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Y un nuevo freno a la recuperación

12 febrero 2012

“Esta es una reforma en la que todos ganan, empresarios y trabajadores», dice Mariano Rajoy en el BOE, en el Real Decreto-ley de la reforma laboral. No es cierto. Ganan los empresarios. La reforma, que incumple de modo flagrante las promesas de Rajoy y del PP en la oposición, es básicamente una herramienta para que los empresarios gestionen sus recursos humanos casi a su antojo: facilita y abarata el despido, permite bajar salarios, bendice la movilidad funcional o geográfica…

Aunque dice el Gobierno que hace la reforma para generar empleo, ellos mismos saben que no es así, que la hacen para mejorar la imagen de España ante la UE y los mercados financieros, como demuestra la obsequiosidad con que se la anticiparon Rajoy y Guindos a mandatarios europeos. El Gobierno cree que así pone en marcha un círculo virtuoso: se abaratará nuestra deuda, se equilibrarán nuestras finanzas públicas y después se podrá incentivar la recuperación. Pero existe el riesgo de lo contrario, de un círculo vicioso. La reforma laboral quizás mejore el diferencial de la deuda, pero puede provocar también dos rotos fiscales. Uno en los gastos, porque va a generar un alud de despidos, y habrá que subsidiar a muchos más parados que ahora. Otro en los ingresos, porque el miedo de toda la población (al despido, a la bajada de salarios, etc.) puede derrumbar aún más el consumo y la actividad económica, y en definitiva los ingresos fiscales.

Con la subida de impuestos y los recortes de gasto público de diciembre, el Gobierno le puso un freno a la recuperación. Con la reforma laboral, al margen de otras consideraciones ideológicas, quizás le haya puesto otro.

La reforma laboral propicia los 6 millones de parados

10 febrero 2012

Habrá que ver mañana en el BOE los detalles de la reforma laboral que ha aprobado hoy el Gobierno, pero la primera impresión es que no va a generar más empleo sino más despidos y más paro. En noviembre pasado, cuando el PP y Mariano Rajoy ganaron con mayoría absoluta las elecciones generales, muchas empresas tuvieron claro que, más pronto que tarde, habría una reforma laboral que abarataría los despidos, y aplazaron sus decisiones de ajustes internos, ante la mala coyuntura económica y de consumo, a que esa reforma se llevara a cabo. Dicho de otra manera: hay muchos despidos embalsados, decididos pero no ejecutados aún, que se van hacer tan pronto como entre en vigor la reforma, que abarata y facilita los ERE y los despidos improcedentes y procedentes: ojalá no sea así, pero todo indica que el paro registrado y el paro EPA se van a disparar en los próximos meses.

Hoy tenemos 4,6 millones de parados, con nombres y apellidos, registrados en los servicios públicos de empleo, y casi 5,3 millones de parados, según la EPA, que es una encuesta. Con la reforma decretada hoy y la mala coyuntura económica española (nuestro PIB está decreciendo desde hace al menos cuatro meses), todo apunta a que a corto plazo tendremos 5 millones de parados en el primer indicador y 6 millones de parados en el segundo.

La reforma laboral, ¿equilibrada o agresiva?

09 febrero 2012

Pocas horas antes de que el Gobierno apruebe su reforma laboral -lo hará previsiblemente mañana viernes-, pocos detalles relevantes sabemos a ciencia cierta de ella. Sólo las consecuencias: “Me va a costar una huelga”, le decía a su homólogo finlandés el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, pillado por un micrófono indiscreto el pasado 31 de enero.

Y adjetivos, muchos adjetivos.

Anteayer la ministra de Empleo, Fátima Báñez, decía en el Congreso de los Diputados que la reforma laboral va a ser “completa, equilibrada y útil”. Ayer añadía Rajoy, también en el Congreso, que será “amplia y profunda”. Hoy el ministro de Economía, Luis de Guindos, le cuenta al comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, cuando cree que no está siendo grabado (¿o sí lo sabía?), que la reforma será “extremadamente agresiva”.

Agresivo, según el Dicionario de la Real Academia, es “1. Dicho de una persona o de un animal: Que tiende a la violencia. 2. Propenso a faltar al respeto, a ofender o a provocar a los demás. 3 Que implica provocación o ataque“. ¿A cuál de las acepciones se refiere el señor ministro?

Y, además de ponerle adjetivos, ¿le ha puesto el Gobierno algunas ideas sustantivas a la reforma? ¿Y creará empleo? Porque se hace para eso, ¿no?

Montoro, Guindos y el inglés

19 enero 2012

24 horas después, se ignora aún si lo de Cristóbal Montoro de ayer -eso de que se pedirán “responsabilidades penales” a los dirigentes públicos que endeuden más de lo debido a sus instituciones- fue una ocurrencia o un aviso a navegantes. Una de esas ocurrencias en un directo en la radio, muy frecuentes entre políticos (y entre periodistas, incluso), o algo pensado para advertir y asustar, para dejarle claro a toda la clase política que el Gobierno de Rajoy va a combatir el déficit con todas las armas posibles, sin tregua.

Fuera ocurrencia o advertencia, el recado confirma también dos cosas que ya se atisbaban estas semanas atrás:

Una: La coordinación del equipo económico del Gobierno y de las políticas económicas del PP en general es manifiestamente mejorable. Ayer, poco después de lo de Montoro, el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, salió a aplaudir y a pedir que esa persecución del político derrochador fuera retroactiva, quizás pensando en su antecesor Guillermo Fernández Vara, del PSOE, sin acordarse de sus correligionarios en el PP y también hipergastadores y megaendeudadores Francisco Camps, Alberto Ruiz-Gallardón o Ramón Luis Valcárcel.

Dos: La pugna por el poder económico en el Gobierno, entre el ministro de Hacienda, Montoro, y el de Economía, Luis de Guindos, va a tenernos muy entretenidos a los periodistas y a la opinión pública (y esperemos que no distraídos de lo importante). En menos de un mes ya hemos visto que se pisan, se rectifican, se contradicen mutuamente, se  encelan…

Dicen algunas malas lenguas que la hiperlocuacidad del ministro de Hacienda se debe a que se sabe en desventaja competitiva respecto a Guindos en un campo muy concreto que da mucha presencia en los medios: a las grandes reuniones internacionales, sean los Ecofin o el G20, irá Guindos, que domina al inglés (para fichar por Lehman Brothers era imprescindible high level), y no Montoro, que anda bastante peor equipado de idiomas.

El PP se enreda con los impuestos

10 enero 2012

El PP rendiría un gran servicio a España y a los ciudadanos y a las empresas y a los inversores extranjeros y a los mercados financieros internacionales si se aclarara sobre los impuestos, si nos aclarara a todos cuál es exactamente su política fiscal, de qué va el partido de Mariano Rajoy en materia tributaria.

No se puede ganar las elecciones prometiendo mil quinientas veces que no se subirían impuestos y subirlos a los 10 días de llegar a la Moncloa. No se puede subir el IRPF para toda España por decreto de Mariano Rajoy (PP) y bajarlo en Madrid por decreto de Esperanza Aguirre (PP). No se puede recuperar la deducción por compra de vivienda por parte del Gobierno central de Rajoy y quitarla en la Comunitat Valenciana por orden de su correligionario Alberto Fabra. No se puede andar todo el día pidiendo austeridad y diciendo que la desviación del déficit está sobre todo en las comunidades autónomas y al mismo tiempo renunicar muchas de ellas (del PP) a recaudar un impuesto vigente, el de Patrimonio. No se puede abominar en unos territorios del céntimo sanitario (ya son casi 5 céntimos, por cierto) en el impuesto de carburantes y aplicarlo con saña en otros. No se puede predicar continuamente que hay que bajar la presión fiscal sobre los ciudadanos y al mismo tiempo inventarse nuevas tasas en muchos ayuntamientos, como el de Madrid (del PP desde el siglo pasado, muy atrás). ¿No eran parte central del ideario del PP la unidad de mercado en toda España y la uniformidad de discurso se esté donde se esté?

Como diría hace unos meses Mariano Rajoy (en sus tiempo de líder de la oposición), esto no es serio, no es sensato, no es de sentido común, no es de al pan pan y al vino vino. Es dar bandazos, es improvisar, es gobernar a golpe de ocurrencias.

PD. Decía Góngora, hace unos 400 años: ”En Valencia muy preñada / y muy doncella en Madrid, / cebolla en Valladolid / y en Toledo mermelada, / Puerta de Elvira en Granada / y en Sevilla doña Elvira: /¡mentira!

Montoro/Báñez versus Guindos/Soria, y Nadal por libre

04 enero 2012

La inexistencia de vicepresidente económico en el Gobierno ya le está dando los primeros dolores de cabeza a su presidente, Mariano Rajoy. El lunes, tres ministros -el de Hacienda, Cristóbal Montoro; el de Economía, Luis de Guindos; y nada menos que el de Interior, Jorge Fernández Díaz- daban tres datos diferentes de cómo quedó el déficit en 2011. Ahora se están produciendo movimientos por ver quién es el que fija realmente la política económica, quién manda más, quién tiene mayor capacidad de influencia sobre Rajoy para las grandes decisiones.

Los que pugnan por el liderazgo económico no son solo Montoro y Guindos. Hay un tercero en discordia: Álvaro Nadal, director de la Oficina Económica de Presidencia. Juega con ventaja: está en Moncloa, pegadito a Rajoy. Y éste le ha dado rango de secretario de Estado -su inmediato predecesor con Zapatero, Javier Vallés, tenía un rango inferior: secretario general- y le ha hecho secretario de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos -la antesala del Consejo de Ministros-, cosa que su antecesor con ZP tampoco era. En esta función, Nadal será quién controle la agenda de la Comisión, el filtro, el primero que sepa qué temas entran en el orden del día y qué temas no.

En la pugna, ya se están esbozando alianzas y frentes. En un lado, Montoro con Fátima Báñez, la ministra de Empleo. Ambos tienen una buena relación y cercanía de cuando estaban la legislatura pasada en el grupo parlamentario del PP, con Soraya de jefa y marcando corto todo el día al equipo económico de Zapatero. En el otro lado, Guindos con José Manuel Soria, el ministro de Industria. Son muy amigos desde hace tiempo, y ahora vecinos, ambos con el despacho ministerial en el edificio de la plaza Cuzco. ¿Y Nadal? Pues por libre y, cuando tenga que optar, presumiblemente más veces con Montoro/Báñez, porque también él es de los que se fajaron en el grupo parlamentario en la oposición, que con Guindos/Soria.

Las preferencias de Soraya, también por Montoro y Báñez. Las de Rajoy, en los dos frentes y en ninguno. 

Ana Botella, alcaldesa por carambola programada

27 diciembre 2011

Ana Botella ya es alcaldesa de Madrid, y José María Aznar, atento observador en la tribuna de invitados, ‘alcalde consorte’. Culmina así una de las operaciones de más largo recorrido que se hayan diseñado nunca en la política española. En este blog hablé algo de ella hace ya casi seis años, el 22 de marzo de 2006.

La operación salió de la cabeza de Alberto Ruiz-Gallardón, pensando en su propio beneficio. El entonces alcalde de Madrid, “verso libre” en el PP y con poco peso interno en el partido en la comunidad madrileña, donde mandaba y manda su rival Esperanza Aguirre, ideó hace muchos años que, colocando a la mujer del ex presidente del Gobierno como número dos en el Ayuntamiento madrileño, lograría saltar él muy fácilmente a la política nacional. Sabía que le apoyaría Aznar, que colocaría así a su mujer como alcaldesa. Con mucho retraso -en realidad, aspiraba a culminar la operación en 2008-, pero a Gallardón le ha salido finalmente su hoja de ruta. Él ya es ministro (de Justicia, aspiraba a algo de mayor lucimiento, pero no es mal destino porque es improbable que la crisis le abrase como a otros miembros del Gobierno) y se ha colocado bien para una hipotética línea de sucesión de Mariano Rajoy (56 años, frente a los 53 de Gallardón -y los 40 de Soraya, qué contrariedad para el exalcalde-), y Aznar ya tiene a su cónyuge al frente de la capital del reino.

Alcaldesa casi por accidente o por carambola programada, Botella no parece hoy una política de altos vuelos. Cuando su marido era presidente del Gobierno, algunos palmeros quisieron lanzarla como la Hillary Clinton española, pero pronto se vio que no tenía discurso propio, que tendía a meter la pata (las peras y las manzanas), que afrontaba los problemas negando su existencia (la contaminación en Madrid, por ejemplo) y que su aire un poco entre pijo y rancio y su falta de carisma lastraban mucho sus posibilidades de recorrido. Pero no conviene menospreciarla: habrá quien piense que hoy ha llegado a su nivel de incompetencia, para cumplir el principio de Peter, pero sospecho que Aznar y algunas otras personas de su entorno están convencidos de que Ana Botella (57 años) puede aspirar aún a más, a mucho más.

Todo el poder para Soraya y 10 claves más

21 diciembre 2011

1. Soraya Sáenz de Santamaría, que fue vituperada y despreciada por algunos sectores del PP y de los medios de comunicación de la derecha cuando en 2008 Mariano Rajoy la promovió a portavoz del partido en el Congreso, es ahora la piedra angular del nuevo Gobierno. Es vicepresidenta única, con lo que mandará aún más en el resto del Ejecutivo de lo mucho que mandaba María Teresa Fernández de la Vega en el primer Gobierno de Zapatero. Es ministra de la Presidencia, luego tendrá un papel central tanto en la reestructuración del organigrama de la Administración General del Estado, que Rajoy acaba de poner patas arriba, como en el día a día de Moncloa. Y es portavoz del Gobierno, por lo que será la encargada de explicar a la opinión pública las medidas que tome el Gobierno, a lo que Rajoy da una gran importancia.

2. A Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad, se le va a mirar con lupa. Alto cargo con Aznar y Rato, hasta secretario de Estado, se pasó después a la actividad privada y fue el hombre en España de Lehman Brothers, el banco que está en parte en el origen de la crisis económica mundial. Cuando tome algunas medidas relevantes, habrá que preguntarse si lo hace con el espíritu del antiguo banquero privado o el del nuevo dirigente público. Quizás por eso no le ha dado aún Rajoy el rango de vicepresidente, que sí tienen sus antecesores en el ministerio desde hace mucho tiempo: Salgado, Solbes, Rato.

3. Alberto Ruiz-Gallardón probablemente tenía unas expectativas superiores a ser el titular de Justicia. Pero ese ministerio tiene otras ventajas para los ciudadanos y para el futuro de Gallardón: no es una cartera donde el hasta ahora manirroto alcalde de Madrid pueda gastar mucho y tampoco es un destino donde pueda quemarse, como sí son los ministerios económicos.

4. Ana Mato, Jorge Fernández Díaz, Miguel Arias Cañete y, sobre todo, Ana Pastor, son los miembros del Gobierno más cercanos al presidente Rajoy. Pastor podía haber ido a Defensa, a Sanidad, a Interior, a presidir el Congreso… Finalmente, su mentor le da un destino estelar, Fomento, aunque la crisis y los recortes le limitarán mucho la capacidad de gasto, de inversión y de lucimiento. A Ana Mato, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, le premia Rajoy por su éxito como jefa de la campaña del PP en las elecciones del 20 de noviembre. Arias Cañete vuelve a Agricultura, de lo que sabe bastante, aunque probablemente él esperaba Defensa o Exteriores. A Fernández Díaz le tocará gestionar en Interior con mucho tacto y discreción el final de ETA.

5. José Manuel García Margallo es una de las cabezas mejor amuebladas y más sensatas del PP, y también persona cercana a Rajoy, aunque hasta ahora en un discreto segundo plano. Exteriores le cuadra a su trayectoria.

6. El canario José Manuel Soria es uno de los pocos barones territoriales en el nuevo Ejecutivo. Se parece a Aznar físicamente, pero  no en talante: el nuevo ministro es mucho más moderado y dialogante.

7. Al polémico Cristóbal Montoro, azote económico de los gobiernos socialistas, Rajoy le retribuye esa arriesgada dedicación con hacienda y Administraciones Públicas. Había muchas dudas de que lo hiciera.

8. Wert, Báñez y Morenés… son las sorpresas, los nombres con los que apenas se especulaba pero que vistos a posteriori cuadran bastante por su trayectoria en los destinos a los que se les envía. Como cuando se supo que Rajoy promovía a Posada para la Presidencia del Congreso.

9. González Pons, Trillo, Elvira Rodríguez… son los grandes ausentes. Pons, que también fue un obús antisocialista utilizado por Rajoy en la oposición, probablemente se sienta discriminado respecto a Montoro.

10. El nuevo Gobierno es masculino, demasiado masculino. Sólo habrá 4 mujeres entre las 14 personas que se sentarán en el Consejo de Ministros.

11. Rajoy no ha admitido preguntas de los periodistas al comunicar su Gobierno. Mal comienzo, e impropio de un hombre que predicaba hace pocas horas, en el debate de su investidura, que su equipo no solo tenía que gobernar bien, sino que también tenía que explicar muy bien las cosas a los ciudadanos.

 

PD. No iba descaminada mi quiniela de esta mañana

Últimas quinielas de ministros

21 diciembre 2011

Sabemos desde hace más de dos meses que en torno al día de la lotería habría nuevo Gobierno, sabemos desde la noche del 20 de noviembre que el presidente de ese Gobierno sería Mariano Rajoy, y ha llegado la fecha, Rajoy ya es presidente electo desde hace 20 horas, va a tomar posesión esta misma mañana… y estamos a oscuras sobre su Gobierno. No sólo los periodistas, sino incluso muchos de los principales dirigentes del PP y los propios ministrables. “No se sabe nada aún”, me decía uno de estos hace pocas horas en un sms.

Otro alto dirigente del PP, que ya sabe con seguridad que no va a ser ministro, me cuenta esta mañana que, cuando conozcamos los nombres de los ministros, nos parecerá todo lógico y previsible. “Como cuando Rajoy propuso a Jesús Posada para presidente del Congreso. Es la persona idónea para ese cargo en la lógica de Mariano”. ¿Pero habrá alguna sorpresa?, pregunto. Y me dicen que puede haberla, que puede que salga algún nombre que nadie haya mencionado como ministrable, pero que visto a posteriori responderá a esa lógica marianista de sentido común, idoneidad para el cargo y previsibilidad.

Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor, Miguel Arias Cañete, Alberto Ruiz-Gallardón, Elvira Rodríguez… parece nombres seguros en el Gabinete, pero se especula con distintos destinos para cada uno de ellos (salvo para Soraya, casi segura vicepresidenta y ministra de Presidencia). Hay más dudas sobre Esteban González Pons, Ana Mato, Luis de Guindos, Cristóbal Montoro, Jaime Caruana, José Manuel Soria (el hombre que se parece a Aznar… en el aspecto físico), JoséMaría Lassalle, Jorge Fernández Díaz, Jorge Moragas, Fátima Báñez, Alvaro Nadal… ¿Y tapados que puedan aparecer a última hora? Luis Garicano, Gonzalo Robles… Alguno de los no seguros puede ser descartado como ministro pero porque Rajoy le nombre hoy mismo coordinador del partido, el que mande en la sede central de la calle Génova de Madrid mientras el resto de dirigentes se van al Gobierno.

La solución, en cualquier caso, estar tarde noche. Rajoy se lo dirá primero al rey, y después contará nombre a nombre quién se va a sentar finalmente en la mesa del Consejo de Ministros.

10 preguntas a Rajoy

19 diciembre 2011

Señor candidato:

1. ¿De dónde sacará, céntimo a céntimo, los 16.500 millones de euros de reducción del “desfase entre ingresos y gastos” el próximo año? Es mucho dinero, muchísimo dinero, casi 3 billones de pesetas? Usted no ha hablado de recortes sino de “desfase entre ingresos y gastos”. ¿Para no cerrarse la puerta a una subida de impuestos?

2. ¿Subirá algún impuesto? Ha dicho en la tribuna que no tiene “la intención” de hacerlo, pero no ha dicho que tenga ya decidido no hacerlo. ¿Tener la intención de no hacerlo es garantía de que no vaya a hacerlo?

3. ¿Cuándo empezará a concretar los recortes, o la reducción del “desfase entre ingresos y gastos”? ¿En el Consejo de Ministros del 30 de diciembre próximo o, como se especula en algunos ámbitos, después de las elecciones andaluzas, que se celebran en marzo, para no asustar en el camino a los votantes de esa comunidad autónoma?

4. ¿El recorte, o el desfase entre ingresos y gastos, será mayor si la coyuntura económica empeora en los próximos meses (como auguran muchos expertos) y los ingresos fiscales del Estado son menores de lo previsto? Los 16.500 millones de euros se pueden convertir en 20.000 millones, o en 30.000 millones como algunos auguran? ¿Tiene un Plan B, si es así? ¿De dónde se recortaría en ese Plan B? ¿Se subirían impuestos si llega ese momento?

5. En el saneamiento y reordenación del sector financiero, ¿nos promete usted que no se dedicará ni un euro de los ciudadanos a arreglar los problemas de bancos o empresas que se dedicaron a especular durante la burbuja del ladrillo?

6. Los mensajes de “evitar duplicidades” y de simplificar la Administración, ¿van a suponer una recentralización de algunas competencias?

7. ¿La tasa de reposición cero del personal del sector público se refiere solo a los funcionarios que se jubilen o abandonen la Administración, que no serían repuestos, o se refieren también a nuevas incorporaciones por nuevas necesidades funcionales, demográficas, etc?

8. Las muchas reformas que ha anunciado; los incentivos a pymes, autónomos y emprendedores; las desgravaciones o las bonificaciones fiscales anunciadas o las ayudas… ¿cómo se financiarán, de dónde saldrán los recursos necesarios para llevarlas a cabo?

9. El traslado de fiestas al lunes más cercano, para evitar puentes, ¿sólo se aplicará a los festivos en martes, para trasladarlos al lunes, o también se trasladarán al lunes otras fiestas que caigan en miércoles o en jueves? ¿Cómo se determinará el “mayor arraigo social” para considerar que una fiesta no es trasladable?

10. El bachillerato de tres años, la mejora de todo el sistema educativo, el bilingüismo español-inglés… ¿se harán con el mismo número de profesores que hay hoy en la enseñanza pública, o incluso con menos, o se crearán nuevas plazas de docentes?