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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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Nadie debe vivir encadenado, tampoco los perros #StopChaining #SinCadenas

Muchos perros en nuestro país viven atados a una cadena. Los hay mejor cuidados que otros, en términos de veterinario y alimento claro, porque ningún animal encadenado está bien atendido. Un perro no es una alarma antirrobo, no es un portero ni un guarda de seguridad. Un perro es un animal social que es infeliz viviendo atado, que necesita estímulos, que no merece ver transcurrir su vida en los mismos pocos metros cuadrados. Muchos acaban desarrollando estereotipias, “movimientos repetitivos asociados a un posible problema neurológico causado por la actividad extrema y la carencia de estímulos”.
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Cuando era niña, en la aldea de Asturias en la que pasaba mis veranos, recuerdo a algún familiar trayendo un cachorro con el que los niños no teníamos permitido jugar. Tenía que crecer hosco, desconfiado, mal socializado, para poder soltarlo de noche por la finca y mantener a raya a los intrusos.

No tenía ni pies ni cabeza, torturar un pobre animal para convertirlo en un peligro que era más probable que sí alguna vez atacaba a alguien fuera a algún inocente y no a ningún ladrón.

Fincas, chalets, naves industriales, talleres… si es para vivir atados a una cadena no son lugares para un perro. Igual que los gatos no son tampoco una solución desratizadora.

1 ARGOS SEÑALA Argos me lo presentan como el mastín más bueno del mundo. Está en Salamanca, en el refugio de la Protectora de Animales de Salamanca (ASPAP).

A Argos lo rescataron con una señal de tráfico enorme colgada del cuello, que le habían puesto para que no se escapara (tremendo), sin comida ni agua por que su dueño insistía en que “los perros aguantan bien sin comer”, en un lugar cochambroso. “Encontramos un precioso mastín muy jovencito que en cuánto nos vió empezó a mover el rabo y a poner su cabeza contra los barrotes de la puerta para recibir una caricia de dos extrañas”.

Argos es noble, bueno, cariñoso, obediente, le encantan los niños, “es muy delicado cuando le damos las chuches y sobre todo el perro ideal para dar abrazos”.

Contacto: Asociacion Salmantina Protectora de Animales y Plantas protectora_salmantina@hotmail.com

10 ARGOS PROTE

Por cierto, la asociación anima lista Libera! tiene una web en la que está pidiendo que se denuncien estos casos de perros encadenados, de perros maltratados. Se llama Sin Cadenas y de momento los casos están concentrados en Galicia, pero nada impide que se introduzcan denuncias en otros lugares. En redes sociales están usando dos hashtags #StopChaining y #SinCadenas.

Relacionada con esta iniciativa, este verano Dean y su perro Zeus, junto con otros siete perros rescatados de abandono y cadenas han recorrido el Camino de Santiago concienciando y reivindicando que todos los “encadenados” vivan libres.

Capítulo 36 de Mastín: Cinco perros que no eran de nadie y que nadie quería

Todos los viernes desde enero publico en este blog un capítulo de Mastín, una novela juvenil apta para adultos con la protección animal como fondo.

CAPÍTULO 36:

En aquel saloncito no podía entrar más gente. Miguel y Violeta estaban sentados en el pequeño sofá; encaramada en el brazo de un sillón, a su lado, estaba Alicia; Mal se había sentado en el suelo frente a ellos; Mario y Fran ocupaban las dos únicas sillas y Lobo e Irene se apoyaban en un mueble que contenía unos cuantos libros y la escasa vajilla de aquel peculiar hogar.

Podría haber sido peor. Eso había dicho Mal. Menos mal que estaba Miguel allí durmiendo. Menos mal que los perros se habían puesto a ladrar y le habían despertado. No habían sido unos gamberros, tampoco unos borrachos en busca de diversión a costa de lo que se les cruzara por delante. Los que habían acudido sabían lo que se hacían. Habían aparcado una furgoneta al lado de la protectora y accedido por la parte más alejada de la casa en la que vivía Miguel, saltando del techo del vehículo a los tejados de las casetas. Habían ido derechos a por los pitbulls. Cinco se habían llevado a toda velocidad, dejándolos caer desde lo alto del murete al suelo, metiéndolos en la trasera de la furgoneta y saliendo por patas en cuanto vieron que se encendía luz en la casa.

– Tenía que haber ido a oscuras, así hubiera pillado a esos hijos de puta – repetía Miguel sacudiendo la cabeza, con un acento eslavo más acusado de lo normal, sobre todo cuando profería insultos.

– Si hubieras ido a oscuras y te los hubieras encontrado de frente, tal vez tendríamos algo peor que lamentar – dijo Alicia, que también había acudido a la llamada del guardés. Violeta, siempre silenciosa, se limitaba a asentir mirando a su marido.

– Tengo que poner alambre de espino sobre el muro. O unos cristales rotos, que será más barato – dijo Miguel – No puede volver a pasar –

– No le des más vueltas. Gracias a ti no se han llevado más perros y no ha habido destrozos ni gamberradas – apuntó Mal – Deberíais acostaros e intentar dormir algo. Y nosotros también tendríamos que irnos. Aquí ya no podemos hacer nada más –

Pero nadie hizo amago de moverse. Aquello parecía un velatorio. De la ira se había pasado a la impotencia, y con ella había llegado el desánimo.

Allí dentro hacía un calor infernal. Martín salió de la habitación atestada. Resultaba curioso como aquel lugar conocido parecía otro distinto en plena noche. Las puertas de la perrera seguían abiertas y él estaba agotado, física y mentalmente. ¿Por qué tanto y tan distinto en una noche? Otra vez sentía que unas pocas horas contenían una vida entera. Se sentó en aquella tierra seca, con la pared apoyada en el muro. Sacó el móvil y mandó un mensaje a su madre avisando que volvería pronto; las flechas azules no tardaron en aparecer. Cuando había hablado con ella contándole lo que había pasado, había insistido en que durmiera, que estaba bien, que no pasaba nada; pero sabía que era inútil y que ella esperaría despierta hasta que llegase, aunque no saliera de su cuarto y se conformase con oír las vueltas de llave en la puerta de casa. Martín guardó de nuevo el móvil y miró al frente. El firmamento allí nunca era negro del todo, apenas había estrellas. Desde allí podía ver parte de la silueta de la gran ciudad de la que habían venido, la culpable de ese cielo gris y enfermo, como se sentía él en aquel momento. Ascuas de una rabia que se había agotado pronto.

La Policía se había ido al poco de llegar Martín, y al chico le daba la impresión de que poco iban a poder hacer. Cinco perros robados. Cinco perros que no eran de nadie, que nadie quería, que casi con toda seguridad serían usados para peleas. A Martín seguía sin entrarle en la cabeza que hubiera hombres que disfrutaran viendo como dos perros se destrozaban, que apostaran sobre la sangre de los animales. Era incapaz de comprenderlo, pero era incapaz de no creerlo. Durante aquellos meses había visto con sus propios ojos demasiados perros procedentes de ese mundo, animales con las orejas casi cortadas al ras de mala manera, con marcas de mordiscos, con el cuello en carne viva. Algunos realmente complicados de manejar, incapaces de relacionarse con otros perros, pero la mayoría sorprendentemente nobles. Los cinco perros que se habían llevado eran así, sociables y dóciles. Los recordaba bien, había dos hembras de color canela que habían aparecido vagando juntas por la carretera, un stanford procedente de un decomiso, otro casi cachorro que era cruce con algo de caza y que había nacido en la protectora y uno blanco y negro, como Logan. Pitbulls, cruces de pitbulls y de otras razas de presa. Perros como cualquier otro con la maldición de una mordida poderosa y un aspecto imponente. Aunque no solo esos le servían a los hijos de puta que los querían para pelear. Le habían contado que también usaban perros grandes de cualquier raza, incluso pequeños como entrenamiento de los futuros campeones. No solo eso, por lo visto en otras regiones había una modalidad de peleas en la que apostaban a ver cuántas ratas mataba un perro pequeño. Le habían contado también que no era la primera vez que robaban animales. Antes de que Miguel y Violeta fueran a vivir allí, y precisamente por eso lo hicieron, habían entrado una noche y se habían llevado todos los galgos que tenían, las pocas cosas medio útiles que había en la oficina y habían metido tres perros en las gateras solo por divertirse; ningún gato había resultado herido, pero uno de los perros se llevó un buen arañazo en un ojo y el hocico. Le habían contado que casi todas las perreras y protectoras habían sufrido robos, intentos de robo e incursiones de gamberros, en algunos casos dignas de una película de terror. Le habían contado que hacía unos seis años unos monstruos habían entrado en una protectora valenciana y habían torturado y violado a una pobre mastina, la habían dejado allí, destrozada y moribunda para que los voluntarios se encontraran con el horror a la mañana siguiente. ¡La habían violado! Tampoco eso le cabía en la cabeza, pero también eso lo creía. Regina se llamaba aquella pobre perra le había dicho Alicia.

– Adiós –

Martín se incorporó sobresaltado.

– Adiós – respondió sin pensar.

Lobo lo miró con una sonrisa imperceptible, de nuevo con ese aire de “sé lo que estás pensando”. Luego se cerró la chaqueta, se puso el casco, arrancó aquella moto que parecía sacada de Sons of Anarchy y desapareció por el camino que conectaba la perrera con la Nacional. Martín se lo quedó mirando como si fuera la versión de extrarradio del final de una vieja película de vaqueros, en la que el protagonista se perdía cabalgando y levantando polvo por el horizonte. Se lo quedó mirando como un gilipollas, decidió el chico sacudiendo la cabeza y buscando cualquier otra cosa en la que centrar su atención.

– Nosotros también nos vamos – dijo Irene poniéndole la mano en el brazo – Creo que Alicia se encarga de llevaros a ti y a Mal a casa-

– Ha sido un placer conocerte. Y también ha sido una noche de sábado rara de cojones – dijo Mario.

Mastín se despidió de ellos. También lo hicieron Mal y Alicia, que habían dejado al matrimonio de guardeses recobrando la calma y el sueño perdidos. Mal cerró las puertas mientras Alicia maniobraba con su coche para enfilar la carretera.

El breve camino a casa transcurrió en silencio, no había mucho más que decir, estaban cansados y la madrugada invitaba a la introspección. Alicia los dejó al pie del portal. Martín abrió la puerta y dejó que Mal pasara, y ella pasó, muy cerca, con su vestido corto y el maquillaje borrado. El portal estaba agradablemente fresco, una suerte de panteón de mármol que velaba el sueño de todos sus vecinos. Mal se dirigió a las escaleras sin encender la luz y Martín la siguió. No eran como aquellas otras escaleras, Martín apenas veía nada, pero ella sí era la misma y el chico no pudo evitar recordar la sensación de su piel en la punta de sus dedos apenas un par de horas antes, el sonido de aquel suspiro que había querido oír. Mal se detuvo frente a su puerta, al otro lado ya se sentía a Trancos esperando. La chica se giró para despedirse y Martín no lo pensó. Por segunda vez, casi en el mismo sitio que la primera, la besó. Un beso temeroso al rechazo, a no encontrar respuesta. No fue así en esta ocasión. Ella respondió primero con sus labios, luego con su cuerpo, apretándolo contra el suyo. ¡Era tan pequeña! ¡Parecía tan frágil entre sus brazos! Pero no lo era. En aquellos instantes podría haber logrado que él hiciese lo que fuera. Martín se atrevió a enredar las manos en su pelo, sintiendo las de ella aferrando sus brazos. Y allí estuvieron, besándose, perdidos el uno en el otro contra la puerta tras la que el galgo se había tumbado, sin importar el cansancio, los años que tuvieran, la rabia y la impotencia de momentos antes.

Pararon y Martín vio que ella mantenía los ojos cerrados.

– ¿Porque no abres los ojos? – susurró en la quietud del descansillo.

– No tienes la voz de un niño, ni el tamaño de un niño, ni las manos de un niño – dijo ella buscando sus manos – con los ojos cerrados puedo imaginar que he encontrado mi hombre de treinta años perfecto –

– Bueno, has encontrado a uno de casi dieciocho que está loco por ti – dijo él sobre su pelo.

– Me costó mucho no responder a aquel primer beso, no creas que no. Tuve que luchar contra mi misma para no reaccionar – confesó ella abriendo al fin los ojos para mirarle.

– Ahora no tienes que hacerlo – dijo él besándola de nuevo.

11 ARGOS PROTE

1 ARGOS SEÑALA Argos me lo presentan como el mastín más bueno del mundo. Está en Salamanca, en el refugio de la Protectora de Animales de Salamanca (ASPAP).

A Argos lo rescataron con una señal de tráfico enorme colgada del cuello, que le habían puesto para que no se escapara (tremendo), sin comida ni agua por que su dueño insistía en que “los perros aguantan bien sin comer”, en un lugar cochambroso. “Encontramos un precioso mastín muy jovencito que en cuánto nos vió empezó a mover el rabo y a poner su cabeza contra los barrotes de la puerta para recibir una caricia de dos extrañas”.

Argos es noble, bueno, cariñoso, obediente, le encantan los niños, “es muy delicado cuando le damos las chuches y sobre todo el perro ideal para dar abrazos”.

Contacto: Asociacion Salmantina Protectora de Animales y Plantas protectora_salmantina@hotmail.com

10 ARGOS PROTE

Cuco, el más simpático, el criado a biberón, el que sigue sin hogar

¿Cómo es posible que Cuco aún no tenga un hogar? Cuco es el protagonista salmantino del mapa de adopciones del Día del Perro sin Raza que publicamos en mayo. Aún sigue esperando su segunda oportunidad.

Cuco es un cruce de podenco portugués. Ha sido un superviviente criado a biberón en la ASPAP.

Es un perro cariñosísimo, gracioso que come a besotes a todos los visitantes, se pone a dos patas para que le hagan caso, es super amigo de nuestra oveja Heidi. Todo el mundo se queda encantado con él pero luego nadie le adopta.

En nuestro refugio hay muchos así, abuelitos que han ido pasando los años y bien porque no son tan guapos, porque son razas mil, porque son grandes, negros….. nadie se ha fijado.

Contacto: protectora_salmantina@hotmail.com

cuco

Preguntas frecuentes que recibo, aunque parezca mentira

Con regularidad me llegan consultas a través del formulario de contacto de este blog que procuro contestar. Pero con mucha frecuencia, en algunos casos con alarmante frecuencia, me llegan las mismas consultas así que he decidido hacer este FAQ con algunas de las preguntas frecuentes que me llegan para que tengáis la respuesta por adelantado.

Tengo tiempo libre, quiero ayudar en tu protectora.

Genial, es estupendo que estés dispuesto a echar una mano, pero yo no soy ninguna protectora. Te recomiendo que busques una asociación cercana a tu domicilio y ofrezcas tu ayuda, seguro que estarán encantados de atenderte. Aquí una respuesta extendida.

Quiero adoptar un cachorro de yorkshire (chihuahua, labrador, bulldog francés…)

Los cachorros de pura raza no están en adopción. Adopta un cachorro mestizo o intenta adoptar (no te garantizo que lo consigas) un adulto de raza. Pero, sobre todo, mira lo importante y no lo superficial en un animal que será un miembro de tu familia. Aquí otra respuesta extendida. Si aún así estás empeñado en un cachorro de raza cómpralo a un criador en condiciones y no lo hagas a particulares desinformados o en cristaleras (recuerda a estas perritas antes de hacerlo).  Aquí también más al respecto.

Quiero adoptarle, es precioso.

Pues también me parece estupendo, pero no sé a qué perro o gato te refieres y además yo me limito a difundir. Escribe al correo o llama al teléfono que aparece dentro del post en cuestión.

Hola César, tengo un problema con mi cocker, que se pone muy nervioso con los niños y quiere morderles (o cualquier problema de comportamiento semejante).

Yo no soy César Millán. Creo que a poco que se mire el blog es obvio. Cuando César vino a España a hacer unos programas hace tres años la productora me pidió ayuda para encontrar casos necesitados de la buena mano de Millán y me presté a echar una mano. Pero aquello ya pasó y yo no conozco a César ni puedo pasarle vuestros mensajes.

Hola Melisa, tengo un problema con mi cocker, que se pone muy nervioso con los niños y quiere morderles (o cualquier problema de comportamiento semejante).

Consulta con un buen etólogo. No un adiestrador, sino un etólogo que te ayude a reconducir su comportamiento. Es probable que tu veterinario pueda ayudarte.

Tengo un perro (o un gato) al que ya no puedo atender porque tengo alergia (o me mudo, o me caso…). Si no encuentro un hogar para él tendré que sacrificarle.

Es es un ultimátum  que dice muy poco de la calidad humana de aquel que lo hace. Las protectoras reciben esas amenazas más o menos veladas a diario y yo con demasiada frecuencia. Si vienes así buscando mi ayuda te has equivocado de cabo a rabo. Tu obligación y responsabilidad es buscar un buen hogar a ese animal sin chantajear emocionalmente a nadie. Conozco además demasiados casos de personas así que son reincidentes. Un perro o un gato vive muchos años y hay que pensarlo bien antes de añadirlo a la familia.

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A Cuco le recogieron cuando era un cachorrito y le criaron a biberón en el refugio de ASPAP.  Es un perrito cariñoso, alegre, mimosón y divertido, le encanta ponerme a dos patas para llamar la atención de todos los que visitan la protectora y poder llenarles de lametones y sonrisas. Incomprensiblemente aún no ha encontrado un hogar.

Cuco es el representante de Salamanca del mapa del Día del perro sin raza.

Contacto: protectora_salmantina@hotmail.com

 

Cuco, el más simpático, el que a todos gusta pero no encuentra un hogar

Cuco es un cruce de podenco portugués, cuya historia. Ha sido un superviviente criado a biberón en la ASPAP.

Es un perro cariñosísimo, gracioso que come a besotes a todos los visitantes, se pone a dos patas para que le hagan caso, es super amigo de nuestra oveja Heidi. Todo el mundo se queda encantado con él pero luego nadie le adopta.

En nuestro refugio hay muchos así, abuelitos que han ido pasando los años y bien porque no son tan guapos, porque son razas mil, porque son grandes, negros….. nadie se ha fijado, asique nos ha costado decidir, pero bueno, Cuco es un buen representante.

Contacto: protectora_salmantina@hotmail.com

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Y no olvidéis ayudarnos a difundir nuestro mapa de perros en adopción, tenemos que lograr un hogar para los 52. Para hacer ese mapa escribí a protectoras de todas las provincias de España y todas ellas me pasaron sus casos más especiales, perros únicos, merecedores de un hogar, que no acaban de lograrlo.

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Mimi, León, Gina y Pulga, una familia salmantina

Estos cuatro protagonistas del día están en la Asociación Salmantina Protectora de Animales y Plantas (ASPAP).

Tenemos el gusto de presentaros a los más peques del refugio, no sólo por edad sino también por tamaño: MIMI, LEÓN, GINA y PULGA.

MIMI es la mamá de estos tres cachorritos. LEÓN es el único macho, y GINA y PULGA son hembritas. Su historia es una de tantas en las que un capricho acaba con un animal atado en un patio, en estado de abandono y sin recibir más atención que algo de comida y agua. Así encontramos a Mimi, una perrita cruce de Yorkshire, que no llega a los 3 kg de peso, de dos añitos, atada con una soga a un poste de un patio y rodeada de 3 cachorros fruto de distintas montas.

Su dueña se cansó de ella a los pocos meses de tenerla porque se quedó preñada y la molestaba en casa. Estaba tan ocupada que no volvió a sacarla de paseo porque en sus dos metros cuadrados de patio, según ella, tenía espacio más que suficiente. Se le olvidaba que la cuerda no le permitía casi ni moverse y alejarse, para no tener el comedero cerca de sus propios excrementos.

Fruto de su último celo han sido estos 3 cachorritos y también, según ella, lo normal que les pase a las perras. En fin, que creemos que no hay que hacer más comentarios para que os hagáis una idea de lo que esta perrita ha vivido.

Y mientras que la dueña nos entregaba a la mamá y sus cachorros tan contenta y con el único dato de que se llamaba Mimi, nosotros abrazábamos con todo el cariño que podíamos a estos 4 cuerpecitos que a partir de ese momento pasaban a formar parte de nuestra familia.

La que más nos preocupaba era Mimi porque estaba delgadísima, con peladuras por todo el cuerpo de la soga y del suelo que le servía de cama, y sobre todo porque estaba muy triste y ni nos miraba. Rechazaba a los cachorros porque no tenía ni leche para los 3 y éstos lloraban de hambre.

Pero nuestra compañera Fredes se puso rápidamente manos a la obra y en un momento preparó una suite casi de lujo para nuestros amigos: cama grandota y mantitas confortables y bien alegres (que para éso estamos en verano), latitas ricas super nutritivas y agua limpia en bebederos de tamaño mini y super mini como correspondía a los distintos tamáños.
Mimi se acercaba con cautela tanto a su camita, como si en la vida hubiera visto algo semejante, y a la comida, como si dudara que algo tan apetitoso pudiera ser para ella. Y en pocos minutos lo que eran unos ojos tristes y sin vida, pasaron a ser el reflejo del mayor de los agradecimientos, y empezó a mover el rabito, y a darnos besos sin parar.

Y mientras nosotros estábamos que no cabíamos en sí de la alegría al saber que Mimi acababa de pasar página, nos reíamos un montón con las tres pizcas que saltaban a nuestro alrededor reclamando juegos y rascados de barriga.

Los tres peques no llegan a los dos mesecitos y en los días que llevan con nosotros casi que van perfilando su carácter: LEÓN ejerce de hermano mayor y pone orden entre las dos hermanas cuando se ponen más revoltosas de la cuenta. GINA es la más coqueta y la que mejor posa para la cámara abriendo sus dos ojazos como si nos pidiera que la sacáramos guapa y PULGA es la más inquieta y saltarina, siempre anda correteando y picando a sus hermanos para que jueguen con ella. Os pasamos unas fotos acurrucados en la mano para que os hagáis a la idea del tamaño, de hecho no creemos que vayan a crecer mucho más.

Y como soñar es gratis pues nosotros lo hacemos imaginando que llegan hasta nuestro refugio adoptantes estupendos, y que al ver a esta familia singular se ilusionan con llevarse dos cachorritos en vez de uno, o a Mimi y a uno de sus peques, o incluso como tienen un jardín grande y con césped fresquito deciden que los cuatro vivirán allí de maravilla mientras que ellos no paran de recibir cariño y alegrías durante los próximos años….

¿A qué todos estáis deseando ya un final así?

Contacto: protectora_salmantina@hotmail.com

Luna, la mastina salmantina

La Asociación El Hocico de Salamanca me pasa la historia de la hermosa mastina Luna escrita en primera persona:

Soy Luna y toda mi vida la he vivido con mi mejor amiga Tosca pero nuestro anterior dueño nos tuvo viviendo siempre en una finca atadas con cadenas.

Siempre nos sentimos muy solas y tristes por no recibir ni un poquito de cariño ni de amor.A pesar de no haber sido felices y de no haber recibido nada de calor humano somos dos perritas estupendas.Ahora me siento triste porque Tosca mi gran amiga ha encontrado por fín un hogar una nueva familia que la va a cuidar.

Yo continuaré esperando a que me llegue mi turno y tenga tan buena suerte como ella.

Soy muy buena, juguetona y cariñosa. Me encanta correr y tumbarme en el suelo boca arriba para que me arrasquen la barriga y aunque soy muy grandota porque soy una mastina en el fondo soy como un cachorrito.

Tengo unos dos años y me llevo muy bien con otros perros. Soy muy sociable con las personas e incluso hasta me gustan los niños. Tengo un carácter maravilloso.

Está en Salamanca pero también la pueden adoptar desde otros lugares.

Contacto: protectora@elhocico.org

Vicentín, un pequeñajo salmantino

Vicentín es pequeño de tamaño, joven y muy sociable.

Me cuentan de él lo siguiente:

Llevaba unos cuántos días andando por un barrio de Salamanca.

Nos habían dado el aviso porque el pobre se acercaba a los coches que paraban en los semáforos, pero si le llamaban salía corriendo.

Un día por fin, le hemos podido coger, suponemos que por el debilitamiento de llevar un tiempo en la calle.

En unos días, con el estómago bien lleno y sus pelos “estilo Espinete”, empezó a hacer nuevos amigos.

Está en la Asociación Salmantina Protectora de Animales y Plantas.

Contacto: protectora_salmantina@hotmail.com

Tras las vacaciones

Al igual que nosotros al regresar de las vacaciones tenemos que mentalizarnos, acudir a la peluquería e ir al gimnasio para perder los kilitos acumulados en forma de sabrosas tapas, también muchos perros pasan por un periodo de adaptación y puesta a punto.

Tampoco resulta fácil para los canes que se lo han pasado pipa en la playa o el pueblo disfrutando todo el día de la compañía de sus amos. Hay que ser más pacientes con ellos, como con los niños que empiezan el cole.

Además hay unas cuantas tareas que afrontar.

Un buen número de ellos, sobre todo los de pelo largo o con cortes específicos para su raza, necesitarán ponerse en manos de un buen peluquero canino.

Pero, sobre todo, en cuanto comience a remitir el calor, se impone una visita al veterinario para que compruebe mediante un análisis de sangre si hemos mantenido a raya a la temible leishmanía.

Si además ha estado en una zona de playa, conviene advertir al veterinario para que tome medidas que impidan el desarrollo de la filariosis, o enfermedad de los gusanos.

Vicentín es pequeño de tamaño, joven y muy sociable. Y está deseando tener un hogar.

Llevaba unos cuántos días andando por un barrio de Salamanca. Nos habían dado el aviso porque el pobre se acercaba a los coches que paraban en los semáforos, pero si le llamaban salía corriendo. Un día por fin, le hemos podido coger, suponemos que por el debilitamiento de llevar un tiempo en la calle. En unos días, con el estómago bien lleno y sus pelos “estilo Espinete”, empezó a hacer nuevos amigos.

Está en la Asociación Salmantina Protectora de Animales y Plantas.

Contacto: protectora_salmantina@hotmail.com

Maxi y Duquesa, bienes no heredables

El caso de Maxi se repite muchas veces por desgracia: su dueño ha muerto y sus familiares están ansiosos de heredar todo menos al perro o al gato de turno.

Son lo que yo lllamo los perros de abuelo.

Maxi estaba un poquito triste al principio, acostumbrándose a su nueva vida, pero poco a poco aceptó nuestro cariño y por supuesto el de sus compañeros. Es muy tranquilo y cariñoso, un perrito ideal para compañía, que casi siempre está sonriendo a todo el que le mira.

Esta es la historia de Maxi, pero también la de Duquesa y cuando vemos a estos perritos adultos con nosotros no entendemos cómo no están ya en una casa. Para todos aquellas personas que llevan una vida tranquila (por su edad o porque les gusta), o que ya tienen un perro adulto, el tener otro perrito como Maxi o Duquesa no supone ningún esfuerzo adicional porque se adaptan al instante a su nuevo hogar.

Ambos están en la Asociación Salmantina Protectora de Animales y Plantas.

Contacto: protectora_salmantina@hotmail.com