Archivo de la categoría ‘rajoy’

Por qué amaga Aznar con volver

22 mayo 2013

“Aguirre puede que sí, pero no pierdas de vista a Aznar”, me comentaba hace unos días un dirigente del PP, tras un post mío en el blog titulado ‘Aguirre, líder de la oposición a Rajoy’. Y en efecto, José María Aznar amagó ayer con volver y se erigió en líder de facto de la oposición a Mariano Rajoy.
“Nunca eludo mi responsabilidad”, decía anoche el expresidente. No se refería, probablemente, a su responsabilidad como líder de un partido donde -según muchísimos indicios documentales y testificales- abundaban las donaciones ilegales, la caja B, los sobresueldos en blanco, gris o negro a los jefes, las redes corruptas y corruptoras, los contratos y adjudicaciones públicas sospechosos, los trapicheos urbanísticos, las cuentas millonarias del tesorero en Suiza, los confetis y los Jaguar de las redes corruptas y corruptoras a dirigentes y hasta los regalos de boda de 32.425 euros de las redes corruptas y corruptoras a la propia hija de Aznar.
Aznar amenaza con volver, no sabemos si para sepultar para siempre la sentina apestosa de la Gürtel y que no lo llame un día un juez a declarar y pedirle esa responsabilidad que dice que no elude o si para blindar la candidatura de su mujer, Ana Botella, a la Alcaldía de Madrid o si para ajustarle cuentas al flojo de Rajoy o si porque de verdad se cree eso de que el milagro económico era él y que creó 5 millones de empleos o si por todo ello junto y revuelto.
Aznar y sus modos y maneras amagan y amenazan con volver. ¡Todos al suelo, PP, que vienen los vuestros!

Nuevos recortes, probablemente en breve

14 mayo 2013

Escenografía, la Comisión Europea. Producción y dirección escénica, Angela Merkel. Marioneta, Mariano Rajoy. Paganos de la función, todos nosotros.
Las autoridades formales europeas y quien en realidad gobierna la UE, es decir, Alemania, llevan unos días creando el escenario para los nuevos recortes en la economía española, para las eufemísticas reformas. Van ustedes bien, pero deberían ir más deprisa, nos dicen. La reforma laboral es buena, pero se ha quedado corta, sugieren. Prueben con el contrato único, dejan caer.
En realidad, el que en verdad manda ni sugiere ni comenta ni pide. Más bien exige. Primero nos apretaron con un calendario de reducción del déficit que mataba la economía, y ahora rectifican haciéndose los simpáticos y los comprensivos y con más de lo mismo. Os damos más plazo a cambio de más recortes. Lo tomas o lo dejas, y si no lo tomas ya verás lo que le pasa a tu prima de riesgo, de la que tanto presumes sin decirle a tus ciudadanos que si alguien tiene mérito en su mejora es el BCE.
Mariano Campeón Rajoy presume de reforma laboral, dice estar “muy satisfecho” de una norma con la que tenemos 6,2 millones de parados (casi un millón más con la nueva norma, ¡campeón!) y se jacta de que no la endurecerá aunque insista Bruselas. Ojalá, sería la primera vez que cumple su palabra en algo importante en casi año y medio como presidente del Gobierno.
Probablemente vienen nuevos viernes de dolores, de consejos de ministros con recortes duros disfrazados de reformas, de hachazos disimulados que mostrarán los sábados en el BOE toda su crudeza. En materia laboral, en impuestos, en pensiones, en servicios públicos, en funcionarios, en el sector público… Y nada me gustaría tanto como equivocarme.

Aguirre, líder de la oposición a Rajoy

06 mayo 2013

Hace apenas diez días, el viernes 26 de abril, un escalofrío sacudió a muchos dirigentes del PP. Tras la reunión del Consejo de Ministros, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y los ministro de Economía, Luis de Guindos, y de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentaban unas negrísimas previsiones a medio y largo plazo para la economía española: La verdadera recuperación no vendría hasta 2016, y el recorte sustancial de la terrible tasa de paro no antes de 2019.
La ducha fría de realidad afectó sobre todo a los dirigentes del PP que gobiernan comunidades autónomas y grandes ayuntamientos. Pensaron, probablemente con razón, que si esas negras predicciones se cumplen, sus sillones de mando estarían muy en precario en las próximas elecciones autonómicas y municipales, previstas para el último domingo de mayo de 2015. Dedujeron que el electorado les daría a ellos en su culo la patada que le querrían dar al Gobierno de Mariano Rajoy si las cosas iban mal por esas fechas.
Pasó algo muy parecido hace ahora tres años en el PSOE, en la primavera de 2010. Los socialistas que gobernaban en muchas comunidades autónomas y grandes ayuntamientos comenzaron a temer por su suerte electoral el mismo día en que su correligionario José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de Gobierno, decretó los primeros recortes. Los barones socialistas comenzaron a pedir, primero en voz baja y después casi a gritos, que, antes de las elecciones autonómicas y municipales, que tocaban en 2011, Zapatero anunciara que no sería el candidato socialista en las generales, que no tocaban hasta marzo de 2012. Zapatero acabó ‘abdicando’ el 2 de abril de 2011: anunció ante el Comité Federal socialista su renuncia a ser cabeza de cartel electoral. El sacrificio, sin embargo, no alivió el malestar de los electores, que castigaron al PSOE tanto en las autonómicas y municipales como en las generales, adelantadas a noviembre de 2011 y con Alfredo Pérez Rubalcaba encabezando las listas.
Los miedos de ahora en el PP están más que justificados. Las encuestas dicen que parte de sus electores naturales están abandonando esas siglas, si bien es verdad que no se van al PSOE, que aún no ha purgado ante los ciudadanos sus errores.
Esperanza Aguirre, que dejó la Presidencia de la Comunidad de Madrid, pero no la política –sigue siendo la presidenta del partido en la región-, está cebando esos miedos populares y constituyéndose como la líder de la oposición interna a Mariano Rajoy. ¿Quizás pensando en postularse como cabeza de lista para las próximas elecciones generales? Fervientes marianistas aseguran y reiteran que no, pero yo no estaría tan seguro.

Rajoy debe unirse al pacto Letta-Hollande

02 mayo 2013

“No podemos tener una Europa en la que un país o dos van bien y los demás se hunden”, decía ayer el nuevo primer ministro italiano, Enrico Letta, tras sellar con el presidente francés, François Hollande, un pacto para impulsar en la Unión Europea (UE) políticas de crecimiento. No, no podemos tener una UE así, y los ciudadanos ya se han dado cuenta. El eurorrechazo, la eurofobia incluso, están disparándose en muchos países comunitarios a medida que las políticas que se aplican son de recortes y más recortes que aumentan la brecha social, empobrecen a la inmensa mayoría de sus ciudadanos, precarizan sus empleos y oscurecen su futuro y el de sus hijos.
No podemos resignarnos a tener una UE así, dirigida y gobernada conforme a los intereses de uno o dos países. Si no cambia, saltará por los aires. Si en alguno de los países perjudicados por estas políticas se promueve una referéndum sobre la continuidad en la UE y el resultado es que no se sigue, el efecto dominó acabará con la Unión. Alemania está tensando la cuerda hasta extremos de una grave irresponsabilidad.
No hay afinidades ideológicos, pues Hollande es socialista y Letta de centro izquierda, pero Mariano Rajoy debiera sumar a España al pacto por el crecimiento de Francia e Italia. Aunque le pese a Angela Merkel. Para nuestro país, un cambio profundo en las políticas económicas de la Unión es la única esperanza de que los negros augurios sobre el futuro de nuestra economía no se cumplan.

El presidente abusa de nuestra paciencia

29 abril 2013

El presidente pide paciencia. El presidente que ha hecho exactamente lo contrario de lo que prometió en la campaña electoral que le llevó al poder; el presidente que miente más que habla (el miércoles decía que el viernes no tocaría impuestos, y tocó cuatro); el presidente que lleva desde antes de serlo construyendo castillos de arena –“Cuando gobierne bajará el paro”, decía- y los critica ahora como si fueran de otros; el presidente de la permanente herencia recibida y de que la responsabilidad siempre es de otro; el presidente que se fuma un puro y se resigna a la inacción cada vez que surge un problema; el presidente que pasa a la clandestinidad y al silencio cuando vienen mal dadas… nos pide paciencia, un poquito de paciencia, aún más paciencia.
El presidente que acaba de enviarnos a tres portavoces –Sáenz de Santamaría, Guindos y Montoro- para decirnos en sede oficial que se resigna a que el paro siga disparándose y a que España sea un erial económico al menos hasta 2016, el presidente del Gobierno de todo el mundo que más veces se ha equivocado en sus previsiones económicas… nos asegura solemne que tiene “las cosas claras”, que “sabe a dónde va” y “lo que hay que hacer” y que está “muy satisfecho” de la labor de su Ejecutivo. Y pretende que le creamos y nos pide paciencia.
El presidente nos pide paciencia; nos pide todavía fe en sus nefastas políticas, esperanza, caridad, templanza, prudencia… Quizás no sepa aún, el presidente, que una buena parte de la sociedad española se está yendo por el desagüe, que hay muchísimas familias pasando en bloque a la marginalidad y convirtiéndose en tercer mundo, que se empieza a pasar hambre, que en este mismo instante hay miles de personas buscando en las papeleras y en los contenedores, y docenas de miles de personas deprimidas por su situación y cientos de miles y pronto millones de personas desesperadas porque ven su futuro y el de sus hijos aún mucho más negro que su negrísimo presente.
¿Hasta cuándo pretende el señor presidente abusar de su paciencia?

La EPA, desmenuzada en 20 tuits

25 abril 2013

Botella y González, hoy improbables candidatos

24 abril 2013

Las próximas elecciones a la vista, las europeas, están aún lejos, serán en junio de 2014, y las autonómicas y locales en mayo de 2015, y las generales -si Mariano Rajoy agota la legislatura- en otoño de 2015… pero en el Partido Popular hay quien ya hace cábalas sobre qué puede pasar en esas citas.
Dos altos cargos públicos consultados, ambos del PP de Madrid, coinciden en que tanto la Presidencia autonómica como la Alcaldía de la capital podría perderlas el Partido Popular si hoy se celebraran elecciones y los candidatos fueran los actuales presidente, Ignacio González, y alcaldesa, Ana Botella.
Ambos llegaron a sus cargos de rebote. González, tras la dimisión por razones de salud de Esperanza Aguirre. Botella, tras la de Alberto Ruiz-Gallardón para ser ministro de Justicia. Ambos heredaron unas deudas monstruosos -sobre todo, las del Ayuntamiento de Madrid- y una fuerte contestación de sus administrados -sobre todo, el Gobierno regional, con sus recortes en educación y sus privatizaciones en sanidad-. Y ambos se han confirmado como unos políticos sin el carisma, el nivel y la capacidad de liderazgo de sus respectivos antecesores. Por sí fuera poco, a Botella le ha abrasado la tragedia del Madrid Arena y González no ha logrado sacudirse por completo las sospechas sobre el origen de su ático en Marbella. Este último, además, toene un problema añadido: es muy poco conocido entre los madrileños (más de un tercio no sabe quién es el presidente, según diferentes encuestas), y su principal ventana para darse a conocer, Telemadrid, está medio cerrada, con audiencias cada vez más menguantes.
Una encuesta reciente y aún secreta ha puesto números al desastre. Dice que sí hoy se celebrasen elecciones autonómicas, el PP perdería unos 22 puntos porcentuales respecto a las últimas, en las que logró el 51,74% de los votos. De la caída no se beneficiaría el PSOE (en horas bajas electorales tanto en Madrid como en el conjunto de España) sino IU y UPD, pero esta última probablemente no tanto como para darle el PP la Presidencia regional.
¿Y qué hará la dirección nacional del PP si las cosas están así cuando se acerquen las elecciones?, pregunto. Probablemente, cambiar de candidatos, me contestan los dos dirigentes consultados. Ni uno ni otro ven a Rajoy arriesgándose a perder dos de las grandes joyas de la corona de poder del PP.
También es cierto que sí se aplicase a sí mismo ese análisis, el propio Rajoy tampoco sería en otoño de 2015 el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno…

Cuatro sismos que golpean al Gobierno

26 febrero 2013

Hace poco más de un mes, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, cundía un cierto optimismo en el Gobierno de Mariano Rajoy. Parecía definitivamente despejada la incertidumbre del rescate y, aunque no se veían señales de recuperación económica, se afrontaba el año con los únicos miedos a los inevitables malos datos del paro cada primeros de mes (hasta el respiro de primavera/verano), a las previsibles protestas en la calle y a la resistencia ciudadana a las nuevas reformas/recortes: pensiones, administración local, etc. Incluso la deriva soberanista de Cataluña se veía desde el Ejecutivo algo desinflada.
Cuatro grandes sismos han golpeado a Rajoy y a su equipo en las últimas semanas y han acabado con el optimismo:
- el caso Bárcenas (y Gürtel, y la amnistía fiscal…), que apunta cada vez peor para el PP, para el Gobierno y para el propio Rajoy a medida que avanzan las investigaciones judiciales, las revelaciones de la prensa y las malas explicaciones de los afectados.
- el caso Urdangarin, con el salto cualitativo que dio hace 10 días al salpicar Diego Torres, el exsocio del duque, nada menos que al rey.
- los nuevos datos y las nuevas proyecciones de las principales economías de nuestro entorno y del conjunto de la zona euro, que certifican la recesión y alejan hasta 2015 la recuperación.
- la inestabilidad política de Italia, tras las elecciones de estos domingo y lunes, que puede desatar una nueva crisis del euro y que ya está repercutiendo en nuestra prima de riesgo y en la financiación de nuestra deuda.
No sé si todo ese conjunto es una tormenta perfecta, pero algo se le parece.

La b con la a con la r, “bar”, señor Rajoy

24 febrero 2013

La palabra “bárcena” -y su plural, “bárcenas”- lleva en el diccionario de la Real Academia Española (DRAE) desde siempre. Dice el DRAE que “bárcena” es un “lugar llano próximo a un río, el cual lo inunda, en todo o en parte, con cierta frecuencia”, y añade que quizás provenga de la voz prerromana *bargĭna, derivada a su vez de *barga ‘campo inundado’.
¡Prerromano, marca España desde antes del latín, ahí es nada! Y una definición que apenas admite segundas lecturas, o interpretaciones malévolas. ¿Inundaciones? ¡Va! Sorprende que no logren pronunciar la palabra de marras gente de alta capacidad intelectual y con buena formación académica: un registrador que ahora es presidente del Gobierno y una abogada del Estado que ahora es vicepresidenta, personalidades que podríamos decir que en muchos otros campos saben latín.
Tampoco es “bárcenas” complicada por sus formas, créanme. Una sílaba trabada, una sílaba libre, otra sílaba trabada. Entre las consonantes, una bilabial, una vibrante simple, una africada palatal, una nasal alveolar, una fricativa alveolar. Dos vocales abiertas, una semiabierta. El aparato fonador de los hispanohablantes está perfectamente equipado para reproducir con exactitud esos sonidos.
¡Señor Rajoy, señora Sáenz de Santamaría! Vamos, anímense, no se resignen a esa mutilación lingüística. Practiquen con todos nosotros, con todo el resto de los ciudadanos. La b con la a, “ba”. La b con la a con la r, “bar”…

Parte del pasaje sí se ha hundido, sr. Rajoy

20 febrero 2013

Se jactaba Rajoy esta mañana, al final de su discurso: “El barco no se ha hundido”. No, señor Rajoy: el barco institucional de la economía española no se ha hundido, pero una gran parte del pasaje sí. Tenemos 700.000 parados más que cuando llegó usted a La Moncloa, sus recortes han mermado derechos y servicios públicos fundamentales a los ciudadanos, parte de la clase media es ahora clase baja, parte de la clase baja se va a la marginalidad, la brecha social y la desigualdad se han ampliado y, como usted mismo reconoce, no hay brotes verdes a la vista, no hay atisbo de recuperación. Tan bien lo sabe usted, que ayer reconocía que no ha cumplido sus promesas electorales y nos las hacía de nuevo, cínicamente, “en la medida en que las circunstancias lo vayan permitiendo”. ¡Humo, más brindis al sol!
“Estoy dispuesto a perseguir la corrupción donde aparezca”, aseguraba también usted. ¡Pues ya tarda, presidente! Aclárenos de modo definitivo por qué ordenó cazar a Garzón cuando investigó al PP de la Gürtel, por qué afirmó usted que “nadie” podría demostrar que “Bárcenas no es inocente”, de dónde salían los 22 millones en Suiza de su tesorero, por qué no lo despidió, por qué no se querella contra él, a qué tiene usted miedo, por qué no despide a Ana Mato, si el PP se financió irregularmente, si usted ha cobrado sobresueldos…