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Un policía dispara a su vecino porque no lo invitó a su fiesta

21 mayo 2013
FLICKR / Adolfo Moreno

FLICKR / Adolfo Moreno

Hay algunos que llevan los conflictos de vecindad demasiado lejos. Es el caso de Silver Díaz, un policía de la localidad argentina de Ojo de Agua, que en cuestión de segundos se convirtió en ‘Harry el sucio‘ y usó la casa y el jardín de su vecino como diana de su frustración. Disparó al menos seis veces simplemente por no haber sido invitado a una fiesta que se estaba celebrando en la propiedad.

Diego Ars, el desdichado vecino, se encontraba en el porche bebiendo junto a unos amigos cuando el peculiar agente de la ley apareció con claras intenciones de unirse al jolgorio. Sin embargo, el dueño de la casa le impidió el acceso, y un hecho tan aparentemente normal, se pudo convertir en tragedia.

Minutos después, Díaz regresó con su arma reglamentaria en la mano y vació casi el cargador contra la vivienda y sus ocupantes. El pánico se apoderó de los invitados, mientras el policía, sin mediar palabra y con una sonrisa en su cara, huía rápidamente del lugar de los hechos, según declaró uno de los testigos a un medio local. Por fortuna, nadie resultó herido.

Se creyó que era la estrella del convite y acabó perseguido por sus compañeros, que todavía no han logrado capturarlo.

PD. Si Ned Flanders pudiera leer esta información seguro que consideraba a Homer Simpson como un alma cándida que no ha roto un plato en su vida, y eso que el pobre tiene más paciencia que el santo Job con un vecino más molesto que una mosca en un día de verano.

Una mujer agrede a un policía… ¡¡¡para dejar de fumar!!!

20 mayo 2013

etta_tabaco-policiaSi pones “dejar de fumar” en Google, la búsqueda te devuelve “aproximadamente 19.300.000 resultados en 0,15 segundos”. Te hablan de parches de nicotina, hipnosis, un láser anti-tabaco, acupuntura, libros de autoayuda, caramelos, chicles, aerosoles… e infinidad de recursos más para dejar el vicio. Sin embargo, no he encontrado ningún método para pasar del tabaco que consista en darle un guantazo a un policía, que es el sistema adoptado por Etta Mae López, una ciudadana de Sacramento, California, que tiene aspecto de trastornada, no digáis que no…

La mujer, de 31 años, tiene una severa adicción al tabaco y, desesperada, pensó que la mejor manera de dejarlo sería estar encerrada en la cárcel. Como tampoco quería pasar entre rejas el resto de su vida, se le ocurrió cometer un delito menor y pensó que agredir a un agente de la ley sería la opción más acertada. Sinceramente, yo hubiera intentado asaltar un banco, que era lo que los expertos en economía llaman un ‘win-win’ (ganar o ganar). Si el asalto sale mal, voy a la cárcel y objetivo cumplido; si el asalto sale bien… pastizal a la buchaca.

El papel de desafortunado policía le tocó a Matt Campoy, ayudante del sheriff de la Cárcel de Sacramento County. El hombre se disponía a marcharse a casa después de terminar su turno de trabajo cuando la señorita López se acercó a él y, sin mediar palabra, le dio una sonora bofetada en la cara. Tras la agresión, la mujer se justificó: “necesito dejar de fumar y si me arrestan y me llevan a la cárcel, no tendré acceso a los cigarrillos”. Según el agente Campoy, con la cara colorada aún, Etta contó con detalles cómo había urdido su ¿magistral? plan. Le confesó que estuvo durante horas sentada en los aledaños de la prisión, esperando la salida de un policía al que sacudir.

Tras conocer la noticia, los medios de comunicación locales se pusieron en contacto con personas del entorno de López. Un vecino confesó que solían fumar juntos, pero no salía de su asombro. “Hay formas más fáciles para dejar de fumar. No creo que pegar a un policía sea la mejor manera de hacerlo”. ¡Qué poco original! Otro que sólo confía en los métodos tradicionales y no valora en su justa medida la capacidad de innovación de su compañera de cigarrillos.

Más allá fue la portavoz del grupo antitabaco Breathe California (Respira California), Kimberly Bankston-Lee, que extrapoló el incidente y lo calificó como un problema social, en vez de puntual. Según la atormentada Bankston-Lee, “si alguien hizo algo así para dejar de fumar es que en la comunidad tenemos un gran problema”. ¡No es para tanto, señora! Desquiciados hay en todos los sitios, que aquí tuvimos que soportar durante años a Yola Berrocal (¡no podéis dejar de visitar su web oficial!).

Sea como fuere, la agresora ha conseguido que se cumpla la primera parte de su plan. Ha sido condenada a 63 días de prisión y tres años de libertad condicional. Ahora le queda la parte complicada: curar su adicción en un entorno nada ‘friendly’, pues ya sabemos, por el cine, que en las cárceles estadounidenses fumar es una actividad preciosa para matar el aburrimiento.

¡El porro más grande jamás confiscado!

25 abril 2013

porrogiganteEl libro Guinness de los récords alberga en sus páginas datos de lo más chorra pintoresco (aquí van algunos) y nos ha permitido conocer a personajes tan simpáticos como Nelson de la Rosa. Lo que aún no registra su maravilloso archivo es la plusmarca del porro más grande jamás visto en las manos de un policía. Una obra de arquitectura de algo más de un metro de longitud y casi dos kilos de peso que me ha dejado patidifuso.

La imagen habla por sí sola. Es un screener (disculpad por su nula nitidez) del vídeo que cierra el post, que fue grabado el pasado 20 de abril en el campus de la Universidad de California, con motivo del festival ’4-20′, conmemorativo de la fecha en la que el estado californiano despenalizó la posesión de cannabis. En pleno delirio juvenil, un estudiante apareció con un porro de proporciones descomunales, cuyo valor podríamos estimar en unos 4.000 euros, precio de mercado. Que no es que yo conozca la tarifa que tienen estas sustancias, sólo cuento algo que ha llegado a mis oídos…

Alertado por el gentío arremolinado ante semejante manufactura, un policía acudió al corrillo y se incautó del porro, que se llevó a comisaría ante las protestas de su propietario: “Me mentiste, tío. Eres un mentiroso. Nos veremos en el juzgado”, se quejaba con buena parte de razón el joven. Conviene recordar que en California cualquiera puede tener en su poder marihuana bajo prescripción médica, condición que sin duda cumplía el muchacho, pues no fue detenido. Es más, el consumo de esta sustancia está tan arraigado allí que se especula con que en breve haya máquinas expendedoras de cannabis.

PS 1. Quede claro que esto no es ningún alegato en favor del consumo de maría, no vaya a malinterpretarse mi admiración por la capacidad de construir semejante porro con estar a favor de su consumo.

PS 2. Es el porro más grande jamás confiscado según mi sagaz equipo de investigadores. Si alguien conoce alguno mayor, le ruego me lo haga saber para desdecirme de tal afirmación.

Obligan a un perro policía a escribir y firmar el informe de un arresto

21 febrero 2013

perropolicia“Le perseguí. Le mordí. Hombre malo. Sabroso. Buen chico. Peach es un buen chico”. Con impostada caligrafía ¿perruna? y en ficticia primera persona, Peach, un perro policía británico, fue obligado por la Fiscalía a firmar con su pata un informe de su intervención en un caso de arresto.

La fuente, el tabloide The Sun, y lo rocambolesco de la historia me hicieron dudar de su credibilidad, pero como de la Justicia me espero cualquier cosa (absolución de Camps, indultos a conductores suicidas…), he decidido dar por buena una información que, por otro lado, quiero creer con todas mis fuerzas. ¿Hay algo más bonito que los animales antropomorfos?

Resulta que en el primer informe al que tuvo acceso la Fiscalía, se recogía que el agente Peach había participado en una intervención que acabó con el arresto de una persona. Para aclarar la investigación, desde esta institución exigieron una declaración escrita y firmada con el puño y letra del propio agente. Desde la comisaría, hicieron notar que Peach no era un agente PC (persona policía), sino un agente PD (perro policía), pero la respuesta de la Fiscalía fue inflexible, según fuentes policiales: “CPS demanded a statement from PC Peach, even after being told he was a PD (police dog)” (“Se exige una declaración de PC Peach, incluso después de haber sido avisados de que es un PD (perro policía)”). Las mismas fuentes aseguran que “they were told several times Peach was actually a police dog but insisted on a written statement so the case handler sent them this” (“se les dijo varias veces que Peach en realidad era un perro policía, pero insistieron en una declaración por escrito, así que el se les envió esto”, en referencia al documento de la foto).

La foto con la declaración firmada por Peach fue rápidamente filtrada por sus propios compañeros policías, que se han visto obligados a retirarla de sus perfiles en redes sociales para evitar mofas sobre este asunto. Al respecto, me surgen una pregunta que me lleva atormentando desde la primera palabra que escribí en el post: ¿por qué demonios el agente que escribió la nota lo hizo con esa caligrafía? ¿Acaso pretendía hacerla pasar por ‘letra de perro’?

Un niño de siete años, esposado y detenido tras una pelea en el colegio

04 febrero 2013

Sabes que el mundo ha entrado en una espiral de autodestrucción cuando descubres que hay agentes de la ley que le dan a una disputa infantil el carácter de un delito. Vimos semanas atrás que en Francia llevaron a comisaría a una niña porque sus padres no estaban al día en los pagos del comedor del colegio, pero eso se queda en nada con lo que acaba de acontecer en Nueva York, donde un niño fue detenido por pegar y robar cinco dólares a un compañero.

policia_newyorkWilson Reyes es un chaval de siete años que estudia en la Escuela Pública del Bronx, el barrio conflictivo por antonomasia, según nos ha enseñado el cine. Un día, se metió en una pelea de patio de recreo tras ser acusado de adueñarse de cinco dólares que se le habían caído del bolsillo a uno de los muchachos de su clase.

Pero el asunto no se quedó en una simple pelea y una visita, con su posterior castigo, al director del colegio, sino que fue mucho más allá. Dos agentes de la policía neoyorquina esposaron a Wilson y lo llevaron a comisaría, donde fue sometido a un interrogatorio de, asombraos, ¡10 horas!, según la madre del niño, Francisca Méndez.

Cuando la señora Méndez tuvo conocimiento del incidente, acudió presta a la comisaría, donde se encontró a su hijo llorando y con la muñeca izquierda esposada a una barra de acero atornillada a una pared. “Estamos traumatizados. Mi hijo lloraba y gritaba ‘¡mami, yo no fui!’. Jamás imaginé que la policía pudiera hacerle esto a un niño”, declaró, indignada, la mamá de Wilson al NY Post (¡OJO A LA FOTO!). Fuentes de la policía de NY se han apresurado a desmentir que el niño estuviera 10 horas en comisaría y aseguran que ‘sólo’ estuvo allí entre las 15.00 y las 19.45 horas. Además, aseguran que “fue tratado como cualquier otro joven sospechoso. Respondimos a una denuncia al 911 por robo y asalto. El chaval fue acusado de robo con violencia y fue llevado a la comisaría y custodiado en la sala de menores”.

De momento, la familia de Wilson ya ha puesto una demanda contra la ciudad y la policía de Nueva York por valor de ¡250 millones de dólares! (se les ha ido de las manos el asunto) porque el muchacho fue “verbal, física y emocionalmente abusado, intimidado, humillado, avergonzado y difamado”, según el abogado de la familia, Jack Yankowitz. “Es incomprensible, ¿qué hizo la policía? Todo esto suena muy estúpido. Lo estaban interrogando como si fuera un criminal sin escrúpulos”, añadió. A favor de la demanda juega, además, que poco después otro compañero del muchacho confesó ser el autor del hurto.

Así, lo que debió quedar en un castigo del director y una regañina de los padres, amenaza con convertirse en un juicio con una posible indemnización desproporcionada. ¡El mundo está loco!

FOTO: Inventorchris (Flickr).

Sexo, mentiras… y un jefe de policía bígamo

19 diciembre 2012

Echando mano del refranero, hoy podéis llamarme “tonto”, por aquello de “mal de muchos, consuelo de ídems“, pero la realidad es que uno observa casi complacido que la corrupción no es patrimonio exclusivo de nuestros dirigentes, sino que se extiende allende nuestras fronteras. No viene esto a justificar el golferío patrio, sino a reflejar un mal común que no entiende de nacionalidades, ni razas.

En los últimos meses, múltiples escándalos de corrupción están salpicando a las autoridades chinas. Que Gao Ping no es el único chino que practica las malas artes. El último caso del que se tiene conocimiento es el de Qi Fang, un jefe de policía de la provincia de Xinjiang, situada al Noroeste del país. Por lo visto, el hombre tiene un apetito sexual por encima de la media y para satisfacerlo necesita más de una mujer. Así, el señor Fang ha estado manteniendo una relación sentimensexual con dos hermanas, que en un principio creyó que eran gemelas.

Pero no quiero ir de puritano y no criticaré la bigamia de Fang, mucho menos sabiendo que era consentida por las dos muchachas. Lo reprobable del asunto es que el caballero utilizó dinero público para “montar” a sus concubinas. Les facilitó un apartamento de lujo, que él aprovechaba para usar como picadero, y, como este desmadre no debió parecerle suficiente, nombró a una de ellas “Vicecapitana de Operaciones Especiales”. El cargo se las trae, ya que no está muy claro el tipo de operaciones especiales que llevaba a cabo la susodicha, aunque yo me hago una ligera idea… ¡Las reuniones de seguimiento del departamento debían ser la bomba!

El asunto salió a la luz hace unos días y Qi Fang ya ha sido despedido y está en proceso de ser juzgado por malversación de fondos y tráfico de influencias. Pero no sólo eso. Estas investigaciones también han determinado que el presunto corrupto fue vilmente engañado por sus amantes, que eran hermanas, pero no gemelas, como él, iluso, creía. ¡Merecido se lo tiene!

2.500 dólares de multa para un niño de tres años por orinar en su jardín

14 noviembre 2012

¡Atención! Apuntad bien este nombre: Dillan Warden. Podría ser un peligrosísimo delincuente. Hablo en condicional, puesto que sólo tiene tres años y aún puede romper en “hombre de bien”. Eso, al menos, deja intuir un policía de Piedmont (Oklahoma). Allí, al chaval le han puesto una multa de 2.500 dólares… ¡¡por orinar en el jardín de su casa!! ¡¡A un niño de tres años!!

“Dillan se bajó los pantalones para hacer pis”, relata la señora Warden, madre del infante sancionado. “En ese momento, el policía que iba patrullando por la calle se detuvo y me dijo que le iba a imponer una multa por orinar en público”, concluye, entre estupefacta e indignada, que no me extraña. Ante lo estúpido de la situación, la abuela de la criatura, más tranquila que la mamá, trató de interceder. “Le dije que tiene tres años y que es nuestro jardín, pero el policía me respondió que no importa, porque se trata de orinar en público”.

Tras comprobar que el agente -Ken Qualls es su nombre-, no hacía la vista gorda con la ‘infracción’, la familia Warden puso una queja al Departamento de Policía de Piedmont, donde también les ignoraron. Con el nivel de indignación in crescendo, los Warden llevaron el asunto ante la Justicia. “No es sólo que se trate de un niño de tres años, sino también del abuso de poder, porque el policía puso la multa en vez de arreglar la situación de una mejor manera”, aseguró mamá Warden.

Hartos de la indiferencia institucional, la familia afectada hizo público el asunto y el caso obtuvo una repercusión abrumadora en la región, lo que obligó a las autoridades a disculparse. El jefe de la Policía de Piedmont, Alex Oblein, visitó a los Warden, pidió disculpas por la severa actitud del agente Ken Qualls y se ofreció a retirar la multa.

Ante este hecho, me surgen dos dudas:
1. El jardín de tu casa, ¿no es particular? ¿Todos los jardines de casas son públicos?
2. El agente Qualls, ¿forma parte del reparto de la saga ‘Loca academia de policía’?

¡¡Lo que hace la gente por no ir a trabajar!!

05 noviembre 2012

Ya lo cantaba Luis Aguilé (DEP) mucho antes de que yo -y algunos de vosotros- naciera. “Es una lata el trabajar, todos los días te tienes que levantar…“. Seguro que más de un día habéis estado tentados de quedaros en la cama y pasar de ir al trabajo para no tener que soportar al jefe, ¿eh? (No es mi caso, yo estoy encantadísimo con mi jefe, que es el mejor del mundo).

Pero no nos despistemos de la historia. Como decíamos, parece que las canciones de Luis Aguilé han llegado mucho más lejos de lo que imagináis. A San Antonio (Texas), por ejemplo. Allí, una mujer de nombre Sheila Bailey Eubank fue capaz de fingir su propio secuestro con tal de no ir al curro.  Dos agentes de policía la encontraron maniatada en su propio coche y, a continuación, arrancó un relato casi de novela negra. De Patricia Highsmith, pero versión light.

La señora Eubank aseguró haber sido raptada por un peligroso traficante de drogas, que la obligó a hacer de chófer para él por varias zonas de la ciudad. En su delirio imaginativo, afirmó también que el inexistente secuestrador había intentado estrangularla.

Alertada por el suceso, la Policía abrió una investigación y, en vez de un narcotraficante, se encontró con una soberana mentirosa. Resulta que Mrs. Eubank se había inventado toda la historia. Repasando las grabaciones de varias cámaras de seguridad, los agentes descubrieron a Sheila comprando lotería y sacando dinero de un cajero a las horas en las que supuestamente estaba secuestrada. Acorralada por la presión policial, la mentirosa compulsiva cantó. Reconoció que no había habido secuestro alguno y que toda esta locura se la había inventado para escaquearse del trabajo. Y se quedó tan pancha.

Sheila, bonita, ya sabemos que lo de trabajar a veces es un rollo, pero, “aparte de eso, gracias a Dios, la vida pasa felizmente si hay amor. ¡Si hay amor!”.

Confunden a policías con ‘strippers’ en una despedida de soltera

10 julio 2012

Parece la trama de una película (mala). De hecho, un caso similar sirvió de excusa para un capítulo de Castle, pero esta vez ha pasado de verdad. Sí, chicos… (silencio dramático)… en una despedida de soltera de Australia han confundido a un grupo de policías con un equipo de strippers.

Cuenta la prensa australiana que varios agentes de policía acudieron a una taberna de la zona de Darwin tras recibir un aviso de disturbios en la zona. El problema es que al llegar, en un hotel que estaba al lado del local había una despedida de soltera que confundió a los agentes del orden con trabajadores del desorden.

Empezaron a gritar algo así como: “¡Ya han llegado los strippers!” y se abalanzaron sobre ellos con la intención de quitarles las camisetas. Los mozalbetes intentaron explicar que no, que no eran strippers, que habían recibido una llamada de un pub cercano y que habían ido allí par… “¡¡¡YA HAN LLEGADO LOS STRIPPERS!!!”.

Al final la cosa terminó bien. Ellas aceptaron que el presupuesto era mayor como para haber contratado a esos señores calvos y cuarentones para que se desnudaran y ellos accedieron a jugar al “haga como que me detenga y nos echamos una foto” antes de irse a apaciguar el altercado del local contiguo.

Esto pasa en España y hay dos opciones:

  1. Pillas policías majos. Esto significa que en ningún momento te dirán que son agentes, aprovecharán la confusión para hacerse pasar por strippers y terminarán retozando con alguien y llevándose las propinas.
  2. Pillas policías bordes. Esto significa que confunden a las de la despedida con indignadas y sacan las porras (reglamentarias) para aporrear a las pobre muchachas.

Ahora bien, el resultado habría sido el mismo. Los de la taberna se habrían pegado hasta que no los reconociera ni la madre que los parió ni la madre que los albergó en su vientre y los alumbró tras nueve meses de amor y cariño.

PD: Se abre la veda para anécdotas de despedidas de soltero.

Llamó a la Policía asustado por los ruidos de su vecino en el baño

23 mayo 2012

[Antes de nada, deja de comer. Si no puedes dejar de comer, deja de leer el post. No digáis que no os avisé...]

Si regulas bien tu reloj biológico, serás capaz de sentir la llamada de la naturaleza a primera hora de la mañana, de modo que el repartidor de periódicos no te dará en la cabeza cuando lo tire (como pasaba en aquel anuncio) y, además, el día te irá sobre ruedas porque no sentirás esas molestias estomacales que a muchos jefes de España les impiden ser agradables con los trabajadores. Bueno, a muchos jefes y a muchísimos compañeros.

Ahora bien, no hay que obsesionarse con esto. Si se puede, bien; si no, no fuerces. Porque puede que, por obcecarte con el asunto, en lugar de que suceda de forma natural, te obligas a forzar y al sentarte en el inodoro la llamada a la naturaleza la termines haciendo tú, como le ha pasado a un tipo de Canadá, cuyos alaridos en el cuarto de baño asustaron a un vecino que llamó a la Policía porque creyó que sus gritos eran porque pasaba algo grave y no solo porque estaba en pleno proceso de evacuación.

Lo contaba la Policía de Victoria (Canadá) en su blog oficial, llamado Stories Beyond The Beat: un hombre les había llamado porque su vecino, a las 5 de la mañana del pasado miércoles, llevaba un rato gritando en su cuarto de baño.

Las autoridades se trasladaron hasta el domicilio del señor, escucharon unos gemidos, tocaron insistentemente a la puerta y al final el hombre esfínter abrió desconcertado, sin saber qué estaba ocurriendo.

Los agentes le explicaron que un vecino había llamado alertado por sus gritos y le preguntaron que a qué obedecían esas voces. El hombre, ni corto ni perezoso (esta expresión seguro que hacía tiempo que no la leíais) les dijo que había sentido la llamada de la naturaleza y había ido al baño a reencontrarse consigo mismo. Vamos, que estaba haciendo caca.

Supongo que ahí la situación se volvió incómoda y los pobres agentes le pidieron que de ahí en adelante sus encuentros con su flora intestinal fueran algo más silenciosos, en la medida de lo posible. Después se fueron y no sabemos si el pobre hombre terminó lo que estaba haciendo o no.

PD: Si alguna vez queréis dar berridos mientras hacéis este tipo de esfuerzos, siempre podréis ir a un baño de 60.000 euros ubicado en una isla deshabitada