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Un policía dispara a su vecino porque no lo invitó a su fiesta

21 mayo 2013
FLICKR / Adolfo Moreno

FLICKR / Adolfo Moreno

Hay algunos que llevan los conflictos de vecindad demasiado lejos. Es el caso de Silver Díaz, un policía de la localidad argentina de Ojo de Agua, que en cuestión de segundos se convirtió en ‘Harry el sucio‘ y usó la casa y el jardín de su vecino como diana de su frustración. Disparó al menos seis veces simplemente por no haber sido invitado a una fiesta que se estaba celebrando en la propiedad.

Diego Ars, el desdichado vecino, se encontraba en el porche bebiendo junto a unos amigos cuando el peculiar agente de la ley apareció con claras intenciones de unirse al jolgorio. Sin embargo, el dueño de la casa le impidió el acceso, y un hecho tan aparentemente normal, se pudo convertir en tragedia.

Minutos después, Díaz regresó con su arma reglamentaria en la mano y vació casi el cargador contra la vivienda y sus ocupantes. El pánico se apoderó de los invitados, mientras el policía, sin mediar palabra y con una sonrisa en su cara, huía rápidamente del lugar de los hechos, según declaró uno de los testigos a un medio local. Por fortuna, nadie resultó herido.

Se creyó que era la estrella del convite y acabó perseguido por sus compañeros, que todavía no han logrado capturarlo.

PD. Si Ned Flanders pudiera leer esta información seguro que consideraba a Homer Simpson como un alma cándida que no ha roto un plato en su vida, y eso que el pobre tiene más paciencia que el santo Job con un vecino más molesto que una mosca en un día de verano.

Se lía a tiros porque unos obreros piropearon a la hija de su mujer

10 mayo 2013

Esto es una alerta para los empleados de la construcción y para Arturo Fernández, galán de galanes: ¡ojo con los piropos, que no siempre son bien recibidos! Moderen sus impulsos halagadores para con las mujeres guapas, no vaya a ser que tengamos un disgusto como el que se ha vivido recientemente en el municipio argentino de Villa Gobernador Gálvez, al noroeste de Buenos Aires.

Allí, la zalamería mal entendida (o mal ejecutada, ¡quién sabe!) ha estado a punto de acabar en tragedia, cuando un caballero amenazó con un arma de fuego a unos obreros que saludaron con piropos el caminar frente a ellos de una señorita.

Era la hora de la comida y un grupo de trabajadores se reunió para comer tirando de tartera, como hacen todos los días laborables. Mientras reponían fuerzas, una joven pasó ante ellos y algunos no pudieron reprimir el deseo de jalear la belleza de la muchacha. Probablemente, su objetivo no era ofender a la chica, pero también es probable que alguno de los requiebros fuera desproporcionado.

Minutos después de la lluvia de “cumplidos”, un caballero que resultó ser el marido de la madre de la joven, increpó a los empleados por, según su entender, haber rebasado los límites del decoro. Tras dedicarse improperios varios, el caballero sacó una pistola y golpeó a uno de los obreros con la culata. Además, antes de retirarse del lugar de los hechos, tuvo tiempo de descerrajar varios disparos contra algunos coches. Alertados por el sonido de los tiros, varios policías se personaron en la escena del casi-crimen, pero el agresor ya se había largado. Ahora, le espera una citación en el juzgado.

Viendo lo mal que piropean algunos y lo rematadamente mal que se lo toman otros, confieso mi preocupación por el futuro del arte del halago. Arturo Fernández, por favor, cuídese mucho y reprima sus instintos.

Ps. ¿Qué piropos creéis que dedicaron a la muchacha para que el marido de su mamá se enfadara tanto? (Por favor, no seáis muy salvajes…)

¿Es una bala? ¿Es un avión? ¡No! Es Menganno, el superhéroe argentino

17 abril 2013

mengannoDelincuentes de Argentina, luego no digáis que no estáis avisados. Anda patrullando por las calles de Lanús Menganno, una suerte de justiciero enmascarado que ha emprendido una cruzada contra la delincuencia y en pos de la solidaridad entre las personas.

Su atuendo está a medio camino entre el del Capitán América y el del Halcón Callejero, una serie ochentera que yo he descubierto gracias a @nostronichus. Porta un uniforme con protecciones, máscara y escudo antibalas y de desplaza a lomos de una vieja moto a la que ha decorado con su emblema. A diferencia del Capitán América, usa los colores albicelestes de la bandera argentina; a diferencia del Halcón Callejero, su moto es, cómo lo diría yo…, un trasto con dos ruedas.

Menganno, un caballero de 43 años casado y con dos hijos, asegura con rotundidad que “por donde paso sé que no van a robar”. Pero no sólo se dedica a ‘combatir el crimen’, sino que ha creado una escuela de ‘superhéroes’ para que sigan sus pasos. El hombre me merece ternura y admiración a partes iguales, aunque se rumorea que hay mucho de ‘postureo’ en todo lo que hace. De hecho, hay gente que pone en duda la veracidad de su última aventura, ¡¡y hasta se mofa de él!! (¡Nooooooo!). La historia (o fábula) dice que tres delincuentes atacaron a tiros el coche en el que viajaba el ‘superhéroe’ con su familia. Manganno repelió los disparos para proteger a su esposa y todos salieron indemnes del asalto, aunque el coche quedó agujereado cual queso Emmental. Hay otra versión de los hechos, que dice que los disparos contra el coche los hizo el propio Menganno y que, además, ha sido multado por irregularidades en su permiso de armas.

Sea como fuere, héroe o fantoche, no hay fin más elevado en el mundo que luchar a favor del bien y por eso Menganno se ha ganado mi post de hoy. Y sí, me da igual que pueda ser un impostor.

El hombre que luchaba contra el granizo

25 febrero 2013

De los creadores de ‘El hombre que desafió al hielo… y perdió‘, ahora llega ‘El hombre que luchó contra el granizo… y también perdió’.

Sabemos que hay tíos que quieren más a su coche que a su pareja. Y digo tíos porque, en al menos un 90% de los casos, son ellos los que están obsesionados con su vehículo. Ellas, y vuelvo a generalizar, están más preocupadas por otras cosas no tan absurdamente materiales y les importa bien poco que alguien les haya arañado levemente la pintura de una aleta en el parking.

Uno de esos sujetos que aman a su coche por encima de todas las cosas es el protagonista de este post. Me he permitido la licencia de apodar al caballero ‘El hombre que nadaba para espantar el granizo’ y el vídeo deja muy claro el porqué. Es un argentino que debe de haber comprado su coche hace no mucho tiempo y que, según parece, trata de evitar que una antológica granizada dañe su carrocería. El método es curioso y, creo, poco efectivo, ya que sólo puede tapar el techo del vehículo, por lo que las abolladuras del capó o el portón del maletero no se las quita nadie. Además, imagino su cuerpo trufado de moratones, como si hubiese ejercido de diana en una partida de paintball.

Ps. Los hay que insinúan un comportamiento más lúdico y menos racional en la acción del protagonista del vídeo. Esa corriente afirma que sólo se subió al techo del coche para hacer una gracieta, al estilo ‘Jackass‘. ¿Qué opináis vosotros: cubrecarrocería tarado o sólo tarado?

Un argentino dice haber sido sodomizado por su perro en el jardín de casa

06 noviembre 2012
Foto: Malingering (Flickr)

Foto: Malingering (Flickr)

Vaya por delante que soy amante de la naturaleza y que siento un gran cariño por los animales. No tanto por los domésticos como por los que viven en la selva o el monte, pero eso es otra historia. Esta introducción sólo sirve para justificarme antes de alertaros sobre vuestras mascotas. Vigilad que no sean unos depravados sexuales, que hay animalitos muy salidos… Aunque luego plantearemos dudas razonables sobre el suceso que os voy a contar.

En la ciudad argentina de Concordia, un joven ingresó en el hospital con severas lesiones en sus partes íntimas y un desgarro en el ano. Hasta aquí, podría tratarse de una práctica sexual que se le fue de las manos. Ahora llega lo escabroso. Resulta que el caballero aseguró que tales lesiones se las causó su perro. ¡¡Su perro!! Según relató la ‘víctima’, le entraron unas ganas terribles de orinar, pero como el baño de su casa estaba ocupado, decidió evacuar en el jardín. Allí, su mascota lo abordó por detrás. Sin palabras bonitas, sin un beso cariñoso, ni nada. Aquí te pillo, aquí te mato.

Ante lo asombroso del relato, la fiscalía de la región ha abierto una investigación. ¿Pretenden condenar al can? La historia no está nada clara, ya que hay sospechas de que el asaltado podría haber tenido un encuentro con un joven de la misma edad o algún vecino y que, avergonzado (¿por qué?), habría preferido ‘incriminar’ al cánido.

Pero, ¿realmente fue un perro y no otro adolescente con el que comparte inquietudes sexuales? Si es así, ¿fue abuso o sexo consentido? ¿El dueño estaba tan enamorado de su mascota que la sedujo? ¿Lo abordó sin posibilidad de que el hombre se resistiera? Dudas, dudas y más dudas…

Jugad a Sherlock Holmes y decidme cómo resolveríais el caso, ¡por favor!

PS. He decidido ocultar la identidad del perro de la foto porque él no es el ‘acusado’.

¡¡¡Le queman los testículos en su despedida de soltero!!!

29 octubre 2012

Hay despedidas de soltero que se nos van de las manos, ya lo vimos en Resacón en Las Vegas. Se empieza con unas cervezas durante una escapada de fin de semana y se termina… ¡escaldado! ¡Y cómo de escaldado!

Fuente: anieto2K (Flickr).

Fuente: anieto2K (Flickr).

En San Miguel de Tucumán, al norte de Argentina, un hombre de 33 años llamado Rodrigo Martín celebraba con sus compañeros de trabajo su despedida de soltero, ya que iba a casarse el próximo fin de semana. Iba, en pasado, porque ha tenido que posponer la boda por motivos justificadísimos de salud. En plena fiesta, a sus amigos se les ocurrió gastarle una broma subida de tono al futuro marido. Lo rociaron con alcohol en la zona del bajo vientre, allí donde cualquier golpecito de nada se convierte en un suplicio, para a continuación lanzarle a la misma zona una cerilla prendida. La combustión, como ya imagináis, fue inmediata y el resultado, abrasador.

El pobre Rodrigo gritaba desesperado mientras ardía y sus colegas buscaban un extintor con el que poner fin a la gracia que habían perpetrado. Para cuando consiguieron apagar el incendio originado en su cuerpo, el mal ya estaba hecho: Rodrigo tenía quemaduras de segundo grado en el 25 % de su cuerpo y especialmente afectadas las extremidades inferiores, el abdomen y la zona genital.

La mala noticia para el futuro contrayente es que tendrá que permanecer ingresado unos 15 días en la unidad de quemados del Hospital Centro de Salud de San Miguel de Tucumán. Buenas noticias hay dos: la primera es que su vida no corre peligro porque las quemaduras solo afectan a la dermis y epidermis de las zonas afectadas. La segunda, y más importante aún, es que tendrá unos días más de margen para plantearse otra vez lo del matrimonio.

PS. ¿Qué más buenas/malas noticias se os ocurren tras el incidente?

Un libro que se queda en blanco si no lo lees en dos meses

14 julio 2012

Probablemente todos vosotros sois gente de bien, estoy convencido. No me cabe duda de que devoráis los libros y cae uno cada semana, como si fuesen deliciosas rosquillas. Sin embargo, yo no soy así. Tengo la fe, porque compro muchos libros, pero no el espíritu, porque se acumulan en una estantería como si mi habitación fuese una biblioteca. El otro día, sin ir más lejos, terminé uno que había comprado en 2007. He tardado 5 años en leer poco más de 300 páginas. Ése soy yo.

Aunque puede que lo que os traigo hoy sea la solución. En Argentina han inventado un libro cuyo texto desaparece dos meses después de abrirlo, de modo que si en ese tiempo no lo has leído… ¡ADIÓS! La obra se llama El libro que no puede esperar (bueno, en realidad se llama “E libr qu no p ede esper r“) y tiene como objetivo ayudar a los escritores que están empezando, con un argumento sencillo: si no lees su primer libro, no podrá escribir más.

El libro en cuestión fue presentado en el mes de abril, pero por alguna razón que ignoro ha pasado desapercibido para casi todo el mundo. Solo en Argentina le dieron bola los medios de comunicación y ha sido ahora cuando el resto del mundo ha descubierto esta idea original del libro que se autodestruye.

Evidentemente, esto tiene sus pros y sus contras, como ya sabréis llegado este punto. Está muy bien la idea porque te anima a leer, es un acicate que te obliga a devorar la obra en sesenta días o menos (tengo mis dudas de cómo llegará la tinta al día 50), pero al mismo tiempo estás gastando el dinero en un libro que dos meses después será una libreta. No lo puedes prestar, no lo podrán leer tus hijos y no podrás revisar una parte que te gustara especialmente.


El secreto de esta innovación está en la tinta, un compuesto especial en color fucsia que se evapora a los dos meses. Ahora bien, un par de consejos:

  • El texto, evidentemente, desaparece de golpe. Si alguien lo lee confiado en que primero desaparece el capítulo 1, luego el 2 y así sucesivamente… la lleva clara, porque se va a llevar un chasco.
  • Cuanta más luz y aire reciba el libro, antes pierde la tinta. Vamos, que como te dé por abrirlo en Benidorm un 15 de agosto y te lo dejes olvidado en primera línea de playa (si encuentras hueco para ponerte en primera línea de playa) despídete del texto. Bueno, y del libro también.

¡Ah, se me olvidaba!  El libro que no puede esperar contiene en su interior una antología de cuentos de escritores latinoamericanos que lleva por nombre El futuro no es nuestro. Afortunadamente para la gente a la que le haya convencido esta iniciativa os informo de que Eterna Cadencia, los responsables del invento, están pensando implantar la medida con nuevas obras.

PD: Si sacan versión ebook tranquilos, que no desaparece, jeje.

PD2: Hay que apoyar a los jóvenes escritores, por eso todo el mundo a comprar el primer libro de @davidyaguecBravo Tango Siete. El contratista. Una obra maestra que estoy seguro que vais a disfrutar.

Un ladrón se hace pasar por maniquí para que no le detengan

19 junio 2012

Si algo hemos aprendido desde el 13 de noviembre de 2008 hasta ahora es que ser ladrón no es cosa fácil. En estos 1.325 días hemos visto pasar por el blog a rateros de todos los colores, excusas de todo tipo, situaciones cómicas y algunas incluso patéticas. Pues bien, hoy, un nuevo caso se une al club de los ladrones con poco ingenio: el protagonista llega desde Argentina, como aquel que entró a robar en una tienda y terminó dejando dinero de su bolsillo.

Os cuento la historia que me hizo llegar @juancmarti, el genial viñetista mexicano. El ladronzuelo entró a una óptica de Rosario para hacerse con un botín suculento que le permitiera darse un respiro en esta crisis que nos asfixia. El problema es que nuestro muchacho tenía poca vista (quizás por eso eligió la óptica) y no fue lo suficientemente hábil como para huir a tiempo. Cuando quiso darse cuenta ya era tarde y la Policía había llegado al local e iluminaba la estancia en busca del responsable del robo.

“¿Qué hago, qué hago?”, debió pensar el pobre. Una de las opciones era, como decía Mortadelo, andar hacia atrás para ver si la Policía creía que llegaba, y la otra, inspirada en Soy leyenda…  fingir que era un maniquí. Supondréis del título que optó por la segunda opción: quedarse quieto e intentar pasar desapercibido entre los… ¿múltiples maniquíes que pueblan las ópticas del mundo? Sí, amigos, ¿quién no ha visto varios maniquíes dentro de una óptica?

Lo mejor de todo (o lo peor), es que logró su objetivo en un primer instante. Cuenta la prensa local que los agentes dieron por bueno el objeto hasta que uno de ellos iluminó la cara del muñeco con la linterna. A esas alturas y con esa luz en el rostro, era bastante evidente que se trataba del ladrón y no de un figurante esperando el rodaje de una película.

El muchacho fue detenido con pocos mimos porque si algo le sienta mal a los policías, además de una manifestación de indignados, es que intentes tomarles el pelo.

En cualquier caso, empiezo a pensar que Argentina tiene cierta querencia por los maniquíes, porque también fue en el país de @pequeniag donde sustituyeron a los vigilantes de la cárcel por muñecos y claro… al final hubo presos que se terminaron fugando.

PD: Cada vez que hago un tema así me dan ganas de poner la canción De cartón piedra, de Serrat, pero como ya lo hice hace unos años no quiero abusar.

(FOTO: Melisa Tuya, que me autorizó a usarla)

Entró a robar en una tienda y terminó dejando dinero de su bolsillo

29 mayo 2012

El blog me ha dado cosas buenas, sí, pero una de las mejores ha sido la posibilidad de establecer una red de corresponsales becarios que ya querrían para sí CNN y The New York Times. Me dan chivatazos desde Nicaragua, Perú, Alemania, Francia… tengo todo un equipo de freelances (y amigos) que se preocupan por la comunidad becaria que sacan un rato de vez en cuando para mí y yo se lo agradezco. Pues bien, a la cabeza de esa lista de corresponsales (a la que puedes unirte cuando quieras, estés en España o en Eugowra) está Gaby (@pequeniag), una argentina encantadora con la que mantengo contacto casi diario y que es responsable de muchas de las frikadas que véis por aquí, como ocurre con la de hoy.

Resulta que un muchacho entró hace unos días en una tienda de ropa para bebés de La Plata, en Argentina, con la intención de robar. Vaya por delante que puestos a robar, una tienda de ropa de bebés no parece el lugar más oportuno, las cosas como son. Yo no soy experto en el comercio argentino, pero sospecho que este tipo de establecimientos, al igual que ocurre en España, se caracterizan por no tener unas grandes medidas de seguridad… y carecer de grandes sumas de dinero. En cualquier caso, hagamos la vista gorda con esto.

(FOTO: Guillermo Tomoyose)

El tipo, que muchas luces no debe tener, intentó disimular en un principio lo mejor que supo. Y lo mejor que se le ocurrió fue decirle a la dependienta, de entrada: “Tranquila, que no te voy a robar”, según recoge la prensa local, que ha hablado con la trabajadora, que tiene 19 años. “Sus palabras me provocaron desconfianza”, dice la jodía, que sorprendentemente se quedó la mar de tranquila cuando acto seguido, el ladronzuelo le pidió que le enseñara ropa para una niña recién nacida.

Entonces llega el momento más surrealista de la historia, cuando mientras ella le enseña la ropa el ladrón disimulado le dice, textualmente: “Mentira, sí te voy a robar”. Mira que os he hablado de pirados en el blog a lo largo de los años, pero jamás me había topado con un ladrón tan indeciso e inútil desconcertante. Imaginad la escena: la muchacha le está enseñando unos pantalones de bebé y el tipo, delincuente pero sincero, admite que lo que ha dicho es mentira. Una buena reacción de la dependienta habría sido responder: “Ahhh, se siente, carta en la mesa presa… no me puedes robar”, pero lo mismo con la tensión del momento no se le ocurrió nada ingenioso que decirle (con lo que jode eso… seguro que volviendo a casa tuvo algunas ideas geniales que ya no pudo compartir con nadie).

Mientras esto pasaba en el interior del establecimiento, un par de trabajadores comprobaron, desde fuera, que en la tienda Brillantina, en la calle 1 entre 69 y 70, a las 16.00 de la tarde, estaba pasando algo raro, de modo que entraron para comprobar que la guapa dependienta estaba bien.

Cuando el ladrón indeciso los vio entrar se puso nervioso (sí, más aún) y lanzó contra la trabajadora los 18 pesos (algo más de 3 euros) que llevaba en la mano, para intentar simular que iba a comprar la ropa. Después de hacer tres veces el ridículo en un mismo acto (desde que Drenthe estaba en el Madrid no se había visto nada igual) se fue de la tienda a toda prisa.

PD: Chicos, robar está mal, pero si queréis atracar bien atracado mejor os metéis a banqueros, que es más limpio que ladrón de tiendas de ropa para bebés.

El atraco más estúpido de la historia

30 diciembre 2011

Sé que a muchos les disgusta que utilice calificativos como “estúpido” y a otros tantos les enfarrusca que emplee términos como “el más XXX de la historia”. No obstante creo que la ocasión lo merece; en cualquier caso, os dejo que echéis un vistazo a la historia y luego me decís si me he excedido, según vuestra opinión, al poner el titular.

El jueves, siete ladrones armados y enmascarados asaltaban, a plena luz del día, un camión que se disponía a entrar en una sucursal del banco Credicoop, en Buenos Aires (Argentina, tierra de Gaby, nuestra corresponsal becaria). Se fueron pitando, como alma que lleva el demonio, a bordo de un vehículo que tenían preparado para la ocasión. Parece un golpe perfecto, ¿verdad? Logran huir con varias bolsas recién sacadas de un camión que se disponía a entrar al banco. ¡Ajá! “¡Millonarios!” se les oiría decir a bordo de ese vehículo.

Bueno, aquí viene la pega. El problema (para los ladrones) está en que el camión que habían asaltado no era de dinero, sino de… ¡¡¡¡CORRESPONDENCIA!!!! Sí, muchachos, esos siete ladrones no se llevaron ni un peso del banco. Eso sí, si son aficionados a las promociones de los bancos, a los embargos y a los de ábrase una nueva cuenta corriente han dado el golpe perfecto.

Quizás penséis que estamos hablando de unos granujas de medio pelo, al más puro estilo de una película de Woody Allen, pero no. Esta gente lo tenía bien preparado todo: el coche era igual al de un gerente de la sucursal, llegaron a la hora que solía llegar él… y qué demonios, iban con máscaras y armas (aunque se fueron sin dar un solo tiro, a Dios gracias). La clave fue, simplemente, que no supieron distinguir un camión de dinero con uno de cartas.

Porque claro, suponemos que se querían llevar el dinero y hemos descartado, por completo, que sean unos ladrones epistolares. Mira que si en vez de ladrones son cotillas y nosotros aquí rajando de ellos… Me imagino a los siete, antes del golpe, repartiéndose el botín:

(Ladrón 1) – Yo me quedo con todas las cartas que ofrezcan buenas oportunidades para una hipoteca.

(Ladrón 2) - Jajajaja, pues entonces te vas a quedar dos o tres.

(Ladrón 3) - Pues yo quiero las que agradecen “tu fidelidad”…

Para colmo de males, los gángsters no tenían otra opción que llevarse las sacas de las cartas, porque el camión del dinero había llegado momentos antes y los billetes estaban ya a buen recaudo. Estas cosas nunca le pasaban a los chicos de Parker Lewis nunca pierde, porque antes de algo importante siempre hacían aquello de: “Sincronicemos relojes”.

PD: Es un buen momento para recordar un antiguo post que también parecía inspirado en una película de Allen… “El robo se va al garete porque el ladrón tenía mala letra”.