista de  documentos necesarios para poder emitirlo, entre ellos: certificado de nacimiento, carta de confirmación de nacimiento emitida por la jefatura del municipio, libro de familia o constancia de domicilio y un  certificado del estado civil de los padres.

La investigación llevada a cabo en 2013, arrojó que tan sólo el 54% de los encuestados tenía la notificación de nacimiento de sus hijos.La mayoría, el84%, no tenía unacarta de confirmación del nacimiento de la jefatura municipal.Sóloalrededor dela mitad teníalibro de familia/cartade domicilioy sólo el 40% de los encuestadosteníaun certificado de matrimonioexpedido porel RegistroCivil.

El Estado está obligado a desarrollar un sistema que garantice el bienestar y la protección de la infancia. Recientemente el Ministerio de Asuntos Sociales puso en marcha un programa nacional de protección de la infancia, cuyo  objetivo es dar a cada niño y niña una cuenta de ahorros con un depósito único de alrededor de $ 150 (90 €) para cubrir los gastos de educación y salud básicos. Sin embargo, es necesario que los niños y niñas estén registrados para beneficiarse de dicho programa.

Ani, de 15 años de edad, no puede obtener su certificado de nacimiento porque no sabe dónde está su padre.  “Me siento frustrada pues no puedo ser una ciudadana oficial de mi país”, dice.

Tri, de 15 años, asiste a una escuela informal y trabaja como cantante en la calle ganando cerca de 2 dólares al día (1,20 €). Es consciente del valor de conseguir un certificado de nacimiento, especialmente para su educación. “Mis padres se han divorciado. Mi padre está ocupado en el trabajo y no tiene tiempo para emitir mi certificado de nacimiento. Ni siquiera entiende su importancia”, dice.

Pequeña niña enseña su certificado de nacimiento

Pequeña niña enseña su certificado de nacimiento

Desde 2012,Plan Internacional lleva a cabo un programa de Registro Universal de Nacimientos para los niños de la calle en Yakarta. A través del proyecto, se sensibiliza a los niños y niñas de la calle y sus familias sobre la importancia de estar registrado, y se facilita apoyo al gobierno para facilitar los trámites y hacer asequible el registro a la población. El año pasado, el Parlamento de Indonesia cambió la ley para hacerlo más económico y más asequible al ciudadano. Se eliminaron los  pagos adicionales y la obligación de que el certificado sea emitido en donde tuvo lugar el nacimiento.

Ya hay más de un millar de niños registrados desde que el proceso se simplificó. Esto demuestra que la unión entre los diferentes aliados de la sociedad civil, el sector empresarial, el gobierno y las comunidades puede producir grandes logros, en este caso apoyando y dando visibilidad a los niños y niñas excluidos.

Tres generaciones de Kamalaris: Abuela, madre e hija

Nicole Baltussen, Plan Internacional.

“Mi abuela, mi mamá y yo fuimos Kamalaris, pero yo no dejaré que mis hijas trabajen de esta manera”. La firmeza de sus palabras esconde años de servidumbre obligada. De los 14 a los 17 años, Lila Wati Chaudhary –ahora tiene 22- fue kamalari en casa de un terrateniente en Katmandú, Nepal. Kamalari, significa “esclava” en su lengua local y es una forma de trabajo infantil, basada en la servidumbre como pago por deudas adquiridas.

Tres generaciones de Kamalaris: Abuela, madre e hija

Tres generaciones de Kamalaris: Abuela, madre e hija.

Tres generaciones de su familia viven en una choza de barro con techo de paja en un pequeño pueblo Nepalí. La historia de Lila es común a la de muchas niñas de la zona cuyos padres trabajan cultivando en tierras fértiles pertenecientes a ricos hacendados.

Su padre, Ram Krishna, es Kamaiya, allí llaman así a los granjeros que trabajan la tierra de otra persona a cambio de una parte de la cosecha. En ocasiones, tras el reparto, los cultivos no son suficientes para que la familia viva y Ram, se ve obligado a comprar parte de lo que él mismo ha producido, al dueño. A menudo endeudándose al hacerlo.

Las deudas, los años de tradición del sistema kamalari y la falta de acceso a la educación, llevan en muchas ocasiones a que los campesinos, se vean obligados a vender a sus hijas como esclavas domésticas como pago por la deuda contraída. Algunas son enviadas a trabajar con tan solo seis años.

Lila sentada en su cama

Lila sentada en su cama

Lila empezó trabajando como Kamalari cuando tenía 14 años. Le daban comida, alojamiento y 500 rupias nepalíes al año (alrededor de 40 euros). Su madre Aangani de 40 y su abuela Fulrami de 68, también trabajaron como Kamalari cuando eran jóvenes.

A pesar de que, desde el año 2000, en Nepal existe una ley que prohíbe la servidumbre por deudas, es habitual que los propios oficiales que implementan dicha normativa tengan kamalaris trabajando en sus casas, por lo que aún queda mucho trabajo por hacer para erradicar esta práctica tradicional, que se calcula que todavía hoy afecta a miles de niñas nepalíes.

A pesar de todo, hay una generación de niñas que llega pisando fuerte. Niñas que crecen siendo educadas, aprendiendo a leer, a escribir, entendiendo sus derechos y recibiendo la oportunidad de formarse y poder tomar decisiones sobre su futuro.
Lila es una de ellas. Ella pudo retornar a la escuela gracias al programa de rehabilitación para niñas Kamalari de Plan Internacional. En la escuela ha aprendido sobre sus derechos y sobre cómo obtener la información y las herramientas necesarias para desarrollarse y progresar.

Lila con su madre Aangani

Lila con su madre Aangani

 

Su madre Aangani ha sido también beneficiada por el porgrama de Plan Internacional, formando parte de un grupo de ahorro en el que ha aprendido, junto a otras mujeres, cómo aumentar su producción de frutas y empezar nuevos negocios con la ayuda de microcréditos.

“Como kamalari tuve que trabajar duro todo el día”, dice Lila. “No tenía tiempo para la escuela o para leer. Afortunadamente, eso ha cambiado. Ahora me siento bien y si tengo hijos más adelante, les ayudaré para que vayan a la escuela y tengan nuevas oportunidades.”

Los refugiados centroafricanos se enfrentan a grandes retos en Camerún

Por Tatangang Henri -Noel

Técnico de Reducción del Riesgo de Desastres de Plan Internacional en Camerún

 

La semana pasada viajé a uno de los campamentos de Lolo, en la región este de Camerún, para evaluar la situación de los refugiados de la República Centroafricana.

Durante la visita, me conmovió ver como una multitud de niños y niñas llegaban a los campamentos acompañados de sus familias. Allí conocí a Aisha, una niña de 9 años procedente de la comunidad de Buar y que había viajado unos 400 kilómetros desde la República Centroafricana. A su llegada al campamento, las autoridades competentes la registraron a ella y a su familia. Aproveché el momento para preguntarle cómo había sido capaz de caminar una distancia tan larga, su respuesta fue: “Hemos hecho el camino a pie durante varios días  y nos refugiamos en las casas de las familias que nos encontrábamos en el camino, quienes además nos dieron comida. Una vez que llegamos cerca de la frontera fuimos trasladados al campamento”.

Dadas las circunstancias en las que se encuentran miles de personas como Aisha, que se  han visto forzadas a huir de su país por el estallido de una guerra en RCA, le pregunté a la joven si todavía tenía miedo, a lo que ella respondió: “No, porque ya no tendré que ver más a esos hombres malvados que iban armados”.

Aisha comentó que no sabía cuando podría volver a casa. Desde hace un año no va a la escuela debido a la alta inseguridad. El estallido del conflicto armado provocó el cierre de gran parte de las escuelas comunitarias y la huída de todos los maestros de la zona.

Miles de niños que huyen de la violencia en la República Centro Africana llegando al  campamento de refugiados de Lolo, en la Región Este de Camerún. Muchos de ellos han caminado cientos de kilómetros con sus familias y parientes en busca de refugio

Miles de niños que huyen de la violencia en la República Centro Africana llegando al campamento de refugiados de Lolo, en la Región Este de Camerún. Muchos de ellos han caminado cientos de kilómetros con sus familias y parientes en busca de refugio

Uno de los campamentos que pude visitar tiene actualmente cerca de 6.000 refugiados, otros 7.000 están de camino y se espera su llegada en los próximos días. Además de la difícil situación de estas personas, millones más se encuentran desamparadas debido a la ayuda limitada que llega a los campamentos. Tienen necesidades fundamentales en materia de ayuda alimentaria; acceso al agua, atención sanitaria, vivienda o protección. Actualmente son pocos los organismos que prestan ayuda a los afectados por este conflicto, lo hacen principalmente las agencias de la ONU y algunas organizaciones internacionales no gubernamentales.

El gobierno está garantizando seguridad en torno a las fronteras a través de un comité de crisis con el que se pretende ofrecer apoyo a las personas refugiadas. En este sentido, el trabajo en materia de protección a la infancia y educación es muy escaso, lo cual se convierte en  un gran problema ya que los niños y niñas afectados sólo se sentirán seguros si consiguen ser agrupados en actividades que los protejan de potenciales abusos. Esto también serviría para crear espacios que ayuden a estos niños a olvidar las malas experiencias vividas.

Gran parte de los refugiados son analfabetos y no pueden expresarse en francés, la lengua oficial de la República Centroafricana. El único modo de comunicarse con ellos es a través del idioma Fulfude o de un intérprete.

Hay cerca de 2.000 niños en el campamento y se estima que en toda la región hayan 23.000 mil niños refugiados. Hay más niños y niñas que adultos y algunos ya han nacido en los campamentos. En el que visité, el personal sanitario informó de  17 nacimientos la semana pasada, situación que les preocupaba ya que carecen de materiales para dar asistencia médica. Una joven, madre de tres hijos, quien ha dado a luz recientemente comentaba: “Doy gracias a Dios porque estoy viva y puedo tener a mi bebé después de todo el sufrimiento vivido durante el camino, a pie y en transporte público. Sólo puedo dar gracias a Dios, pero por favor, ayúdanos”.

Me encontré con uno de los líderes del campamento, Djoubero Amán, quien había montado una pequeña tienda en su propia casa en RCA. Dice: “Durante un tiempo, tuve que vender algunas cosas a través de la puerta de atrás y no tenía ingresos para reponer la mercancía. Cuando la situación se volvió muy dramática me vi obligado a cerrar todo y llevarme sólo lo esencial para poder irme con mi familia y refugiarnos”. Emocionado, me contó que habla francés y ayuda de forma voluntaria como intérprete cuando hace falta.

Como Amán , miles de personas de la RCA se enfrentan a muchos desafíos, viven refugiados y en suelo extranjero. Muchos de ellos se alojan en grandes salas con capacidad para unas 50 personas hasta que se proporcionen carpas individuales para cada familia u hogar. Este es un proceso lento que los deja sin privacidad durante semanas. No existe libre movilidad y las familias se enfrentan al reto de sobrevivir sin ningún ingreso,  ya que la mayoría se ha visto obligada a dejar todas sus pertenencias atrás debido al estallido de los enfrentamientos.

Plan Internacional, organización humanitaria que trabaja por la promoción y  protección de los derechos de la infancia, está movilizándose para conseguir recursos suficientes para responder a las necesidades de protección de los niños y niñas afectados, teniendo siempre en cuenta que en los campamentos son más vulnerables a sufrir abusos y otros riesgos potenciales ya que  no van a la escuela. Se están creando Espacios Amigos de la Infancia en los que especialistas y animadores infantiles trabajan con niños y niñas para ayudarles a superar las dificultades vividas, a que vuelvan a jugar y puedan retomar los estudios.