Mañana nace MiBolsillo, el nuevo medio de Grupo 20minutos. Un mensual de economía para todos los públicos. “Queremos ser tu asesor financiero”, dice nuestra publicidad. Pero no solo financiero. Anoche cerramos el número 1. Estamos muy contentos, de los contenidos y de los anunciantes.
MiBolsillo será inicialmente una publicación mensual (si la publicidad nos acompaña, algún día puede ser semanal) centrada en tres grandes áreas de la economía: el consumo, el ahorro y la inversión, y los impuestos. Perded el miedo a estas materias. Nuestro medio es para todos los públicos, para todos y cada uno de vosotros, para ti. A tu medida. Queremos ayudarte en la gestión de tu economía doméstica y personal. Queremos ser tus asesores financieros, fiscales y de compras. ¡Esta es prensa ciudadana! Y queremos ser también el vehículo por el que lleguen a vosotros las propuestas de las muchísimas empresas que gestionan productos o servicios para el consumo, la inversión, el ahorro o los impuestos de los ciudadanos.
Un jueves, a mediados de cada mes, la edición convencional de 20minutos incluirá entre sus páginas este nuevo medio, encartado al centro de tu ejemplar e impreso en papel salmón, tradicional en buena parte de la prensa financiera, en España y en muchos otros países. Te avisaremos antes del día concreto de publicación para que estés atento a nuestro reparto. Y si te lo pierdes, no te preocupes: todos los contenidos de MiBolsillo los podrás encontrar en 20minutos.es, así como los PDF de toda la nueva publicación. Y seguiremos siendo gratis para los lectores, tanto con el diario como en este mensual especializado en economía que ahora estrenamos.
Los que vivimos no parecen tiempos para emprender nuevas aventuras editoriales, en un sector –el de la prensa– que sufre además una profunda crisis de transformación, y en una economía –la española– que acumula ya seis años de crisis y a la que no se le ve aún el final del túnel. El propio Gobierno español es pesimista a corto y medio plazo sobre la recuperación. Pero creemos que en momentos como este, de estrecheces, son más oportunas que nunca las apuestas empresariales y más necesarios que nunca los medios independientes que ayuden a los ciudadanos en la gestión de su economía personal. Prometemos hacerlo con rigor y honestidad, con solvencia y dedicación. Pensando en ti, en cada uno de vosotros. Si veis que nos equivocamos, que nos desviamos (y ocurrirá a menudo), decídnoslo. Cualquier opinión sobre MiBolsillo, como sobre cualquiera de los medios de Grupo 20minutos, será bienvenida. Nuestros buzones están abiertos.
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Nace MiBolsillo, tu asesor financiero, fiscal y de compras
12 junio 2013Periodistas y técnicos, mejor juntos
26 mayo 2013El pasado miercoles, día 22, pronuncié la conferenia inaugural del XI Encuentro de Responsables de Tecnología en los Medios de Comunicación Españoles, en Huesca, invitado por Fernando García Mongay, el principal impulsor y organizador tanto de este encuento como del prestigioso congreso de periodismo digital que se celebra en la ciudad desde hace ya 14 años. Llevaba escrito el texto que sigue, aunque le añadí sobre la marcha alguna morcilla:
“El futuro, máquinas y talento
Buenos días a todos. Gracias a la organización; gracias, Fernando, por invitarme a este acto. Gracias a todos vosotros por estar a tan temprana hora escuchándome, pese a las copas de anoche en el Edén.
Cuando Fernando me propuso pronunciar la conferencia inaugural del evento, mi primera reacción fue decirle que no. He predicado en muchos púlpitos desde hace muchos años, y ante distintas parroquias y parroquianos, pero para este foro de responsables de tecnología de medios de comunicación no parezco yo la persona adecuada.
No porque me caigáis mal, dejadme que os lo explique. No me caéis mal. En absoluto. Me caéis bien, incluso muy bien. Uno de mis hijos, el segundo, Héctor, es de vuestro gremio. Es uno de los cofundadores de Bitban Technologies, algunos de vosotros probablemente lo conocéis. No me caéis mal. Me caéis bien. Incluso los responsables de tecnología del Grupo 20minutos, algunos de los cuales están por ahí, como Fede y Fran.
Pensé en decirle a Fernando que no porque yo soy un tecnoignorante notable y un tecnogarras sobresaliente. Yo soy uno de esos usuarios vuestros que da mucho la lata. Un coñazo, vaya. Uno de esos que llama cada poco al teléfono interno de sistemas, en nuestro caso el 646, porque la pantalla no se enciende… y era porque no le había dado a uno de los botones o porque la señora de la limpieza había soltado un cable. Uno de esos usuarios que lo único que sabe, cuando tiene un problema con el móvil o con la tableta o con el ordenador… es eso de que hay que reiniciar.
Soy además un tecnogarras o un tecnogafe, todo se me rompe. Tengo una mala suerte histórica con la tecnología. Hace muchos años, cuando trabajaba en prensa financiera, me dio un pronto no sé si bancario y me compré un BMW –uno pequeño, eh, uno casi barato-, y me pasó de todo con aquel coche. Un día de calor africano, conducía por la sierra de Madrid y se activó él solo el limpiaparabrisas y no había forma de pararlo. Ya echaba casi humo el cristal, ya estaba a punto de estallar el cristal de tanto frotar en seco la escobilla, cuando me armé de valor, paré en el arcén, me estudié el libro de instrucciones, salí, abrí el capó, quité un fusible y logré parar al limpia. Claro que unos pocos minutos después comenzó a llover torrencialmente, era una de esas tormentas tremendas de las tardes de verano, y tuve que parar de nuevo en el arcén, volverme a bajar y, calándome hasta los huesos, empapándome de agua, volví a poner el fusible, para que el limpiaparabrisas funcionara y pudiera seguir el viaje.
Unos días después, el elevalunas de la puerta del conductor se me paró a mitad de camino, y no hubo manera de volver a subirlo ni a bajarlo, y desde aquel día aparcaba pegadito a una pared ese lado del coche, para que no me lo robaran. Y otro día iba desde Madrid camino de Burgos, y escuché a lo lejos una sirena que parecía de la Policía y le dije a mi mujer “¿llevas el cinturón, que viene la Policía?”, y ella dijo, “sí, lo llevo puesto, pero qué Policía ni qué gaitas, si la carretera está desierta…”. Y no, no era la Policía, era la alarma de mi condenado coche, que había saltado ella sola e íbamos armando por la carretera un cirio que ni los bomberos… No hubo otra manera de desactivarla que aparcar en el arcén, bajarme, abrir el capó y quitar el fusible correspondiente.
Después de aquel tercer atentado, en el concesionario me dijeron que eso le pasaba a un coche de cada 100.000, y que no tenía arreglo, así que lo vendí barato y me compré un utilitario.
En resumen, que soy un tecnogafe. El primer iPhone que tuve me salió también el más tonto de su promoción, y lo devolví y me pasé a un modesto Nokia o a una Blackberry, ya no me acuerdo. Luego reincidí en el iPhone, pero hace dos meses mi flamante iPhone se tiró un día al cuenco del agua de mi perra Manila, y aunque lo rescaté de inmediato y los de Sistemas de 20minutos lo secaron con mucho cuidado, no sé si envolviéndolo en arroz, funcionaba de aquella manera, y llamaba a quien no quería llamar y mandaba WhatsApp y sms donde no debía y tuvimos que cambiarlo. Y el tercer iPhone, este que tengo ahora, se intentó suicidar la semana pasada, se tiró al suelo desde un sofá en un descuido de mi codo, y tengo rota la pantalla.
Total, que como soy un tecnoignorante y un tecnogarras, pensé en decirle que no a Fernando, y no venir a Huesca con vosotros, pero me decidí finalmente y le dije que sí porque vi en uno de sus correos que tendría que hablar 20 minutos, y no era cosa de desperdiciar esta ocasión de hacer branding, de hablar de 20 minutos. Pero no, estad tranquilos, no he venido a hablar de 20 minutos ni de mis libros. Vengo a hablaros de periodismo y de tecnología, o mejor dicho de la relación entre el periodismo y la tecnología.
Como todos sabéis, el periodismo, la comunicación, están en uno de los momentos de transformación más relevantes de su ya larga historia. Probablemente, en el momento más crucial, en el más transformador, en el más crítico. ¿Y por qué, qué es lo que nos ha llevado a esta situación? La tecnología. La revolución tecnológica en medio de la cual estamos metidos desde hace un par de décadas está transformando radicalmente el mundo en que vivimos y los hábitos y modos de vida de todas las personas. Las cosas grandes y las pequeñas, las centrales y las laterales, las relevantes y las anecdóticas. Nadie se informa, se relaciona, se entretiene, compra o se enamora hoy como lo hacía hace 5, 10 ó 20 años. Y, atención, todos tenemos la sospecha, o casi la certeza, de que los cambios no han hecho más que empezar. Todos sospechamos que en 5, 10 ó 20 años las cosas serán diferentes de nuevo, diferentes a lo que son ahora.
Estamos viviendo un proceso de cambios al que no se le ve el final, quizás porque no lo tenga. El cambio continuo, permanente y sinfín quizás sea el estadio natural en el que estamos entrando, el nuevo signo de nuestro tiempo, y, si así fuera, la adaptación continúa, constante y sinfín es lo que nos tocará vivir. Cambios tecnológicos y sociales y adaptación rápida. Hora a hora, día a día, mes a mes, año a año… y para siempre.
En mi opinión, no tenemos que ver ese vertiginoso proceso de cambios como un problema, como una maldición, sino como una solución, una oportunidad. No es el final del periodismo, ni el final de la comunicación, como dicen o temen algunos colegas. Es –en mi opinión- lo contrario, es una oportunidad para hacer mejor las cosas; para ejercer mejor nuestro oficio; para llegar mejor al público; para aumentar el pluralismo, la biodiversidad informativa, los formatos, los productos… ¡Todo!
Hay una frase que cito mucho cuando hablo en público de estas cosas, una frase de Charles Darwin de hace ya siglo y medio que creo que se puede aplicar muy bien a lo que nos está pasando. Dice Darwin, en su libro El origen de las especies, que, cuando un hábitat cambia de manera súbita y profunda, no sobreviven las especies más grandes ni las especies más inteligentes, sino solo aquellas especies que son capaces de adaptarse al cambio de hábitat. Apliquémoslo a lo nuestro, a la comunicación, al periodismo, a los medios, a las empresas de medios. La revolución tecnológica está cambiando profunda y radicalmente nuestro hábitat, luego nuestra obligación y nuestra responsabilidad, si queremos seguir haciendo periodismo y comunicación, es adaptarnos cuanto antes a ese nuevo hábitat.
Vosotros, los técnicos, los que estáis justo en el centro de la espiral del cambio de hábitat, podéis ayudarnos mucho a los periodistas en ese trance, en ese viaje, en esa transformación. Os necesitamos más que nunca. Necesitamos que informáticos, telecos, expertos en redes y sistemas, desarrolladores, programadores… nos expliquéis las nuevas herramientas, nos contéis diáfano y claro las nuevas posibilidades que tenemos, los nuevos campos que se nos abren. Os aconsejo incluso que de vez en cuando os quitéis los cascos y salgáis de las peceras y os sentéis entre los redactores, en medio de la redacción. De vez en cuando o de modo permanente. A escuchar y a hablar, a compartir conocimiento y experiencias.
La técnica, la tecnología, nos está permitiendo a los periodistas mejorar mucho nuestra capacidad de generar información, de innovar, de crear nuevos géneros, de ensayar nuevos registros… y vosotros tenéis que ser un acelerador en esos procesos, no un freno o un elemento inerte. La suma de la tecnología que ponéis vosotros y del talento que ponemos todos, los técnicos y los periodistas, es la clave del futuro.
Permitidme otro consejo, otra petición. No os comportéis con nosotros como el brujo de la tribu, que administra sus secretos sin intentar compartir ni siquiera lo básico con el paciente. Los periodistas por lo general somos de letras, quizás no tengamos el cerebro tan bien estructurado como vosotros, pero creedme que queremos aprender, y que os prestaremos toda la atención si nos explicáis bien las cosas. Tened paciencia con nuestras duras molleras, con nuestro desorden. Nosotros también prometemos enmendar algunos de nuestros errores clásicos. Prometemos prueguntaros cuánto tiempo se necesita para hacer una nueva funcionalidad o una aplicación, en lugar de empecinaremos en que tiene que estar en tal fecha sí o sí. Prometemos tratar de entender que algo que parece sencillito, casi trivial, quizás sea muy complejo. Prometemos, en fin, que habrá una comunicación más directa entre redacción y tecnología. ¡Aunque algunos os rompamos los aparatos!
Una cosa más, abundando en lo mismo, y ya casi acabo. Llevo treintaytantos años de periodista, veintimuchos de ellos en diarios. 20minutos es mi sexto diario, antes he trabajado en Diario 16, El Sol, Claro, Cinco Días y El País, casi siempre de jefe medio o alto. Hace casi tres décadas, cuando nos llegaron los primeros MacIntosh y el QuarkXPress y en los diarios se empezó a dar mucha importancia a la puesta en página, al grafismo, a la infografía, al diseño, a la maquetación, muchos periodistas por un lado y muchos diseñadores y maquetadores por otro se divorciaron y se distanciaron, se pelearon de modo lamentable.
Estos acusaban a aquellos de no darle importancia a su trabajo, a su innovación, a su mejora del continente, y los primeros, los periodistas, acusaban a los segundos de tratar de imponer la preeminencia del continente sobre el contenido, del cómo sobre el qué. Como se decía mucho entonces, era la implantación de “la dictadura del maquetariado”. Fue un error, un error flagrante por ambas partes. Los medios que lo cometieron avanzaron en sus mejoras mucho más despacio que los otros, que los que tenían a los dos colectivos integrados, acompasados, colaborando. Ahora no podemos volver a cometer aquel error. Ni los periodistas ni los técnicos. No ha de primar ni la soberbia intelectual de los primeros ni la dictadura del digitariado de los segundos. Juntos, entendiendo cada uno de los colectivos la importancia del otro, avanzaremos mucho más deprisa. Juntos, no solo sumamos: ¡multiplicamos!
¡Gracias!”
¿Hacia dónde va la prensa?
10 mayo 2013La Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP), que es la mayor asociación de editores de prensa de España y de la que soy presidente, celebra hoy y mañana en Madrid su congreso anual, el VIII de su historia. He intervenido hace pocos minutos con esta conferencia.
Es un poco larga, pero espero que lleguéis hasta al final.
”
¿Hacia dónde vamos?
A finales del siglo pasado, coincidiendo con la eclosión de Internet, comenzó a extenderse entre los profesionales que nos dedicábamos a la prensa impresa cierto pesimismo. No tenemos futuro, decían algunos. Hubo incluso quien le puso fecha al punto final. El profesor Philip Meyer auguró que en 2043 desaparecería la prensa impresa. Tanto nos auto diagnosticamos nuestra propia muerte, y con tanta convicción y resignación lo hicimos, que renunciamos a ponerle remedio, a intentar siquiera algún tratamiento médico que la evitara.
Por fortuna, aquellos años del pesimismo parece que están remitiendo y los profetas del desastre han enmudecido un poco. Hasta el propio Meyer dice ahora que aún tenemos futuro. Y en mi opinión, lo tenemos. La prensa impresa puede aspirar a seguir existiendo cuando llegue el 2043 o cuando acabe este siglo.
Tenemos futuro, lo que ahora hay que hacer es trabajar duro para encontrarlo. Analizar, reflexionar, innovar. Someter a escrutinio todo lo que venimos haciendo hasta ahora, preguntarnos si tenemos que seguir haciéndolo igual, discernir entre las cosas que hacemos bien y que aún funcionan en este entorno que cambia a toda velocidad y aquellas otras cosas que son pura inercia del pasado. Adaptarnos al cambio, en suma.
La prensa impresa, en mi opinión, tiene futuro, pero la prensa impresa del futuro inmediato se parecerá poco a la actual. Solo sobrevivirá el que sepa adaptarse. Estamos viviendo un proceso de cambios que probablemente no ha hecho más que empezar. Estamos viviendo un proceso de cambios al que no se le ve el final, quizás porque no lo tenga. El cambio continuo, permanente y sinfín quizás sea el estadio natural en el que estamos entrando, y, si así fuera, la adaptación continúa, constante y sinfín es lo que nos tocará vivir. Cambios y adaptación rápida. Hora a hora, dia a día, mes a mes, año a año… y para siempre.
Desde la AEEPP, nos gusta precisar algunos conceptos previos cuando hablamos de la prensa. La prensa no son sólo los grandes diarios de pago. La prensa son también los pequeños diarios locales de pago o gratuitos, y los grandes diarios gratuitos, y los semanarios, y los quincenales, y los mensuales; los que hacen información general para todos los públicos y los que tienen contenidos especializados, profesionales, de nicho. Los que obtienen sus ingresos de dos distintos clientes, el anunciante y el lector, y los que sólo cobran al anunciante y son gratuitos para el lector. Entre los asociados de la AEEPP, tenemos como bien sabéis de todo: editores grandes y editores pequeños, diarios y no diarios, generalistas y especializados, gratuitos y de pago. Tenemos también como asociados, por supuesto, a editores que sólo cuentan con publicaciones online, en Internet. Somos, por tanto, la asociación más transversal, la más heterogénea, la más variada. En mi opinión, la que mejor representa en España a la industria de la prensa.
A nadie se nos oculta que la prensa, esa prensa variada y heterogénea de distintas periodicidades, contenidos y modelos de ingresos, se enfrenta ahora a la crisis probablemente más grave de su historia. Se nos han juntado dos crisis al mismo tiempo, tenemos una fuerte tenaza de dos brazos diferentes sobre nuestras cabezas. La crisis coyuntural por la grave situación económica y financiera que desde hace ya más de cinco años vive el mundo globalizado, y especialmente España, y la crisis estructural, que se ha desatado por la revolución tecnológica y por el desarrollo de Internet. Hay quien añade incluso una tercera crisis: la crisis de credibilidad.
La primera de las crisis, la coyuntural, pasará, confiamos en que pronto. Pero la segunda crisis, la del cambio del modelo, tiene mucho más alcance, mucho mayor impacto. Nada volverá a ser lo mismo. La revolución tecnológica ha cambiado todo: nuestro trabajo y nuestro ocio, nuestras casas y nuestras ciudades, el uso de nuestro tiempo, nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones personales… Y también, por supuesto, el comportamiento y los hábitos de nuestro público, de nuestros lectores y de nuestros anunciantes.
Los editores que sólo se dedican a la prensa impresa asisten atónitos a un fenómeno para ellos extraño, por el que los nuevos públicos, los nuevos lectores, apenas buscan papel impreso, los viejos públicos ahora lo buscan con menos frecuencia y entusiasmo, y todos se informan, se entretienen y se relacionan cada vez más en los nuevos medios digitales.
¿Y los anunciantes? ¿No emigrarán también algún día en masa los anunciantes?, se preguntan esos editores. ¿No lo están haciendo ya?
Nosotros no debemos ver a Internet como un enemigo, como una amenaza, sino como un aliado, como una oportunidad. Internet, además de ser el factor que desencadena y acelera nuestra crisis estructural. es también el que nos está abriendo a la prensa impresa las puertas del futuro. Creemos, estamos convencidos, de que en ese futuro una de las claves del éxito será la combinación de soportes en papel y en Internet, preferentemente arropadas bajo un mismo paraguas, o impulsados por una misma locomotora. ¿Cuál es el paraguas o la locomotora? ¡La marca!
La marca que cada uno de nosotros llevamos probablemente muchos años creando, construyendo. El papel, las ediciones impresas, han creado la marca, dan rigor y credibilidad a los contenidos, se llenan de atributos positivos, e Internet traslada todo ello a los nuevos públicos. O construir la marca directamente en Internet, como una pequeña joya. Lo importante será hacer lectores en uno y otro soporte y mantenerlos leales a la marca.
“Internet es un basural lleno de joyas”, le escuché una vez decir, hace unos años, al entonces presidente de la agencia Efe, Álex Grijelmo. Y añadía: “Para navegar por su ciberespacio no necesitaremos tanto la habilidad del manejo informático como la habilidad del discernimiento”. Pues bien, si eso es así, creo que muchas de las joyas de Internet tendrán una base en el papel, y que la credibilidad de la marca que hace de paraguas y de locomotora a soportes de papel y de Internet, ayudará mucho a los lectores en el discernimiento, en la separación de la basura y de las joyas. El papel necesita a Internet e Internet también de alguna manera necesita al papel, le ayuda mucho a conseguir reputación. Combinados, uno y otro tienen mucho más despejado el futuro.
Concluyo ya y resumo. ¿Hacia dónde vamos?, dice el título de mi intervención, de mi ponencia. En mi opinión, vamos, estamos yendo ya, a afrontar un proceso de adaptación brusco al profundo y brusco cambio de hábitat que estamos experimentando. Como os he comentado ya otras veces en distintos foros de la AEEPP, nuestro hábitat tradicional está cambiando, está cambiando muchísimo. Quizás los cambios de nuestro hábitat no han hecho más que comenzar, quizás incluso, como os decía antes, los cambios del hábitat no tendrán nunca final.
Decía Darwin, en El origen de las especies, que cuando un hábitat cambia de un modo tan rápido y radical, no sobreviven las especies más grandes ni las más inteligentes. Solo sobreviven aquellas que son capaces de adaptarse al cambio. Como dice un amigo, resumiendo la idea: “O te aclimatas o te aclimueres”. Con esa premisa, con la premisa de que tenemos que adaptarnos al cambio de hábitat, os voy a resumir en algunos puntos cómo creo que ha de ser ese camino de adaptación, cómo iremos hacia donde vamos:
1- En los soportes impresos, tendremos que trasformar de modo probablemente radical nuestro negocio. Cada cual tendrá que analizar si las estrategias de contenidos, periodicidad, gratuidad o pago, distribución, competencia, etc. son las adecuadas o si hay que cambiarlas profundamente. Creo que en la mayoría de los casos habrá que hacerlo, habrá que cambiar casi todo.
2- En online, habrá que trabajar mucho en la búsqueda de un modelo sostenible, y habrá que ensayar, habrá que someter muchas cosas a prueba y error. ¿Webs abiertas o cerradas? ¿Todos gratis o muro de pago? ¿Con mucha actualización o con poca? ¿Con contenidos exclusivos y escasos o con mucho volumen de información aunque sea no exclusiva? Os recomiendo que no nos hagamos las preguntas sólo una vez. Tendremos que hacérnoslas cada poco tiempo, continuamente, en función de cómo evolucione el mercado y los competidores.
3- Invirtamos en tecnología, en innovación, sí… Pero invirtamos sobre todo en las personas, en nuestros equipos humanos. En potenciar sus habilidades, en recrecerlas constantemente. De cara al futuro, valemos lo que valga la suma del talento de nuestra gente. De su talento y de su esfuerzo, de su equipamiento profesional y de su motivación y respuesta. Incentivemos ambas cosas. Hace unos días, me contaron un diálogo entre el ceo de una compañía y el director financiero. Hablaban de darle o no darle formación a los empleados. Y el director financiero decía: ¿Y si nos gastamos dinero en formarlos y luego se van? Y el ceo le replicaba: ¿Y si no nos gastamos dinero en formarlos y luego se quedan?
4- Invirtamos también en nosotros mismos. invierte en ti mismo también, en tu continua puesta a punto, en tu mejora.
5- Aunque creas que lo sabes todo, duda de todo. Somete todo a prueba y error. Revisa los procesos, no des nada por verdad eterna. Si te has equivocado, da la vuelta. Si has metido la pata, sácala. No te empeñes en el sostenella y no enmendalla.
6- Estate muy atento no sólo al corazón del negocio, al núcleo, a lo fundamental. Mira también a lo lateral, a lo periférico. En ocasiones, ahí hay vías nuevas de ingresos y de desarrollo, oportunidades de oro. Os pondré un ejemplo. A muchos diarios que hace dos o tres décadas tenían un saneado ingreso en algo lateral a lo que dedicaban poca atención, los anuncios clasificados impresos, les hubiera ido mucho mejor si se hubieran dado cuenta antes de que el negocio estaba yéndose en masa y de pronto a Internet.
7- Diferénciate, potencia lo diferente de tu marca y de tus productos. Como decía una de las 22 leyes inmutables del marketing, las de Al Ries y Jack Trout: si no consigues ser el primero de tu categoría, crea otra categoría en la que puedas llegar a serlo.
8- La calidad suele ser rentable. En los viejos tiempos y en los nuevos tiempos.
9- No desfallezcas, no tires nunca la toalla. Tienes suerte, tenemos suerte. La comunicación, el periodismo, no son un oficio ni un negocio cualquiera. Son parte fundamental de la sociedad democrática. Saberlo, ser consciente de ello, te dará una fuerza suplementaria.
Y 10- Insisto: Duda. Hazte preguntas constantemente. No des nada por verdad inmutable. Ni siquiera estos puntos que te estoy desgranando. A lo mejor estoy en lo cierto en lo que propongo. O a lo mejor no, a lo mejor estoy equivocado.
Gracias!”
Por qué lanzamos Gonzoo
14 enero 2013Hace ya unos dos años, analizando la letra pequeña del Estudio General de Medios (EGM), vimos algo que nos alertó: los lectores más jóvenes que mide el EGM, los del tramo de edad de 16 a 24 años, pesaban cada vez menos porcentualmente sobre el total de la audiencia en casi todos los diarios impresos. Incluso los de 20 minutos. Estudios similares sobre algunos medios online, incluido 20minutos.es, nos llevaron a parecidas conclusiones. Nos hicimos muchas preguntas. ¿Dónde se iban esos lectores? ¿En qué medios se informaban? ¿Habían dejado de interesarse por la información?
Aquellas preguntas y las investigaciones que hicimos después; y estadísticas como la que dice que España es el paraíso europeo de los smartphones, pese a la crisis; y fenómenos como el auge imparable de las redes sociales… han sido algunos de los detonantes que nos han llevado a lanzar hoy desde Grupo 20Minutos un nuevo medio: Gonzoo (@Gonzoonews en Twitter). Es un paso más en nuestra línea de adaptarnos continuamente a los profundos cambios que, por la revolución tecnológica, se están produciendo en la sociedad en general y en la comunicación y en el periodismo en particular.
Hace 13 años, fuimos los primeros en lanzar un diario impreso gratuito de información general y gran tirada. Ahora somos de nuevo pioneros, los primeros en lanzar un diario online de nicho, solo para jóvenes.
Gonzoo está pensado para jóvenes que tienen entre 17 y 23 años, o se sienten ahí, en ese tramo de edad. La redacción y los colaboradores tienen esa edad, salvo el máximo responsable, Sergio Sauce, un poco más crecido. Gonzoo, además, está concebido, diseñado y programado para que su hábitat natural sean los dispositivos móviles, aunque también podrás verlo en un ordenador de sobremesa o un portátil.
Entra, navega, explora cada rincón del sitio… y dinos qué te parece.
’20 minutos’ apuesta por América
20 diciembre 2012Acabamos de anunciar en 20minutos.es una espléndida noticia, en estos tiempos de incertidumbres y de pesimismo para el periodismo y para los medios de comunicación: el comienzo de nuestra internacionalización con el lanzamiento de las ediciones online de 20 minutos para México (el primer país del mundo en hispanohablantes, con 117 millones) y para Estados Unidos en castellano (unos 55 millones de hispanohablantes). En la redacción central de Madrid nos sentimos tan felices como nuestros corresponsales y colaboradores en México y en la costa oeste estadounidense.
Nuestro medio no es un desconocido en América. Al contrario: ningún diario español on line tiene en Latinoamérica tantos seguidores como nosotros. Somos ya el segundo medio online en Chile, rodeado de medios chilenos; el tercero en Argentina, rodeado de argentinos; el cuarto en México y en el mercado latino de Estados Unidos, rodeados de medios locales… Con las ediciones que hoy abrimos, creamos empleo, damos una mayor cobertura informativa y un mejor servicio a nuestros lectores y a nuestros anunciantes y aspiramos a convertirnos en breve plazo en el medio en español líder en el mundo. Según uno de los principales medidores mundiales de medios online, comsCore, ahora somos el vigésimo medio del mundo en todos los idiomas y el tercero en castellano. Tenemos 12,94 millones de usuarios únicos al mes (noviembre 2012), muy cerca de elmundo.es (14,14 millones) y elpaís.com (13.59). Espero daros pronto la noticia de que hemos superado a rivales tan relevantes.
Nuestra apuesta es sólida. Nuestros accionistas, el grupo multinacional de origen noruego Schibsted, está entusiasmado con el salto del Atlántico que hoy comenzamos. Además, tenemos planes para lanzar en breve sucesivas ediciones nacionales en otros países latinoamericanos. Os iremos contando las novedades. Mientras, navegad por nuestros nuevos sites -el de México y el de Estados Unidos- y decidnos qué os parecen.
España-Francia, en una portada singular
23 junio 2012Martes 27 de junio de 2006, Copa del Mundo de Fútbol. Como hoy en la Eurocopa, España jugaba frente a Francia un partido decisivo, en aquel el pase a cuartos de final. Esa mañana, en la portada de 20 minutos de las ediciones impresas habíamos titulado así “Allons enfants! (o sea: A por ellos, oé)”. Durante el día, pedí a la redacción que me enviaran titulares con ingenio para el día siguiente. Por si ganábamos y por si perdíamos.
Al final, no utilizamos ninguno de los propuestos. España perdió y cayó eliminada, y en la redacción nos quedamos desolados, sin saber cómo reaccionar. En blanco. Lo hicimos finalmente con una de las portadas más singulares de nuestra historia. Dejamos en blanco todo el espacio que habíamos dejado para la foto de portada, con una frase en tipografía fría y muy pequeña que decía así: “Aquí iba el triunfo de España, pero como perdió nos hemos quedado en blanco”.
La portada fue tan impactante que, meses después, nos dieron por ella un prestigioso premio periodístico de diseño.
Suerte a la roja esta noche, en el nuevo España-Francia. ¡Que no nos deje en blanco!
Lo del corralito, ¿grande o pequeño?
17 mayo 2012En los últimos días hemos tenido un cierto debate en la redacción de 20 minutos sobre cómo publicar algunos asuntos delicados. Si algunos clientes de Bankia van a su sucursal a llevarse el dinero, ¿tenemos que publicarlo grande, mediano o pequeño? ¿Y si en Grecia se vacían en pocas horas los depósitos de algunos bancos? ¿Hemos de hacer un reportaje de servicio a nuestros lectores dándoles consejos sobre cómo mover sus ahorros hoy mismo, por si -como dice Paul Krugman- acabamos en un corralito? ¿Hemos de organizar un encuentro digital con algún experto para que nuestros lectores le puedan preguntar sobre qué hacer en cada caso concreto?
Estos fenómenos, que reflejan el enorme nerviosismo y preocupación de los ciudadanos, son noticia, sin duda, y sabemos que nuestra obligación es informar sobre ellos, y no ocultarlos. Hemos de ser transparentes, nos debemos a nuestros lectores. Pero no estamos muy seguros sobre dónde está el límite, ni siquiera de si lo hay. Si informamos mucho y muy extenso y muy magnificado y con gran despliegue sobre las retiradas de fondos de algunas entidades bancarias, ¿estaríamos convirtiéndonos nosotros mismos de alguna manera en agentes activos del propio fenómeno, lo estaríamos propiciando y fomentando? ¿Cómo se conjuga el deber de informar con la responsabilidad de no desatar el pánico?
Os confieso que estoy lleno de dudas.
Sr. Presidente del Gobierno, con todo el respeto:
14 abril 2012El martes pasado, los ciudadanos españoles asistieron a una de las escenas menos edificantes de nuestra historia democrática reciente. En un momento delicadisimo para el país, azotado por los mercados financieros internacionales y golpeado brutalmente por la crisis económica, Mariano Rajoy, presidente de un Gobierno que pese a que tiene poco más de cien días muestra ya algunos síntomas de esclerosis, huía de los periodistas sin decir palabra, casi a la carrera, y en nada menos que el Senado.
No es una anécdota, es algo mucho más preocupante.
En la oposición, Rajoy ya había dado algunos indicios de aversión a la prensa. Semanas tras semanas sin una sola rueda de prensa, docenas de preguntas incómodas sin respuesta, entrevistas solo a quien presumía que se la iba a hacer confortable… Una vez llegado al poder, ya no es solo aversión, ahora lo que muestra el presidente es un rechazo frontal a los periodistas, sobre todo si preguntan; casi un desprecio generalizado.
- Formó Gobierno y lo hizo público como si fuera un ujier, sin admitir preguntas.
- Aprobó una inesperada subida de impuestos y un primer gran recorte de gasto público, y no dio la cara para explicarse.
- Bendijo una reforma laboral muy lesiva para los asalariados, y siguió mudo.
- Sufrió pequeños reveses electorales y se fue por la tangente.
- Tuvo una huelga general, y aún no ha hecho en público una valoración política exhaustiva sobre ella.
- Ha aprobado una escandalosa amnistía fiscal, y ni mu.
- Ha hecho unos Presupuestos que han decepcionado a casi todo el mundo, adversarios y partidarios, lejanos y cercanos, y ha seguido en silencio.
- Se los ha corregido a sí mismo de inmediato, con un nuevo megarrecorte, y nos lo ha contado en la letra pequeña de una nota de prensa, sin más detalles.
- Ha sido rodeado por docenas de periodistas en una sede parlamentaría y se ha escapado silencioso por el garaje…
Señor presidente del Gobierno:
La prensa libre, el periodismo, los medios de comunicación somos una pieza clave en las sociedades democráticas. No preguntamos por capricho ni por pasar el rato ni por incordiarlo a usted, créanos. No perseguimos sus palabras por deporte. Lo hacemos ejerciendo un derecho fundamental de todos los ciudadanos a saber qué hacen y qué piensan y qué preparan y qué deciden los que administran lo público. Mal podremos ejercer la libertad de expresión, fundamental para el ejercicio del resto de libertades públicas que consagra nuestra Constitución, si el máximo representante del Poder Ejecutivo se niega casi por sistema a hablar, especialmente de los asuntos relevantes y en momentos tan delicados como estos.
Con todo el respeto, señor presidente. Su reiterado silencio, su clamoroso silencio, no es solo un error y una falta de consideracion hacia los ciudadanos. Es un déficit democrático. Debiera corregirlo con al menos el mismo denuedo con que intenta reducir el otro déficit, el déficit fiscal.
¡Petróleo! ¡Estamos salvados! ¡Gobierno ra ra ra!
17 marzo 2012El sábado 6 de junio de 1964, en Valdeajos de la Lora, al norte de Burgos, brotó de la tierra un chorrito de petróleo que conmocionó a toda España. Decenas de periodistas se desplazaron al lugar con la celeridad y el arrojo del Hildy Johnson de Primera plana. “Burgos, codeándose con Arabia”, fue el titular de una portada de prensa. “Este es el Oklahoma burgalés”, proclamaba otro, bajo una gran foto de los páramos de la Lora. “El Rey del Petróleo. Snack-bar, brasserie”, ponía en la puerta del establecimiento que Justo Hidalgo abrió en la zona en pocas horas. “Burgos, capital del oro negro”, decía una pegatina que en pocas semanas colonizó los coches de toda la provincia.
Un ministro de Franco, José Luis Arrese, declaró que el crudo sería “el mejor regalo que Dios pueda hacer a España y al Caudillo al cumplirse los 25 años de paz”. Rafael García Serrano, uno de los cronistas de cabecera del régimen, escribió esto: ”El sábado 6 de junio, antes de cenar, cuando el general Rodrigo nos dijo a sus vecinos de mesa ‘se ha encontrado petróleo en Burgos’, el corazón me pegó un brinco del tamaño de los que daba cuando, en otros tiempos, oía decir: ‘Se ha ocupado Málaga’, ‘Han entrado en Barcelona’, ‘Se ha tomado Madrid’”.
Algunas reacciones políticas y mediáticas, ayer y hoy, al anuncio de que el Gobierno de Mariano Rajoy ha autorizado a Repsol a buscar petróleo frente a las costas de Canarias recuerdan mucho aquella vieja historia. Demasiado.
PD. El Oklahoma burgalés no dio mucho de sí. La Lora volvió pronto a su modo de vida anterior: el cultivo de la patata. Cuando se cumplían 20 años del petróleo, hice en El País este largo reportaje, y este “despiece de color”, como lo llamaban los redactores jefe de entonces.
En ’20 minutos’, muchas periodistas y tantas jefas como jefes
08 marzo 2012El diario popular alemán Bild (el de mayor tirada de toda Europa, y el tercero del mundo) anuncia que hoy, Día Internacional de la Mujer, ha dado día libre a todas sus periodistas de sexo femenino, como homenaje a las mujeres y para demostrar, según su director, que una redacción mixta es más creativa y productiva. ¡Ay, estos colegas, qué manera más rara de celebrar el día! Hace muchos años, en 1991, cuando preparábamos el lanzamiento en España del diario Claro, estuve varios días en la redacción central de Bild en Hamburgo, trabajando codo con codo con el director y sus ayudantes. No recuerdo que hubiera entonces mujeres en el equipo de dirección, y hoy sigue sin haberlas.
En 20 minutos y 20minutos.es no podríamos dar hoy día libre a todas las mujeres periodistas. ¡No saldrían los periódicos! Nuestra redacción es casi paritaria, hay 46% de mujeres y 54% de hombres, y muchas de aquellas están en puestos clave en la organización. La directora adjunta de 20 minutos papel es una mujer, Raquel Pérez Ejerique; la directora adjunta de 20minutos.es, también una mujer, Virginia Pérez Alonso. Hay mujeres al frente de las secciones de Actualidad, La Revista, Zona 20, Madrid, Sevilla, Murcia, Vigo, A Coruña, Asturias, en la coordinación de web… Todas, por su valía, no por cuotas. En total en la estructura, tenemos tantas jefas como jefes. ¡Afortunadamente!

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