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La revolución de los jóvenes en Egipto: gritan libertad y piden oportunidades

Por Virginia Saiz Gomis, Plan Internacional – Egipto

Hace poco más de cuatro meses el mundo se quedó en silencio para escuchar las consignas de libertad y democracia que salían desde el centro de Cairo. Una plaza llena de jóvenes que decidieron cambiar el rumbo de la historia de su país en tan sólo 18 días. Unos jóvenes que habían sido definidos por todos los estudios y reportes escritos por expertos como “pasivos” y en continua espera de que su futuro cambiara. Los expertos se equivocaron y ellos mismos decidieron escribir su futuro porque se habían cansado de esperar.

Los días de las revueltas pidiendo un cambio y una democracia ya han pasado y ahora en la resaca de la revolución los jóvenes aspiran a materializar sus sueños con propuestas reales. Para tener una vida “normal” en un país “normal” es importante tener algo tan básico como un trabajo.

Desde Plan Internacional comenzamos a apostar por los jóvenes incluso antes de la revolución. No tuvieron que salir a la calle para que creyéramos que el cambio tenía que surgir desde ellos mismos.

Los acontecimientos han confirmado que los jóvenes representan algo más que el futuro de un país. Están aquí y el presente les pertenece.

“Forsa” significa oportunidad en árabe y es el nombre de un programa de empleo implementado por Plan Internacional que apoya a los jóvenes más vulnerables y con menos formación para que puedan adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para conseguir un trabajo, conectándoles con el mercado laboral y dándoles la oportunidad de escapar del círculo de pobreza al que de otra forma se ven abocados.

El desempleo juvenil ha sido uno de los problemas más graves que ha sufrido Egipto durante los últimos años y uno de los motivos que ha sacado a miles de jóvenes a las calles para reclamar un cambio.

La historia de Rasha

Rasha, una adolescente que vive en un barrio marginal de Cairo, nunca pudo continuar con su educación por problemas económicos y por impedimento de sus padres. “Me quedaba en casa sin hacer nada. Podía pasar horas viendo la tele o haciendo tareas domésticas. Para mi era imposible encontrar un trabajo porque no tenía la formación ni experiencia necesaria y mis padres se oponían a que me alejara del hogar”.

Rasha es una de las miles de chicas de Egipto que se quedan en casa esperando a que sus familias tomen decisiones por ellas mismas y a que llegue un marido adecuado.

El programa Forsa ayudó a que esta joven egipcia participara en una formación gratuita durante tres meses y cerca de su casa. “Durante este tiempo adquirí conocimientos para convertirme en asistente de enfermería. Por primera vez pude utilizar un ordenador y aprender un poco de inglés. También me enseñaron a hacer mi curriculum y a cómo manejarme en una entrevista de trabajo. Pero sobre todo aprendí a ser yo misma, a hablar en público, a tomar decisiones”.

Los padres de otra joven, Shaimaa, dudaban sobre si tenía sentido mandarla a la universidad si al final iba a terminar casada y cuidando del hogar. “No salía prácticamente de casa y me convertí en una persona muy tímida que detestaba estar en grupos grandes. Una voluntaria comunitaria me habló del programa Forsa. La idea me gustó desde el principio, pero me costó muchísimo trabajo convencer a mis padres. En cuanto entré en el proyecto, me sentí como en casa. Hice muchos amigos y cambié mi forma de ser. Ahora estoy trabajando en un restaurante. Me siento muy orgullosa de mi misma y de cómo mi vida ha avanzado.

Pequeños centros comunitarios, que hasta ahora habían permanecido inactivos, se están convirtiendo en centros para jóvenes, llenos de vida, con aulas decoradas acorde a las temáticas que imparten los también jóvenes formadores.

Unos se especializan en trabajos de hostelería, otros en atención al cliente y muchas chicas prefieren la rama sanitaria. Todos se forman en profesiones con gran demanda y la mayoría se incorpora al mercado laboral una vez terminados los cursos.

Además el programa de formación conecta a estos jóvenes con empresas que aplauden el objetivo de inculcar a los jóvenes valores importantes de cara al trabajo como la puntualidad, la higiene, la responsabilidad o la capacidad de trabajar en equipo, así como principios relacionados con la solidaridad, el trabajo comunitario y la ciudadanía.

Desde que el programa comenzó, cientos de jóvenes han pasado por las aulas de los cuatro centros que actualmente existen en Egipto. Plan Internacional tiene planeado instaurar 15 centros más por todo el país en los próximos dos años.

Si la revolución es una ocasión para que los principios democráticos se extiendan por Egipto, Forsa es a su vez para muchos jóvenes una primera oportunidad de formarse como profesionales y alcanzar el futuro que buscan y para construir, entre todos, un país mejor.

Proyecto de formación profesional de jóvenes en Egipto - Plan Internacional

 

 

11 comentarios

  1. Dice ser maria

    me parece muy bien que estas chicas tengan una educacion y la oportunidad de trabajar y salir adelante por ellas mismas, hay que apoyar estas causas

    10 Junio 2011 | 09:30

  2. A esta gente sí que hay que echarles una mano.

    http://corruPPto.elbruto.es

    10 Junio 2011 | 10:21

  3. Dice ser A. H. A.

    La liberación de la mujer es fundamental para el futuro de toda la Humanidad.

    10 Junio 2011 | 10:51

  4. Dice ser Maimónides

    “Nunca se habían visto las Pirámides tan poco transitadas” D.B.

    10 Junio 2011 | 11:32

  5. Dice ser sicologo del castin de GH

    pero siguen sin quitarse ese pañuelo ridiculo de la cabeza,que las hace parecer “La Blasa” o “Doña Rogelia”,y eso les resta inteligencia aunque estudien.

    10 Junio 2011 | 11:49

  6. Dice ser clica aqui

    Internet es la palanca que buscaba Arquimedes para mover el mundo. Internet es la fuerza que tiene la juventud para unirse y pedir que las cosas cambien. Y mientras no sean atendidas esa demandas los jovenes pueden llegar hasta el final de todo y convertir el planeta en un caos apocaliptico

    10 Junio 2011 | 11:54

  7. Dice ser ana

    Cuidado muchachas egipcias, no vayais a ese tipo de manifestaciones que luego os piden pruebas de virginidad, como se hizo en las manifestaciones anteriores, de vergüenza internacional.

    10 Junio 2011 | 12:14

  8. Dice ser maria

    el que lleven pañuelo o no no les hace menos inteligentes, cuando estuve viviendo en francia tenia dos amigas hermanas argelinas, una llevaba pañuelo y la otra no y eran de la misma familia pero cada una iva de la manera que se sentia mas comoda, pienso que fijarse en un pañuelo es una idiotez, en el pasado mi abuela llevaba pañuelo en la cabeza jamas mostraba el pelo y nadie la critico por eso, eras otras costumbres, no somos nadie para criticar

    10 Junio 2011 | 12:56

  9. Dice ser la Historia humana está llena de fracasos emocionales

    La sociología y la psicología también son ciencias inexactas. Basta con mirar la cantidad de sorpresas que ha dado la Historia humana a quienes pisoteaban. Y luego piensan que fue de repente… Claro, como los sociólogos y psicólogos que interesa escuchar son los que andan en las torres de marfil….
    No hay nada más hermoso que ser parte de una comunidad solidaria. En el momento en que la vanidad y el ansia de loco poder entra en juego comienza a pudrirse la planta. GEneración y regeneración. Un cuento que no acaba de comprender el ser humano para desvincularse y desencadenarse de esos lazos tan funestos para su espíritu y su cuerpo.

    10 Junio 2011 | 13:01

  10. Dice ser Alfonso

    Pues yo sí pienso que el pañuelo es un problema. Creo que es síntoma de miedo. El miedo a la libertad de Fromm. Nuestras abuelas lo llevaban, nuestras madres se lo quitaron. Solo hay que comparar la distinta consideración social que tenían unas y otras

    10 Junio 2011 | 13:53

  11. Dice ser Malditas protestas que no valen para nada.

    Yo pido que me den una paga vitalicia para toda la vida y que me regalen un piso en el Centro de Madrid. Por pedir que no quede.

    10 Junio 2011 | 14:14

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