Por Virginia Saiz (PLAN Internacional- Egipto)
Para los que trabajamos en ONG hay ciertas palabras típicas de nuestro vocabulario que nos resultan extremadamente difíciles de explicar a las personas que no están metidas de lleno en el mundo del desarrollo. Una de ellas es la palabra “empoderamiento”. ¿Cómo explicar un proceso que la gente vive y que es capaz de transformar la forma de pensar de un individuo o de toda una comunidad? No es fácil, pero en mi trabajo en Egipto, en el día a día surgen miles de historias de mujeres que pueden ayudar a explicar la fuerza de este término.
Cuando Iman, una mujer de 26 años de un barrio semi-urbano de Cairo, cuenta como un día se atrevió a subirse a un autobús para salir de su comunidad y dirigirse a unas oficinas gubernamentales para solicitar unos documentos, empiezas a cuestionarte qué es lo que le ha empujado a hacer algo que nunca antes pasó por su cabeza. O por ejemplo, el caso de Rasha, una madre joven de mellizos y de otras tantas mujeres que en un pequeño grupo revolotean y cuentan con emoción cómo por primera vez en sus vidas fueron capaces de ir a votar en unas elecciones y escribir su nombre completo. La humillación de tener que imprimir su huella digital con tinta, es ya historia. Esa fuerza y energía que se genera en las personas a través de oportunidades para desarrollar sus propias capacidades es lo que ayuda a entender el empoderamiento.
Para PLAN Internacional desarrollo equivale a empoderamiento de los más vulnerables, de los que tienen menos oportunidades, de los que siempre se quedan atrás. En la mayoría de los países son siempre las niñas y las mujeres las que se quedan esperando por una educación, por un trabajo o simplemente porque se les pregunte su opinión. Por eso buscamos alternativas que sean capaces de potenciar a las niñas y a las mujeres, para que crean en ellas mismas, para que accedan a oportunidades y para que cuando se les pregunte su opinión puedan decirla sin miedo.
PLAN utiliza una metodología muy simple de alfabetización llamada REFLECT, y en tan solo un año, hemos conseguido quemás de 5.000 mujeres sean capaces de leer y de escribir. Y lo importante no es sólo que se alfabeticen, sino que también incrementan su confianza y seguridad en sí mismas, su autoestima, su capacidad para participar y tomar decisiones.
En Egipto hay más de 16 millones de mujeres analfabetas y, si contamos la población de hombres y mujeres que no pueden leer ni escribir, suman más de 23 millones de personas, lo que equivaldría a la población total de Australia o casi la mitad del total de la población española. Los motivos por los que hay tantas niñas y mujeres analfabetas varían: padres que no cuentan con recursos económicos, o que prefieren que se casen muy jóvenes, o maestros que maltratan, etc.
Fatma es madre de 4 niños y hasta ahora nunca había podido ayudarles con las tareas de la escuela, incluso ni con las más simples. “Me daba mucha vergüenza, porque cada vez que iba a la escuela a preguntar por el rendimiento de mis hijos, el profesor me culpaba porque yo no era capaz de ayudarles con las tareas”. 
Manal es una mujer de 30 años, llena de vida y de sueños. Nunca se había atrevido a hacer nada con sus ideas porque no era capaz de leer ni escribir y siempre la engañaban con los números y el dinero. Participó en un círculo de REFLECT durante 9 meses y después, se decidió a poner un pequeño negocio de venta de comida. Ella misma cuenta como “cuando era analfabeta mi marido tomaba todas las decisiones, y si yo intentaba opinar, él me decía que yo no entendía nada porque ni siquiera sabía escribir mi nombre”.
PLAN entrena a voluntarias comunitarias que en cualquier casa o centro comunitario reúnen a grupos de niñas y mujeres, siempre cerca de los lugares donde ellas residen, ya que las normas sociales y culturales las impiden alejarse demasiado. En este viaje de alfabetización y “empoderamiento” ellas aprenderán muchas cosas y a veces se encontraran con ellas mismas. Hablan sobre sus vidas, sus comunidades, comparten recetas de cocina, prácticas de crianza o el problema de la basura que está afectando a toda la comunidad. No sólo hablan, sino que poco a poco van pasando a la acción.


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