He hablado estos últimos días con algunos analistas económicos que acaban de volver de vacaciones. Están todos ellos aterrados. Venían ya prevenidos, porque a la playa y a la montaña también habían llegado las grandes malas noticias económicas de agosto, desde las convulsiones de los mercados de deuda soberana y de las bolsas hasta los pobres PIB del segundo trimestre de algunos países, incluido el nuestro, pero los detalles, la letra pequeña, de algunos informes, indicadores o estadísticas recientes que se han encontrados en el despacho les han metido aún más miedo en el cuerpo.
Uno de estos analistas, que trabaja en un organismo público, me enumeraba esta mañana algunos datos preocupantes:
- La levísima e incipiente recuperación de la economía española no se confirma: nuestro PIB ha pasado de crecer el 0,4% intertrimestral en el primer trimestre de este año a sólo el 0,2% en el segundo trimestre.
- La potente locomotora alemana se frena casi en seco. Su PIB ha pasado de crecer el 1,1% intertrimestral en el primer trimestre del año a sólo el 0,1% en el segundo trimestre. ¡Y Alemania es uno de los tres países -con Francia y Reino Unido- a los que más exporta España y de los que más turistas recibimos!
- La economía de Francia, otro de nuestros grandes clientes, también se agrieta: en el segundo trimestre creció el 0,0% (es decir, se estancó), frente al 0,9% del trimestre anterior.
- La Eurozona, la UE en su conjunto, la OCDE al completo… sólo crecieron un 0,2% en el segundo trimestre del año. El dato es muy preocupante si vemos la secuencia de un año a esta parte. La OCDE, por ejemplo, creció un 1% intertrimestral en el segundo trimestre de 2010; un poco menos, el 0,6%, en el tercer trimestre de 2010; aún otro poco menos en el cuarto de 2010, el 0,5%; todavía menos en el primero de 2011, el 0,3%; y ahora, en el segundo de trimestre de 2011, el 0,2%. Nada indica que la tendencia vaya a cambiar en el trimestre en el que estamos ahora, más bien al contrario.
- Se derrumba el Indicador de Sentimiento Económico (ISE), un medidor mensual que le toma digamos que el tono muscular a consumidores y empresarios en la Unión Europea. El dato de agosto se hizo público ayer: bajó 4,7 puntos en la zona del euro y 5 puntos en el conjunto de la UE. Se ha puesto en sus peores números en dos años.
- La economía de EE UU no está creciendo tanto como se creía. El Departamento de Comercio acaba de revisar a la baja el ritmo de crecimiento anual, del 1,3% que se dijo inicialmente al 1% ahora.
¿Y el futuro inmediato cómo pinta?, le pregunto a este experto. Peor, contesta. Los indicadores adelantados [estadísticas que anticipan tendencias en la economía] son malos, el FMI ya ha filtrado que va revisar a la baja sus previsiones para EE UU y para Europa y hay mucho miedo a un septiembre catastrófico en los mercados de deuda soberana europea, sobre todo para la española y la italiana. El aviso de agosto fue muy serio. La iniciativa de Zapatero de llevar la estabilidad presupuestaria a la Constitución se hace a toda prisa por miedo a que los mercados nos empujen en pocas semanas al borde de la intervención…
Mi experto sólo ha sabido darme un dato bueno, esperanzador, pero es en China, donde la economía sigue boyante. Parece que los grandes países emergentes aún funciona. Por ahora.
¿Estamos al borde de una recesión mundial? El riesgo es evidente. Hace unos años, cuando comenzó la crisis, algunos expertos optimistas sostenían que la salida sería en forma de V (caída brusca y profunda seguida de rebote inmediato y firme). Pronto se descartó, y comenzó a hablarse de una salida en forma de L (caída brusca y muy fuerte, seguida de un suelo muy pobre y larguísimo) o en forma de U (caída brusca y muy fuerte, seguida de un suelo muy bajo y largo y después una recuperación intensa). Ahora se habla ya de una W… incompleta: caída muy fuerte, pequeña recuperación, nueva caída quizás más abajo que la primera…
El cuarto palo, el de la recuperación completa, nadie lo ve ahora ni en el horizonte más lejano.
Archivo de agosto, 2011
Riesgo de una recesión mundial
31 agosto 2011Cada ciudad, su detective
22 agosto 2011Acabo de descubrir, por casualidad, a un nuevo autor apreciable de novela negra, Giorgio Scerbanenco. Bueno, nuevo para mí, aunque ya ni peina canas. Murió en 1969, había nacido en Kiev en 1911 y vivió en Milán desde los 16 años. Y en la ciudad de Milán transcurren las novelas de su personaje, Duca Lamberti, un peculiar médico y policía, más policía que médico, al menos en la novela que yo he leído.
La compré hace unos días en la Librería Picasso, probablemente la mejor de Almería, junto a otros muchos libros que ya os comentaré si viene a cuento. Me llamó la atención el título, Los milaneses matan en sábado, la edita Akal. Por cierto, en los créditos la editorial reseña, como es preceptivo, el título original, I milanesi ammazzano al sabato, pero oculta de cuándo es la primera edición en italiano. ¿Es miedo a que una obra que ya tiene casi medio siglo no atraiga a lectores ahora? Pues hacen mal, la novela ha envejecido bien, la trama no es un portento de ingenio, el misterio es demasiado leve, algunas escenas son reiterativas, pero todo está bien contado, el texto crea adicción, se lee con interés creciente. Yo me la he ventilado en cuatro sentadas.
La chica de Duca Lamberti, por cierto, se llama Livia. No sé si Andrea Camilleri, muchos años después, no bautizaría a la novia de su comisario Salvo Montalbano como un homenaje a Scerbanenco, como homenajeó a Manuel Vázquez Montalbán, padre del detective Pepe Carvalho, al ponerle ese nombre al comisario.
Duca Lamberti en Milán, Salvo Montalbano en Sicilia, Pepe Carvalho en Barcelona… Muchas ciudades o territorios tienen ya su detective de ficción titular, un héroe de novela negra a través del cual llegamos a conocer el paisaje y el paisanaje mejor que con una guía turística. Los Toni Romano de Juan Madrid, Luis Bernal de David Serafín o Carlos Clot de Rafael Reig en Madrid, el Guido Brunetti de Donna Leon en Venecia, el Gordiano el Sabueso de Steven Saylor en la Roma clásica, el Leo Caldas de Domingo Villar en Vigo, el Toni Butxana de Ferrant Torrent en Valencia, el Jaen-Baptiste Adamsberg de Fred Vargas en París, los Kalle Blomkvist y Lisbeth Salander de Stieg Larsson en Estocolmo, el Kurt Wallander de Henning Mankell en el sur de Suecia, el Harry Hole de Jo Nesbo en Oslo, el Kostas Jaritos de Petros Márkaris en Atenas, el Héctor Belascoarán Shayne de Paco Ignacio Taibo II en México DF, la Kinsey Millhone de Sue Grafton en California, el abogado Paulo Mandrake del brasileño Rubem Fonseca en Río de Janeiro o el Brahim Llop de Yasmina Khadra en Argel nos han enseñado mucho sobre las ciudades de sus aventuras. De Tomelloso y de la vida cotidiana en las pequeñas ciudades sabemos más por el Plinio de Francisco García Pavón que por ningún ensayo…
P.D. ¿Mis favoritos? Adamsberg, Mandrake, Belascoarán, Gordiano, Montalbano. Y el padre Brown, por supuesto, pero aquí no hablo de los padres y abuelos del género. ¿Cuáles son los tuyos?
Una caja quebrada hace 500 años
19 agosto 2011Nuestros problemas de escasez de recursos de las arcas públicas, de desequilibrio entre ingresos y gastos y de repercusión negativa de todo ello en la banca pública no son nuevos, ni muchísimo menos: son una constante de nuestra historia. Leo en La España de los siglos XIII al XV, de Francisco J. Fernández Conde, publicada por Editorial Nerea en 1995, es decir, muchos años antes de la crisis global y de la polémica sobre el déficit, la deuda y el acoso de los mercados: “Los soberanos castellanos [del siglo XV] comenzarán a emitir juros o títulos de deuda pública, que se generalizarán durante el reinado de los Reyes Católicos”.
En el otro gran reino peninsular de la época, el de Aragón, las dificultades hacendísticas fueron aún mucho más graves que en Castilla. Cuenta Fernández Conde: “El municipio de Barcelona y la Generalitat pusieron también en circulación títulos de deuda pública: los censals -rentas perpetuas- y los violaris -rentas por la vida de dos personas- con la garantía o aval de las bancas privadas. De esta forma la deuda flotante se convertía en deuda consolidada. El endeudamiento de las entidades públicas alcanzó niveles muy altos y se hizo insostenible al producirse la quiebra de la banca a finales del siglo XV. Los éxitos económicos parciales de la conocida Taula de Canvi -entidad crediticia municipal-, a principios del siglo siguiente, no pudieron controlar y detener la deuda galopante de las dos entidades públicas más importantes de Barcelona, que arrastraron a la quiebra a la misma Taula”. (Fin de la cita).
O sea, una especie de caja municipal que se va a la quiebra, hace 500 años, arrastrada por la deuda de sus dos administraciones públicas más cercanas. Os suena, ¿no?
El amor se inventó en el siglo XII
17 agosto 2011El amor, tal como lo entendemos hoy, se inventó en el siglo XII, fue una invención de los trovadores, de los poetas líricos que componían sus obras en la lengua occitana y proponían un arte de amar, el amor cortés, que se convirtió durante ese y el siguiente siglo “en un sistema coherente, aunque dotado de múltiples variaciones”.
La tesis es una de las centrales de El amor en la Edad Media. La carne, el sexo y el sentimiento, un ensayo del profesor de la Universidad de Limoges Jean Verdon. El amor, según el autor, comienza a mostrarse desde esas fechas como un todo, carnal y espiritual, sexual y emocional. Y el amor por aquel entonces, según el autor, nunca o casi nunca se daba en el matrimonio: “No puede existir al amor entre esposos. El amor cortés es extramatrimonial”, escribe Verdon al comentar el De arte honeste amandi de Andreas Capellanus. “¿Qué es el amor sino un deseo de disfrutar con pasión los abrazos furtivos y secretos?”, dice uno de los personajes del libro de Capellanus. Escrito este en latín, en prosa, y publicado hacia 1180, es un clásico del género amoroso, con una curiosa vuelta de tuerca final: el autor, que era clérigo, aconseja… la abstinencia.
Verdon es un reputado medievalista especializado en la vida cotidiana. Es una de mis lecturas del verano, pero lectura de placer y de trabajo. Como ya conté aquí, mi hijo Ignacio y yo estamos preparando ya la segunda parte de La nación inventada, una historia diferente de Castilla que ya lleva 5 ediciones en 10 meses.

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