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Entradas etiquetadas como ‘ejercito’

El Ejército de Indonesia destruye una estatua por fea

Una operación militar, organizada por el alto mando del Ejército de Indonesia o casi (mejor crear un poco de expectativa), destruyó la estatua de un tigre que adornaba la entrada de una base militar. ¿¿¿¿????

La razón de peso, diría que de más de una tonelada, es que las redes sociales se habían llenado de memes ridiculizando la figura que ilustra el post. ¿Os parece tan horrible? Lee el resto de la entrada »

Arrestan a una soldado israelí por agrandarse los pechos

aumentopechoEl sargento Hartman de ‘La chaqueta metálica’ me enseñó hace años que cuando uno decide hacer carrera militar su vida ya no le pertenece, sino que es propiedad del ejército. Supongo que ese mensaje no caló del todo en la soldado israelí que ha levantado cierta polvareda en el país hebreo en las últimas semanas. La joven, cuya identidad no ha sido revelada, decidió operarse los pechos sin el consentimiento de sus superiores y ha sido condenada a 21 días de arresto en el cuartel donde presta servicio.

La chica realiza el servicio militar obligatorio, que en Israel es de 21 meses para las mujeres. Meses atrás había solicitado el permiso de su comandante para someterse a una cirugía estética y agrandarse los pechos. Sin embargo, no recibió la autorización, porque se consideró que no era una intervención necesaria y que perjudicaría a su desempeño, ya que exigía un período de recuperación de varias semanas, en las que no podría trabajar para el ejército.

A pesar de la negativa, ni corta ni perezosa, la soldado aprovechó las vacaciones por el Pesaj (los judíos conmemoran el éxodo de Egipto) para operarse, sin conocimiento de sus superiores. A su regreso a la base militar, un oficial advirtió el evidente cambio físico y denunció el caso a la junta militar. La recién operada fue acusada de “incumplir órdenes de comandantes y haber causado daño a la propiedad militar” (¿recordáis lo del sargento Hartman?). Fue hallada culpable de ambos cargos y obligada a cumplir 21 días de arresto.

Reconozco que la severa disciplina militar es una de las cosas que no he comprendido bien. No concibo ciertos grados de obediencia que casi me parecen sumisión, pero también he de decir que lo que ha hecho esta muchacha me parece muy absurdo. ¿Por qué no aguantar unos meses más para operarse después de salir del ejército? ¿Por qué arriesgarse a sufrir la ira de tus superiores haciendo algo para lo que no te dieron su autorización? Aun así, la duda que más me corroe por dentro es ¿cómo ha quedado la joven, se parece ahora a Bar Refaeli? ¡Ojalá sí!

PS. Os dejo un tremendo regalo: los mejores momentos del sargento Hartman.

Fuera del trabajo por ser como un pararrayos

hombrepararrayosAlexander Mandón es una suerte de Jeremy Reed, el protagonista de ‘Powder, pura energía‘, pero sin aparentes capacidades sobrenaturales, si es que consideramos natural el hecho de haber sido alcanzado por un rayo cuatro veces y haber sobrevivido sin mayores consecuencias. Lo que no podía imaginar el señor Mandón es que convertirse en un pararrayos humano le trajera consigo la desgracia de tener que dejar el ejército en el que prestaba sus servicios.

Alexander era soldado del batallón colombiano de infantería Rifles, en Cartagena de Indias, y en el ejercicio de su profesión, fue impactado por tres rayos. El primero lo soportó sin apenas inmutarse, pero los dos siguientes fueron más fuertes. Ante semejante panorama y temiendo que alguna descarga eléctrica le alcanzara rodeado de compañeros a los que pusiera en peligro, su comandante decidió apartarlo del pelotón y enviarlo a casa… ¡donde le alcanzó un cuarto rayo! La descarga fue aún más contundente que las anteriores y, según cuentan, “quedó tembloroso y ¡hasta le cambió el peinado!” (OMG!).

La preocupación del comandante se trasladó de inmediato a los familiares de Alexander, que buscaron algún remedio al asunto. De momento, la solución que han encontrado ha sido enterrarlo de cuello para abajo y con la piel en contacto con la tierra, para hacer masa y descargarse del todo de la energía que ha venido recibiendo. La imagen parece sacada de un manual de tortura, pero a más de un compañero le ha arracando una sonrisa y un comentario socarrón.

De momento, el hombre sigue on fire, así que pasa las horas encerrado en casa o enterrado hasta el cuello, para no tentar con su sola presencia a las crueles fuerzas eléctricas de la naturaleza, que se están ensañando con él sin contemplaciones.