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Lloran todas las noches

por Esperanza ‘Amal’ Leal Gil, psicóloga de Médicos Sin Fronteras en Hebrón (Territorios Palestinos)

A lo largo de mis visitas o encuentros con los adolescentes afectados, me he dado cuenta de que la situación socioeconómica de la familia también afecta pero, sobre todo, que es la edad la que condiciona sobremanera: en los pacientes que hemos visto, cuanto más jóvenes, más vulnerables son y más ayuda psicológica pueden necesitar. Sin embargo, no sólo son ellos los que presentan síntomas post-traumáticos.

Sesión de salud mental con palestinos afectados por la violencia en el proyecto de MSF en Hebrón. Cisjordania (© Juan Carlos Tomasi).

Sesión de salud mental con palestinos afectados por la violencia en el proyecto de MSF en Hebrón. Cisjordania (© Juan Carlos Tomasi).

La mayoría de estos chicos acuden a la consulta porque sus padres, preocupados por los indicios, no saben gestionar la situación. Cuando llegan, nos damos cuenta que, en su mayoría, son también sus progenitores los que están psicológicamente afectados por los incidentes ¿Quién no lo estaría al vivir expuesto a un conflicto continuo y al ver a un hijo maltratado, en prisión y afectado cuando llega a casa? Son padres que se sienten vulnerables e impotentes y que piden ayuda para su hijo, pero también atención psicológica para sí mismos, para poder afrontar cada día.

 

Hemos cruzado Hebrón de una punta a otra en el coche con identificaciones y pegatinas de MSF al que permiten, con algunas reticencias, circular por el terreno calificado de ‘peligroso’. Hoy vamos a ver a Aisha, una mujer joven de bellos ojos negros rasgados y semblante triste, que nos abre la puerta desolada; su marido ha sido arrestado en una incursión nocturna donde los soldados entraron de golpe, tras echar la puerta abajo, acompañados de dos perros. Revolvieron todas las habitaciones y despertaron a sus tres niños, de entre 4 y 8 años, que dormían en una de las habitaciones. Delante de los niños apresaron al padre, le golpearon y se lo llevaron.

Acomodadas en una sala fresca, me ofrece té, costumbre de buena educación entre las familias palestinas aunque no tengan nada más. Lo acepto agradecida y, gracias a la traductora, escucho cómo Aisha explica, entre sollozos, que no sabe qué hacer: “Mis hijos no pueden dormir, se hacen pis en la cama, tienen mucho miedo y lloran todas las noches porque creen que va a ocurrir de nuevo”. Está desesperada, echa de menos a su marido: “no tengo ganas de hacer nada, ni de levantarme de la cama”, se lamenta, mirándome. La situación económica la angustia, su marido es el que trae el dinero a casa. No puede dormir pensando en sus problemas y se muestra intolerante con sus hijos y agresiva con ellos. Los niños están asustados y añoran a sus padres, a los dos.

Dibujo realizado por una niña palestina de 9 años durante las sesiones de atención psicológica en el proyecto de de MSF en Hebrón (© MSF).

Dibujo realizado por una niña palestina de 9 años durante las sesiones de atención psicológica en el proyecto de de MSF en Hebrón (© MSF).

Como en el caso de los hijos de Aisha, los menores de 10 años requieren atención psicológica por ser testigos de violencia en sus propias casas. Las incursiones suelen ser operaciones de acordonamiento y búsqueda por parte de las Fuerzas de Defensa Israelíes, que entran en los hogares palestinos, casi siempre por la noche, para arrestar a alguno de los familiares. Según informes de Naciones Unidas, cada semana tienen lugar una media de 50 a 70 incursiones nocturnas en domicilios palestinos en Cisjordania, con un gran número de soldados provistos de armas y con el uso de bombas de ruido, gases lacrimógenos y perros.

 

Hablo con los hijos de Aisha y reconozco ante ella que, para los pequeños, las incursiones suelen ser muy traumáticas porque ocurren inesperadamente. Observo en sus dibujos el miedo y cómo han visto golpear y maltratar a su padre que ya no está. Presentan pánico, se sobresaltan con cualquier ruido y tienen pesadillas.

Aunque este no sea el caso, me he encontrado a niños y adolescentes que adoptan el rol de cabeza de familia e incluso casos que están sufriendo violencia doméstica acentuada por el conflicto. Aisha y sus hijos nos despiden agradeciendo la visita con una sincera sonrisa .

(Continuará)

Más información sobre el trabajo de los equipos de atención psicológica de MSF en Hebrón, aquí.

 

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