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El Gobierno tira la toalla contra el paro

02 abril 2012

Mañana se harán públicos los datos de paro registrado del mes de marzo. Se esperan entre malos y muy malos. Los dos marzos anteriores no fueron catastróficos. En marzo de 2011, hubo 34.406 parados más que el mes anterior. En marzo de 2010, 35.988 más que un mes antes. Ahora probablemente sean mucho peores, por dos razones:
1. La coyuntura económica es mucho peor ahora que hace un año, estamos ya en recesión. Pagamos más impuestos, hay poco consumo público y privado, poco crédito financiero, menor producción, menos trabajo.
2. Muchas empresas en crisis probablemente hayan purgado sus plantillas utilizado ya en marzo la reforma laboral de Mariano Rajoy, que entró en vigor el 12 de febrero y permite despidos mucho más fáciles y baratos.
En términos de empleo y desempleo, el primer trimestre del año -y el primero completo con Rajoy gobernando- ha sido horroroso. En enero, el paro registrado subió en 177.470 personas. En febrero, en 112.269 más. Y entre los dos meses, además, casi medio millón de afiliados menos a la Seguridad Social. Por desgracia, los datos que se hacen públicos mañana probablemente sigan en esa línea.
Decía el Gobierno el viernes pasado, cuando presentaba los Presupuestos que conceden una amnistía fiscal a los grandes defraudadores, que su prioridad seguía siendo la lucha contra el paro… al mismo tiempo que reconocía que las partidas dedicadas a políticas activas de empleo las reduce en 1.557 millones de euros para este año, un dineral.
No se ha explicado este recorte. ¿No daban fruto esas políticas, no lograban contener la hemorragia, el desempleo hubiera crecido sin ellas lo mismo que con ellas? ¿No hay nada que hacer contra el paro? Obsesionado en luchar solo contra el déficit, resignado a que la tasa de paro se vaya del 22% actual al 24,3% en diciembre y se pierdan 630.000 puestos de trabajo, como reconoció hace un mes, da la impresión de que el Gobierno ha tirado la toalla en la lucha contra el desempleo.

Los nuevos principios de Rajoy

31 marzo 2012

Aún no recuperado de sus simulados entusiasmos con la Constitución de 1812, el Gobierno de Mariano Rajoy le propinó ayer algunos coscorrones y le hizo algunas grietas a nuestra Constitución vigente.
Dice el artículo 1 de la Constitución que España se constituye en “un Estado social y democrático” que propugna entre sus valores superiores el de “la igualdad” y el de “la justicia”, pero desde ayer el Estado es un poco menos social, y la igualdad y la justicia se propugnan algo menos.
Dice el artículo 14 que los españoles son iguales ante la ley, pero ayer el Gobierno decidió que una parte creciente de la administración de la justicia sea de pago y cara, por lo que habrá a partir de ahora dos tipos de españoles ante la ley: los ricos y los pobres, los que tengan recursos para pagarse los recursos ante instancias superiores cuando crean que no han obtenido justicia y los que no puedan hacerlo por falta de posibles.
Dice el artículo 31 que todos hemos de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos mediante “un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”, y desde ayer nuestro sistema es un poco menos justo y menos progresivo.
La amnistía fiscal anunciada ayer con eufemismos por el Gobierno de Rajoy es tributariamente injusta y admite además dos clases de españoles ante la ley: los que cumplen con sus obligaciones fiscales y los que no lo hacen. A estos, a los defraudadores, que han cometido delitos contra el conjunto de los ciudadanos al evadir impuestos, en lugar de mandarles a los inspectores, a la Policía y a los jueces, el Gobierno ha decidido perdonarles el delito y su sanción a cambio de que contribuyan levemente, con un modesto 10%, a las arcas publicas. Si los españoles siguiéramos siendo iguales ante la ley, el Gobierno debería haber anunciado ayer que esa suave presión fiscal a los malos nos la aplica también al resto de los contribuyentes, y nos devuelve de inmediato todo lo que hayamos pagado por encima del 10% en toda nuestra vida fiscal.
En la reciente campaña electoral de noviembre pasado, Mariano Rajoy proclamaba solemne, día sí y día también, que, si llegaba a presidente de Gobierno, no subiría impuestos, y lo hizo y a lo bestia desde su primera semana en La Moncloa. Decía también que toda su acción de Gobierno se centraría en luchar contra el paro, y ayer decidió en su proyecto de Presupuestos recortar nada menos que en 1.557 millones de euros los programas de políticas activas de empleo. Aseguraba también Rajoy, cuando estaba en la oposición, que una amnistía fiscal era “una ocurrencia que el PP nunca apoyaría”, y ahora la pone en marcha con desparpajo. Decía así mismo que los grandes pilares del sistema social no se tocarían, y en los Presupuestos reduce en 530 millones las transferencias a Educación, baja en 283 millones las aportaciones a la dependencia, recorta en 332 millones las ayudas a acceso a la vivienda…
Prometer en asuntos relevantes a los ciudadanos unas cosas durante la campaña electoral y hacer las radicalmente contrarias cuando se llega al poder también puede parecer fraude. Fraude electoral, fraude social, fraude ciudadano. Mariano Rajoy decía tener unos principios, pero nada más llegar al poder se gobierna y nos gobierna con otros. Y ni siquiera tiene a bien salir a explicarnos los porqués de su metamorfosis.

Dos avisos a Rajoy en vísperas del Presupuesto

29 marzo 2012

La contestación (huelga y manifestaciones) a la reforma laboral de Rajoy ha sido claramente superior a la del 29 de septiembre de 2010 a la reforma laboral de Zapatero. El Gobierno solo ha reaccionado por ahora con un mensaje de la ministra de Empleo, Fátima Báñez: “Lo troncal de la reforma no cambiará, la agenda es imparable”. ¿Seguro?

Hace casi 10 años, en junio de 2002, también gobernaba el PP con mayoría absoluta (con Aznar de presidente), también decretó una reforma laboral, también le hicieron los sindicatos una huelga general, también dijo tras la huelga el ministro del ramo -Juan Carlos Aparicio- cosas similares a las que ahora ha dicho Báñez… y pocas semanas después caía el ministro y Aznar retiraba la reforma.

Es cierto que ahora son otros tiempos, una reacción política como la de 2002 es altamente improbable. La reforma laboral de Rajoy es pieza angular de su programa de tranquilización de los mercados y de obediencia a Bruselas. Pero la magnitud de la protesta puede llevar al Gobierno a considerar menos “troncal” que ayer algunos aspectos de la reforma, y la agenda menos “imparable”.

El Ejecutivo tiene previsto aprobar mañana su proyecto de Presupuestos del Estado para 2012. Durísimos, muy austeros, llenos de recortes y puede que de subida de algunos impuestos… se nos viene diciendo desde hace semanas. Pero quizá algunas de las medidas más impopulares se las piense Rajoy tras los dos recados que ha recibido esta semana: el domingo pasado en las urnas andaluzas y asturianas y en toda España hoy.

El 25-M, en 7 claves

26 marzo 2012

1. El PP logra una gran victoria electoral y dos fracasos políticos. La victoria, en Andalucía. Los fracasos, en Andalucía también, porque no va a gobernar, que es a lo que Rajoy aspiraba y los sondeos auguraban; y en Asturias, porque sigue siendo el tercer partido, por detrás del escindido Cascos.
2. Los electores le dan a Rajoy un aviso. Sea por los recortes o porque no quieren otorgarle a su partido más poder, lo cierto es que el PP retrocede respecto a los resultados de las generales, hace cinco meses. En Andalucía, 5 puntos porcentuales y 415.000 votos menos. Mucho desgaste en tan corto periodo gobernando.
3. Alivio para el PSOE. Los datos indican que el enorme castigo electoral que sufre por la crisis desde hace 9 meses (autonómicas y locales de mayo 2011, y generales de noviembre) puede haber llegado a su fin. Es una buena noticia para Rubalcaba, si bien en clave interna de lucha de poder en el partido no lo es tanto: Andalucía y Griñán estuvieron más cerca de Chacón que de Rubalcaba en el reciente congreso socialista.
4. IU se refuerza como la alternativa de izquierdas. Sube muchísimo en votos totales, en porcentajes y en escaños. Sobre todo en Andalucía, donde es clave para que el PSOE gobierne.
5. UPyD sigue creciendo, sobre todo en votos, pero le sigue costando mucho convertirlos en escaños. Sus casi 130.000 sufragios andaluces no le dan un solo escaño.
6. Los ciudadanos, muy alejados de los políticos. La participación es baja en ambos comicios, pese a lo mucho que se jugaban ayer Andalucía y Asturias.

7. Si los éxitos previstos del PP iban a enfriar la huelga, ¿los fracasos van a calentarla?

Por qué las gasolinas seguirán subiendo

22 marzo 2012

Los precios de los carburantes se han puesto tan altos en los últimas semanas que ya hay gente que está cambiando algunos de sus hábitos de vida cotidianos por no arruinarse dando de beber al coche. Y el futuro inmediato no pinta bien. Expertos del sector están convencidos de que los precios van a seguir subiendo a corto y medio plazo. Hay varios factores que empujan fatalmente en esa dirección:

- Las primaveras árabes están impulsando cambios sociales en muchos países productores y exportadores de petróleo que ahora ya no venden barato al exterior. Con parte del dinero del crudo, han emprendido planes sociales en el interior del país… y han encarecido la exportación.

- El corte del grifo del crudo de Irán para Reino Unido y Francia, hace un mes, empuja al alza los precios de otros países exportadores para otros muchos países compradores.

- El cierre de refinerías en Europa, por obsoletas, está haciendo que muchas petroleras ya no traigan crudo para refinar a sus mercados europeos sino derivados del petróleo ya elaborados (gasolinas y gasóleos), más caros.

Y en nuestro caso, en el del mercado español, una certeza y una sospecha, ambas a corto plazo.

La certeza: como cada año, las petroleras aprovecharán la Semana Santa -vacaciones y muchos desplazamientos por carretera- para subir sus productos sin que se note mucho, sin apenas debate público por el súbito encarecimiento.

La sospecha: el Gobierno de Mariano Rajoy, que ha dicho que no subirá los impuestos especiales (y entre ellos está el de derivados de los hidrocarburos), quizás esta vez cumpla su palabra… a medias. Quizás no suba el tramo estatal del impuesto, pero quizás permita en breve que sí suba el tramo autonómico. Averiadas como están sus cuentas públicas, la mayoría de las comunidades autónomas aumentarán si las dejan sus recargos a las gasolinas y gasóleos, sin pestañear.

Nadie se atreve aún a hacer una previsión de hacia qué precios vamos, pero en el sector no sorprendería que en unas semanas crucemos la frontera de 1,6 euros/ litro y en unas pocas más incluso la del 1,7 euros.

 

La huelga del 29M, parecida y diferente a la del 20J de 2002

13 marzo 2012

La huelga general convocada para el próximo 29 de marzo tiene un precedente con muchos puntos en común hace casi 10 años. El 20 de junio de 2002, UGT (ya liderada por Cándido Méndez) y Comisiones Obreras le hicieron una huelga a otro Gobierno del PP, el de José María Aznar, que también contaba con mayoría absoluta, y le ganaron el pulso. El Ejecutivo, que había aprobado una reforma laboral que los sindicatos consideraban lesiva para los asalariados, tuvo que rectificar. Aquella reforma, conocida como el ‘decretazo’, disponía que un parado se quedara sin subsidio si rechazaba tres veces una oferta de empleo “adecuada”, y consideraba que esta lo era, entre otras cosas, si el puesto de trabajo estaba a menos de 30 kilómetros del domicilio del desempleado.

La jornada de huelga fue muy movida. Los sindicatos cifraron el seguimiento en el 80%, el Gobierno lo redujo al 16%. La industria, la construcción y el transporte fueron los sectores que más pararon. Según el ministro del Interior, “hubo más de un millar de incidentes violentos protagonizados por piquetes”. La Policía actuó con contundencia: efectuó 104 detenciones. El ministro del Interior que mandaba a la Policía, y número dos del Gobierno como vicepresidente primero, era Mariano Rajoy.

La huelga paró la reforma, que finalmente no se llevó a cabo. El ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, cayó apenas tres semanas después de la movilización, aunque el verdadero impulsor del ‘decretazo’ había sido el entonces ministro de Economía, Rodrigo Rato, que un año después llegó a vicepresidente económico.

También con el PP en el Gobierno, también con holgada mayoría absoluta, también por una reforma laboral, también con Rajoy y Méndez en primera línea de choque… El 29M de 2012 y el 20J de 2002 tienen puntos en común, pero también diferencias: probablemente los sindicatos estaban entonces bastante más fuertes que ahora, el Gobierno de Aznar más deteriorado que el de Rajoy de hoy y la opinión pública más a favor de las movilizaciones en 2002 que en 2012. Además, hace diez años no había unos señores en Bruselas dictándole al Gobierno lo que tenía que hacer. Las posibilidades de que la huelga logre parar o aminorar la reforma laboral son ahora inferiores. Todo dependerá del grado de movilización que los sindicatos consigan. Necesitan un seguimiento alto de la huelga, no les vale otro resultado.

29M, huelga general; 30M, los megarecortes

09 marzo 2012

La elección del jueves 29 de marzo para la huelga general, anunciada hoy por los sindicatos, no parece casual. Al día siguiente, viernes 30, Mariano Rajoy tiene previsto aprobar en Consejo de Ministros su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2012, que llevarán incluidos recortes muy severos en el gasto público. Los sindicatos probablemente buscan con la huelga un doble efecto:

1- Convencer al Congreso de los Diputados de que tiene que suavizar la reforma laboral en el trámite parlamentario.

2- Decirle de modo contundente al Gobierno que hay determinadas líneas rojas que no ha de traspasar en los recortes previstos para el día siguiente a la huelga.

La apuesta de los sindicatos es un tanto arriesgada. En la huelga general que le hicieron a Zapatero en septiembre de 2010 por su reformilla laboral no lograron mucho éxito de movilización. Si ahora les pasa lo mismo con la que le hacen a Rajoy por la reformaza laboral, quedarán bastante debilitados para oponerse a los nuevos recortes.

700.000 no funcionarios en riesgo de despido

21 febrero 2012

El Gobierno ya se ha puesto a la tarea de poner en práctica su reforma laboral. El BOE se está llenando estos días de ceses de altos cargos del sector público que tenían en sus contratos indemnizaciones de 45 días por año trabajado, como cualquier trabajador, pero que son despedidos con 7 días y sin darles ni las gracias. A veces, incluso, ni siquiera les comunican su cese directamente quienes tiene que hacerlo. Se enteran por la prensa. Contratar con el Estado se ha convertido de pronto en una temeridad, por inseguridad jurídica sobrevenida. Pactas unas cosas y, de pronto, la otra parte cambia las reglas de juego y donde firmó “digo” decreta “Diego”. ¡Este sí que es ahora “un país serio y fiable”, como dice Rajoy!

Pero los ahorros en altos cargos a las arcas públicas van a ser escasos. El tajo, el hachazo en personal del sector público, se va a producir en otro colectivo muchísimo más numeroso: el personal laboral, los trabajadores de la Administración Pública que no son funcionarios. Hoy hay unos 700.000 en toda España, y con la reforma laboral de Rajoy y su afán manostijeras se han convertido de pronto en aún más precarios. ¿Cuántos de ellos perderán su empleo en breve?

Las manifestaciones de hoy, una megaencuesta para decidir la huelga general

19 febrero 2012

En la huelga general del 29 de septiembre de 2010, contra la reforma laboral de Zapatero, los sindicatos quedaron escarmentados. Apenas uno de cada 6 ó 7 trabajadores llamados a la huelga la siguió realmente. Comisiones Obreras y UGT hablaron aquel día de un 70% de seguimiento, pero sabían que la realidad fue muy diferente. Un informe del Gobierno de Zapatero de unos días después fijaba el seguimiento real entre el 12% y el 16%. El informe no se hizo público, el Ejecutivo socialista no quería empeorar aún más sus relaciones con los sindicatos de clase, en teoría afines ideológicamente.
Aquel semifracaso sindical de hace año y medio ha sido una de las razones que han llevado ahora a los sindicatos a tomarse las cosas con más calma, a pensarse mejor sus pasos contra la reforma laboral de Mariano Rajoy. Hoy han convocado en 57 ciudades sendas manifestaciones que en realidad son una macroencuesta. Van a medir su fuerza en la calle. No solo para exhibiría ante el Gobierno y forzar negociaciones reales sobre la reforma, sino también para comprobar si ahora se superaría aquel mínimo de apoyo popular del 29 de septiembre de 2010.
Los sindicatos esperan más golpes del Gobierno de Rajoy. Temen que en los Presupuestos, a finales de marzo, haya alguno. Por ejemplo, un cambio a la baja en las ayudas de 400 euros mensuales que se dan ahora a los parados de larga duración que se han quedado sin ingresos. El Gobierno de Rajoy anunció el 30 de diciembre que esas ayudas, que concluían en febrero, se prorrogaban seis meses más. ¿Qué hará en julio, las prorrogará de nuevo y en las mismas condiciones?
Además de los nuevos presumibles agravios del Gobierno a los trabajadores, los sindicatos creen que las cifras económicas de los próximos meses harán que se generalicen las críticas al Gobierno de Rajoy. Sobre todo, las del paro, que va a seguir creciendo de modo galopante en los próximos meses, acelerado por la reforma laboral. Tendrá un pequeño alivio estacional en el verano, con la temporada alta del turismo y de la construcción, y repuntará a nuevo récords negativos a partir de septiembre u octubre. Quizás sea entonces cuando los sindicatos convoquen una nueva huelga general contra Rajoy, unos dos años después de hacérsela a Zapatero.

Y un nuevo freno a la recuperación

12 febrero 2012

“Esta es una reforma en la que todos ganan, empresarios y trabajadores», dice Mariano Rajoy en el BOE, en el Real Decreto-ley de la reforma laboral. No es cierto. Ganan los empresarios. La reforma, que incumple de modo flagrante las promesas de Rajoy y del PP en la oposición, es básicamente una herramienta para que los empresarios gestionen sus recursos humanos casi a su antojo: facilita y abarata el despido, permite bajar salarios, bendice la movilidad funcional o geográfica…

Aunque dice el Gobierno que hace la reforma para generar empleo, ellos mismos saben que no es así, que la hacen para mejorar la imagen de España ante la UE y los mercados financieros, como demuestra la obsequiosidad con que se la anticiparon Rajoy y Guindos a mandatarios europeos. El Gobierno cree que así pone en marcha un círculo virtuoso: se abaratará nuestra deuda, se equilibrarán nuestras finanzas públicas y después se podrá incentivar la recuperación. Pero existe el riesgo de lo contrario, de un círculo vicioso. La reforma laboral quizás mejore el diferencial de la deuda, pero puede provocar también dos rotos fiscales. Uno en los gastos, porque va a generar un alud de despidos, y habrá que subsidiar a muchos más parados que ahora. Otro en los ingresos, porque el miedo de toda la población (al despido, a la bajada de salarios, etc.) puede derrumbar aún más el consumo y la actividad económica, y en definitiva los ingresos fiscales.

Con la subida de impuestos y los recortes de gasto público de diciembre, el Gobierno le puso un freno a la recuperación. Con la reforma laboral, al margen de otras consideraciones ideológicas, quizás le haya puesto otro.