Archivo de junio, 2011

La pesadilla de Miriam

30 junio 2011

Por Vania Alves (Bolivia, Médicos Sin Fronteras)

La mayor pesadilla de Miriam era transmitir la enfermedad de Chagas a sus hijos durante el embarazo.

En todo el mundo, miles de niñas sueñan con el día en que serán madres. Para Miriam Brito Quispe, boliviana, de 34 años, no era muy diferente. Durante su noviazgo de tres años con Pedro, con quien está casada hace diez, el deseo de formar una familia estaba muy presente. Los sueños de Miriam, sin embargo, estaban ensombrecidos por la posibilidad de tener un hijo con problemas de salud.

En aquel momento, Miriam era una de los diez millones de personas infectadas por la enfermedad de Chagas en el mundo, y tenía miedo de transmitir la enfermedad a sus hijos. “Hice el tratamiento en 2004 e hice el control durante dos años, pero aún así, cuando me quedé embarazada, estaba muy preocupada por el bebé”, me contaba.

La enfermedad de Chagas se transmite principalmente por insectos conocidos genéricamente como triatomineos, y popularmente como vinchucas. Estos insectos transmiten el parásito Trypanosoma cruzi, y este puede contagiarse en las transfusiones de sangre, trasplantes de órganos, alimentos contaminados o por transmisión vertical de madre a hijo.

“Pensaba ¿qué pasa si mi hijo nace con la enfermedad? ¿Vivirá mucho tiempo? ¿Tendrá muchas complicaciones?” Así que lo primero que Miriam recuerda haber hablado con el médico cuando dio a luz a su niña fue la necesidad de hacerle un test de Chagas. “Lo repetí muchas veces”. Fueron días de preocupación hasta que llegó la buena noticia: Micaela, que ahora tiene cinco años, no estaba infectada.

Sólo hay un medicamento para la enfermedad de Chagas en el mundo, benznidazol, fabricado en Brasil, y todavía no hay test de cura para probar de forma precoz la eficacia del tratamiento. Las personas que siguen el tratamiento, como Miriam, pueden cargar con esa duda de si están o no curadas durante 15 o 20 años: eso es lo que tarda la prueba de cura con los métodos de diagnóstico actuales. Esta es una de las razones por las que la enfermedad es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad olvidada.

Aunque no estaba segura de estar curada, tras el nacimiento de Micaela, Miriam tuvo más confianza y decidió quedarse embarazada de nuevo. Entonces nacieron los gemelos Pedro y Gabriel, que cumplieron dos años recientemente. Los tres hijos de Miriam están sanos.

La experiencia de la maternidad, el recuerdo de sus padres colocando los pies de su cama y la de sus ocho hermanos en cuencos de agua para tratar de evitar, sin éxito, que las chinches picaran a los niños, el miedo de las reacciones adversas causadas por medicamentos, todo eso se convirtió en herramienta de trabajo para Miriam, que ahora es enfermera en MSF.

Miriam trabaja en proyectos de lucha contra la enfermedad de Chagas en comunidades rurales de Aiquile (a unos 200 kilómetros de Cochabamba en Bolivia) y con frecuencia cuenta su historia para animar a los pacientes que tienen miedo de seguir el tratamiento.

“Tuve alergia la primera vez que traté de hacerlo, dejé la medicación y volví a intentarlo más tarde. Los pacientes se sienten más seguros cuando escuchan a alguien contar su propia experiencia”, dice Miriam.

Bolivia es el país con mayor prevalencia de la enfermedad de Chagas en el mundo. MSF trabaja contra la enfermedad en el país desde 2002. Actualmente los proyectos se desarrollan en las zonas rurales de Aiquile. En próximas entregas os presentaremos más historias de nuestros pacientes.

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Foto: Miriam Brito Quispe con sus tres hijos, Micaela, Pedro y Gabriel (© Vania Alves)

La vida se reanuda en Abiyán

16 junio 2011

Por Brigitte Breuillac (Costa de Marfil, Médicos Sin Fronteras)

Una semana después de la caída del régimen de Laurent Gbagbo, el equipo de MSF en abrió una unidad quirúrgica en el hospital de Attié, en Abiyán. La calma vuelve a reinar en el centro de la principal ciudad de Costa de Marfil, pero en algunos distritos, como Yopougon, los enfrentamientos continuaron durante semanas.

El equipo de MSF se instaló en tres días en el hospital de Attié, un barrio densamente poblado. Como la mayoría de estructuras médicas en Abiyán, el hospital prácticamente no estaba operativo. Debido a la falta de seguridad, el personal ya no venía a trabajar y el quirófano estaba cerrado. MSF lo reabrió y se preparó para hacer “cirugía de guerra en una zona de guerra,” tal y como me lo definió Stéphane Reynier, nuestro jefe de misión.

Durante la primera semana de trabajo, a finales de abril, fueron ingresados 70 pacientes, principalmente debido a heridas de bala en el tórax y el abdomen, o a fracturas abiertas. Con el paso del tiempo, se presentaron algunos casos graves, como un chico de 22 años con heridas de pronóstico reservado, que había sido alcanzado por una bala que le fracturó el húmero. Pero la bala había seguido su camino hasta perforarle la cavidad torácica, dejando expuesto su corazón. Afortunadamente, los cirujanos pudieron salvarle.

En la misma habitación que este joven estaba ingresada una mujer con un muslo atravesado por una bala, que además acabó alojada en el otro. Como ellos, muchos de los pacientes han sido víctimas de disparos o palizas, pero también tenemos quemados graves ya que, cuando los combatientes roban las gasolineras para llenar sus ‘pick-up’ de combustible, a veces provocan accidentes.

Los vecinos o familiares de los heridos les traen en carretillas, arriesgando sus vidas al salir a las calles desiertas, o les traen militares armados en sus vehículos, lo que provoca una gran tensión en el recinto hospitalario.

La vida ha reanudado ahora su curso, los residentes de la ciudad ya no se esconden en sus casas y los vehículos pueden circular. Hasta cierto punto, las cosas están empezando a ponerse en marcha, o al menos así me lo comentaba un conductor de ambulancia reconvertido en camillero.

Así que nuestro programa quirúrgico evoluciona en consonancia. Siguen dispensándose cuidados postoperatorios, naturalmente, y además atención urgente a complicaciones obstétricas. También apoyamos a la maternidad para que esta actividad pueda reanudarse. Vuelven a practicarse partos y a ofrecerse controles pre y postnatales en el hospital de Attié.

También se han reanudado las consultas externas. Cada día, en la sala de espera hay muchas mujeres con sus bebés en brazos. El acceso a la atención médica fue imposible durante semanas, y los enfermos no podían salir para acudir al hospital. Se realizan de 80 a 100 consultas cada día, principalmente a mujeres y niños. Muchos de ellos con malaria.

Para llevar a cabo estas actividades, MSF ha enviado refuerzos así como medicamentos y material médico como requisitos esenciales para ayudar a que el sistema de salud vuelva a ponerse al día, tras verse trastocado por interrupciones en los suministros. Todo parece estar volviendo a la normalidad y el personal que no había podido acudir al trabajo durante la crisis está regresando al hospital poco a poco.

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Foto: Pacientes heridos en la clínica de MSF Nanan-Yamoussa clinic, en el distrito de Treichville, Abidjan. (© Chris de Bode / Panos Pictures)

La revolución de los jóvenes en Egipto: gritan libertad y piden oportunidades

10 junio 2011

Por Virginia Saiz Gomis, Plan Internacional – Egipto

Hace poco más de cuatro meses el mundo se quedó en silencio para escuchar las consignas de libertad y democracia que salían desde el centro de Cairo. Una plaza llena de jóvenes que decidieron cambiar el rumbo de la historia de su país en tan sólo 18 días. Unos jóvenes que habían sido definidos por todos los estudios y reportes escritos por expertos como “pasivos” y en continua espera de que su futuro cambiara. Los expertos se equivocaron y ellos mismos decidieron escribir su futuro porque se habían cansado de esperar.

Los días de las revueltas pidiendo un cambio y una democracia ya han pasado y ahora en la resaca de la revolución los jóvenes aspiran a materializar sus sueños con propuestas reales. Para tener una vida “normal” en un país “normal” es importante tener algo tan básico como un trabajo.

Desde Plan Internacional comenzamos a apostar por los jóvenes incluso antes de la revolución. No tuvieron que salir a la calle para que creyéramos que el cambio tenía que surgir desde ellos mismos.

Los acontecimientos han confirmado que los jóvenes representan algo más que el futuro de un país. Están aquí y el presente les pertenece.

“Forsa” significa oportunidad en árabe y es el nombre de un programa de empleo implementado por Plan Internacional que apoya a los jóvenes más vulnerables y con menos formación para que puedan adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para conseguir un trabajo, conectándoles con el mercado laboral y dándoles la oportunidad de escapar del círculo de pobreza al que de otra forma se ven abocados.

El desempleo juvenil ha sido uno de los problemas más graves que ha sufrido Egipto durante los últimos años y uno de los motivos que ha sacado a miles de jóvenes a las calles para reclamar un cambio.

La historia de Rasha

Rasha, una adolescente que vive en un barrio marginal de Cairo, nunca pudo continuar con su educación por problemas económicos y por impedimento de sus padres. “Me quedaba en casa sin hacer nada. Podía pasar horas viendo la tele o haciendo tareas domésticas. Para mi era imposible encontrar un trabajo porque no tenía la formación ni experiencia necesaria y mis padres se oponían a que me alejara del hogar”.

Rasha es una de las miles de chicas de Egipto que se quedan en casa esperando a que sus familias tomen decisiones por ellas mismas y a que llegue un marido adecuado.

El programa Forsa ayudó a que esta joven egipcia participara en una formación gratuita durante tres meses y cerca de su casa. “Durante este tiempo adquirí conocimientos para convertirme en asistente de enfermería. Por primera vez pude utilizar un ordenador y aprender un poco de inglés. También me enseñaron a hacer mi curriculum y a cómo manejarme en una entrevista de trabajo. Pero sobre todo aprendí a ser yo misma, a hablar en público, a tomar decisiones”.

Los padres de otra joven, Shaimaa, dudaban sobre si tenía sentido mandarla a la universidad si al final iba a terminar casada y cuidando del hogar. “No salía prácticamente de casa y me convertí en una persona muy tímida que detestaba estar en grupos grandes. Una voluntaria comunitaria me habló del programa Forsa. La idea me gustó desde el principio, pero me costó muchísimo trabajo convencer a mis padres. En cuanto entré en el proyecto, me sentí como en casa. Hice muchos amigos y cambié mi forma de ser. Ahora estoy trabajando en un restaurante. Me siento muy orgullosa de mi misma y de cómo mi vida ha avanzado.

Pequeños centros comunitarios, que hasta ahora habían permanecido inactivos, se están convirtiendo en centros para jóvenes, llenos de vida, con aulas decoradas acorde a las temáticas que imparten los también jóvenes formadores.

Unos se especializan en trabajos de hostelería, otros en atención al cliente y muchas chicas prefieren la rama sanitaria. Todos se forman en profesiones con gran demanda y la mayoría se incorpora al mercado laboral una vez terminados los cursos.

Además el programa de formación conecta a estos jóvenes con empresas que aplauden el objetivo de inculcar a los jóvenes valores importantes de cara al trabajo como la puntualidad, la higiene, la responsabilidad o la capacidad de trabajar en equipo, así como principios relacionados con la solidaridad, el trabajo comunitario y la ciudadanía.

Desde que el programa comenzó, cientos de jóvenes han pasado por las aulas de los cuatro centros que actualmente existen en Egipto. Plan Internacional tiene planeado instaurar 15 centros más por todo el país en los próximos dos años.

Si la revolución es una ocasión para que los principios democráticos se extiendan por Egipto, Forsa es a su vez para muchos jóvenes una primera oportunidad de formarse como profesionales y alcanzar el futuro que buscan y para construir, entre todos, un país mejor.

Proyecto de formación profesional de jóvenes en Egipto - Plan Internacional

 

 

Robin Hood vuelve a custodiar Sherwood; a ver si lo dejan!

08 junio 2011

 Por Roxana Pintado, Ayuda en Acción Bolivia

Cuando Robin se internó en Sherwood, llevaba la intención de ocultarse para robar a los ricos, los que a su vez les robaban a los pobres, y devolver lo robado  a sus legítimos dueños.  Entonces el bosque era un increíble mar verde de 423 hectáreas, que hoy son los restos de la gran zona de caza real que se extendía dentro de los condados vecinos.  Nadie sabe si Robin podría seguir ocultándose hoy allí. En 2007, los cuidadores de Sherwood anunciaron que el bosque estaba en peligro porque se estaban perdiendo sus robles centenarios producto de las tormentas de los últimos años.  Y las tormentas frecuentes, que antes no se veían por allí, tienen varias causas, pero entre todas, una muy importante: el cambio climático.

Desde hace 38 años que el mundo celebra el 5 de Junio del Día Mundial del Medioambiente. Cuando en 1972, en Estocolmo, se aprobó esta Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mundo no había tomado conciencia total del futuro que le estaba construyendo al planeta.

Y cuando se hace balance, nos encontramos que los seres humanos –sin ánimo de ser catastrófica- hemos acabado con el planeta. Nos  lo cargamos en las últimas décadas porque somos los únicos culpables del cambio climático acelerado. Y la verdad es que bastante poco se está haciendo para reducir el impacto que esto tiene en la vida de las personas, porque detenerlo ya es imposible.

También es cierto que han sido los países desarrollados los que más han contribuido a esta situación, con la exagerada producción de CO2 y otros gases nocivos producto de la industrialización. Sin embargo, el fenómeno afecta al mundo entero  y otra vez los países más pobres tienen que pagar la factura por un daño al que poco o nada han contribuido directamente.

Y ustedes se preguntarán que tiene que ver todo esto con Robin Hood. Pues bien, resulta que desde hace un tiempo atrás, un grupo de ONGs internacionales han comenzado a abogar por la puesta en marcha de una Tasa a las Transacciones Financieras en los países desarrollados: la Tasa Robin Hood. Se trata de una iniciativa que pretende reducir las desigualdades sociales en los países desarrollados y en aquellos en vías de desarrollo de Asia, África y América Latina, así como aumentar la cooperación mundial para la lucha contra la pobreza y  contra los efectos del cambio climático. Pero no hay que asustarse, la propuesta se basa en que sean los más ricos y los especuladores financieros quienes corran con el costo de esta idea. Otra vez Robin devolverá a los más pobres lo que los más ricos e inescrupulosos les robaron.

 

Increíblemente,  la actividad financiera internacional ha crecido en 400% en los últimos 30 años, sobre todo como resultado de “derivados financieros” y otras actividades meramente especulativas. Según el Banco Internacional de Pagos de Basilea, de 4 billones de dólares que se negocian diariamente, sólo 2 millones corresponden a actividades efectivamente comerciales; el resto corresponde a operaciones de alta frecuencia realizadas por intermediarios y que sólo enriquecen a unos pocos.

Esto parece indicar que la tan mentada crisis bancaria que demandó varios miles de millones de “auxilio” al sector ya pasó y por lo tanto, para evitar futuras situaciones similares, se requiere una mayor regulación del sector. Porque ha sido esta crisis justamente la que ha llamado la atención sobre el impacto de la falta de regulación de la actividad financiera y su desconexión cada vez mayor con la economía real.

La Tasa Robin Hood pretende impulsar la aprobación de una norma que obligue a la aplicación de una Tasa a las Transacciones Financieras (TTF) del 0,05%, a ser aplicada a todas las operaciones financieras no minoristas. Se estima que esto permitiría una recaudación adicional de 300 mil millones de euros anualmente y se garantiza que de ninguna manera afectaría a la ciudadanía en general. Tal es el impacto de la iniciativa, que el FMI y la Comisión Europea han reconocido la viabilidad y utilidad de misma.  De estas recaudaciones, el 25% se destinaría a disminuir el impacto del cambio climático.

 

En noviembre de este año se reúnen en París los líderes del G20, en una cumbre que debería discutir el tema. La presidencia francesa de este grupo ha incluido la Tasa Robin Hood entre las prioridades a debatir y los presidentes de España y Francia y la Canciller de Alemania han expresado su voluntad para defenderla en espacios internacionales. Un grupo muy grande de ONGs internacionales, entre ellas Ayuda en Acción, Intermon Oxfam, Save The Children, Plan Internacional, Acción por la Salud Global e Inspiraction  está impulsando esta iniciativa y estará presente en noviembre frente al G20 para propugnar su aprobación.

Las dificultades técnicas de su aplicación ya han sido consideradas y cuentan con soluciones viables; lo que se necesita ahora es la voluntad política de hacerlo. De lo contrario, seguirán siendo los más pobres los que soporten sobre ellos el peso de una crisis que no generaron. El sector financiero, que tanto se ha enriquecido en los últimos años, tiene la obligación moral de contribuir a reparar el daño que sus excesos han causado, devolviendo a la sociedad una parte justa de sus beneficios.

Si Ud. quiere apoyar la aprobación de la Tasa Robin Hood, puede hacerlo en la página de la Alianza española  http://www.facebook.com/tasarobinhood.  Así ayudará también a Robin a volver a Sherwood y continuar aquella lucha contra  los ricos y ladrones que inició hace tantos años atrás.

PLAN, organización internacional de protección a la infancia, se suma al Blog Solidario

08 junio 2011

Por Tábata Peregrín – Responsable de Prensa de PLAN

“Yo lo que quiero es ir a la escuela” fue la frase que más escuché en mi visita a Haití como responsable de prensa de PLAN en España.

“Yo lo que quiero es ir a la escuela” me decían los niños y las niñas en los campamentos, en la calle, en la esquina, de la mano de sus padres, mientras comían…

No era una frase hecha, ni estaba escrita en los manuales de cooperación. Los niños, se dice, siempre cuentan la verdad y esta es la suya: quieren ir al cole.

Sentada en la oficina de Plan en España todos los días escribimos sobre los casi 7.400 proyectos de educación, salud, protección y participación infantil en los que PLAN trabaja en 68 países.

Pero una cosa es leerlo o escribirlo y otra muy distinta saberlo y recordarlo. ¡La cotidianeidad nos absorbe!

En los países desarrollados se nos olvida que la educación primaria no es aún universal, como aspira que sea el segundo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En países como el nuestro nos cuesta imaginar la cifra de 100 millones de niños que no van al colegio, que 89 países del mundo no han legislado aún contra la violencia escolar y que en países como India el castigo corporal es habitual en las aulas.

En países como el nuestro nos cuesta hacernos a la idea de que haya 51 millones de niños en el mundo que no son registrados al nacer y que son objeto fácil de tráfico infantil, entre otros problemas.

Estando en casa con la familia no se nos pasa por la cabeza que hay millones de niñas que son casadas antes de los 12 años y que países africanos como Guinea Conakry el 98% de las mujeres sufren la mutilación genital femenina.

Es bueno escuchar las historias desde el terreno porque te conectan de nuevo en el mundo.

Así que a partir de ahora Virginia Saiz, desde PLAN Egipto, nos ofrecerá la crónica de una sociedad en pleno cambio y cómo los niños y las niñas del país la viven. Heidi Reed, nos hablará del Haití post-terremoto y Sergio Rubio contará la vida de la infancia en Ecuador donde estamos presentes desde 1963.

En El Blog Solidario son los primeros blogueros de PLAN, una organización internacional de protección de la infancia con 75 años de vida y presente en 68 países.