BecConsejo: “Si amigos son los de Facebook, que me aspen”
Si estáis en la comunidad becaria de Facebook, sabréis que los lunes son casi viernes, que tengo una legión de cheerleaders rusas como amigas y que lo peor que te puede pasar es que se te suba el gemelo mientras estás en la cama. No obstante, es posible que no sepáis (no tenéis por qué) o que aún no hayáis reparado en que Facebook, el gigante de las relaciones interpersonales 2.0, no entiende de sentimientos.
Os explico un poco de qué va la película y vosotros me decís luego si habéis tenido alguna experiencia parecida. Me lo contaba el otro día un amigo de la infancia al que hacía tiempo que no veía, Ramiro. Hasta hace dos días, Ramis no tenía cuenta en Facebook; de hecho, se la hizo hace poco porque le dijeron que le podía venir bien para encontrar trabajo.
Pues bien, me decía que se puso a buscar entre las sugerencias de amigos y encontró a su ex, con la que no se habla desde que lo dejaron porque acabaron mal (ríete tú de Logan y Verónica Mars). Como suponéis, tienen muchos amigos en común, y eso al robot FB le importa más que si la relación fue más o menos tormentosa. No hay que culparle, pobre robot… si también entendiera de eso sería Cortocircuito.
El caso es que cuando me lo dijo me puse a investigar en mi cuenta privada, que apenas uso y creé hace algo más de un año. Entre mis sugerencias de amistad había algunas de lo más curiosas: rolletes de viejos amigos, compañeros de facultad con los que nunca he hablado, compañeros de facultad con los que he hablado y por eso no los quiero ni en Facebook, amigos de la infancia que dejaron de serlo… y luego, los mejores: personas con quienes tienes un amigo en común y que pueden ser desde discotecas, hasta señores japoneses con pinta un poco rara, pasando por compañeros de trabajo que, o bien eran muy pesados, o jamás hicieron migas contigo. Lo dicho, que Facebook no entiende de sentimientos.
Si después de un año en la red, tantos ellos como yo, con 20 amigos en común, ninguno ha dado el paso de formalizar nuestra relación virtual… ¿no será que no somos amigos? Sí, ya sé que es un concepto algo complejo para que el WALL-E facebookero me entienda, pero… ¿sabéis a donde quiero llegar? Es que me dan ganas de llamar a Mark Zuckerberg o a Jesse Eisenberg (bueno, a éste no que es un borde) para decirle: “No, si ya me he dado cuenta, ya. ¿Crees que llevo un año pensando ‘ufff… me dejo a alguien pero no sé a quién, me dejo a alguien pero no sé a quién’?”.
Llegados a este párrafo, el penúltimo si no contamos la PD, muchos pensarán que por qué demonios vais a entrar en la comunidad becaria, si hacia un servidor sólo sienten repugnancia, odio y rencor. Pues bueno, la verdad es que no me sé vender muy bien, pero el ambiente que se respira entre la muchachada del otro lado es de lo más divertido. Así que, si no es por mí, os recomiendo que lo hagáis por los otros 1.600, que son muy buena gente.
Facebook no entiende de sentimientos, vale, pero hay que perdonárselo porque, al fin y al cabo, no sabe lo que hace.
(FOTO: –tranquilos, no es la ex de Ramiro– UofSLibrary)
PD: La muela y los problemas inmobiliarios evolucionan favorablemente.
Firmado: el equipo médico habitual.
PD2: #Beticorenovacion








































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