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Premio para el peor fotógrafo

19 marzo 2012

Sé que muchos de vosotros aún lo recordáis. Es más, me consta que varios os lo tatuasteis en la piel, al más puro estilo Memento, para que no cayera en saco roto. No os hagáis los tontos, que sabéis a lo que me refiero. Sí, estoy hablando del famoso post del 8 de febrero. Cómo no olvidarlo, ¿verdad? Con sus ocho comentarios (dos de ellos míos), con sus once tuiteos y sus doce facebookeos. Una entrada para recordar en la que, como si no lo recordarais, os hablaba de un concurso que buscaba al peor fotógrafo del Reino Unido.

Era un concurso organizada por la web Red Cloud (de expertos en fotografía) y el premio para el ganador era un cursillo, a fin de corregir la inutilidad con una máquina fotográfica en las manos. Las fotos finalistas, que podéis ver en el antiguo post, eran una apología a la torpeza, una oda a las zarigüeyas fotógrafas, un cúmulo de personas en el objetivo, dedos cortados y cabezas borrosas (esperad, esperad… he mezclado el orden de los nombres y los adjetivos, ¿verdad? Bueno, el caso es que las fotos eran malas, ya me entendéis).

Pues bien, ya tenemos un ganador. Ya sabemos quién es el tipo que merece una estatua becaria por ser capaz de convertirse en el peor en algo, que eso siempre tiene su mérito y está muy poco reconocido. Su nombre es Stuart McGhee y la imagen en cuestión, ésa que pasará a los anales de la historia es… (oye, ¿lo de “anales” cuándo lo vamos a cambiar por otra palabra más bonita?).

A mí no se me ocurre ningún nombre que recoja todo lo que transmite la imagen. Casper se me antoja insuficiente, Corre hacia la luz, también. El bebé que brilla intensamente podría ser una solución, aunque como nombre comercial tiene poco futuro. El niño sin nariz o Lo último que vi fue un haz de luz y después no recuerdo nada son alternativas, aunque confío en que vosotros afinéis la mala leche y el buen humor para darle una vuelta de tuerca al asunto. Esta foto necesita un buen nombre y tú puedes dárselo.

Ahora bien, como sabéis que a mí no me basta con recoger los fallos que encuentro sino todo lo contrario, me gusta animaros a que os equivoquéis, os pedí en su momento que me enviaseis las fotos desastrosas que tuvieseis. El llamamiento, al igual que el post en sí, fue un rotundo éxito. Llegaron centenares de cartas pidiendo mi dimisión felicitándome y miles de imágenes a través de las comunidades becarias de Twitter y Facebook.

Cómo se pondría la cosa, imaginad, que para elegir a mi propio ganador tuve que contratar, a través de una ETT (empresa de trabajo temporal), a una decena de oompa loompas (a los que no pagué). Y después de trabajar durante un mes entero sin descanso, se decidieron. La mejor peor foto de la comunidad becaria fue para @polinesio_, que supo captar como nadie la esencia de del London Eye.

No, no hace falta que os pongáis las gafas 3D. Está hecha así :)

PD: Y pensar que, si no llega a ser por mí, no os enteráis de esto… ¡qué país!

Intentaron infiltrarse en los Goya… pero este año no pudieron

03 marzo 2012

Si sois seguidores del blog desde hace años (no quedan muchos ya de la primera época, pero alguno hay), sabréis que seguimos tradicionalmente las andanzas de nuestros infiltrados en los Goya favoritos (Entre Goyas y…) esos muchachos que se cuelan en las galas de estos premios y hacen vídeos realmente divertidos, sin dar la nota, sin afán de protagonismo y sin molestar a nadie.

Ahora bien, este año, después de varios éxitos, no hubo suerte. Entraron tarde y mal, con casi todo el pescado vendido. ¿Queréis saber qué les ocurrió? Álvaro y Davinci, amigos ya de esta casa, nos cuentan qué ocurrió.

- ¿Qué os ha ocurrido este año?
Álvaro: Bueno, este año mejor sería preguntar qué no nos ha pasado. Parece que por primera vez la Academia, o quien gestione esto, decidió tomarse más en serio ese cachondeo en que se había convertido la Gala para la gente de alegre espíritu como nosotros. Redoblaron la vigilancia, apostando guardias de seguridad en cada esquina, puerta, acceso y punto ciego, con lo que apenas pudimos aprovechar las debilidades que siempre ha ofrecido este edificio. Esto tiene su lógica si piensas en lo que pasó el año pasado, lo del patético Jimmy Jump, pero evidentemente no sirvió de mucho ya que todos hemos visto que este año no solo una sino dos personas llegaron hasta el escenario. Y nosotros entramos, claro. Tarde y mal, pero entramos. En vez de un Veni, Vidi, Vinci, fue más bien un Entramos, Vimos… y Recogimos. Este año parece que los actores estaban todos con más ganas de irse a las fiestas privadas post-gala, como la del año pasado, y apenas pudimos grabar con ellos. Bueno, “apenas” no, “nada” es más correcto, jeje.

Davinci: Este año fue más complicado conseguir pasar a la gala. Al final lo conseguimos, pero tan tarde que simplemente decidimos hacer un tipo de vídeo más humorístico sobre el tema. Aquello estaba lleno de policías en cada calle, y ni siquiera dejaban entrar para ver a los actores llegar al Palacio de Congresos. Había como unos cuatrocientos “extras” a los que habían pagado para que aplaudieran cuando llegaba el famoseo, supongo que para que saliese algo decente en la televisión. Se temían algo como lo que paso el año pasado, con la diferencia que este año no era en pleno centro de Madrid y que la Ley Sinde-Wert ya se aprobó hace meses… Al final habían movilizado a un montón de policías para retener a menos de una decena de chavales con máscaras que fue todo lo que vimos de “altercado” por la zona. Pero bueno, ya vimos que, a pesar de todo, hubo quién consiguió colarse.

- Estaban Manuela y Verónica, musas de otros años. ¿Qué teníais pensado hacer dentro?
Álvaro: Ay, becario… tenía mis ideas de loco ya pensadas, desde el mismísimo tráiler hasta las diferentes historias con Manuela (Velasco), Verónica (Echegui) y quien se pusiera por delante… Y David también traía los deberes hechos, pero prefiero no desvelar nada, jeje.

Davinci: Este año íbamos algo más preparados que otros; no solo a nivel de guión sino también técnico. Es una lástima que hace un par de años no fuésemos así. Espero que en próximas entregas podamos llegar a hacerlo, así que de momento mantenemos el secreto de lo que íbamos a montar ahí dentro, por si acaso. Aunque en el vídeo no se vea, sí que nos encontramos con “nuestras musas”.

- No dejan que os coléis los pacíficos pero sí los espontáneos. ¿Qué opináis del muletilla y de los de Anonymous?
Davinci: Bueno, a ellos tampoco les dejan colarse, lo que pasa que a saber cómo lo consiguieron. A mí el muletilla me dio un poco de lástima, sobre todo por interrumpir un mensaje de agradecimiento, que para algo hay un equipo de personas que han trabajado para conseguir llegar tan lejos, y aún más con el tema del documental en concreto, como para encima chafar el momento. Respecto al tema “Anonymous”, una anécdota. Cuando la gala estaba empezando, uno de los técnicos que había ido a preparar el set para la entrada de los nominados, se puso la máscara de Guy Fawkes y empezó a hacerse fotos en la puerta del Palacio y junto a la figura del Goya gigante, cuando ya no quedaba gente por la zona. Lo hizo en plan de cachondeo, pero demuestra lo poco efectivo de la policía de “evitar que cualquier persona con esa máscara entre a la gala”… y, sinceramente, también demuestra lo poco que significa el aparecer con una máscara junto a una puerta principal. Foto para la red social de turno y poco más.

Álvaro: Lo siento mucho por el “apreta cocreta” que llegó a los micrófonos, pero le pasa lo mismo que a Jimmy Jump: para decir eso no subas macho. Vale, el Jump fue aún peor y con menos gracia, pero aún así… Y de Anonymus tres cuartos de lo mismo. Yo apoyo la causa de Anonymus, he celebrado ciertas acciones suyas cuando tenían un propósito o un mensaje claro, pero de nuevo lo de este año ha sido un poco pa ná, un chavalito corriendo con la máscara y ya. Es como los que saltan desnudos a un partido de fútbol… una mierda vamos.

- ¿Cómo vivisteis los momentos de la alfombra roja, mientras preparabais el asalto fallido?
Álvaro: Me parece una vergüenza el gasto de dinero del bolsillo de todos para esto, sí, sí, en seguridad pública también, ya que además de la privada, todo acceso peatonal o de vehículos estaba vigilado por varios vehículos de Policía Nacional. Todos vimos el ridículo espectáculo de la figuración contratada para recibir a los actores. ¿Y todo por qué? Porque tenían miedo de Anonymus, o lo que es lo mismo, diez chavalines inofensivos a los que les requisaban las máscaras de V de Vendetta alegando que eran “ilegales”. Un despliegue policial flipante que ni en el 15M y no estoy de broma.

Davinci: La verdad es que todos los años que hemos ido había gente que estaba allí bajo el frío para ver si podía hacerse alguna foto o conseguir algún autógrafo de los nominados y académicos que entraban a la gala. De hecho, un año vimos a un autobús entero de personas que habían aprovechado el viaje a Madrid para hacer una “visita cultural” al sitio. Y sí, también han sido muchos otros los que se han manifestado delante de la gala para reivindicar derechos, generalmente relacionado con el cine o la televisión. Pero también en la gala hemos podido ver reivindicaciones de diversos temas por los propios actores; así que no se hasta qué punto compensaba cerrar el paso a la gente que quería acercarse un poco a ver cine español en vivo y en directo.

- ¿Y cómo visteis esta gala ‘diferente’?
Álvaro: No te voy a engañar, fue durillo vivir la Gala desde un McDonald’s bajo el peso de la decepción creciente y de un proyecto que por momentos parecía diluirse. Mira, tengo un amigo que decía “en el momento en que uno coge un condón antes de salir de casa, se garantiza el fracaso”. Optimista que era él. Está claro que lo de este año no fue un gafe en este sentido, fue más bien cosa de la vigilancia que pusieron, pero esto es así: teníamos grandes cosas en mente. En mente y en papel.

Davinci: Lo del presidente tuvo tralla. Fue el propio Nicolás Alcalá, director de la película El Cosmonauta, quien leyó la frase de González-Macho: “Internet no forma parte de la actividad económica del cine”. Me quedo con esa imagen. La de un director de cine que representa un proyecto financiado enteramente en Internet leyendo que eso no forma parte de la actividad económica del cine.

- ¿Cuál es vuestro plan para el año que viene?
ÁlvaroNo se qué pasará en el futuro. Las ideas siguen ahí, los medios los tenemos y las ganas también, pero si las circunstancias el año que viene son parecidas a las de este año… ufff, prefiero no pensarlo que entonces no salgo de casa, jajaja! Yo prometo a los fans que si el año que viene conseguimos hacer el video que queremos hacer, lo van a gozar muchísimo, palabra de Álvaro Daza.

PD: Confiemos en volver a verlos en la gala, porque los Premios Goya son mucho más divertidos cuando estos muchachos participan de la fiesta.

Nunca verás volar tan lejos un avión de papel

29 febrero 2012

[Los dos primeros párrafos son "paja", que diría @jaijime. Podéis ver el vídeo y salir. Avisados estáis]

A muchas películas americanas les falta una segunda parte. A las que ya la tienen, les falta a veces una tercera. Y a algunas trilogías, les vendría de perlas una secuela extra, para explicar lo que ocurre después del beso y el fundido en negro, para ver si eso del “felices para siempre” es verdad o una patraña que nos intentan colar para darnos envidia.

Porque estoy en contra de los finales abiertos. ¿Qué es eso de dar lugar a la imaginación para que tú te montes tu final? ¡Que yo estoy pagando mi entrada! Bueno, mejor dicho… ¡que la estoy viendo on line con subtítulos mientras los de la primera fila se levantan y me joden la parte más interesante! Yo también tengo derechos, hoygan.

Pues bien, hoy, todos los lectores de el blog del becario (Trolly incluido), vais a saber cómo acaba una típica película yanqui, de ésas de instituto. Joe Ayoob, protagonista de los hechos, era el típico quarterback que se dedicaba a hacer avioncitos de papel en clase, un tipo duro, el que en el cine siempre se termina llevando a la chica y aprobando con la ayuda de su amigo empollón. El final de la película, con el fundido en negro, nos dejaría a Ayoob como un quarterback prometedor, pero…

… Pero el muchacho no terminó de explotar (un De la Peña, Julen Guerrero, Javi Moreno o Parejo de la vida) y al final, después de dos temporadas rozando la profesionalidad, dejó su sueño y se dedicó a otros asuntos. Ahora es vendedor en San Francisco, un trabajo que no le debe llenar mucho, por lo que se propuso ingresar en el Guinness de los Récords para que su nombre quedara grabado en la historia (hasta aquí, encajaría en la segunda parte de una película estadounidense cualquiera).

¿Y qué hizo? Pues (aquí llega lo que el cine nos oculta) retomar la costumbre de los avioncitos de papel y hacer medio centenar (50, dejad de hacer cuentas) de lanzamientos diarios para superar el récord de distancia recorrida por un avión de papel, que hasta el domingo estaba en 63 metros y lo ostentaba Stephen Kreiger (quizás primo lejano del tipo que escribe libros de miedo).

Así fue cómo terminó conociendo a John Collins, un estudioso del origami (las figuritas de papel en general) que había diseñado aviones desde la infancia y perseguía este récord desde hace varios años (había colaborado sin éxito con dos quarterbacks anteriormente). Alcanzaron un acuerdo de colaboración y Ayoob (la fuerza) se unió a Collins (el cerebro) para conseguir el récord, que como suponéis a estas alturas del post, logró el domingo.

Disponía de diez lanzamientos, según ESPN, pero le bastaron cuatro para alcanzar los 69 metros, en el lanzamiento que habéis visto sobre estas líneas. Una chorrada, sí, pero de las que te dejan con la boca abierta. Cómo será el tiro que lo tuvo que realizar en un hangar.

Son récords becarios, por su escasa importancia, aunque un servidor no encaja en ninguno de los dos perfiles: ni podría ser el forzudo, ni podría ser el cerebro. Si acaso podría ser Pinky, como mucho.

PD: Esto aún no ha acabado. El anterior récordman, Stephen, formaba parte del jurado encargado de verificar el récord y estudia presentarse nuevamente para batir la marca de Joe. Ríete tú de la Champions, ¡¡¡lo emocionante es la liga de los aviones de papel!!!

Dos versiones de fútbol: una suicida y otra sobreprotectora

22 febrero 2012

Sabéis que este blog no va de fútbol. Bueno, como bien apuntan muchos, este blog no va de nada. Es solo una concatenación de tonterías que nos sirve de excusa para reírnos. Además, como ya os he dicho infinidad de veces, esto lo hacemos entre todos. Por todo ello, antes de hablar del post de hoy, quiero comentaros una cosa que me hizo llegar Sascha al correo: mis compañeros veinteminuteros en Suiza tienen en marcha un concurso que bien podría llamarse “las fotos más cailentes de este frío invierno”. ¡Esos modelos sí que son valientes!

Ahora al tema, que se nos pasan los párrafos y nos despistamos más que Peter Griffin en un supermercado. Dicen que ya está todo inventado, y no es así. Está CASI todo inventado, pero aún podemos añadir y quitar cosas a lo que ya tenemos para hacer una cosa que pueda pasar por nueva. Algo así como pillar Pocahontas, pintar a todos de azul y estrenar Avatar en 3D, no sé si me explico.

En estos casos lo recomendable es coger algo que esté inventado y ya tenga un público más o menos fiel. Me explico: no vale que cojáis las canicas, le metáis kárate e inventéis el karanicas, donde se conjugan las artes marciales y la precisión al golpear unas bolitas para meterlas en un agujero. Si queréis inventar un deporte nuevo y que tenga cierta repercusión, os recomiendo que cojáis el fútbol y lo hagáis más bruto (para que Pepe, Ballesteros, Soldado y compañía tengan un lugar en el que refugiarse el día de mañana) o más blando (porque Valerón e Iniesta tendrán que jugar a algo cuando se retiren).

Puede que hayáis visto ya los dos vídeos, pero yo me veo en la obligación de publicarlos. Primero vamos con la versión dura y luego con la blanda (que me hizo llegar @oscmon a través de Twitter): empezamos con los brutos del fútbol:

1. Ultimate Tazer Ball

No sé si tenéis un táser (pistola de descargas) en casa, o si pensáis comprarla. En ambos casos os recomiendo encarecidamente que no practiquéis el Ultimate Tazer Ball, porque este deporte está reservado solo para descerebrados profesionales y podéis terminar en el hospital. Consiste en dos equipos de cuatro jugadores que tienen que intentar meter una pelota gigante en la portería contraria. No parece nada del otro mundo… de no ser porque al contrario se le puede parar de casi todas las maneras posibles (riéte tú del Vale Tudo), incluso con una pistola de descargas, de esas que vemos en las series de detectives de Estados Unidos. Cada partido tiene tres partes de siete minutos, hay tiempos muertos… bueno, una serie de reglas que intentan dar sentido a esta locura absoluta. A mí me gusta la idea, pero le quitaría las pistolitas, que diría Torrente.

2. Boblefotball

Sé que muchos de vosotros sois más bien pacíficos. Incluso cuando el jefe tiene un día de esos en los que no ha podido ir al baño, le han quitado tres aparcamientos, se ha quemado con el café… siempre tenéis una sonrisa que ofrecerle (y un “me cago en tus recuerdos” por dentro, pero eso no es el tema). Para todos vosotros os traigo el Boblefotball, que se escribe así porque lo han inventado en Noruega. Consiste en jugar a fútbol un poco a lo bestia también, pero dentro de burbujas, de modo que si te caes al suelo rebotas y mucho daño no te haces. Hay varias pegas, como que tienes que correr con los brazos pegados o que ser portero es un coñazo, pero a mí este rollo coches de choque en plan fútbol me gusta. Puedes desahogarte sin necesidad de armas y unos empujones inofensivos siempre vienen bien, ¿no? En cualquier caso, aquí no invitaría a Pepe, porque las piernas van al descubierto, ni a Busquets, porque como se ponga a rodar con estas burbujaslo mismo termina en Pekín.

PD: ¿Cuál os gusta más?

Ideas descabelladas para celebrar el día de los enamorados

14 febrero 2012

Sabéis que yo no soy #muyfan de San Valentín, quizás porque llevo en mi interior el espíritu (en modo vago) de Phineas Flynn y mientras Isabella canta “la ciudad del amor” yo estoy pensando en gente adicta a comer plásticoparecidos que no se parecensirenas que boicotean obras en Zimbabue… resumiendo… que soy un tipo difícil de llevar, como me dicen en la redacción mis jefes (que son todos, porque el becario, si algo tiene, son jefes: ¡¡todos te mandan!!).

No obstante, hoy quiero que se desquiten aquellos que se quedaron con un mal sabor de boca hace unos días cuando publicaba una serie de ideas y consejos para perder a tu pareja en San Valentín de la forma más eficiente posible, por lo que para ti, que estás enamorado y no quieres dejar a tu pareja, hoy llega la edición especial Un San Valentín becario (le pongo “becario” a cualquier cosa que hago, sí), patrocinado por Trolly que este mes va disfrazado de Cupido, como podéis ver.

Sin más dilación (una de esas frases que lees pero jamás oyes decir a nadie) y organizados de más pasteloso a más revolucionario os traigo cuatro ideas para pasar un día de los enamorados inolvidable… eso sí, no me hago responsable de lo que pueda pasar, ni para bien, ni para mal.

1. Una remezcla de canciones

Si lo tuyo es el amor tradicional, el de las canciones de Serrat junto a una hoguera, seguro que te gusta esta idea. Una remezcla de canciones románticas que algunos idolatrarán y otros denostarán. Si te gusta el algodón de azúcar y no te da miedo que se produzca un suicidio colectivo de osos amorosos, no te puedes perder el vídeo de Fredde Gredde, que poco a poco está petándola en YouTube mezclando un montón de canciones románticas en casi siete minutos. Yo le encuentro cierto encanto (a la mezcla), aunque si la escuchas muchas veces seguro que terminas pidiendo que Álex Ubago y Conchita se casen el uno con el otro.

2. Una noche perfecta

Ya nos vamos conociendo (si eres nuevo en el blog me presento: “Hola, soy Bec y escribo de tonterías cinco días a la semana, a veces incluso más”), de modo que no os extrañará que la segunda propuesta que os traiga sea un efecto mariposa (que dirían en El Hormiguero) del estilo “pasar una página del periódico mientras desayunas”. Requiere cierta preparación (bueno, cierta… requiere un currazo de la hostia una dedicación concienzuda) y solo lo recomiendo si crees que esa noche vas a pillar seguro. Es decir, no lo hagas en una primera cita porque quizás tú te veas como el protagonista de Numb3rs, pero él o ella te verán como el profesor Frink. En cualquier caso, echa un vistazo por si te vale.

3. Una noche para tres

Si estás harto de que todos los aniversarios y fechas especiales sean iguales, dale un vuelco a tu vida y apuesta por una noche diferente. En Reino Unido, una empresa ofrece para este día tan especial la genial oferta “noche para tres”: por 475 euros puedes pasar una noche en un hotel de lujo con desayuno para ti y tus dos parejas (la mayoría nos volvemos locos para encontrar una… imagínate dos), según recoge la prensa británica.

El desayuno te lo llevan a la cama y hay una cama tamaño gigante decorada con pétalos de rosas en la que puedes beber champán y comer chocolate hasta que a uno de los tres le dé una indigestión o se emborrache de modo que solo queden dos y hagan todo más fácil. Ahora bien, si tenéis pareja y lo proponéis recordad que puede que vosotros imaginéis una noche espectacular rodeados de dos personas increíbles… y lo más probable es que la terminéis pasando solos viendo el horóscopo de Esperanza Gracia.

4. Divorcio exprés en el Caribe

Como última opción, muchachos… puede que la cosa haya salido mal, realmente mal. Imaginad que habéis empezado el día con una boda a todo tren, pero diez minutos después os queréis divorciar. Estas cosas pasan, ¿eh? Que si “tu madre me mira mal”, que si “la tarta no es la que yo quería”, que si “me has pisado en pleno baile”… bueno, cosas que pasan. No obstante, si tenéis 5.300 euros a mano y ganas de pasar una luna de miel exprés que acabe en divorcio exprés tengo el paquete vacacional ideal para vosotros.

Según leo la prensa británica, tú y tu pareja podéis volar a la Republica Dominicana y, tan solo un día después de la boda, os divorciáis en diez minutejos. Después podéis volver a casa o quedaros en la isla, ya que estáis, disfrutando de vuestra recién estrenada separación. ¿Qué os incluye el paquete? Bueno, en ese dinero están los vuelos, el alojamiento y el papeleo y, aunque está pensado especialmente para los británicos (allí no tienen aún divorcio exprés, por lo que parece), puede ser una idea también para los españoles, porque aunque ahora podemos divorciarnos ante notario, no podemos hacerlo al día siguiente de la boda y eso, quieras o no, termina siendo un inconveniente. Ahora bien, si lo que te diga el juez allí no te vale aquí a mí no me culpes, ya sabes que yo no quiero responsabilidades.

PD: ¿Tenéis algo pensado vosotros? Bueno, ya me contáis cómo os salen los planes.

En busca del peor fotógrafo del mundo

08 febrero 2012

Después de tres años, hay algunos que no entienden el modo de vida becario. Es algo así como una versión mejorada de “La vida pirata la vida mejor”, donde buscas innovadoras formas de dejar a tu pareja en San Valentín y preparas tu futuro cambiando los libros por las chuletas. Sin embargo, los hay que no comparten este modo de vida arrastrado y yo los respeto. Los baneo,  pero los respeto. Yo soy muy de respetar a mi forma.

Siguiendo en esa línea de ofrecer la cara B de la vida, llega el post de hoy. No sé vosotros, pero yo estoy harto ya de encontrarme con gente con talento. En el mundo hay una sobredosis de talento que no nos está llevando a ningún sitio práctico, solo a profesar odio y rencor. Miradme a mí, por ejemplo, que cada vez que veo a gente como Berto Romero o Luis Piedrahita me corroe la envidia y pienso… “si jamás voy a superar a gente como ellos haciendo las cosas bien, ¿qué puedo hacer?”. Hasta que un día encontré la solución. Si no puedes hacerlo mejor, tu opción es hacer las cosas mal, fatal, horrible, tan mal que destaque sobre todas las cosas de lo lamentable que lo estás haciendo. [Y así fue como nació El blog del becario]

Ahora bien, torpes e inútiles del mundo, que sepáis que no estamos solos. Simplemente tenemos que organizarnos… y en Reino Unido nos llevan ventaja.

Allí, una web está haciendo un concurso en busca del peor fotógrafo británico y la competencia, ahora que el concurso ha entrado en su recta final, ha resultado ser bastante dura. Gente con la cabeza cortada, fotos borrosas, dedos en el objetivo… en resumen, una forma de huir de buenos fotógrafos como Jorge París, que lo único que hacen es provocar envidia con sus fotos. ¿Por qué tenemos que aguantar esta humillación constante por parte de la gente que hace bien las cosas? ¡Ya basta #hombreya!

El concurso, en Reino Unido, fue organizado por la web Red Cloud de expertos en fotografía y premiará al peor fotógrafo con un cursillo para que aprenda, algo que no me gusta, porque al final lo que hacemos es coartar la mediocridad, y eso es algo que no puedo apoyar. Yo, lo que quiero, es premiar la inutilidad, pero potenciarla, no corregirla. En fin, que los cinco finalistas son estos:

Y ahora es cuando yo os digo… ¿esto es lo peor que han encontrado en Reino Unido? ¡¡Seguro que nosotros podemos ser peores!! ¿Tenéis fotos horribles por ahí? Sí, fotos movidas, borrosas, mal hechas, en definitiva, que no habéis borrado porque al igual que me pasa a mí, lo vulgar os gusta.

Si las tenéis podéis enviarlas a elblogdelbecario[arroba]gmail[punto]com, a través de la página becaria de Facebook o en Twitter, que haremos (Trolly y un servidor) una selección de las mejores y, si la cosa va bien, publicaremos una entrevista con el ganador.

PD: Vamos, muchachos, confío en vosotros. Salid ahí y haced fotos lamentables. El futuro de España depende de nosotros… y la cosa ya no puede ir a peor.

PD2: Y de regalo, un vídeo que os puse en Facebook.

Guía práctica para el no-estudiante: cómo hacerse chuletas en los exámenes

07 febrero 2012

FOTO: agvnonoHola, amigo de lo tontuno. Soy El Becario y he venido a intentar hacer que pases lo mejor posible este mes de febrero, lleno de exámenes y de hincar los codos. ¿Cómo? Pues como mal becario que soy os voy a ayudar a hacer trampas (a ver si puedo enfadar a cuanta más gente mejor), a conseguir las cosas con un esfuerzo diferente y a llegar tan lejos como yo (…): sí, amigos de lo ajeno, hoy el post es una clase práctica de chuletas.

¿Y quién eres tú para contarnos nada, becariucho? Diría Trolly. Pues bueno, nadie en especial, solo el tipo que se ha molestado en recopilar ideas y consejos. ¡Ah, bueno! También tengo una experiencia personal: algo que no debéis hacer en un examen.

Estaba en 2º de Bachillerato y me hice chuletas por temas para un examen de historia. Cada chuleta eran pequeños cuadrados de papel grapados y escritos por una cara, de modo que se podían pasar simplemente con el pulgar. Guardé cada tema en un bolsillo: uno en cada uno de la chaqueta, otro en cada uno del abrigo y otro en cada uno del pantalón. Cuando acabó el examen se me cayó una de las chuletas (sin que yo me diera cuenta) y el profesor la recogió cuando yo había salido. Me pillaron, sí, y aunque al final me escapé vivo os doy el primer consejo: LAS CHULETAS, CON VOSOTROS HASTA EL FINAL.

Ahora sí, gracias a todos vosotros que habéis colaborado en Twitter y Facebook os presento la Guía práctica para hacerte chuletas en los exámenes.

1. Niveles de profesionalidad

  • Aficionado

Aquí entran las ideas básicas, ésas de andar por casa. Son las típicas que casi todo el mundo ha usado alguna vez, pero que no está de más recordar, como usar la tapa de la calculadora o el estuche (@WhatttheDuck), escribir algo en la mano que es “útil y muy fácil de borrar luego si estás en un apuro” (@IsaFoundNemo), “llevar falda y escribirte en la pierna o pegarte la chuleta por dentro de una sudadera de cremallera” (@raizpun), pegar papeles en una regla (@Masreyia), usar un estuche con bolsillos para esconder otros (@pequeniag), llevarte un folio escrito como si fuera el examen y sacarlo a la mitad como si fuera otra hoja de la prueba…

  • Nivel medio

Estas requiere algo más de trabajo o, en su defecto, algo más de riesgo. Aquí encontraremos las chuletas escritas “en las plantillas de los zapatos, basta con llevar un zapato sin cordones” (@Alhajita), guardadas “en el escote: nunca te revisarán ahí” (@Sara_MonteroM), hechas “poniendo un folio encima de otro, apretando el boli mucho mientras escribes y dejando el folio de abajo marcado y listo para llevártelo al examen” (MC), metiendo los apuntes debajo de la torre del PC (si eres informático como @Kevinn_SV y puedes) o, como hacía yo, complicándote la vida. En lugar de memorizar años en historia escribía a lápiz nombres de futbolistas en la mesa. ¿Que había una crisis del pan en 1927? Pues ponía PANUCCI, Casillas, Benzema, Carvalho y Ronaldo. Cada dorsal, un número del año, y a ver quién relaciona una cosa con la otra.

  • Nivel profesional

Este nivel requiere que tengas muy muy claro que no quieres estudiar, que quieres hacerte chuletas porque no te queda más opción. Hace falta trabajo, a veces tanto que hace que merezca la pena estudiar pero oye, aquí hemos venido a no estudiar, de modo que vamos a por ello. ¿Quieres ser un profesional de las chuletas? Pues puedes…

Usar un bolígrafo enrollable o un programa para crear chuletas, escanear una botella de medio litro, cambiar sus ingredientes e imprimirla (@WhatttheDuck), hacer lo mismo pero con tu líquido corrector (@carmenlozano), hacerlo en equipo: “hacer tú las tuyas, un amigo las suyas y a mitad del examen cambiarlas para completar información (@saulsb12), imprimirla a tamaño seis y plastificarla

Si no te vale nada de esto, siempre puedes consultar a los expertos. ¡Hay hasta webs dedicadas a no estudiar! (Llenaremos el futuro de personas como yo… ¿esos es lo que queréis?).

2. Problemas y soluciones

¿Y si te pillan? Es evidente que eso puede ocurrir, como me pasó a mí. Lógicamente, lo último que puedes hacer es reconocer que has copiado. Cuando me cazaron yo dije que las hacía para estudiar, una forma de resumir para aprender (como decía @PajaritosXaqui) y coló. Esto depende de la reputación que tengas entre el profesorado. También es fundamental dar el examen con la mano que no llevas escrita (@jvcalvo) e informarte de si hay inhibidores de frecuencia en el caso de que vayas a usar pinganillo o móvil (Elisa). Comerte la chuleta tiene que ser tu última opción (@moniqina) y algo que suena desesperado pero que a veces funciona es hacerte el sorprendido, en plan: “¿Quién ha puesto eso ahí? ¡Sabotaje!” (Manu). También depende mucho de tu reputación.

PD: Y hasta aquí nuestra lección de hoy. Seguro que tú puedes enriquecer todo esto a través de los comentarios, en Facebook o en Twitter. No te cortes, los no-estudiantes somos el futuro de España… Además, ¡¡¡los listos están huyendo, es nuestro momento!!

[PRIMERA FOTOagvnono / SEGUNDA FOTO: 20MINUTOS.ES]

Cómo perder a tu pareja en San Valentín

03 febrero 2012

Dentro de nada tenemos aquí otra vez San Valentín, ese día coñazo que resulta inaguantable por dos tipos de personas: los que creen que es un día maravilloso… y los que lo aborrecen. Sí, amigos, es un día para encerrarse en casa solo y no escuchar a nadie, pero como es un martes y nos vemos obligados a hacer vida social, nos toca intentar darle la vuelta a la tortilla.

Ese día los hay que se preocupan de tener pareja, de encontrarla o que no quieren saber nada ni de lo uno ni de lo otro; de modo que… ¿por qué no buscamos ideas para perder a tu pareja el día de San Valentín? Sí, justo ese día; eso sí, sin necesidad de herir a la otra persona más de lo necesario, sino haciéndolo todo disimuladamente, obligando casi a que te dejen.

Me explico: no será preciso poner polvos de talco en el secador como me sugería Irene en la comunidad becaria de Facebook, ni proponer un trío con Carmen de Mairena como me dijo El trasmerano en Twitter. Nos bastará con regalar la tarjeta de moda en los matrimonios británicos en crisis, esa que conoceremos como “la tarjeta para romper en San Valentín” (el nombre es mío, como suponéis… algo tan ingenioso solo podía salir de una mente privilegiada como la de un servidor).

La tarjeta, que podéis ver sobre estas líneas, vale unos siete céntimos y trae un corazón dibujado, en cuyo interior se puede leer que es barata, por si acaso había alguna duda. El mensaje es tremendamente conmovedor: “Be My Valentine”, una cosa muy anglosajona para pedirle a alguien que sea tu pareja, pero que al final puedes usar también para la pareja actual (no os lo vais a creer, pero esta tarjeta la está petando en los medios británicos).

En cualquier caso, si no quieres romper con alguien pero quieres la tarjeta, hay alternativa, porque si andas buscando pareja en plan a lo que salga te sale barato. Por un euro tienes un chorro de tarjetas como ésta, que ni siquiera hace falta personalizar porque perdería la gracia. Quién sabe, a lo mejor creen que eres gracioso y pillas algo al final.

Ahora bien, por si acaso no tenéis estas tarjetas a mano (y no queréis molestaros en arrancar una hoja de libreta de cuadros y escribir con un lápiz entre manchas de aceite: “Con esto quiero demostrarte todo lo que te quiero”), podemos currarnos más el asunto para perder a nuestra pareja. ¿Cómo? Poniendo toda la ñoñez posible, como si a una persona con diabetes la llevas a una feria y le compras dos kilos de algodón de azúcar.

La forma sencilla la sugería @Klarilis en Twitter: un osito con un corazón que ponga “te quiero mucho”. Sin embargo, no siempre funciona e incluso alguien te lo podría agradecer. Por ello hay que recurrir a tácticas extremas, como la del muchacho que veréis a continuación y que dedica un vídeo de amor a su chica. Es infalible, seguro:

Ahora es vuestro turno. ¿Qué se os ocurre (de este estilo) para cortar una relación por San Valentín? ¿Una cena romántica con suegros y consuegros? ¿Una tarde de fútbol y una noche de ópera? Contadme en los comentarios, en Facebook o en Twitter y si nos sale algo gracioso ya veremos qué hacemos el día 14.

PD: Si no os gusta San Valentín, siempre podéis celebrar el día del pato, como hacía yo con unos viejos amigos míos.

Viaja por todo el mundo para conocer en persona a sus amigos de Facebook

27 enero 2012

Pasamos media vida delante del ordenador, todo se nos ha dospuntocerizado. El tiempo que antes se nos iba leyendo un libro nos lo pasamos leyendo un timeline, en vez de salir con los amigos, la crisis y la comodidad de tenerlos reunidos en una conversación de Facebook o Whatsapp nos ha hecho apalancarnos. Tanto es así que alguno termina por cogerle miedo a la calle… como nuestra protagonista de hoy.

La historia que os traigo quizás la hayáis visto ya, porque fue publicada por la CNN el viernes pasado. No obstante, pasó desapercibida para la gran mayoría de medios en castellano, que la replican esta semana pese a que desde principios de año e incluso desde finales del año pasado, medios de todo el mundo (Italia, Inglaterra, etc.) vienen contándola. A mí me llegó el jueves gracias a un lector, Miku, y me gustó tanto que hoy os la cuento, con la esperanza de que aún no la conozcáis.

Arlynn Leiber Presser es escritora, tiene más de 50 años y sufría agorafobia, lo que se conoce como miedo a los espacios abiertos. A finales de 2010, después de no acudir a la graduación de uno de sus dos hijos, decidió que para combatir ese miedo y como propósito para 2011 iba a conocer en persona a sus 335 amigos de Facebook, lo que la iba a llevar por varios países. ¿Por qué esa idea? Pues porque una noche habló por Facebook con un amigo que había roto con su pareja y pensó: “Me gustaría estar ahora con él para ayudarle”. Así nació el proyecto.

[Antes de seguir, hacemos un alto en el camino. No sé vosotros, pero yo conozco personalmente a todos mis amigos de Facebook (a los de la cuenta personal, no a los de la comunidad becaria, que ya me gustaría), y el hecho de que sea escritora, haya grabado un documental y esté ahora en todos lados hace que la gente pueda dudar si realmente sufría agorafobia o simplemente es una campaña de publicidad estupenda. Presentadas estas reticencias, sigo con la historia]

En fin, que se lió la manta a la cabeza y contó en su blog el viaje que la llevó hasta Italia, Malasia, Irlanda, Inglaterra, Alemania, Taiwán, Corea, Filipinas, México… así hasta conocer a 292 de sus 335 amigos (era muy selecta para los contactos, por lo que parece, ni hecho a propósito) algo que para una mujer de Illinois, en Estados Unidos, no está nada mal. Aunque solo sea por los kilómetros recorridos.

¿Por qué 292? ¿Por qué no llegó a los 335? Pues bueno, según contaba en su bitácora y recogía CNN, algunos de sus amigos no quisieron, no sé muy bien si porque no son amigos suyo ni quieren serlo o porque no estaban dispuestos a participar en el teatrillo que, dicho sea de paso, ha desembocado en un documental, llamado Face to Facebook y dirigido por Ben González.

En total, 40 vuelos y 51 ciudades es el balance del pasado año para Arlynn. En cualquier caso, que no os engañe ese 10% al que no pudo visitar, porque la experiencia fue claramente satisfactoria. La escritora agradeció este jueves en un post la ayuda que le prestó el resto, especialmente “tres ángeles” que se cruzaron en su viaje y se lo hicieron todo más fácil.

¿Recordáis ahora las suspicacias que os presentaba al principio? Pues bueno, sea con intereses comerciales ocultos o no (yo, sinceramente creo que no, no más de los evidentes), el caso es que ahora Arlynn se dedica a ayudar a otra gente que sufre ataques de pánico y teme a los espacios públicos, un detalle que le honra. Y qué queréis que os diga, si todo esto le vale para escribir un libro… al menos amortizará el viaje, que los billetes de avión no los regalan (dice que ha gastado casi 36.000 euros).

PD: Ahora tiene más de 3.500 amigos en Facebook. Necesita un par de vidas más para cerrar el reto :)

Los riesgos de usar el móvil mientras vas andando por la calle

25 enero 2012

Hubo un tiempo en el que yo vivía al límite. Salía de trabajar y abría Twitter. Después de estar a punto de chocar varias veces contra farolas y de concluir que mi colisión contra América Valenzuela estaba cerca de producirse, decidí (por el bien de la radio), dejar de hacerlo.

No obstante, no significa que haya dejado de usar el móvil mientras camino: ahora, en lugar de hacerlo a las 15.00 horas, lo hago a las 6.30 horas; y en lugar de usar Twitter, veo vídeos de APM?. Llego al trabajo doblado de reírme y más o menos seguro, porque a esas horas están poniendo las calles.

Por eso ahora me replanteo la situación y todo por culpa de un vídeo que publicaron otro día en The New York Times y que servía de guía sobre cómo usar el móvil de forma segura en la calle. Si os parece lo vemos y luego lo comentamos (dura tres minutos y está en inglés, también podéis saltarlo porque a continuación lo explico):

El vídeo, que está grabado en Nueva York, se resume en tres puntos…

1. Comprende el peligro

Usar el móvil mientras caminas convierte el resto del mundo en un punto ciego. A mí me dijeron que había una aplicación para ver el suelo mientras usabas Twitter, de modo que evitabas tropezar, pero las farolas siguen estando ahí (y no me vale lo de “visión periférica”, no es suficiente). En el vídeo te advierten de que puedes chocar con las puertas y que viene a ser como si caminaras por el centro de una carretera con los ojos cerrados (igual se les ha ido la mano con la comparación).

2. Es de mala educación

Cuando vas usando el móvil y te paras bruscamente, obligas al resto del mundo a esquivarte y eso, quieras o no, es de mal educación. Además, haces que la gente tenga que ir pendiente de tus pasos y eso es bastante descortés (como mínimo).

3. Párate, chico

Conclusión, la mejor forma de usar el móvil mientras caminas es pararte, escribir lo que tengas que escribir, y volver a caminar.

Llegado este punto, pregunté a la comunidad becaria. ¿Es peligroso? ¿Os ha pasado algo? Bueno, aquí tenéis las respuestas.

Comunidad becaria en Facebook

- Javi: “Nunca, y mira que soy torpe”
- Isabel: ” Yo no he chocado con nadie, ¡¡¡pero es porque voy esquivando a toda la gente que va con la cabeza gacha tecleando!!!”
- Oscarcillo: “Sí, es más, me metí en unos lavabos de tía en un centro comercial, me tomaron por un obseso que quería fotografiarlas”
- Irene: “Pues no. Porque yo por la calle ando, no tecleo. Me puedo esperar a llegar a casa, qué quieres que te diga”
- Rosa: “Sí, me he tropezado y sin estar usando Facebook ni Twitter”
- María Beatriz: “yo no, pero mi tía Rosita se cayó en una zanja de una obra”
- Mª Angeles: “Hombre… Si lo usas todo (mensajes, whatsapp, Facebook y Twitter) a la vez… lo más probable es que te choques”
- Agustín: “No es peligroso. Yo lo recomiendo encarecidamente. Si te chocas con alguien,a lo mejor es el amor de tu vida,por ejemplo”
- Foronero: “Hombre, tropezarme tropezarme, con nadie, pero sí con una farola y le pedí disculpas”

- @D34Z4U: “Aún no,pero cuando lo hago las farolas me miran sospechosamente…”
- @melisatuya: “Peligrosísimo. He estado a punto más  de una vez. Los tuiteros serán los primeros en el reino de los cielos”
- @IsaFoundNemo: “¡Sí! ¡Muchas veces!”
- @Lunerita ”Yo voy aminorando la marcha hasta que me detengo. Me siento mi abuela con el móvil”
- @teresa_rv89: ”Sí, es un deporte de riesgo, yo me he estampado dos veces con la misma farola”
- @cafero91: ”Sip, concretamente con un banco y con la mesa de clase, me he dado tantos golpes contra ella que ya tengo su marca en mi rodilla”
- @italohispano84: “Yo me paro cuando lo hago porque si no no soy capaz ni de teclear”
- @MarquesDWallace: “@Cernizo se chocó con un ciego mientras miraba su smartphone
- @LadyCherryCoke: ”El otro día contra una señal”

Ahora bien, como el vídeo está grabado en Nueva York y no en España, obvia algunos detalles que suponen un gran peligro en nuestra sociedad. Para eso estoy yo, que no todo va a ser fusilar a un medio yanqui y copiar lo que dicen los demás. Aquí van los tres grandes peligros de usar el móvil mientras caminas… en España:

1. Las obras

Tú vas tan tranquilo y de repente, donde no la había, encuentras una valla, una zanja, un obrero de espaldas… y te chocas, claro. Aunque la cosa se ha relajado con la crisis, las obras siguen siendo un problema en nuestra sociedad tuitera. Yo siempre aconsejo echar una mirada, planificar los diez próximos pasos y, si hay vía libre… la vista al móvil.

2. Los ancianos

La gente, por norma general, intenta esquivarte cuando te ve usar el móvil por la calle. Bueno, casi toda la gente… porque hay un grupúsculo de humanos que no están dispuestos a modificar su trayectoria por nada del mundo y a los que les encanta armar follón. Me refiero a esa tribu urbana llamada “ancianos”, a quienes les apasiona pelearse en la cola del supermercado por ver si alguien se cuela, a los que por una moneda de dos céntimos son capaces de poner una reclamación, a los que en lugar de esquivarte te buscan para chocarse y poder echarte la bronca al grito de: “Esta juventud, que no respeta nada y no mira por dónde va”. Avisados estáis.

3. Las heces perrunas

Es una forma sofisticada de decir mierda de perro caca de perrito y no os engañéis, aunque la haya puesto en último lugar, es la más peligrosa. Si vas caminando por una acera de un barrio cualquiera te expones a pisar excrementos, porque nuestras calles están llenas gracias a la conciencia cívica de muchos de nuestros conciudadanos. Las farolas son un peligro, sí, pero si quieres llegar limpito a casa, no uses el móvil por la calle, porque esto es aún peor.

PD: Y no olvides que siempre puedes caer a una fuente, que te graben… y todo el mundo se ría a tu costa.