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Cosas que no sabías que se pueden comprar

12 septiembre 2012

Intentamos ahorrar todo lo posible para satisfacer nuestras necesidades, las reales y las inventadas. Nunca terminamos de estar contentos, porque siempre nos falta ese no sé qué-qué sé yo último modelo, que mejora ligeramente lo que tenemos y, aunque podríamos vivir sin él, preferimos no hacerlo. Ahora bien, si lo tuyo es el consumo por el consumo, desmárcate de toda esa gente con ordenadores, libros y televisores: compra aquello que los demás no pueden… porque no saben que se puede comprar, como por ejemplo:

5. Un lugar en la cola

Quien más, quien menos, se ha hartado alguna vez de estar en una cola. Una cola para comprar entradas, para entrar a un concierto, para ver cómo presentan a Kaká con el Real Madrid… todos nos cansamos. Por eso inventaron LineStanding, un servicio para comprar un lugar en la cola, solo disponible en Washington… de momento. ¿Para qué esperar durante horas si otro puede hacerlo por ti a cambio de un módico precio?

4. Aire fresco (o sucio) en latas

El multimillonario chino Chen Guangbiao se ha dado cuenta de que vivimos en ambientes muy contaminados (eso sin ver la boina que cubre Madrid) y por ello ha decidido poner a la venta aire fresco en latas, procedente de regiones chinas con poca contaminación (el aire, se entiende, las latas no sé de dónde serán). No me queda muy claro cuánto tiempo aguanta el aire una vez abierta la lata, ni tampoco si debe conservarse en un lugar fresco y seco alejado de la luz solar. Si no te convence la idea, puedes hacerte también con una lata de aire de grandes ciudades, pero no te puedo asegurar que sea muy sano.

3. Búnkers de la II Guerra Mundial

Si eres un friki de la II Guerra Mundial o te da miedo el apocalipsis y tienes pereza de hacerte tu propio búnker, deberías saber que en Berlín los están vendiendo. Muchos de ellos son hoy en día museos, pero hay otros que están en desuso y, dado que hay unos 1.200 en la ciudad alemana, los ingresos que producen son muy inferiores a sus gastos. El problema aquí tal vez sea el precio, porque para comprar uno te tienes que gastar un mínimo de 5.000 euros.

FOTO: WIKIPEDIA

2. Una patada en los testículos

No sé si recordáis este producto. Lo pusieron a la venta en eBay en 2009 y la puja empezaba en 500 euros. Aquella tuvo un ganador, pero no me cabe duda de que si rebuscamos en Internet encontraremos ofertas parecidas. Seguro que hay gente dispuesta a ganar unos cuantos euros con la frustración de otras personas, igual que los hay dispuestos a pagar por una patada y no por un masaje o un spa, ¡con lo que relajan los masajes!

1. Una vida entera

Es posible que te la hayas jugado y te haya salido mal, que creas que no hay alternativa y que el dinero no da la felicidad. Bueno… ¿qué tal si compramos un sueño americano? El estadounidense Shane Butcher decidió que se había hartado de todo y puso a la venta por eBay casi todo lo que tenía (sus coches, sus viviendas, sus pertenencias, sus tres tiendas de videojuegos…) salvo a su perro, su hija y su mujer, por algo menos de tres millones de euros. Lástima que en España no podamos aspirar a comprar un sueño americano… ¡con lo que nos cuesta hablar el inglés!

PD: Yo me he comprado una hucha y ya estoy ahorrando para todo esto.

¿Cuánto habrías pagado por dar una patada en los testículos?

31 enero 2009

Me envió el enlace ‘Frank del casar’ y, entre una cosa y otra, se me pasó publicarlo en su día. Era una puja en ebay con el siguiente asunto: “Patada en los testículos”. De antemano os digo, que hubo un ganador.

La oferta, venía así anunciada: “¿Una mala racha? ¿La ira y desesperación se han apoderado de ti? Desahógate conmigo. Te propongo dar rienda suelta a toda esa acumulación de tensión. Pégame una buena patada en los testículos y libera toda tu ansiedad la vida se volverá de color de rosa a partir de ese momento”.

El asunto, como os digo, creo recordar que acabó bien (o mal, según como se mire) y la puja, que empezaba en 500 euros, obtuvo un ganador.

Al fin y al cabo, era tentadora:

- El receptor se comprometía a caracterizarse de quien quisiera el ganador (los gastos corrían por la cuenta del que ganara, claro)

- Se podía dar la patada con toda la fuerza que se quisiera (en seco y sin carrerilla)

- No llevaría protección (sólo un calzoncillo) aunque el ganador tenía que descalzarse

- Quien ganase quedaba exento de los posibles gastos hospitalarios

- El encuentro sería en Valencia un fin de semana (se desplazaba si le pagaban el traslado)

- Y, con algo de sorna, decía que se comprometía a retorcerse de dolor una vez recibida la patada (“aseguro gran realismo”)

¿Cuánto habrías pagado tú? Yo no lo tengo claro, pero creo que no me habría gastado ni la mitad de lo que pedían (ojo, que no digo que el asunto no lo mereciera).

Ahora, desde que vi el anuncio, no hago más que acordarme del pobre Hans Topo y su “balonazo en sus partes”.

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