Cuando pones todo tu esfuerzo en algo, te expones a que el fracaso en esa empresa te hunda por completo. Dice un buen amigo mío que “no hay que poner todos los huevos en la misma cesta” y no le falta razón. Está bien tener ilusiones, pero no obsesionarse, porque entonces te pasa lo de April Spielman y te llevas un disgusto que lo mismo te dura toda la vida.
Como habréis intuido por el titular, April fue a los parques de Disney World (en Florida, EE UU) vestida de Campanilla pero, como ocurre muchas veces en la vida, hacerlo bien le penalizó. Su maquillaje era tan bueno, su estética resultaba tan creíble, que los jefecillos del parque temieron que la confundieran con uno de los profesionales que cobran por dar vida a estos personajes y le vetaron el acceso.
La pobre April, que tiene 15 años, iba acompañada de su novio, que llevaba un disfraz bastante más cutre de Peter Pan, y le dijeron que o se ponía una camiseta o no podía entrar a Animal Kingdom. Ella no daba crédito a lo que estaba pasando, porque había estado en Hollywood Studios, otro de los parques, y no había tenido ningún problema.
El tema está en que las reglas de Disney son bastantes estrictas al respecto y no te permiten, entre otras cosas, llevar ropa que pueda inducir a error con los personajes oficiales. Por eso la pobre explicaba en la prensa estadounidense que le habían roto el corazón y que no quería quitarse el traje porque le estaban arruinando su sueño. “Yo quería ser Campanilla”, contaba la pobre entre lágrimas.
¿Cómo lo veis vosotros? La verdad es que es complicado, pero es comprensible el mosqueo de April. Tardó dos horas en maquillarse, una hora en arreglarse el pelo, se echó productos en el cuerpo y las uñas, llevaba meses preparando la visita… es más, lo raro habría sido que se lo hubiera tomado bien. Aún así, el parque tampoco se podía arriesgar a que la gente confundiera a los muchachos con los actores, porque tampoco saben si las criaturas tienen una pedrada y la van a liar.
Para compensar las molestias, ofrecieron ciertas facilidades a la pareja y a los familiares: ropa de recambio, tickets para saltarse las colas… pero nada les convenció. El problema es que los niños pueden entrar disfrazados de sus personajes favoritos, pero no hay un límite de edad a partir del cual no te permitan este tipo de vestimenta.
PD: ¿Qué habríais hecho si Disney fuera vuestro? ¿La habríais dejado pasar o no?







Para quienes no hayáis tenido la ocasión de ver nunca esta serie, la emiten en Disney Channel (sí, es de dibujos, pero que eso no os condicione para darle una oportunidad), que dentro de poco, como está en la TDT, será accesible para todo el mundo.
El otro día leí de refilón en Time que 

Le vino grande. Esa es la conclusión que saco después de ver la intervención de Miley Cyrus (aka Hannah Montana) en 
No le tengo manía a Disney, os lo aseguro. Es más, admito que incluso me río con muchas de las películas de adolescentes que sacan. De ahí que luego me conozca a todas las estrellas de la factoría, y 
Claro que puede que no sea chulería, como algunos me apuntaréis. A lo mejor es que el pobrecillo tiene un orzuelo, o le han operado de miopía, o le han dado una paliza, o confundió la cancha con la playa y por eso se presentó también con chanclas y bermudas.
De un tiempo a esta parte, Disney ya no es lo mismo. Sus jóvenes actrices se han visto envueltas en un mundo de fama y desmesura que, la mayoría de veces, no han sabido controlar.
VANESSA HUDGENS: Es la protagonista de High School Musical y quiso darle una sorpresa a su pareja, Zack Efron (protagonista de la misma película), entregándole unas
MILEY CYRUS: Más conocida como Hannah Montana, Miley es morena de día y rubia de noche (cuando canta en la serie). Es, sin duda, la que más miedo me da de todas. Aún no es mayor de edad y ya anda por ahí haciéndose
ADRIENNE BAILON: Ha sido la última en sumarse al club de las polémicas chicas Disney. Una de las componentes de las Cheetah Girls, que también se desnudó, se hizo las fotos y se las ¿robaron? para 


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