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Un blog desde el terreno de la mano de Ayuda en Acción, Cruz Roja, Ingeniería Sin Fronteras, Unicef, Médicos del Mundo, HelpAge, Fundación Vicente Ferrer, Médicos Sin Fronteras, PLAN Internacional y Farmamundi.

Amanece en Kalikasthan (mi primera emergencia en Nepal)

Cristina Alcántara, delegada de Cruz Roja Española en Nepal

Cristina con Pablo y Elisardo en una carpa de Cruz Roja en Kalikasthan.

Cristina con Pablo y Elisardo en una carpa de Cruz Roja en Kalikasthan.

Un día nuevo comienza, esta vez con nuevos compañeros. La ilusión del equipo recién llegado contagia a quienes permanecemos con el vacío que deja la rotación anterior (hoy, amigos. Hoy, familia).

Comienza junio y con él se acerca el vencimiento de mi primer mes en Nepal con la Unidad de Saneamiento Masivo de Cruz Roja Española. Un mes de plenitud, de experiencias y vivencias que, si bien el tiempo idealizará, la memoria se encargará de no borrar y recordar a instantes las razones por las que ante una alerta de emergencia, la cabeza y el corazón me empujan a dar disponibilidad.

En estos treinta días desplegados en terreno, la Unidad de Saneamiento ha trabajado a contrarreloj para proporcionar asistencia de calidad en el menor tiempo posible a la población vulnerable más afectada por el terremoto y sus constantes réplicas. Formaciones en promoción de higiene y construcción de letrinas, reparto de kits de higiene, de módulos de cabinas para la construcción de letrinas temporales seguras, o difusión comunitaria de mensajes sobre saneamiento son sólo algunas de las actividades de diversa índole que dan valor a nuestra estancia en este lugar del mundo. Inmersa en toda esa actividad, se encuentra mi labor con la Unidad: la administración y el seguimiento de las finanzas de esta operación en terreno.

La decisión de venir a Nepal fue firme desde el momento que me ofrecieron la oportunidad para ello. Primer equipo. Primera emergencia. Infinitas ganas de poder aportar capacidad de trabajo a la operación, a la población. No obstante, la recepción familiar de mi decisión no fue tan bien aceptada, al menos en un primer momento. Emergencia. Fallecidos. Réplicas. Cifras. Imágenes. Miedos. Medios. Connotaciones no muy halagüeñas para quienes ven marchar a un ser querido a tal misión. Todo ello unido a un cierto grado de desconocimiento del ámbito de trabajo humanitario hicieron en su momento que la noticia fuera una bomba explosiva de sensaciones en la que siempre sobresalió la alegría de poder viajar al país del Himalaya. Hoy, comparten mi alegría por estar aquí desde la distancia. Las buenas sensaciones vividas y transmitidas acerca de mi día a día, de mis compañeros ya amigos, de la belleza del país, y del enfoque positivo ante situaciones complejas tornan a Nepal en un lugar ya no tan poco hogareño para ellos.

Dos delegadas de Cruz Roja evalúan un campo de desplazados en Bhaktapur.

Dos delegadas de Cruz Roja evalúan un campo de desplazados en Bhaktapur.

Ahora, con el sonido de fondo de los niños y niñas del hospital que acoge nuestro campo base hago balance de estas semanas. Días intensos en donde la dificultad del contexto no ha mermado nuestra capacidad de trabajo y las ganas de seguir en la brecha. Donde un Namaste y una sonrisa de nuestros niños y niñas y del personal local hace de por sí que merezca la pena estar aquí. Donde las diferencias no son tan inmensas si el paisaje se enfoca con un gran angular y el equipo que te rodea es tan excelente que su despedida te golpea de tal manera que el corazón vuelve a latir con más revoluciones de las que en los últimos meses lo había hecho.

En días en los que el cansancio empieza a hacer mella, la razón se divide entre estirar la cuerda y seguir VIVIENDO lo que en pocas ocasiones voy a poder sentir. Beber la emergencia a sorbos grandes ante nuevos cambios. Disfrutar del no sencillo panorama que me rodea, pero en el que encuentro muchos momentos de satisfacción. Huir del enfoque victimista o victorioso de los que aquí viven y de los que venimos a trabajar para y por ellos. Respecto a por qué quiero participar de esta y otras emergencias, a veces sólo lo puedo resumir en… por un empuje de las entrañas y una firme creencia de que cualquier esfuerzo por dar más opciones a las personas merece la pena. No es valentía. No es locura. No son ganas de experimentar. Es sólo vida. Vida y opciones.

Y aún sin fecha de salida pero visualizándola próxima, echando de menos a los que ya no están y a la familia, riendo con los recién llegados, intentando aprender algo de nepalí, conviviendo con el personal local y haciendo de la administración una labor con color…

AMANECE EN KALIKASTHAN CON LA SEGURIDAD DE QUE JUNTOS SUMAMOS, CIMENTAMOS LAS BASES DEL CAMBIO, DE NUESTRO CAMBIO Y EL DE LAS COMUNIDADES. NO SON ELLOS, SOMOS TODOS. Y nuestras decisiones individuales de acudir a apoyar a una Sociedad Nacional tras una emergencia, tienen su cabida en el futuro bienestar de aquellas personas más vulnerables que merecen retomar sus vidas con la mayor dignidad humana posible tras una gran catástrofe.

Un delegado de Cruz Roja camina por Bhaktapur, Nepal.

Un delegado de Cruz Roja camina por Bhaktapur, Nepal.

1 comentario

  1. Dice ser Rickz80

    Admirable tu labor y digna de aplauso, igual que la de tus compañeros.

    09 Junio 2015 | 14:20

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