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Un bombero provocaba incendios para sentir el peligro de poder apagarlos

bombero

Shota Kawasaki es un joven japonés que reside en una pequeña localidad de 8.000 habitantes llamada Kuroishi. Además de su trabajo en una fábrica de objetos realizados con mimbre, también es miembro del cuerpo de bomberos voluntarios de la localidad. Hasta aquí, un ciudadano ejemplar querido por toda la comunidad.

Pero parece que Kawasaki tiene una afición muy peligrosa: provocar incendios para experimentar el subidón de adrenalina de poder sofocarlos. Para ello, se puso manos a la obra y presuntamente inició varios fuegos durante los últimos seis meses. Un pirómano con casco de bombero.

Camión de bomberos japonés.

Camión de bomberos japonés.

A las 4:30 a.m. del pasado 13 de noviembre, algunas personas observaron que salía humo de una nave en las afueras de Kuroishi y llamaron al 119 (el número de emergencias en Japón). El equipo de bomberos voluntarios acudió inmediatamente, y entre ellos, Kawasaki, de 32 años, que “corría entusiasmado a sofocar el incendio“, según declaró un testigo a un medio local.

Finalmente, apagaron el incendio sin problemas, y posteriormente la policía local inició una investigación, revisando las cámaras de seguridad de la zona, para ver cómo se podía haber iniciado el siniestro. En una de las grabaciones se veía a un hombre, que coincidía físicamente con Mr. Firebug, amontonando material inflamable en el piso superior del edificio, quince minutos antes de que se iniciara la quema de parte del tejado.

Kawasaki fue arrestado al día siguiente como principal sospechoso de haber causado el fuego, y ahora, se están analizando otros cinco siniestros para comprobar si el joven también había hecho de las suyas.

(Foto: Agencias – WIKIMEDIA COMMONS)

2 comentarios

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    Es lo mismo que los miembros de la OTAN financiando el yihadismo y así tener trabajo para después apagar sus llamas.

    Clica sobre mi nombre

    26 noviembre 2015 | 13:08

  2. Dice ser Trigolimpio

    LE PONÍA COMO UNA MOTO APAGAR INCENDIOS
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    …Estaba como una chota, como una ‘shota’ que dirían los sevillanos. Corría como una moto, como una Kawasaki, que afirmaría el equipo de Melandri en 2009. Shota Kawasaki era un japonés que tuvo la mala fortuna de nacer en una pequeña localidad donde nunca pasaba nada. Poca gente, pocos bares, ninguna feria del vino, ningún terremoto. Por no haber no había ni adrenalina en Kuroishi. Esta circunstancia fue modelando la personalidad de Shota Kawasaki.
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    …A los 32 años, Shota se había convertido en una persona callada e introversa; en un tipo complejo, retorcido, inaccesible, intrincado, artificioso, fruto de esa escasa vida social. Sólo trabajando en una fábrica de mimbres hallaba su verdadero ser. Allí elaboraba cestas para la colada, canastas panaderas, paipáis, rascadores de espalda, damajuanas, bolsos playeros, cepillos de iglesia, alpargatas, jarapas para arrearle a las alfombras, sogas de ahorcado y calzoncillos para frailes. Todo muy barato y enrevesado.
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    …Sin embargo, todo comenzó cuando un amigo le animó a formar parte del cuerpo de bomberos de Kuroishi y él, pese a no tener experiencia en el gremio, se apuntó. Aunque parezca mentira, en Kuroishi no existen funcionarios públicos… funcionarios públicos entendidos, claro, como empleados que trabajan a cambio de un sueldo estatal. Ojo; existen empleados y públicos, pero dentro de unas cooperativas voluntarias no remuneradas. Es decir, que cada ciudadano, al concluir su jornada laboral, realiza un empleo público para la comunidad. Policía, médico, bombero, administrativo, etc. (previo curso formativo). De esta forma trabajan más, sí, pero a cambio los ciudadanos se ahorran de pagar el IRPF. ¿Compensa? Claro que compensa. Eche cuentas, amigo Becario, y ya verá.
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    …Shota –por cierto, llamado así porque de pequeño mamaba del pecho de su madre como una pequeña cabrita, como una chota– tras recibir un curso de tres meses titulado ‘Aproximación al Fuego, Eje de Chorro y Salvamento’, le dieron un traje compuesto por casco dorado, equipo de neopreno con cubrepantalones ‘anticocción testicular’, guantes, botas y un traje de gala para los domingos. Después siguió con su vida pocha y aburrida.
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    …Un día sonó su móvil estando en la fábrica de mimbres. Elaboraba en ese momento una muñeca de 1’50 metros para adultos. También de mimbre. La llamada procedía del Cuerpo de Bomberos. Lo necesitaban para apagar un fuego originado en un pequeño merendero. Poca cosa. A un anciano se le había caído la olla de arroz al suelo, provocando la quema de unos zarzales. Shota lo dejó todo y, como loco, acudió primero al acuartelamiento a cambiarse de ropa, luego al garaje de automóviles. Subió al camión de bomberos, esperó a sus compañeros y salieron todos al campo con las tarteras para el almuerzo y la sirena puesta. Cuando llegaron al merendero, el anciano había apagado el fuego pasando su coche por encima de los zarzales una y otra vez. Apisonó la tierra.
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    …Bien. Shota no consiguió apagar nada, pero experimentó tal subidón de adrenalina que, a partir de entonces, inició varios amagos de incendio, con el fin de volver a experimentar esa sensación intensa. Una sensación inefable que le picaba por dentro y le generaba fuertes erecciones. Hay que tener en cuenta que las personas que no han tenido nunca novia, suelen prolongar su pubertad hasta los 40 años. Shota era y es de esas personas. Y va como una moto a apagar los incendios, como usted, amigo Becario, cuando quedaba para ir al cine con su primera novia. Para Shota el fuego es su primera novia ¿no es romántico?

    27 noviembre 2015 | 2:05

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