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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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¿Un perro perdido?

Martín agradecía con frecuencia su altura. Era lo suficientemente grande como para que cualquiera se lo pensara dos veces antes de meterse con él, pero no tanto como para colocarle en el punto de mira de los que no toleraban a los diferentes. En un curso inferior había un chaval que medía algo más de dos metros, todo codos y rodillas, que se había ganado el apodo de “el cigüeño”. La regla de oro en aquella jungla social era no llamar en exceso la atención y él, por suerte, la cumplía tanto en lo que estaba en su mano como en aquello que no podía controlar. Sacaba unas notas bastante razonables pero muy lejos de los tres o cuatro de casi todo sobresalientes, su apariencia y su comportamiento eran del todo normales y nunca había tenido la mala suerte de ponerse enfermo y cagarse en clase o llamar la atención por cualquier otro motivo. Lo cierto es que así eran la mayoría en su clase y en todo el instituto. Ocho de cada diez pasaban los cursos sin grandes penas ni grandes glorias. Los otros dos que completaban la estadística eran otro cantar: uno era alguien que se salía del tiesto por macarra, el otro era algún paria. En toda las clases había un par de matones y otros dos pobres pringados.
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El más infeliz entre los infelices en su clase era Juan. Todo comenzó cuando Alberto, que era al capullo oficial, comenzó a llamarle Juana cuando tenían unos doce o trece años. Juan era frágil, con piel de porcelana, algo amanerado en sus gestos y con una voz quebradiza.

La cosa comenzó con bromas infantiles y estúpidas, como esconderle las cosas cuando iba al baño, quitarle la silla cuando se iba a sentar, lanzarle las ceras por la ventana abierta o hacerle dibujitos ridículos en el pupitre. En algunas ocasiones él se había reído, no se enorgullecía de ello, pero era un niño y todos lo hacían. Incluso Juan esbozaba risas trémulas intentando congraciarse con la manada en plena humillación.

Ya no eran unos niños y aquel acoso había evolucionado y ganado en crueldad. La llegada de la barba y el estirón no había sido suficiente para contrarrestar esa impronta femenina. Las bromas eran más hirientes e implicaban con frecuencia las redes sociales y el Photoshop, se le excluía y ridiculizaba. Martín, como muchos otros de la clase que no veían ya ninguna gracia en torturar al pobre chico, se limitaban a pasar del tema. Igual que los profesores, que eran conocedores del problema pero preferían ignorarlo y seguir dando apuntes.

Martín no tenía claro si Juan era gay, aunque era cierto que, como decía de cachondeo Andrés, “no se le conocía mujer”. Tampoco le importaba lo más mínimo que lo fuera. Volviendo a Andrés: “mejor, menos competencia”. Sabía de sobra que lo estaba pasando mal, que tenía derecho a ser lo que le diera la gana y a que le gustase quien quisiera. Y no lo sabía porque lo hubieran hablado en clase de ello en un plano teórico, igual que del aborto o la eutanasia, lo sabía porque lo sentía en las tripas.

Por eso, en el fondo, le jodía limitarse a ser un espectador para evitar conflictos.

Aquella mañana, durante el descanso, Alberto y Carlos habían ido con el móvil en la mano en busca de Juan, que estaba tranquilamente de charla en una esquina con Laura, carne de primera fila tímida y simpática al mismo tiempo, poquita cosa en general. Era imposible ver a un tío de la clase hablando a solas con Juan, habría sido la mejor manera de invocar problemas. Al acercarse fingieron resbalarse con el aceite que soltaba ‘Juana’. Ya solo con eso lograron que Laura desapareciera. Luego quisieron mostrarle fotos en el móvil.

– Mira tío, Twitter está lleno de actrices porno y tienen fotos en las que se las ve haciendo de todo. Tengo aquí una que te la va a poner dura seguro – dijo Alberto metiéndole el móvil bajo la nariz.

– Déjame en paz –

– Vamos, que quiero comprobar si te la pone dura. Como no sea así, lo tuyo no tiene remedio –

Juan se zafó como pudo y se dirigió a la cafetería del instituto. Era buena idea, allí siempre había algún profesor. Si conseguía llegar, claro. Alberto y Carlos le seguían riendo.

Sí, se alegraba de no destacar y de ser lo bastante grande.

– ¿Qué haces aquí solo? –

Martín se volvió para encontrarse a Manu sentada en el alfeizar.

– Necesito ayuda con Historia. Tenemos el examen el viernes y no he estudiado nada. ¿Te parece si repasamos los apuntes juntos? Mola la manera que tienes de hacerme entender las guerras –

– Vale, pero no me apetece pasar la tarde metido en casa. Puedo coger a Logan y damos una vuelta por el pinar mientras lo repasamos. Hace un montón que no le doy un buen paseo –

– ¡Hace un frío que pela! – protestó ella.

– De eso nada, al sol se está bastante bien –

– Flipas. Los tíos tenéis todos el termostato mal graduado. Con lo a gusto que se está en casa calentitos –

– ¿Quieres que te explique la Segunda Guerra Mundial equiparando a Inglaterra con Andrés y Francia con Alejandra, o no? –

– Tú ganas, como siempre – dijo riendo Manu. Luego señaló con la barbilla el lugar por el que habían desaparecido Juan y su séquito. ¿Quiénes serían ellos? –

– Alberto sería Alemania, Carlos sería Italia. Y Juan me temo que Polonia – suspiró sin la menor duda.

***

Era una birria de pinar. Completamente artificial, con los árboles alineados y flanqueado a un lado por la autovía y al otro por un polígono industrial, pero era un sitio tranquilo, estaba a unos quince minutos andando de su casa y podía soltar a Logan para que olfatease y corriera un poco. Si obviaba lo que les rodeaba, la perfecta alineación de los pinos, y se concentraba solo en la tierra llena de agujas y de los primeros y tiernos brotes de hierba verde, era capaz de disfrutar bastante.
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– A mi madre no le gusta que venga por aquí, dice que como hay tórtolas y conejos también hay escopeteros que vienen a pegarles tiros y le da miedo que me lleve uno –

– No se meten en estos caminos por los que hay gente paseando, corriendo y en bici. Se quedan en los sembrados de más allá. Ahora casi no venimos, pero antes mi madre y yo sí que nos escapábamos bastante con Logan para que desfogara y los tiros siempre sonaban lejos. Aunque es verdad que no deberían sonar ni lejos ni cerca, que por aquí no se puede cazar –

– No parece que ahora necesite desfogar mucho, no quiere separarse de tu lado –

Martín miró a su perro caminando fatigosamente a su lado. Al llegar le había quitado la correa y había echado un par de breves carreras, pero ahora parecía agotado. ¿Cuándo fue la última vez que habían venido? No podía haber pasado más de un par de meses y no le había notado tan cansado, tan mayor.

– Tal vez será mejor sentarnos por el merendero en lugar de pasear – propuso a Manu. Y eso hicieron. Buscaron un banco cerca de una barbacoa de piedra puesta ahí para uso y disfrute de los domingueros y Logan se tumbó a sus pies mordisqueando un palo con sus dientes separados y amarillos. En los dientes también se le notaba la edad, ya no eran aquellas fauces llenas de piezas grandes y blancas que cogían con delicadeza su brazo desnudo para jugar en cuanto regresaba del colegio.

Llevaba un buen rato repasando con Manu el desarrollo de la guerra, con los rusos marchando sobre Polonia y los aliados copando Francia, cuando le vio rondar cerca de la barbacoa. Era pequeño, unos diez kilos, de pelo blanco con manchas negras. Quería husmear en torno a la mesa en busca de algún resto de comida y no quitaba ojo a Logan, sacudiendo discretamente su rabito cortado, pero no se atrevía a acercarse.

– Eh, chico. Ven aquí – dijo alargando la mano. Inmediatamente el perro reculó de un salto curvando el lomo.

– ¡Anda! ¿Y tú de dónde has salido? – dijo Manu levantándose. El perro entonces se alejó aún más, aparentemente con intención de desaparecer.

No quería que se acercasen a él. Otro perro con miedo a los hombres como el podenco que llevaba la chica del galgo. De hecho algo se parecía a aquel, con su rostro afilado, el pelo muy corto y un aire nervioso y grácil. Pero a Logan no parecía tenerle miedo. Le quitó el palo y la correa al viejo pitbull, que reunió fuerzas para acercarse a saludar amigablemente a aquel pequeño representante de su especie.

– No parece mal cuidado. Seguro que es de alguien. Tal vez del polígono que hay enfrente. En las naves tienen a veces perros –

– Si es de alguien, ese alguien debería tener más cuidado y no dejarle vagabundear por aquí. Si no sabe cuidar de un perro, no se merece tener uno-

– ¿Qué le va a pasar por vagabundear por aquí? Esto está tranquilísimo, no veo que haya ningún peligro-

– No tengo ni idea, pero se me ocurre de todo: que le dé por cruzar la autovía persiguiendo un conejo, que se encuentre con algún gamberro. ¡Qué se yo!. Solo sé que yo no dejaría a Logan por aquí a su bola. Ni por aquí ni en ningún sitio. Si tiene un dueño, no se lo merece –

Silbó para que Logan se acercase y con él vino el perrillo como había esperado.
Aprovechó que parecía feliz de verse junto a un congénere para acuclillarse muy despacio a su lado y extender una mano con los dedos hacia abajo. El perro no se acercó, pero tampoco huyó. Tras un par de minutos se aproximó a olisquearle. Martín movió la mano muy suavemente y le acarició la parte inferior del hocico con las yemas de los dedos, luego el pecho. El perro llevaba un collar de nylon raído y estaba delgado, que no esquelético. Subió un poco los dedos hasta engarzarlos con el collar, al sentirlo el perro dio un salto hacia atrás y retorció la cabeza para intentar liberarse. No tuvo éxito y se encogió de nuevo, tenía miedo pero no intentó morderle. Martín prosiguió con sus caricias sin soltarle.

Empezó a pensar a toda velocidad. Si ataba varias bolsas de las de recoger la caca podría fabricar una correa, pero no se fiaba de que resistiera los tirones del perro en caso de que no quisiera seguirlos. Podía ponerle la correa de Logan, pero a ver cómo llevaba entonces a su propio perro. No es que Logan fuera a escapar ni mucho menos, iría andando a su lado, pero no podía ir con un pitbull suelto todo el camino hasta casa. Si llevase cinturón, pero no era el caso… Miró entonces a Manu, ella sí llevaba un cinturón delgado de plástico blanco. Perfecto.

– Déjame tu cinturón, anda –

– ¿Qué vas a hacer con él? Estás loco –

– No puedo dejarle aquí. Debe estar perdido o abandonado –

– ¿Y qué vas a hacer? ¿Presentarte en casa con dos perros? Tu madre iba a estar encantada, seguro. Se le ve bien, seguro que tiene a su dueño cerca. Yo estoy convencida de que es de alguna de las naves del polígono y le dejan salir a pasearse solo por aquí –

– No estoy tan seguro –

– Si te lo llevas a ver dónde lo metes. Te vas a llevar una bronca. Mírale, seguro que sabe apañárselas. Se le ve un perro listo –

Martín se miró en los ojos color avellana del animal. Era cierto que su madre pondría el grito en el cielo. No tenía ni idea de qué podía hacer con él. Antes de darse cuenta de lo que hacía sus dedos habían aflojado la presa sobre el collar y el perro se había alejado de un par de saltos. Se puso en pie, dudando. ¿Debería intentar atraparle otra vez?

– Venga, vamos de vuelta a casa. Logan está machacado y yo me estoy quedando congelada sentada en este banco – dijo Manu cogiéndose de su brazo.

Echaron a andar el silencio seguidos por Logan. El perro les siguió unos pocos metros, muy pocos. Luego se detuvo un momento , dio media vuelta y se alejó trotando en dirección al terreno de labranza.

Aquella noche concilió el sueño sin poder quitarse de la cabeza a aquel perrillo, convencido de que no olvidaría aquel breve encuentro y la sensación de impotencia, de no haber obrado como el corazón le pedía.

***

Esta es la cuarta entrega del folletín animalista que estoy publicando en este blog todos los viernes. Un libro por partes con el que quiero aprender y experimentar una nueva forma de escribir. Quiero hacer una buena novela juvenil, apta para todos los públicos, con el marco de la protección animal para dar a conocer y concienciar sobre esta realidad. Continuará el próximo viernes. Si no podéis esperar ya sabéis que podéis comprar mi primera novela, Galatea, una novela de ciencia ficción solidaria con los perros y gatos abandonados, ya que la mitad de los beneficios irán destinados a ellos.

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Alma, la perrita de las imágenes, tiene unos cinco años y es sociable con todos, humanos, perros hembras y machos.

Está en Proa, una protectora del sur de Madrid. Se entrega vacunada, desparasitada, esterilizada, con chip y con contrato de adopción. Solo en Madrid.

Más información.

Seis perros encasquillados en la mala suerte

Hoy os traigo seis perros de una misma protectora que opera en Madrid y Guadalajara que buscan su segunda oportunidad. Seis perros a los que les está costando encontrar ese hogar y que merecen toda nuestra ayuda en forma de difusión para forzar su suerte.

Se llaman Arya, Tamy, Lupo, Ozzy, Samsa y Day. Los seis están en en APAMaG y tras los enlaces tenéis sus historias.

Todos ellos se entregan con su cartilla al día, todas sus vacunas, identificados, desparasitados, esterilizados y con contrato de adopción.

Contacto: adopciones@apamag.org 644490072

Arya es una despampanante cruce de mastín de unos tres años. Lleva ya mucho tiempo  aunque ha habido muchos interesados, al final nadie se ha terminado de enamorar.
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Tamy es una podenquita de tamaño pequeño (unos nueve kilos) que pasó por varias protectoras antes. Tiene muchísimo miedo, pero es un encanto. Tiene unos seis años.

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Lupo es muy jovencito, apenas dos años. No lleva en la protectora tanto tiempo como Tamy pero también tiene muchísimo miedo.

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Ozzy salió de la perrerera con un mes en septiembre de 2013 y aún sigue en adopción. Interesados de verdad solo ha tenido uno, pero encontraron otro perro y se echaron para atrás. Es un perro extraordinario de verdad.

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Samsa y Day son un caso bastante difícil. Las encontró una voluntaria hace un año. Aunque están acogidas en sitios distintos, tienen verdadera pasión la una por la otra y son encantadoras. Por eso, aunque es muy complicado, quieren encontrar para ellas un hogar en el que puedan estar juntas.

Samsa es una podenquita de apenas siete kilos y muy buen carácter, aunque necesita volver a confiar en los humanos.

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Day podría ser su hermana perfectamente.

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Toby viene a pedir ayuda para levantar ‘La casa del Yayo’ para perros mayores

image Toby es un abuelo, como Caos, que tuvo la suerte de vivir toda una vida en sus últimos dos años y medio de vida o como Carina, con 16 años y esperando aún un hogar.

Parece que es la semana de los perros ancianos en el blog, de perros tranquilos que también merecen su segunda oportunidad pero que lo tienen especialmente difícil. Perros que lo pasan muy mal en perreras y protectoras, como los cachorros, pero con muchas menos papeletas para encandilar a una familia.

Toby ha llegado a nuestra protectora Acunr (Animales Con Un Nuevo Rumbo) ‘cedido’ por su dueño que durante años lo ha tenido malviviendo en una nave. Toby tiene diez años y es sordo, pero eso no le impide hacer una vida normal.

Es un perro dulce, sociable con perros y con personas que enseguida que puede se pega a ti para que le des mimos.. es capaz de quedarse dormido mientras le acaricias de lo agusto que está. Pasea perfecto con la correa y le encanta salir.

En esa protectora madrileña buscan para él una casa con urgencia, ya sea acogida o adopción pero sacarlo de la protectora. Como ya os he contado en el pasado, un chenil frío en pleno mes de enero es duro para cualquier perro, pero sobre todo para uno ya mayor.

Contacto para adoptar, acoger o apadrinar a Toby: acunrmadrid@gmail.com

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Además Toby viene como invitado a este blog representando el Proyecto Yayo de Acunr, para construir un lugar para los perros mayores en el albergue con todas las comodidades posibles mientras esperan que llegue su momento de irse a una casa.

Para construir La Casa del Yayo necesitan ayuda ya sea con materiales de construcción, mano de obra o con donaciones….

Más información : acunrmadrid@gmail.com

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Y, por cierto, tienen un evento organizado este mismo fin de semana. Otra forma de ayudarles es asistiendo.

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‘El poder de la mirada’, una exposición fotográfica de El Refugio que crea conciencia

La protectora El Refugio inaugura este martes 23 de diciembre una exposición fotográfica llamada ‘El poder de la mirada’ que servirá también para presentar su calendario solidario de 2015 y con la que se pretende concienciar sobre el grave problema de maltrato y abandono animal existente y la necesidad de adoptar a los miles de los perros y gatos que hay en las protectoras.

Además de poder adquirir dicho calendario, cuyos beneficios se destinan al rescate y cuidado de perros y gatos abandonados y maltratados, podrán contemplarse 14 fotografías en gran formato que reflejan las conmovedoras miradas de los 14 perros y gatos rescatados por El Refugio que protagonizan los meses del ya próximo 2015.

Las fotografías también podrán ser adquiridas a precios asequibles, en beneficio de los animales abandonados.

La entrada a la exposición es gratuita y podrá verse en El Círculo de Bellas Artes de Madrid (c/ Alcalá 42), sala Antonio Palacios, 4ª planta. Podrá visitarse el martes 23, viernes 26 y sábado 27, en horario de 11:00 a 14:00 h y de 17:00 a 21:00 h.

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Vitto cayó desde un cuarto piso y a Zuria la maltrataron hasta atrofiarla

Me escriben del Centro de Protección Animal de Torrejón de Ardoz, gestionado por la asociacón Hoope, pidiendo ayuda para Zuria y Vitto, dos casos muy complicados y que han supuesto un gasto veterinario extra y difícil de afrontar. Necesitan ayuda económica en forma de padrinos, donaciones… Y como ambos animales están evolucionando bien, también harán falta adoptantes.

Nos avisaron de que Vitto se había tirado desde un cuarto piso, por lo que ha habido que operarle de urgencia: tenía líquido libre en tórax y paladar super abierto.

Por otro lado, se confirmaron los peores pronósticos y hemos tenido que operar a Zuria de su patita que, debido al posible maltrato que habría sufrido de su anterior “dueño”, como podéis ver en las fotos, estaba totalmente atrofiada.

Afortunadamente ambos peques parece que evolucionan favorablemente y esperemos que salgan de esta.

Ahora, como siempre, viene lo peor, pagar la factura que asciende a 922 euros (600 de Zuria y 322 de Vitto)… por favor, echarnos ‘una pata’.

Si queréis ayudar a costear los gastos de Zuria y Vitto podéis hacerlo haciendo un donativo en la cuenta de Banco Sabadell Atlántico
ES74 0081 7126 3800 0124 8130
(Titular: Asociación Protectora de Animales Hoope)
poniendo en concepto AYUDA Zuria y Vitto

Mediante PAYPAL: info@hoope.org. Apadrinando,, siendo uno de sus teamers o haciéndose socio.

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Estos siete cachorros han nacido dentro de la protectora

Esta perrita de tamaño mediano llegó muy preñada a la protectora municipal de Getafe (Madrid). Ha tenido siete cachorros, todos sanos y preciosos, que necesitan un hogar. Hay machos y hembras.

No se sabe cómo es el padre, así que es imposible saber el tamaño que tendrán. Es urgente que encuentren un hogar, pronto llegará el frío y esas instalaciones saturadas no son lugar para ellos.

La madre también necesitara una segunda oportunidad.

Contacto: 647 711 183 y 645 042 890

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En la página de Facebook Adopta Getafe podéis ver más perros y gatos que están en esa protectora y que necesitan un hogar. Hay pocas adopciones, sobre todo de perros de tamaño mediano y grande. Gatos apenas salen. Podéis ayudarles mucho difundiendo en vuestras redes sociales los casos que allí muestran, nunca se sabe dónde hay una adopción.

Aquí tenéis otros de sus últimos inquilinos necesitados de un hogar:

Hay que tener pocas entrañas para deshacerte de tu perro porque te has cansado de él

imageHay que tener pocas entrañas para deshacerte de un perro con el que has pasado una década sólo porque te has cansado de él. Y eso es lo que me cuentan en la asociación Axla que ha pasado con este precioso cocker negro.

Tal vez sea porque esta raza, que estuvo en lo más alto de las preferencias, ahora se haya pasado moda cediendo el paso a yorkshires, chihuahuas, bulldogs o malteses. En los abandonos de perros de razas así a veces lo que hay en el fondo es haber equivocado el sumar un ser vivo a la familia con añadir un bonito bolso al armario. A saber. Imposible entender la motivación que hay tras un abandono así. No merece la pena perder el tiempo intentando ponerse en los zapatos de alguien capaz de deshacerse de un animal que te ha acompañado tantos años diciendo que te has cansado de él.

Fabián nunca fue amado como se merecía. Cuando era cachorro hacía gracia y presumian de él egoístamente, pero ahora Fabián es un abuelo de diez años y al preguntar por qué ya no le querían tuvimos una dura y triste contestación: porque nos hemos cansado de él.

Algo muy doloroso de escuchar para aquellos que amamos a cualquier ser vivo y luchamos a diario por sus vidas.

Tal cual lo han entregado en Axla, ya que su futuro era morir en la perrera. Desorientado, nervioso y triste se ha sentado en el coche sin moverse, camino al albergue.

Será duro para él, se desesperará, pero le he jurado que pronto le encontraremos una familia que le quiera y le de amor para siempre.

Él es tan bueno, tan sumiso y sociable… no entendemos nada.

Ahora está en una casa de acogida con ansiedad por separación. Necesita urgentemente un hogar.

Para acogerle, adoptarlo o apadrinarlo: adopciones@axlamadrid.org

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En primera línea de combate de la protección animal

imageHay muchas asociaciones protectoras en Madrid, tantas que os sorprenderíais. Y no sobra ni una. Todas están repletas de animales. Una de esas es Las nieves, en Navalcarnero. Y justo en esa protectora he encontrado un precioso texto escrito por uno de sus voluntarios sobre su labor recogiendo animales, sobre ese trabajo duro y gratificante para el que no todos los amantes de los animales sirven.

Es muy duro estar horas intentando atrapar a un perro asustado y abandonado, pasando tiempo en instalaciones atestadas limpiando, educando, alimentando…, viendo morir a algunos, viendo pudrirse a muchos en la protectora sin poder tener su segunda oportunidad para demostrar que son perros magníficos, peleando con administraciones públicas, denuncias, gente mal informada y falta de recursos.

Pero eso no es lo más duro: no todos valen para luchar continuamente sacando adelante los ejemplos cuadrúpedos vivientes de la maldad y la desidia humana, almas sin tacha torturadas por nuestros iguales, sin perder la fe en la bondad existente en el corazón del hombre.

Aunque debería ser lo más fácil, debería bastarles con mirar su propio corazón.

Vaya este texto propio y este ajeno por todos aquellos que combaten en primera línea de la protección animal.

Y recordad que hay muchos frentes en los que poder echar una mano. Todos podemos encontrar el nuestro.

Cada ser que llega a nuestras manos, abandonado por cualquier circunstancia, es una vida con su pasado, su presente y su futuro. Saber qué les ocurrió tiene poco sentido, solo podemos y debemos trabajar para ofrecerles una buena vida y con mucha suerte un inmejorable futuro.

Hay seres que llegan a nosotros en condiciones dramáticas y es ahí donde vuelcas, sin desatender a los demás, gran parte de tus energías, tus escasos medios económicos. Cada día que pasa, cada noche de duermevela, crece la esperanza en su recuperación, en que toda esa lucha le convierta en un nuevo ser, pleno de vida.
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Son demasiadas, una sola ya es demasiada, las ocasiones en que toda esa esperanza, esa alegría con que vives cada nuevo avance y despertar a otra mañana, se ve truncada por la muerte y de pronto todo se transforma en un oscuro mundo, en que todo parece romperse dentro de tí, una caída profunda en la más honda de las simas y te preguntas ¿por qué? ¿qué pasó? ¿se hizo algo mal?… e incluso llegas a pensar, somos humanos, si tanto dolor, tanta lucha, a veces sin éxito, tiene sentido…

Ese dolor, esas breves dudas, esas lágrimas y ese corazón roto son precisamente lo que hacen que nuestra labor tenga sentido. Sentir es amar y si no lo hiciéramos, si cada ser que se escapa de nuestras vidas fuera solo un fracaso, no seríamos mejores que aquellos que los abandonaron, simplemente nos habríamos convertido en burócratas de una gestión.

Ante estas pérdidas sólo nos queda llevarlos en nuestra memoria y nuestro corazón, pensar que luchamos por ellos y por todos los que nos necesitan, pero que jamás se enfríen nuestros corazones. Sentir es amar.

Ánimo a tod@s l@s que pasais, pasamos, por este doloroso trance.

Y aquí un evento próximo de esa asociación:

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Los gatos positivos, los que más difícil tienen encontrar su segunda oportunidad

Hay muchísimos gatos positivos, es decir, que tienen inmunodeficiencia felina; una enfermedad que no impide que tengan una vida larga y sin problemas si viven en el interior y bien cuidados, sin entrar en contacto con otros gatos negativos a los que infectar.

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Hace más de diez años encontré abandonado un gatito naranja y con mucha personalidad que fue adoptado, pese a tener inmuno, por unos buenos amigos. A día de hoy Florentino es un gatazo saludable e inolvidable para cualquiera que lo conozca pese a su positivo.

Muchos además son dobles positivo, es decir que también tienen leucemia felina, lo que complica bastante el cuadro pero no por ello deja de hacerles merecedores de cariño y cuidados.

Algunos casos, los menos según mi experiencia, tienen únicamente leucemia felina. Otra forma de ser gatos positivos.

Todo el que está implicado, aunque sea mínimamente, en protección animal sabe que lo primero que hay que hacer con un gato que encontremos perdido o abandonado es una analítica que nos diga si está sano o si es positivo en una o dos de estas enfermedades.

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He sacado en este blog muchos gatos positivos, pocos de ellos han tenido la suerte de encontrar su segunda oportunidad. Y da rabia y pena. Todo lo queremos perfecto, nada real.

En próximos días procuraré explicaros bien lo que es tanto la leucemia como la inmunodeficiencia felina. El conocimiento suele ser el mejor antídoto contra el miedo. Ya me gustaría saber igual de bien con qué contrarrestar el egoísmo.

El siamés de la imagen, muy cariñoso y ya mayor, ha sido recogido de la calle. Es positivo en inmuno y necesita con urgencia hogar de acogida o adopción. A ver si logramos que escape de la maldición del positivo.

Contacto: cororimpa@gmail.com

Este fin de semana hay un evento precisamente a favor de estos gatos en Madrid. Será el sábado de 18 a 23 h y el domingo de 11 a 23h en La Dragona Vegana (C/Marqués de Leganés 12, Santo domingo). Habrá tapeo vegano y vendrá además la artífice de Villa Inmunitos, un intento de dar respuesta a los gatos positivos.

Os lo dejo aquí:
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Gestión Madrid Felina, nacidos para ayudar a los gestores de colonias de gatos

imageHace algunos días me escribieron de Gestión Felina Madrid, una asociación de reciente creación que ha nacido para apoyar, ayudar y guiar a todos los gestores de colonias que lo necesiten.

Sí, gestores de colonias felinas, de gatos callejeros para entendernos todos. Aquellas personas o asociaciones de personas que alimentan, esterilizan, sanan y buscan adopción en los casos en los que es posible. Es decir, que hacen aquello que debería ser una responsabilidad pública.

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Acabamos de empezar y nos gustaría recibir tu apoyo y colaboración, que nos ayudaras, entre otras cosas en la difusión de los gatos que tenemos para adoptar.

Nuestra asociación se centra en ayudar a gestores de colonias, haciéndoles mas fácil el método CES, proporcionamos un local en el que el animal se puede recuperar después de la castración para que sea devuelto a su colonia en perfecto estado. También nos encargamos de prestar jaulas trampa a los socios para que puedan capturar, ayuda en difusiones….

Podeis conocernos mejor aquí o en nuestro facebook.

Si pudieras ayudarnos de alguna forma, nos gustaría darnos a conocer, ya que hoy en día cada vez esta más complicado gestionar colonias (oposición de vecinos y autoridades, precios caros en veterinarios, dificultad para encontrar acogidas durante los postoperatorios de los animales….) y cualquier ayuda es buena.

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Nosotros empezamos con esto cuando encontramos una colonia en Madrid, zona Nuevos Ministerios y comenzamos a controlarla, dándonos cuenta de lo complicado que era y que no había ningún sitio en el que nos informaran sobre como aplicar el método CES, no teníamos casas de acogida para los postoperatorios…

Por eso decidimos dedicarnos a ayudar a gestores de colonias.

Los dos gatos de las imágenes están en adopción en Madrid. Son un par de los muchos casos que podéis encontrar en su web.

Contacto: gestionfelinamadrid@hotmail.com