Hace ahora un año, arrancábamos la temporada con miedo en el cuerpo. “Riesgo de una recesión mundial”, titulé una entrada en este blog el 31 de agosto de 2011. Contaba que los expertos venían muy negro el futuro económico inmediato. Las cosas no han ido tan rematadamente mal al conjunto de la economía mundial, pero a la española le ha ido muchísimo peor de lo previsto. El fracaso de las políticas económicas de Mariano Rajoy -que había despertado expectativas positivas en la ciudadanía española y ganó de modo muy holgado las elecciones de noviembre- ha sido estrepitoso. Todos los grandes indicadores económicos están mucho peor hoy que cuando Rajoy llegó al Gobierno. Es verdad que recibió una economía ya muy averiada tras la gestión de Zapatero y con un entorno internacional complicado, pero las mayores responsabilidades en ese fracaso se deben a decisiones e indecisiones suyas. Algunos ejemplos de cómo se han deteriorado las cosas:
- En los servicios públicos de empleo, en noviembre de 2011 había 4.420.462 parados registrados, y en julio de 2012 eran 4.587.455. La Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre de 2011 decía que los parados eran 5,27 millones y la tasa de paro del 22,85%. Media año después, en la EPA del segundo trimestre de 2012, los parados eran 5,69 millones y la tasa había escalado al 24,63%.
- El PIB decrecía un 0,3% en el último trimestre de 2011; y en los meses posteriores aceleró su caída: al -0,4% en el segundo trimestre de este año.
- La prima de riesgo, que indica los precios a los que se financia nuestro país, estaba en el 22 de diciembre de 2011, cuando Rajoy formó su Gobierno, en 342 puntos básicos. Hoy esta en 528.
Todo ha empeorado. Los índices de consumo, el ahorro de las familias, la morosidad bancaria, el crédito, los precios de productos básicos como la luz o el gas, las exportaciones, los impuestos que pagamos, el Estado social, los servicios sociales básicos, el clima social, el clima político, la confianza en el futuro, la autoestima de gran parte de la población y del conjunto como país… Lo triste, además, es que en el horizonte no se ve ni el más mínimo indicio de mejoría. En nada. Más bien al contrario. El curso que estamos abriendo probablemente va a ser aún peor que el anterior. El previsible rescate de la economía española, por mucho que lo llamen blando para colárnoslo como un asunto menor, nos hará aún más pobres y reducirá aún más nuestras expectativas de futuro.
¡Y ojalá me equivoque!

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