Hay muchas dudas sobre si la subida de “los impuestos al consumo” que anunció ayer el Gobierno se va a producir realmente en 2013. Quizás sea antes, bastante antes: el 1 de octubre de este año o incluso el 1 de julio.
Una vez más, y van ya tropecientas en apenas 4 meses en el poder, el Gobierno recurre a la ocultación, al disimulo, al circunloquio y al eufemismo para sus anuncios. Un día esconde en el cuarto párrafo de una nota de prensa el recorte de 10.000 millones de euros en sanidad y educación. Otro día oculta una amnistía fiscal con palabros técnicos. Otro día la vicepresidenta y portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, cuenta asuntos laterales en la rueda de prensa de los viernes del Consejo de Ministros y le deja al BOE del sábado la papeleta de anunciarnos las cuestiones relevantes y centrales. Hace apenas tres semanas, el ministro de Hacienda y de los impuestos, Cristóbal Montoro, decía que subir el IVA duplicaría la caída de nuestra economía. Y ahora, ayer, nos anuncia esa subida el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien además evita la palabra IVA, quizás porque el PP, desde Rajoy hasta el último dirigente local, se han llenado millones de veces la boca con promesas de que no lo subirían.
El Gobierno que iba a llamar a las cosas por su nombre, que iba a explicar a los ciudadanos cada decisión delicada que tomara, que iba a cumplir sus compromisos y promesas, el Gobierno de gente “sensata y muy preparada” de Mariano Rajoy está haciendo exactamente lo contrario. Y esto no es solo una cobardía, es algo mucho peor: es un flagantre déficit democrático, un desprecio a los ciudadanos.
Las arcas publicas van mal, muy mal. Las previsiones de gasto probablemente se estén desviando al alza, porque el número de parados sigue disparándose y porque la prima de riesgo continúa altísima y los intereses de la deuda se nos están encareciendo. Las previsiones de ingresos, por su parte, no se están cumpliendo ni de lejos, porque la recesión va a peor. En unas semanas, o en tres o cuatro meses, el Gobierno nos contará en el quinto párrafo de una nota de prensa o en una entrevista de un ministro en un diario financiero británico o alemán o en un discurso del presidente Rajoy en América que “no hay dinero”, que tiene que pedirnos “unos pocos euros” para cumplir con los mercados y con Bruselas su compromiso de bajada del déficit, y que “lamentablemente” tiene que subirnos “los impuestos al consumo” antes de lo previsto.
O nos lo dirá de sopetón un sábado el BOE, el único portavoz fiable del Gobierno.
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El IVA puede subir este mismo año
28 abril 2012Mirando si París nos evita el suicidio
24 abril 2012Cuatro meses y cuatro días después de que Mariano Rajoy llegara al poder y formara Gobierno, la economía española no sólo no ha mejorado, sino que ha empeorado, y no hay indicios a la vista de que la tendencia vaya a cambiar. Más bien al contrario, irá aún a peor.
Todos los anuncios y decisiones relevantes de Rajoy (la subida del IRPF, los primeros recortes de gasto público de diciembre, la reforma laboral, la austeridad de los Presupuestos, la amnistía fiscal, las medidas casi de intervención de las comunidades autónomas, la Ley de Estabilidad Presupuestaria, los recortes en sanidad y en educación en los que ahora anda…) tenían dos objetivos muy claros:
1. Reducir el déficit.
2. Tranquilizar a los mercados financieros para bajar así los costes de financiación de la deuda.
Los dos objetivos son en el fondo el mismo: equilibrar las cuentas públicas, convencido el Gobierno de que así pondría las bases para la recuperación. ¿Pero está consiguiendo ese equilibrio? Pues parece que no. Los recortes y las reformas anunciadas no han tenido en los mercados el efecto que se buscaba, y la prueba es que la prima de riesgo de la deuda está en los peores registros de la era de Rajoy y similares a los más delicados de la era de Zapatero, por encima de los 400 puntos básicos. El efecto de esos niveles de prima es catastrófico: nos va a generar unos costes de servicio a la deuda superiores a los 29.000 millones previstos en los Presupuestos, luego impactará en el déficit… a peor, en el sentido contrario al que se buscaba.
Además, muchas de las medidas y reformas han impactado negativamente en la actividad económica. Cae la demanda nacional; baja el consumo, la producción, el empleo… Conclusión: menor recaudación fiscal, menores ingresos para el Estado, y de nuevo una tendencia al desequilibrio en las cuentas públicos.
Sí, el Gobierno ha hecho un pan como unas tortas, y ya empieza a ser consciente de ello. La semana pasada, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ya hablaba de que nuestra economía empieza a necesitar estímulos, no sólo recortes. Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI), poco sospechoso de keynesianismo militante, se preguntaba en su informe si Europa y España se han pasado de frenada y se están ahogando solos. Y el premio nobel estadounidense Paul Krugman remataba el domingo: ”Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa. (…) Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es una austeridad fiscal aún mayor. Esto es descabellado (…) En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía y su sociedad por un precipicio”.
Krugman titulaba su artículo “El suicidio económico de Europa”, pero ese mismo día en que se publicaba, anteayer, se abría una pequeña puerta a la esperanza, al no suicidio. El candidato socialista, François Hollande, ganaba la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas y se situaba como favorito frente a Nicolas Sarkozy para la elección definitiva, el 6 de mayo. Hollande propone que el Banco Central Europeo tome un papel más activo en la defensa de las deudas soberanas de los países del euro; quiere que se luche contra el déficit, sí, pero con menos urgencias en el calendario y activando cuanto antes medidas de estímulo económico que fomenten la actividad y el empleo. Si Hollande desaloja a Sarkozy del Elíseo, Europa se habrá deshecho del eje francoalemán, del Directorio Merkozy Solorrecortes que está llevando a la Unión al suicidio económico y social por la obsesión de la austeridad de la alemana Angela Merkel.
Ayer me dio la impresión de que, incluso en las filas del PP y del Gobierno, hay quien ha visto un atisbo de esperanza para España si el socialista Hollande llega al poder en París.
La reforma fiscal, quizás la más necesaria
09 abril 2012Ya tenemos un debate nuevo: la sostenibilidad o no de los servicios sociales básicos. “Nuestro sistema sanitario es absolutamente insostenible”, decía ayer la ministra del ramo, Ana Mato. Otro ministro, el de Economía, Luis de Guindos, da hoy nuevos pasos. Plantea establecer un pago progresivo en la sanidad en función de la renta. Puede que sea una buena idea, pero convendría que el Gobierno -que acaba de anunciar una amnistía fiscal a la que, pagando un modesto 10%, se van a acoger algunos de los grandes defraudadores de la historia de España, y además de manera anónima, sin que sepamos sus nombres- pusiera antes en marcha todos los mecanismos posibles para determinar bien la renta real de todos y cada uno de los ciudadanos.
En España, la única renta realmente bien conocida y frita a impuestos es la de los asalariados, la de los que viven de una nómina. Son los paganos de todo, los que soportan sobre sus costillas todos los palos de Hacienda, sea la subida del IRPF de hace tres meses o sea ahora el pago progresivo en la sanidad. ¿Son los asalariados altos los españoles más ricos? ¿Seguro?
El Estado del Bienestar, la sostenibilidad de los servicios sociales básicos, merecen una reflexión y un debate en estos tiempos de mala coyuntura económica, sin duda. Pero probablemente haya otro debate previo y más necesario: el de la fiscalidad, el de los impuestos. En nuestra cultura política, tiene ya muchos años la idea de que la fiscalidad ha de ser justa y progresiva. La Constitución de 1812, tan celebrada por tirios y troyanos hace pocas semanas, decía en su artículo 339: “Las contribuciones se repartirán entre todos los españoles con proporción a sus facultades, sin excepción ni privilegio alguno”. Las “facultades”, en aquellos tiempos de La Pepa, eran los caudales, el dinero. En el Diccionario de la Real Academia Española aún está recogida en ese sentido, en la acepción 11.
Nuestra Constitución vigente, la de 1978, lleva el mismo enfoque: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”, dice en su artículo 31.
Pero parece claro que no se cumple que la progresividad no se cumple, que los que más tienen no son los que más aportan a las arcas públicas. La mucha capacidad económica de algunos les permite escaparse con facilidad de esa progresividad, por medios legales y por medios ilegales. Quizás haya llegado el momento de que el Gobierno de Rajoy, que se autoproclama el de las reformas, afronte la de todo nuestro sistema fiscal para adecuarlo a la Constitución. ¡Y no vale descartarla a priori con el argumento de que los ricos se van de España si se les aprieta o con la disculpa de que esta reforma no la piden los mercados financieros!
El Gobierno tira la toalla contra el paro
02 abril 2012Mañana se harán públicos los datos de paro registrado del mes de marzo. Se esperan entre malos y muy malos. Los dos marzos anteriores no fueron catastróficos. En marzo de 2011, hubo 34.406 parados más que el mes anterior. En marzo de 2010, 35.988 más que un mes antes. Ahora probablemente sean mucho peores, por dos razones:
1. La coyuntura económica es mucho peor ahora que hace un año, estamos ya en recesión. Pagamos más impuestos, hay poco consumo público y privado, poco crédito financiero, menor producción, menos trabajo.
2. Muchas empresas en crisis probablemente hayan purgado sus plantillas utilizado ya en marzo la reforma laboral de Mariano Rajoy, que entró en vigor el 12 de febrero y permite despidos mucho más fáciles y baratos.
En términos de empleo y desempleo, el primer trimestre del año -y el primero completo con Rajoy gobernando- ha sido horroroso. En enero, el paro registrado subió en 177.470 personas. En febrero, en 112.269 más. Y entre los dos meses, además, casi medio millón de afiliados menos a la Seguridad Social. Por desgracia, los datos que se hacen públicos mañana probablemente sigan en esa línea.
Decía el Gobierno el viernes pasado, cuando presentaba los Presupuestos que conceden una amnistía fiscal a los grandes defraudadores, que su prioridad seguía siendo la lucha contra el paro… al mismo tiempo que reconocía que las partidas dedicadas a políticas activas de empleo las reduce en 1.557 millones de euros para este año, un dineral.
No se ha explicado este recorte. ¿No daban fruto esas políticas, no lograban contener la hemorragia, el desempleo hubiera crecido sin ellas lo mismo que con ellas? ¿No hay nada que hacer contra el paro? Obsesionado en luchar solo contra el déficit, resignado a que la tasa de paro se vaya del 22% actual al 24,3% en diciembre y se pierdan 630.000 puestos de trabajo, como reconoció hace un mes, da la impresión de que el Gobierno ha tirado la toalla en la lucha contra el desempleo.
Los nuevos principios de Rajoy
31 marzo 2012Aún no recuperado de sus simulados entusiasmos con la Constitución de 1812, el Gobierno de Mariano Rajoy le propinó ayer algunos coscorrones y le hizo algunas grietas a nuestra Constitución vigente.
Dice el artículo 1 de la Constitución que España se constituye en “un Estado social y democrático” que propugna entre sus valores superiores el de “la igualdad” y el de “la justicia”, pero desde ayer el Estado es un poco menos social, y la igualdad y la justicia se propugnan algo menos.
Dice el artículo 14 que los españoles son iguales ante la ley, pero ayer el Gobierno decidió que una parte creciente de la administración de la justicia sea de pago y cara, por lo que habrá a partir de ahora dos tipos de españoles ante la ley: los ricos y los pobres, los que tengan recursos para pagarse los recursos ante instancias superiores cuando crean que no han obtenido justicia y los que no puedan hacerlo por falta de posibles.
Dice el artículo 31 que todos hemos de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos mediante “un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”, y desde ayer nuestro sistema es un poco menos justo y menos progresivo.
La amnistía fiscal anunciada ayer con eufemismos por el Gobierno de Rajoy es tributariamente injusta y admite además dos clases de españoles ante la ley: los que cumplen con sus obligaciones fiscales y los que no lo hacen. A estos, a los defraudadores, que han cometido delitos contra el conjunto de los ciudadanos al evadir impuestos, en lugar de mandarles a los inspectores, a la Policía y a los jueces, el Gobierno ha decidido perdonarles el delito y su sanción a cambio de que contribuyan levemente, con un modesto 10%, a las arcas publicas. Si los españoles siguiéramos siendo iguales ante la ley, el Gobierno debería haber anunciado ayer que esa suave presión fiscal a los malos nos la aplica también al resto de los contribuyentes, y nos devuelve de inmediato todo lo que hayamos pagado por encima del 10% en toda nuestra vida fiscal.
En la reciente campaña electoral de noviembre pasado, Mariano Rajoy proclamaba solemne, día sí y día también, que, si llegaba a presidente de Gobierno, no subiría impuestos, y lo hizo y a lo bestia desde su primera semana en La Moncloa. Decía también que toda su acción de Gobierno se centraría en luchar contra el paro, y ayer decidió en su proyecto de Presupuestos recortar nada menos que en 1.557 millones de euros los programas de políticas activas de empleo. Aseguraba también Rajoy, cuando estaba en la oposición, que una amnistía fiscal era “una ocurrencia que el PP nunca apoyaría”, y ahora la pone en marcha con desparpajo. Decía así mismo que los grandes pilares del sistema social no se tocarían, y en los Presupuestos reduce en 530 millones las transferencias a Educación, baja en 283 millones las aportaciones a la dependencia, recorta en 332 millones las ayudas a acceso a la vivienda…
Prometer en asuntos relevantes a los ciudadanos unas cosas durante la campaña electoral y hacer las radicalmente contrarias cuando se llega al poder también puede parecer fraude. Fraude electoral, fraude social, fraude ciudadano. Mariano Rajoy decía tener unos principios, pero nada más llegar al poder se gobierna y nos gobierna con otros. Y ni siquiera tiene a bien salir a explicarnos los porqués de su metamorfosis.
Dos avisos a Rajoy en vísperas del Presupuesto
29 marzo 2012La contestación (huelga y manifestaciones) a la reforma laboral de Rajoy ha sido claramente superior a la del 29 de septiembre de 2010 a la reforma laboral de Zapatero. El Gobierno solo ha reaccionado por ahora con un mensaje de la ministra de Empleo, Fátima Báñez: “Lo troncal de la reforma no cambiará, la agenda es imparable”. ¿Seguro?
Hace casi 10 años, en junio de 2002, también gobernaba el PP con mayoría absoluta (con Aznar de presidente), también decretó una reforma laboral, también le hicieron los sindicatos una huelga general, también dijo tras la huelga el ministro del ramo -Juan Carlos Aparicio- cosas similares a las que ahora ha dicho Báñez… y pocas semanas después caía el ministro y Aznar retiraba la reforma.
Es cierto que ahora son otros tiempos, una reacción política como la de 2002 es altamente improbable. La reforma laboral de Rajoy es pieza angular de su programa de tranquilización de los mercados y de obediencia a Bruselas. Pero la magnitud de la protesta puede llevar al Gobierno a considerar menos “troncal” que ayer algunos aspectos de la reforma, y la agenda menos “imparable”.
El Ejecutivo tiene previsto aprobar mañana su proyecto de Presupuestos del Estado para 2012. Durísimos, muy austeros, llenos de recortes y puede que de subida de algunos impuestos… se nos viene diciendo desde hace semanas. Pero quizá algunas de las medidas más impopulares se las piense Rajoy tras los dos recados que ha recibido esta semana: el domingo pasado en las urnas andaluzas y asturianas y en toda España hoy.
Los sindicatos esperan 75%-77% de huelga
29 marzo 2012Los sindicatos están hablando a esta hora de que ha ido a la huelga en torno al 85% de los trabajadores que podían hacerla, excluidos aquellos que están obligados a trabajar por los servicios mínimos. Pero me cuentan que la cifra final que se espera será “unos 8 o 10 puntos porcentuales menos”, o sea que la cifra oficial que darán UGT y CC OO esta tarde estará previsiblemente entre el 75% y el 77%. La corrección a la baja se explica porque hay tres sectores de los que los sindicatos no tiene aún datos completos -la enseñanza, el comercio y las administraciones públicas-, pero donde ya saben que el seguimiento de la convocatoria está siendo más irregular.
En la huelga general de 2010 contra la reforma laboral de Zapatero también se corrigió unos 7 puntos a la baja el dato dado por la mañana. Los sindicatos finalmente hablaron entonces del 70% de seguimiento. Si ahora dan 75-77, será también una manera de decir que la reforma laboral de Rajoy provoca bastante más rechazo que la de ZP.
Me dicen también que, con los datos a esta hora, la industria (sobre todo, automóvil y siderurgia), el transporte, la recogida de basuras y la energía son los sectores donde más huelga hay; y el comercio y la seguridad, donde menos.
Por qué las gasolinas seguirán subiendo
22 marzo 2012Los precios de los carburantes se han puesto tan altos en los últimas semanas que ya hay gente que está cambiando algunos de sus hábitos de vida cotidianos por no arruinarse dando de beber al coche. Y el futuro inmediato no pinta bien. Expertos del sector están convencidos de que los precios van a seguir subiendo a corto y medio plazo. Hay varios factores que empujan fatalmente en esa dirección:
- Las primaveras árabes están impulsando cambios sociales en muchos países productores y exportadores de petróleo que ahora ya no venden barato al exterior. Con parte del dinero del crudo, han emprendido planes sociales en el interior del país… y han encarecido la exportación.
- El corte del grifo del crudo de Irán para Reino Unido y Francia, hace un mes, empuja al alza los precios de otros países exportadores para otros muchos países compradores.
- El cierre de refinerías en Europa, por obsoletas, está haciendo que muchas petroleras ya no traigan crudo para refinar a sus mercados europeos sino derivados del petróleo ya elaborados (gasolinas y gasóleos), más caros.
Y en nuestro caso, en el del mercado español, una certeza y una sospecha, ambas a corto plazo.
La certeza: como cada año, las petroleras aprovecharán la Semana Santa -vacaciones y muchos desplazamientos por carretera- para subir sus productos sin que se note mucho, sin apenas debate público por el súbito encarecimiento.
La sospecha: el Gobierno de Mariano Rajoy, que ha dicho que no subirá los impuestos especiales (y entre ellos está el de derivados de los hidrocarburos), quizás esta vez cumpla su palabra… a medias. Quizás no suba el tramo estatal del impuesto, pero quizás permita en breve que sí suba el tramo autonómico. Averiadas como están sus cuentas públicas, la mayoría de las comunidades autónomas aumentarán si las dejan sus recargos a las gasolinas y gasóleos, sin pestañear.
Nadie se atreve aún a hacer una previsión de hacia qué precios vamos, pero en el sector no sorprendería que en unas semanas crucemos la frontera de 1,6 euros/ litro y en unas pocas más incluso la del 1,7 euros.
¡Petróleo! ¡Estamos salvados! ¡Gobierno ra ra ra!
17 marzo 2012El sábado 6 de junio de 1964, en Valdeajos de la Lora, al norte de Burgos, brotó de la tierra un chorrito de petróleo que conmocionó a toda España. Decenas de periodistas se desplazaron al lugar con la celeridad y el arrojo del Hildy Johnson de Primera plana. “Burgos, codeándose con Arabia”, fue el titular de una portada de prensa. “Este es el Oklahoma burgalés”, proclamaba otro, bajo una gran foto de los páramos de la Lora. “El Rey del Petróleo. Snack-bar, brasserie”, ponía en la puerta del establecimiento que Justo Hidalgo abrió en la zona en pocas horas. “Burgos, capital del oro negro”, decía una pegatina que en pocas semanas colonizó los coches de toda la provincia.
Un ministro de Franco, José Luis Arrese, declaró que el crudo sería “el mejor regalo que Dios pueda hacer a España y al Caudillo al cumplirse los 25 años de paz”. Rafael García Serrano, uno de los cronistas de cabecera del régimen, escribió esto: ”El sábado 6 de junio, antes de cenar, cuando el general Rodrigo nos dijo a sus vecinos de mesa ‘se ha encontrado petróleo en Burgos’, el corazón me pegó un brinco del tamaño de los que daba cuando, en otros tiempos, oía decir: ‘Se ha ocupado Málaga’, ‘Han entrado en Barcelona’, ‘Se ha tomado Madrid’”.
Algunas reacciones políticas y mediáticas, ayer y hoy, al anuncio de que el Gobierno de Mariano Rajoy ha autorizado a Repsol a buscar petróleo frente a las costas de Canarias recuerdan mucho aquella vieja historia. Demasiado.
PD. El Oklahoma burgalés no dio mucho de sí. La Lora volvió pronto a su modo de vida anterior: el cultivo de la patata. Cuando se cumplían 20 años del petróleo, hice en El País este largo reportaje, y este “despiece de color”, como lo llamaban los redactores jefe de entonces.
La huelga del 29M, parecida y diferente a la del 20J de 2002
13 marzo 2012La huelga general convocada para el próximo 29 de marzo tiene un precedente con muchos puntos en común hace casi 10 años. El 20 de junio de 2002, UGT (ya liderada por Cándido Méndez) y Comisiones Obreras le hicieron una huelga a otro Gobierno del PP, el de José María Aznar, que también contaba con mayoría absoluta, y le ganaron el pulso. El Ejecutivo, que había aprobado una reforma laboral que los sindicatos consideraban lesiva para los asalariados, tuvo que rectificar. Aquella reforma, conocida como el ‘decretazo’, disponía que un parado se quedara sin subsidio si rechazaba tres veces una oferta de empleo “adecuada”, y consideraba que esta lo era, entre otras cosas, si el puesto de trabajo estaba a menos de 30 kilómetros del domicilio del desempleado.
La jornada de huelga fue muy movida. Los sindicatos cifraron el seguimiento en el 80%, el Gobierno lo redujo al 16%. La industria, la construcción y el transporte fueron los sectores que más pararon. Según el ministro del Interior, “hubo más de un millar de incidentes violentos protagonizados por piquetes”. La Policía actuó con contundencia: efectuó 104 detenciones. El ministro del Interior que mandaba a la Policía, y número dos del Gobierno como vicepresidente primero, era Mariano Rajoy.
La huelga paró la reforma, que finalmente no se llevó a cabo. El ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, cayó apenas tres semanas después de la movilización, aunque el verdadero impulsor del ‘decretazo’ había sido el entonces ministro de Economía, Rodrigo Rato, que un año después llegó a vicepresidente económico.
También con el PP en el Gobierno, también con holgada mayoría absoluta, también por una reforma laboral, también con Rajoy y Méndez en primera línea de choque… El 29M de 2012 y el 20J de 2002 tienen puntos en común, pero también diferencias: probablemente los sindicatos estaban entonces bastante más fuertes que ahora, el Gobierno de Aznar más deteriorado que el de Rajoy de hoy y la opinión pública más a favor de las movilizaciones en 2002 que en 2012. Además, hace diez años no había unos señores en Bruselas dictándole al Gobierno lo que tenía que hacer. Las posibilidades de que la huelga logre parar o aminorar la reforma laboral son ahora inferiores. Todo dependerá del grado de movilización que los sindicatos consigan. Necesitan un seguimiento alto de la huelga, no les vale otro resultado.

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