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¡Que paren las máquinas! ¡Que paren las máquinas!

¡Que paren las máquinas! El director de 20 minutos y de 20minutos.es cuenta, entre otras cosas, algunas interioridades del diario

Cuentos de La Alcarria y de La Campiña

Hace ya bastantes años, cuando nuestra hija tenía solo 6 de edad, Montse y yo -sus padres- nos inventábamos cuentos a la hora de irse a dormir. Sobre todo en Cañizar, un pequeño pueblo de Guadalajara, a las puertas de La Alcarria, en la que tenemos una casa de fin de semana. Al día siguiente se los escribíamos y se los dábamos a leer.
-¡Pero esto no era así anoche! -decía ella.
Hace unos meses, sacamos algunos de ellos de un cajón y se los dimos a una editorial, El Aleph Editores, que ahora los ha llevado a las librerías con el título de ‘La golondrina enamorada y otros cuentos de La Alcarria’. con ilustraciones de Naikari. Aquí va el arranque de uno de ellos…

Los aguiluchos de Torija
En la almena más alta del castillo de Torija vive una familia de águilas. Tienen el nido en la parte que da al precipicio, para que no les molesten los turistas, que suelen mirar el castillo desde el otro lado, el de la plaza. Así lo decidió Mamá Águila cuando se instalaron allí.
Papá Águila no sabía estar mucho tiempo en un sitio. En el pueblo le llamaban Culoinquieto. Hace unas semanas que se marchó de viaje hacia el sureste:
-¡Liebres! ¡Conejos! ¡Lagartos! ¡Perdices! ¡Ratones grandes! ¡Ratones pequeños! ¡Aquí no hay más que carne, solo se puede comer carne! Me voy un tiempo a los pantanos, que me han dicho que allí sí que hay pescado. A ver si pillo unas buenas truchas, o unos barbos, o por lo menos unas carpas, y cambio de dieta, que me estoy poniendo muy gordo y me fatigo al volar -dijo un momento antes de alzar el vuelo desde la torre más alta del castillo.
Mamá Águila lo despidió agitando el ala derecha y secándose con la izquierda una lagrimita que se le escapaba pico abajo.
Mamá Águila es muy buena, pero un poco renegona.
Los sábados, cuando a Torija llega mucha gente a ver la picota, la ermita, la iglesia, la plaza y el castillo, ella refunfuña y refunfuña. En verano, cuando tantos y tantos viajeros de la carretera paran por allí y preguntan si en el pueblo hay una piscina donde darse un bañito, ella refunfuña aún más.
-¡Estoy harta de los turistas! ¡Estoy harta de los bañistas! -grita.
Cuando descubre que una familia de lirones ha instalado su hogar en la pared del castillo, muy cerca de su nidito, Mamá Águila se enfada. Y se enfada aún mucho más cuando se entera de que en la parte inferior del muro, entre las primeras piedras, se han instalado unos ratones desalojados de un granero cercano.
-¡Estoy harta de los lirones! ¡Estoy harta de los ratones!
Pero hay una cosa que aún le tiene más harta a Mamá Águila.
-¡Estoy harta de los turistas! ¡Estoy harta de los bañistas! ¡Estoy harta de los lirones! ¡Estoy harta de los ratones! ¡Pero sobre todo estoy harta de mis propios aguiluchooooos! -se desgañita algunas tardes Mamá Águila desde la torre que da a la plaza, para que se entere bien todo el que pasa.
¿Por qué está harta de sus hijos Mamá Águila? Pues porque son unos vaguetes que no salen de caza, que no limpian el nido, que no vigilan el valle para evitar que se cuele en el territorio otra familia de águilas… A los tres aguiluchos, que son ya mayorcitos, pues tienen seis meses y hace dos que saben volar, se les van las horas en la terraza del Ala de Moska, tomando cervecitas.
-¿Y unas aceitunitas no nos puedes poner? -le dicen a Pili cada vez que les trae una ronda. (…)

Cañizar, Torija, Brihuega, Rebollosa, Ciruelas, Heras de Ayuso, Humanes, Alarilla, Taragudo, Hita, Torre del Burgo, Valdearenas, Muduex, Yunquera de Henares, Trijueque… Esa es el geografía de los cuentos. Y el Badiel, el Henares, el Ungría, el Tajuña. Olivos, robles, encinas, a veces cereal.
En realidad, La Alcarria y una comarca de Guadalajara menos conocida pero también muy evocadora: La Campiña. Además de los animales personificados, el paisaje es otro de los protagonistas de nuestros cuentos.
Esperamos que os gusten.
P.D. En septiembre pasado, cuando ya el libro estaba en imprenta, un zorro comenzó a pasarse cada noche por el bar de Cañizar en busca de comida. Parece un personaje salido de nuestros cuentos…

3 comentarios

  1. Me encanta la idea como madre y como periodista con un blog sobre vida familiar. Me gusta crear cuentos para ellos, individuales, personales, para sus momentos, sus ideas, sus preocupaciones… me gusta acompañarles así.
    Espero vuestro libro para leerselo también a mis peques, seguro que es divertido recorrer con él algunos de esos preciosos pueblitos. Primero con el libro y luego de excursión, una deliciosa forma de hacer turismo.
    Mil gracias.

    01 diciembre 2012 | 09:19

  2. Dice ser Carla

    Cuanto mas local, mas universal. Todos tenemos nuestro pequeño universo.

    Carla
    http://www.lasbolaschinas.com

    01 diciembre 2012 | 11:54

  3. Dice ser Julian Martinez

    Estamos hartos de cuentos y de tanto farsante, defensores de la clase trabajadora.

    La “Alcarria” la estamos viviendo en España, también Grecia, Portugal, Italia, etc. etc. Este ensayo se esta haciendo en la euro zona en el sur de Europa, pero que otros pueblos de Sudamerica y centro, ya lo sufrieron con sus coralitos y golpes de guerra local. Pero lo que se esta fraguando ahora es mundial, primero quieren poner a todos los pueblos de rodillas, después sera terrible lo que viene en el nuevo sistema del mundo financiero y toda la panda de forajidos.

    LA CRISIS CAMINA PARA LARGOS TIEMPOS, O PUEDE QUE SE PRODUZCA UN CATACLISMO SIN PRECEDENTES.

    02 diciembre 2012 | 02:49

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