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Se presenta el encargado de moderar los comentarios, el personaje más odiado de 20minutos.es

Entradas etiquetadas como ‘borracho’

Monta un atasco por detener su coche para orinar en medio de una autopista

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Un conductor paró su vehículo en medio de la autopista I-84, en Oregón (EE UU), y como si el mundo se hubiera congelado a su alrededor, se puso a mear sin importarle las consecuencias. O-O

En un vídeo subido a Youtube, se observa como un coche de color rojo se desvía continuamente de su recorrido para frenar inexplicablemente en el carril derecho. Lee el resto de la entrada »

Obliga a sus alumnos a emborracharse para aprobar el examen final

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Un profesor de un instituto de formación en Anshun, Ghizhou (China), ha sido suspendido de empleo y sueldo tras exigir a sus estudiantes, durante su examen final, que bebieran alcohol como si no hubiera un mañana para superar con éxito la prueba. Curiosa forma de calificar.

En un intento de prepararlos para la vida real, les pidió a sus alumnos que levantaran sus vasos de plástico con baijiu (un licor chino con una graduación de entre 40º y 60º ), calificándolos con una mejor nota cuanto más bebida fueran capaces de consumir. Lee el resto de la entrada »

Fue a sacar dinero a un cajero y recibió una ducha

dinero_cajeroHay muchas cosas que con una borrachera de no te menees es complicado realizar. El turista que protagoniza el vídeo que acompaña a estas líneas probó en sus carnes esa máxima. ¡¡¡Pobre hombre!!!

Su intención era sacar dinero de un cajero electrónico acompañado de una ‘litrona’ de cerveza. El problema es que su mente ya estaba demasiado disipada por los vapores del alcohol, y más centrada en mantener el equilibrio que en teclear la bendita contraseña de acceso. Lee el resto de la entrada »

Un tigre sufre un ataque de pánico tras ser abrazado por un borracho

Está el mundo tan suavecito, tan flojito, que hasta los animales en apariencia más fieros blandean de mala manera. Eso, al menos, es lo que le ha pasado a un tigre del zoológico de Kiev, que, aparentemente, sufrió un agudo ataque de pánico después de que un hombre borracho se saltara las medidas de seguridad para entrar en su jaula y abrazarlo. ¿Miedo a un borracho? ¿Un tigre? Esto no es lo que nos han enseñado los documentales Wild life de National Geographic. ¡Qué decepción de fauna, de verdad!

Nicolas Vollmer / Flickr

Nicolas Vollmer / Flickr

Bien es verdad que la historia tiene algunos recovecos que dan pie para que el animalito, de nombre Malysh, se llevara un susto, pero me parece exagerado el estado de ansiedad en el que entró tras el incidente, que aconteció de la siguiente manera. El borracho, en un alarde de estupidez propia de aquellos que se han pasado con las copas -me imagino la clásica conversación etílica que acaba con un amigo retando a otro al grito de ¡no hay huevos!-, escaló la reja que separa a Malysh de sus visitantes y se dio un soberano hostión, que no fue óbice para que tuviera el arrojo de acercarse al tigre y propinarle un abrazo. El animalito, en principio, sujetó fuertemente a su inesperado visitante (ya hay que tener ganas, porque debería de apestar a vodka) y éste, para zafarse, sacó como pudo una pistola y disparó al aire.

Tras el tiro, el hombre fue detenido y trasladado a un hospital, donde recibió atención médica. A mí, personalmente, me gustaría que además de los cuidados médicos también hubiera recibido un par de bofetones, pero eso no lo sabemos… El caballero, seguramente, se encuentra ahora tan pancho, vacilando de ir sobrado de testiculina por su ‘hazaña’.

Peor le fue a Malysh. Según uno de los trabajadores del zoo, como consecuencia del incidente, el felino lleva varios días conmocionado. “Sufrió un ataque de ansiedad y miedo y durante horas permaneció acurrucado en un rincón de su jaula, rehuyendo cualquier tipo de contacto”. El mismo empleado asegura que Malysh suele ser muy afable con los humanos y que le va a costar un tiempo recuperarse del susto. Es lo que tienen los animales en cautividad, que se ablandan tanto que no son capaces de poner a los intrusos en su sitio. Y, encima, se asustan. ¡Ay, National Geographic, cuánto nos has engañado!

Acude borracho a su boda, el cura se niega a casarle… ¡y su novia le abandona!

Jacob Francis Brookes. Fuente: YouTube.

Jacob Francis Brookes. Fuente: YouTube.

Aún no tengo amigos en edad de cometer la locura de casarse, así que cada boda a la que he ido ha sido lo que eufemísticamente se conoce como un compromiso familiar y, de manera menos formal, como un co*azo. Pero esto me ha pasado porque no soy australiano, ni familiar de Jacob Brookes, un hombre que seguro que no tiene (o tuvo) una abuela como la mía, cuyo consejo más recordado es “muchacho, tú no te cases nunca. Total, te vas a divorciar seguro…”.

El asunto es que Jacob Brookes es el hombre del momento en los programas de cotilleo de Australia y que debe su fama a que no se le ocurrió nada mejor que presentarse con síntomas de llevar una soberana melopea a lo que iba a ser su boda. Sí, iba a ser, porque el reverendo encargado de oficiar la ceremonia se percató de la embriaguez del caballero y decidió que mejor se casaran otro día, que no se hacía responsable de sellar el compromiso de un caballero borracho, ya que la cogorza del contrayente anularía la validez del acto. Así que su boda interruptus debió ser un espectáculo memorable. ¡Cuánto lamento no haber estado invitado!

El señor Brookes, molesto por el contratiempo, montó en cólera y provocó un altercado en la iglesia, a la que acudió la policía para llevárselo detenido y presentar una denuncia por desorden público y resistencia a la autoridad. Pero las desgracias de Brookes, que asegura que no estaba borracho, que sólo había bebido “tres cervezas y dos chupitos de Jamo (whisky)”, van más allá de la simple denuncia. Su prometida ya es exprometida. Decidió romper con él, por lo que no se atisba una boda tampoco en caso de que se presente sobrio al altar.

Apesadumbrado y ante varios medios locales, nuestro desdichado protagonista ha asegurado que va a intentar recuperar la confianza de su amada. “He soñado durante varios días con su hermoso vestido de novia y ve cómo caminaba por el pasillo hasta el altar”, cuenta con mezcla de añoranza y lamento mientras reconoce ciertos excesos en su comportamiento “tuve mi noche loca la noche anterior a la boda… ya me entendéis, todos somos hombres aquí…”. Así que es posible que la cogorza el día de la boda sea sólo la gota que ha colmado la vasija de la paciencia de su prometida.

En temas de amoríos no soy yo muy ducho, pero la historia tiene pinta de final complicado para Jacob, que me parece que no va a comer perdices… ¡Debió haber conocido a mi abuela!

Una mujer golpea hasta hacerle perder un ojo a un borracho que intentó violarla

borracho-ojo-violaLa Tercera Ley de Newton, también conocida como el Principio de acción-reacción, sirve para explicar multitud de sucesos que se producen en la naturaleza y también para dar sentido a la noticia que más me ha llamado la atención en los últimos días. En un municipio de la península del Yucatán, en México, un caballero en estado de embriaguez intentó abusar de una mujer (acción), que respondió golpeándolo hasta hacerle perder un ojo (reacción). Para mí, la reacción es proporcionada al ataque, aunque las consecuencias sean excesivas.

Según la policía municipal de Peto (Yucatán), a las 16.30 horas del pasado miércoles, un taxista les avisó de que había visto vagando por la calle a un hombre con la cara y el cuerpo cubiertos de sangre. Los policías acudieron para cerciorarse del suceso y se encontraron con un tipo que tenía la cara como un cromo. El caballero, cuyas iniciales son J.M.C.C., parecía pasado de copas y señaló que una mujer a la que no conocía le había golpeado en repetidas ocasiones. Sin embargo, esta primera versión entró en contradicción con el relato posterior del mismo hombre, que dijo que las heridas en la cara eran fruto de una caída.

Sin hacerle demasiado caso, los policías le llevaron al centro de salud más cercano, donde le limpiaron las heridas, le vendaron la cabeza y le trasladaron urgentemente a un hospital. Allí, tras varias pruebas, dieron por sentado que J.M.C.C. perderá el ojo izquierdo al rompérsele la esclerótica (el blanco del ojo, que se dice coloquialmente).

Ante la gravedad de la lesión, la policía abrió una investigación y se encontró con una sorpresa muy desagradable para el herido. Los golpes se los había propinado, efectivamente, una mujer a la que no conocía, pero se los había dado en defensa propia ya que el sujeto había intentado abusar sexualmente de ella, según varios testigos del incidente. Además, el prenda tiene antecedentes, ya que había sido detenido semanas atrás por tratar de abusar de una anciana que, sin embargo, no quiso poner una denuncia.

J.M.C.C. de mis entretelas, querido, ¿cuán bobo eres? Por un calentón mal traído has perdido un ojo… y lo que te rondaré, morena. No quiero decir que te lo tengas merecido, pero escrito queda…

(Foto: Diario de Yucatán)

Llama al 911 para que se lleven a su acompañante ¡porque ronca fuerte!

ronquidoAtención, señores y señoras roncadores y roncadoras. Sirva la historia de hoy como aviso de que no se fíen de la persona con la que se metan en la cama. Los hay con muy malas pulgas, que no toleran los resoplidos de los demás y que están dispuestos a remover cielo y tierra con tal de deshacerse del ‘molesto roncador‘.

La historia ha pasado en un pueblo de Wisconsin, al norte de Estados Unidos, donde un caballero que responde por Benjamin Todd Duddles llamó al 911 (equivalente al 112 en España) para que el Servicio de emergencias se llevara a su compañera de cama. ¿El motivo? Que “ronca como un tren”. ¡Tócate los pies, Maribel! ¿Caballero, por qué en vez de agarrar el teléfono no practicó usted el remedio casero del chasquido con la boca para que su compañera dejara de roncar?

La conversación con la telefonista del Servicio de emergencias bordeó lo surrealista. Procedo a reproducirla, traducida del inglés:

-Caballero indignado porque su acompañante ronca (en adelante CIPSAR): “Me pregunto si podrían enviar un oficial a mi casa para llevarse a alguien.”
-Telefonista: “¿A quién quiere que se lleven?”
-CIPSAR: “Ummm. Una chica. Está durmiendo en mi cama.”
-Telefonista: “¿Está ella en su cama ahora mismo?”
-CIPSAR: “Está roncando como un tren.”
-Telefonista: “¿Es su ronquido lo que estoy oyendo?”
-CIPSAR: “Sí, está roncando como un tren.”

Después de este diálogo, dos policías se presentaron en el domicilio del señor Duddles, al que encontraron con una cogorza de aúpa y le preguntaron por el incidente. En primera instancia, aseguró que “no estoy seguro” de cómo la mujer había llegado a su apartamento. Posteriormente, cambió su versión de los hechos: “bebimos juntos, tuvimos relaciones y ella se quedó dormida. Como hacía ruido y no podía despertarla llamé a la policía”, confesó.

Los agentes se quedaron perplejos, corroboraron que la mujer estaba médicamente sana y le aconsejaron a Duddles que se fuera a dormir al sofá y hablara con su acompañante a la mañana siguiente. Por cierto, que decidieron no poner una denuncia. Bastante tiene con la borrachera que lleva, no haber podido dormir y la resaca de mañana, pensarían…

Wisconsin man calls 911 to report snoring woman por WISN

¡Extra, extra!: La cerveza salva la vida a un borracho que se cayó al mar

cervezasYo, ferviente defensor de la cerveza, no voy a usar los manidos argumentos de siempre para loar al ‘oro rubio’. Lo del ácido fólico, las vitaminas, sus propiedades depurativas (¿cuántas veces hacemos pis después de beber varios litros de birra?)… lo dejo para los nutricionistas, porque hoy he descubierto que la cerveza, probablemente uno de los grandes avances de la historia de la humanidad, tiene el don de todos los dones: puede salvarte la vida.

Si alguno lo duda, debería conocer la historia de un ciudadano británico anónimo que hoy vive gracias a ocho latas de cerveza. Resulta que nuestro protagonista del día estaba pasando un día de ocio a bordo de un barco cuando tropezó y se precipitó al mar. El hombre, además de una probable cogorza, llevaba consigo un pack de ocho latas de cerveza, que se fueron con él a las gélidas aguas que bañan la costa inglesa.

Casi una hora después del incidente, los guardacostas le encontraron en estado inconsciente, flotando y agarrado a sus cervezas. Tan pronto le rescataron, le llevaron al centro médico más cercano, donde uno de los caballeros que le atendieron no dudó en asegurar que “se tomó las ocho cervezas y sobrevivió todo el tiempo que estuvo en el mar flotando con ellas y el plástico que las une. Suerte que cuando cayó al mar no soltó sus queridas cervezas en ningún momento, al fin y al cabo le han salvado la vida”. ¡Toma ya! ¿Tenéis algo que objetar ahora, haters de la birra?

Al margen de que las latas vacías le ayudaran a flotar, aseguran que el nivel de embriaguez provocado por la ingesta masiva de cerveza le provocó a nuestro protagonista una pérdida de consciencia que le ayudó a minimizar los efectos de la hipotermia. Esta última aseveración no termino de creérmela del todo pero, ¿acaso va a desmentir un simple becario estudiante de periodismo a un miembro del servicio de urgencias de un centro médico? No seré yo.

Desde ya me une un lazo eterno con el hombre que salvó su vida milagrosamente y ansío conocer más datos sobre él para hacerle llegar mis respetos. God save the beer, man!

Un cura inglés no pudo oficiar una boda porque estaba borracho

curaborrachoHabía un cura en mi pueblo que tenía la nariz muy colorada con excesiva frecuencia. Por lo visto, además del vino de consagrar, también solía regar su cuerpo con otras bebidas espirituosas, algo que me parece más que razonable pues, ¿acaso no se dedican los sacerdotes a las tareas del espíritu? El asunto es que la figura del clérigo que le da a la botella empieza a ser un clásico en el imaginario colectivo. Para fomentar esta imagen, ha puesto su granito de arena Brian Taylor, un clérigo británico amigo del pimple.

El reverendo Taylor tenía que oficiar una boda el pasado fin de semana, pero no pudo ejercer sus funciones debido a la tremenda cogorza que llevaba. Justo antes de empezar la ceremonia, Taylor perdió el equilibrio y se cayó, visiblemente ebrio. Los invitados al evento rompieron en risas, según comentaron a The Sun varios de ellos. Dado que el párroco parecía del todo incapaz de continuar con el ritual, algunos familiares de los novios lo llevaron a la sacristía, donde trataron de impedir que siguiera haciendo el ridículo. Sin embargo, no lo consiguieron del todo, ya que los invitados siguieron con las carcajadas mientras escuchaban algunos absurdos alegatos. “En el nombre del Señor, no estoy borracho. No hay nada mal en mí. Quiero oficiar la boda”, gritaba fuera de sí.

Al novio, Chris John, se le quedaron grabadas a fuego algunas imágenes y las relata con detalle. “Nunca olvidaré cuando vi al vicario haciendo zig-zag por la colina de la iglesia, con su túnica ondenado al viento. Luego llegó a la puerta, pero se cayó por un terraplén. El fotógrafo le preguntó si se encontraba bien y él reconoció que no del todo. Pasó junto a mí como Jack Sparrow, tropezó al cruzar la puerta y se desplomó delante de 96 personas”. El relato de los hechos me resulta cómico, pero si me pongo en la piel del novio, entiendo su desazón. ¡Vaya planazo!

Finalmente, la boda pudo celebrarse, ya que los amigos del novio fueron a buscar un cura al pueblo de al lado, a quien el reverendo Taylor le debe una bien gorda. Seguro que le recompensa invitándole a unas copas…

Detenido por conducir borracho ¡¡¡mientras mantenía relaciones sexuales!!!

luisbrionesEl crack de los cracks del mes de mayo es el joven estadounidense de la imagen, residente en Albuquerque, Nuevo México. Se llama Luis Briones y ha llevado un paso más allá las andanzas del inopinado Miguel Ángel Rodríguez (el que se hace llamar MAR) y de ‘Mano larga’ Den Jialin. De MAR sabemos que no tiene reparos en ponerse al volante después de atizarse unas cuantas copas, mientras que de Jialin ya os conté meses atrás que le gusta sobetear a su amante mientras conduce. Briones, qiuén sabe si inspirado por estos dos ‘iconos del civismo’, ha metido estas dos hazañas en una coctelera y el resultado ha sido estremecedor: estrelló su coche mientras conducía borracho y mantenía relaciones sexuales con una mujer. ¡¡Todo a la vez!! J*dido Briones, ¡qué talentazo!

El muchacho se corrió una juerga soberana y, en pleno éxtasis, no prestó atención a la luz roja de un semáforo. Su todoterreno se tocó con otro vehículo antes de empotrarse contra un bloque de pisos. Fruto de la colisión, la mujer que acompañaba a Briones salió despedida del vehículo y fue encontrada desnuda y con heridas en la cara y la cabeza. Él, consciente de que la había cagado y de que en breve tendría allí a la policía, intentó una huída desesperada, aunque sin éxito. Un testigo del accidente le quitó las llaves del coche para que no se diera a la fuga, así que quiso escapar a la carrera y se escondió tras un cactus. Allí, con un zapato y sus calzoncillos como única indumentaria, lo encontró un agente de la policía (seguro que no pudo evitar una mueca de risa).

La versión policial dice que varios testigos aseguraron que Briones iba más cocido que Guti este día y que en el vehículo se encontró una botella de vodka parcialmente llena. También dicen que el sujeto opuso resistencia a su detención y tuvo un enfrentamiento con los servicios médicos que acudieron a atenderle en la escena del accidente.

Una vez comprobado que se encontraba bien de salud, Briones, que se negó a ponerse el pantalón (¿por qué esa rebeldía, Luis?) fue llevado a comisaría y ahora se enfrenta a múltiples cargos: conducción temeraria y bajo los efectos del alcohol, intento de evasión, obstrucción a la justicia…