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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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Sobre el bienestar animal en albergues y refugios

Resulta curioso que en dos de las tres entrevistas que he publicado recientemente, elaboradas con motivo del reportaje sobre protección animal que 20minutos publicó en su Anuario del cambio, se hacía incidencia en la necesidad de ‘profesionalizar’ la gestión de la protección animal, de dar un paso adelante para asegurar el bienestar de los animales, la buena experiencia de los adoptantes y evitar devoluciones, hacinamientos…

Irene Herrero, de la Asociación Nacional de Amigos de los Animales, se expresaba así:

¿En qué deberían mejorar las protectoras?

Habría que mejorar las adopciones, que sean realmente responsables. Han salido asociaciones como setas, que no tienen centros, que todo lo hacen por Internet, y hay que intentar yo creo autolimitarnos entre nosotros a gente que realmente funcione bien. Justo esta mañana he hablado con unos adoptantes que me decían “fíjate, a mí me habéis contado todo pero tengo amigos que han adoptado animales y no les han contado nada, ni sobre enfermedades que tenían, su comportamiento y se han encontrado con problemas serios”. Ahora que estamos despegando un poco más necesitamos organizarnos mejor entre nosotros y ser conscientes de que el trabajo que tenemos que hacer, tenemos que hacerlo bien. Menos corazón y más cabeza. El corazón hace falta de base, pero tenemos que profesionalizarnos, hacer las cosas bien y que la gente que adopte tenga una buena experiencia para que repita en un futuro.

Me da la impresión de que Internet es un instrumento maravilloso para la protección animal, pero tiene su doble filo.
Lo malo de Internet es que puedes conseguir un animal demasiado fácil y te lo mandan desde cualquier sitio sin ningún tipo de control. Lo bueno es que tienes acceso a muchos más animales en adopción que antes, que solo tenías la protectora cercana o te ibas a la aventura. Es verdad que tienes un abanico más grande para elegir el animal adecuado, pero hay que saber moverse para que esa protectora o ese particular no te lleve a una adopción fracasada que sea un problema y un sufrimiento para el animal y para la familia.

E Isabel Buil, de Fundación Affinity, contaba lo siguiente:

¿En qué deberían mejorar las protectoras?
Cada vez hay más protectoras que trabajan de una manera más metódica, más ordenada y más profesionalizada. Pero sigue habiendo una tarea importante que hacer en la profesionalización de las protectoras, y eso también pasa por campañas de imagen. La adopción no es una opción mayoritaria en España y a veces la gente no adopta porque le parece que es complicado, que puede traer problemas, que los animales van a estar sucios, no se van a comportar bien, que es algo de segunda… Hay que cambiarlo con campañas de imagen y teniendo determinadas protectoras que sean modelos de conducta, que funcionen muy bien y que sean un ejemplo, con los animales muy bien atendido y unas tasas de éxito en las adopciones altas.

Es complicado gestionar ese voluntarismo no profesional. Y posiblemente lleve bastantes años mejorar la situación, pero hay que aspirar a eso, a que las protectoras sean autosuficientes y que puedan hacer un mejor trabajo, en la recogida de los animales, en su cuidado y en su potencial adoptabilidad. Que los animales están allí el menos tiempo posible ne las mejores posiciones antes de pasar a un hogar.

Es difícil, será lento, habrá que tener en cuenta con frecuencia que lo mejor es enemigo de lo bueno, pero yo también creo que hay que tender a ello. Y justo de esas conversaciones me acordaba cuando vi que la protectora asturiana Amigos del Perro ha organizado un seminario sobre bienestar animal en albergues y refugios que impartirá Nicolás Planterose, un educador canino con amplia experiencia en este tipo de gestión.

Tendrá lugar el fin de semana del 10 y 11 de junio en el Centro Municipal El Llano (Gijón). Tras este enlace hay más información. Y también se puede solicitar en el correo formacion@amigosdelperro.org


Para terminar os dejo con un perro que espera su segunda oportunidad desde Asturias. Max es macho, está castrado, tiene tres años y dos meses. Es decir, es un jovenzuelo aún. Y es grande, salta a la vista.

De este cruce de mastín atigrado me cuentan: “decir que es bueno es quedarse corto, se lleva bien con perros, con gatos, con niños…”. Está además acostumbrado a vivir en un piso, es tranquilo en casa, le gusta jugar pero es muy obediente y muy listo y está educado como se puede ver en el vídeo.

Es urgente encontrar una adopción porque está en una casa de acogida en al que ya tienen otros dos perros y dos gatos.

Contacto: 638335000 adopciones@amigosdelperro.org

Al PP le preocupa tanto el ‘efecto látigo’ de las colas de los perros que insiste en el Senado en poder cortarlas

No hablé del efecto látigo que esgrimió el PP para defender la necesidad de cortar el rabo a los perros de caza hace tiempo, de lo ridículo que me pareció. Cuando leí hace más de un mes las palabras del diputado Francisco Martín Bernabé, creí estar ante alguno de los hilarantes titulares de El Mundo Today.

“No se trata sólo de defender a los perros. También se trata de proteger a las personas que los tienen, que los cuidan y que los quieren. El efecto látigo existe: perros fuertes y poderosos, perros de caza que no controlan el movimiento de su rabo y que, movidos por sus insultos, dañan con asiduidad a sus cuidadores”.

Aquí tenéis al señor en cuestión:

Así se expresó para defender lo indefendible. Estupor máximo. Y se quedó tan pancho dejándonos a bastantes entre la risa y la incredulidad. Yo, desde entonces, he decidido dejar de  imaginar a los cazadores como recios tipos con ropa resistente, calzado duro y cómodo y armas en ristre y pasar a visualizarlos tal que así.

Cazadores de Lladró, los únicos a los que un rabazo de un podenco podría dañar.

La cosa era tan risible que hubo un conato de trending topic:

Sí, la cosa invita al cachondeo si no fuera porque detrás hay un asunto muy serio, que es la mutilación de los animales, algo contrario a la normativa europea y sin ninguna razón lógica que lo sostenga, porque tampoco es cierto que el rabo se les dañe por andar entre matorrales. Lo de tener rabo es una adaptación biológica y la naturaleza es más sabia que las prácticas humanas. La razón real, y agradezco a los cazadores que son honestos y la esgrimen, es la “tradición” y en mantener la apariencia distintiva de algunas razas. Pero la estética no debería estar por delante de una práctica que puede ocasionar problemas de salud y de socialización del animal.

Pero da igual todo. El PP está tan preocupado por el rabo de los perros que ha retomado en el Senado su defensa a la amputación del rabo a los perros de caza.

Os recuerdo que el partido en el gobierno ya trató de introducir esta reserva en el Congreso, pero una mayoría parlamentaria la rechazó en el Pleno del pasado 16 de marzo, y la ratificación salió adelante sin reserva alguna.

Os recuerdo además que el Convenio europeo sobre protección de animales de compañía que apunta en esa dirección se aprobó en Estrasburgo el 13 de noviembre de 1987. Estamos camino de ratificarlo con veinte años de retraso. No está mal…  También que ya está prohibida legalmente en Aragón, Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Navarra. Y no se conocen casos de cazadores damnificados por el efecto látigo.

Esperemos que la cordura impere y que, al igual que pasó en el Congreso, este intento del PP quede en nada (o solo en unos pocos recursos públicos despilfarrados).


Julieta tiene seis años y un rabo poderoso, y espera su segunda oportunidad desde Asturias. Está recogida por la protectora Amigos del Perro.

Como muchos perros de caza, Julieta tiene especial miedo a los hombres y le cuesta bastante menos acercarse a las mujeres. De primeras es una perra asustadiza y miedosa pero cuando se suelta es lo más mimoso del planeta tierra. Noble y dulce a más no poder. BUENA, con letras mayúsculas porque nada menos se puede decir de ella. Es preciosa, le encantan pasear y es muy sociable con otros perros.

Contacto: 684 60 71 60 adopciones@amigosdelperro.org

¿Qué hacer si te encuentras a un animal abandonado?

Es algo que me preguntan con relativa frecuencia, y siempre digo que hay una respuesta corta y una larga. La corta es sencillamente “complicarte la vida”.

Sí, si te encuentras un animal abandonado lo que hay que hacer, si se quiere obrar de un modo ético, es complicarse la existencia. Aparcar planes, dedicar tiempo, tal vez dinero, para sacar a ese animal de esa situación. Implica comerte tú ‘el marrón’ en mayor o menor medida de que algún desaprensivo obró de forma mezquina o directamente malvada. Pero es que la otra opción es mirar a otro lado, hacer como que no has visto, seguir con tus planes intentando convencerte de que ya llegará otro que sabrá ayudarle mejor, que no estará abandonado sino que tiene un dueño que le deja andar libre por ahí, que en realidad no estás seguro de lo que has visto. Y esa alternativa antepone la comodidad a la humanidad, el egoísmo a la bondad.

Uno es lo que uno hace, no lo que uno dice o cree de sí mismo. Si se quiere seguir el camino correcto no se debe dejar un animal en la calle.

Y ahora viene la respuesta larga…


Lo que hacer cuando vemos un animal abandonado va a depender mucho de nuestras circunstancias, así que no hay una respuesta fácil. No es lo mismo encontrar a ese animal en la puerta de nuestra casa, cerca del veterinario del barrio al que conocemos bien, que en Ibiza mientras estamos de vacaciones. No es lo mismo si somos voluntarios, socios o colaboradores de alguna protectora cercana que si desconocemos por completo la red de protección animal existente. No es lo mismo tener en nuestra ciudad una perrera municipal bien gestionada que un campo de los horrores (algo que todos deberíamos saber, ¿lo sabéis?), no es igual tener capacidad para albergar a ese animal temporalmente en nuestra casa o en la de algún familiar o amigo que encontrarnos con que es algo imposible. No es igual encontrar un animal en buen estado de salud que uno que necesita atención veterinaria inmediata. No es lo mismo que ese animal sea dócil y se acerque a nosotros a que no se deje coger y huya.

Teniendo en cuenta que las distintas circunstancias pueden hacer que tengamos que obrar de manera muy diferente, hay unas líneas generales a tener en cuenta.
Si la perrera municipal es un sitio decente una buena opción es ponerse en contacto con ella y llevárselo. Si hay una protectora que se pueda hacer cargo, igual. No obstante, las protectoras suelen estar saturadas y es probable que no sea posible que lo admitan. Si cogieran todos los animales para los que las llaman sería imposible tenerlos en buenas condiciones. Es más probable que digan que sí sí nos ofrecemos a tener a ese animal con nosotros y a que lo pongan en lista de espera para entrar cuando haya un hueco.

Y cuando ese animal que hemos encontrado entra en una perrera o en una protectora, eso no tiene porque significar que nos desentendamos de ese animal, se le puede apadrinar, ayudar a buscar un hogar difundiéndolo.

También podemos llevárnoslo a casa y, una vez comprobemos en el veterinario que no tiene chip y por tanto no hay unos dueños que estén buscando a su animal perdido, atenderlo y buscarle un hogar en nuestro entorno. Las protectoras ahí también pueden orientarnos para que ese animal no acabe de nuevo en malas manos.

Avisar al 112 o a la Policia municipal o llevarlo a un veterinario para que compruebe el chip y nos oriente (sin exigencias a ese profesional) pueden ser buenas ideas en según qué casos.

No, la respuesta larga a la pregunta “¿qué hacer si te encuentras un animal abandonado?” no es sencilla, clara ni, probablemente, satisfactoria. La respuesta larga conduce de nuevo a la corta. Hay que complicarse la vida, en mayor o menor medida, porque es la única opción ética.

Por eso conviene mentalizarnos de animar a la adopción, a la esterilización, a desanimar a aquellos que quier tener camadas a lo loco o para hacer negocios caseros, a desanimar a tener perro o gato a aquellos de nuestro entorno a los que no veamos preparados, a procurar a que sí están empeñados en comprar lo hagan directamente a un criador al que visiten y comprueben que cría teniendo a los padres en buenas condiciones.

Doña Concha y Doña Vicenta son dos abuelitas encantadoras, compañeras de batallas, siempre juntas. Son muy tranquilas, cariñosas, y buscan juntas un buen hogar. Conviven con otros animales sin problemas.

Están en Asturias, su adopción la gestiona la asociación Amigos del Perro.

Formulario para adoptar.

“Lo quise tanto, lo pasé tan mal cuando murió, que no quiero más perros”

Me lo he encontrado con frecuencia. En la totalidad de los casos con perros. No digo que no pase igual con gatos, pero yo no me he topado con ello. Tal vez simplemente porque el no salir a pasear con ellos a la calle no propicia estos encuentros casuales. No lo sé.

Son personas a las que claramente les gustan los perros, que se paran a acariciar a las mías y me dicen, tanto a mí como a ellos mismos, que tuvieron un perro, que lo quisieron mucho, pero que lo pasaron tan mal cuando murió que no se plantean tener otro.

A veces me lo cuentan con el perro aún presente mientras saluda a las mías a golpes de rabo. “Ya está muy mayor, cualquier día nos da un susto, pero no tendré más perros”.

Un buen amigo compartió su vida con una perrita diminuta durante casi dos décadas, una ratonerilla con la que tenía una relación especial. Compartimos largos paseos y tenía claro que no habría otro perro. “Ella es mi perra y no creo que pueda sentir a otra como mía”. Cumplió su sentencia, pero su amor por los animales le empujó a tener dos gatos. Una forma de moverse hacia delante, de no quedarse encasquillado en el amor y el dolor.

Pero muchos no se mueven. Muchos siguen mirando a los perros que se encuentran por la calle, acariciando brevemente animales ajenos y recordando al que fue suyo sin atreverse a abrir su corazón a otro perro.

Se trata de una mezcla entre querer respetar la memoria del animal que se fue, sentir que se le traiciona si se acoge a otro en la familia y no querer sufrir tanto de nuevo.

Lo comprendo y respeto. Faltaría más. Pero yo no quiero vivir en un duelo sordo toda mi vida, no quiero que el miedo a perder de nuevo guíe mis pasos, no quiero negarle a otro animal la oportunidad de conquistarme, más aún sabiendo que ese animal está en el chenil de una protectora deseando entregar su devoción al humano que lo saque de ahí.

Desde el primer momento que invitamos a formar parte de nuestra familia a un animal deberíamos saber que sus vidas son más breves, que se irán. Deberíamos saber que habrá un peaje ineludible.

Yo estoy dispuesta a pagarlo tantas veces como sea necesario.

Cuando mi anterior perra murió, tan solo una semana después estaba acudiendo a la protectora a adoptar a Troya. Fui muy rápida, lo sé. Cada uno tenemos nuestros plazos. Yo no pretendía sustituir a Mina, sabía que no podría hacerlo. También sabía que no la estaba traicionando en absoluto al adoptar de nuevo. Y así recuperé mis rutinas, los paseos diarios, el alimentar, el cuidar, el verme asaltada por la felicidad en forma de can al abrir la puerta.

Puede que al principio sea extraño tener a un perro diferente, con otra personalidad, otros gustos, ocupando el espacio de aquel que tanto nos marcó. Puede que al principio nos cueste sentirlo nuestro perro. Será así durante poco tiempo, os lo aseguro.

Es cierto que si compartes tu vida con perros siempre encontrarás algunos que serán más especiales en tu memoria que otros, pero no pasa nada. Atesora la memoria de ese animal que tanto te marcó y disfruta del que ahora tienes, que también es especial y único y te lo demostrará si le das la oportunidad.

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Titi es dulce, tranquila y cariñosa. Apenas pesa seis kilos y medio y está esperando un hogar en el albergue de Amigos del Perro en Langreo, Asturias.

Contacto: 619370991 adopciones@amigosdelperro.org

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Galatea, la perra que aprendió a sonreír, pero que sigue sin encontrar una familia

Galatea es de tamaño mediano, sin raza, atigrada. Tres características que la hacen invisible. Sobre todo el color. Por alguna razón insondable los perros negros y atigrados se adoptan menos. Por cosas así hay que seguir insistiendo en que los animales no son complementos de moda, son miembros de nuestra familia.

Galatea llegó temerosa y tímida al refugio de Amigos del Perro, en Asturias. Han pasado ya casi dos años de aquello y ha mejorado muchísimo, demostrando ser una perrina especial.

Ya ha aprendido a sonreír, porque sí, los perros sonríen, y la sonrisa de Galatea es preciosa.

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Es dulce, sociable, noble y cariñosa. Un interior que no le está ganando su segunda oportunidad. Da igual que se la haya difundido por todas partes, que haya acudido a eventos buscando enamorar a alguien, alguien que no se fije solo en el exterior, en su ausencia de raza, en su capa atigrada, en sus veinticinco kilos de peso.

Galatea además se llama como mi libro y por mi libro. Pero de momento ese nombre no le ha traído suerte. Y mira que lo siento.

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¿Me ayudáis a difundir a Galatea? ¿La ayudáis a encontrar su segunda oportunidad? La merece.

Tiene unos cuatro años. Está en Langreo, pero se envía a toda España.

Contacto: info@amigosdelperro.org 619 37 09 91

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Furia y Colmillo, perros perfectos, inseparables, han cumplido una década en la protectora sin encontrar hogar

furiacolmillo1Si es ya difícil encontrar un buen hogar para un perro grande y de edad avanzada, imaginad cuando son dos. Furia y Colmillo son grandes, cruces de husky de unos treinta kilos, y son mayores, diez y nueve años. Para mayor complicación necesitan una adopción conjunta porque son inseparables.

Los voluntarios cuentan que son perros “tranquilos, equilibrados, buenos, cariñosos, obedientes, van bien con correa, sin problemas con otros perros ni con personas, y guapos. ¿Qué más se puede pedir? Dos perros 10 que ya va siendo hora de que dejen el albergue”.

Por desgracia todas las protectoras albergan animales así, perros perfectos que ven como transcurren los años sin que aparezca adoptante para ellos. Perros en los que nadie parece fijarse, aparentemente condenados a morir en el chenil de la protectora sin saber lo que es tener un hogar.

Da igual que se les lleve a desfiles caninos, jornadas de adopción, para que la gente vea su buen carácter. Si Mahoma no va a la montaña, pues la protectora baja a la ciudad. Da igual que se les difunda sin tregua en redes sociales. Otros salen, ellos no.

A veces hay hándicaps como el tamaño, el aspecto, la raza… que podrían explicarlo. En otros caso no hay manera de entender por qué nadie les da su segunda oportunidad.

Pero no por eso hay que dejar de intentarlo.

Nunca es tarde para ellos. Ellos viven el ahora.

¿Dará igual que salgan hoy en este blog? Esperemos que no, que en algún lugar haya una persona dispuesta a darles su segunda oportunidad.

Están en el albergue de Serín, en Asturias, gestionado por la asociación Amigos del Perro.

Contacto: adopciones@amigosdelperro.org

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Los que más nos indignamos con los guarros que no recogen las cacas de sus perros somos los que sí las recogemos

Hugh Jackman

Hugh Jackman recogiendo cacas sin perder glamour ni que se le caiga un músculo.

El otro día mi amigo Miguel ponía lo siguiente en su muro de Facebook:

Durante los últimos 15 años a dos salidas diarias y 365 días habremos recogido unas 11.000 cacas de perro.

Hoy he pillado a una que tras mirar a derecha e izquierda se piraba disimuladamente después de que el can dejase el regalo.

Le he dado una voz desde cincuenta metros para que me oyese medio barrio ofreciéndole una bolsa. Se ha visto obligada, que diría José Mota.

Todo ha sido muy educado pero os confieso que quería coger la caca con una llana y aplicarle una base de maquillaje.

Lo comparto de principio a fin, os lo aseguro. Y pienso hacer lo mismo si me encuentro a un guarro semejante.

Con toda seguridad Miguel y yo nos indignamos más cuando vemos a alguien no recoger las deposiciones de su perro que cualquier otra persona que no tiene animales. Y somos muchísimos los que tenemos perro y pensamos igual, cada vez más por suerte.

Esa guarrada de no recoger la caca nos perjudica, en primer lugar, a los que reivindicamos una buena convivencia y que cada vez haya más lugares que acepten a nuestros animales. Si reivindicamos poder ir en trasporte público, a playas, hoteles… es imperativo que nos comportemos de forma cívica.

Este verano he estado en el centro y el norte de Francia con una de mis perras. He podido entrar con ella a algunos museos, la he llevado sin problemas por un chateau del Loira y he visto perros tranquilamente junto a sus amos en el interior de centros comerciales y en la barra de un hotel. Eso no se consigue si no nos esforzamos por tener perros bien educados y procuramos que ni molesten ni manchen. 

Claro que no son solo cacas de perro lo que vemos por nuestras calles y parques. Nos hace falta mucha educación cívica en general. Botellas, con frecuencia rotas propiciando que alguien se corte con ellas, plásticos, papeles, latas…

Lo cortés no quita lo valiente.

Una vergüenza.

Igual que no cuesta llevar bolsitas, recoger cacas y tirarlas a la papelera más cercana, tampoco debería costar recoger el resto de la mierda que producimos.

¿Tan difícil es? Os juro que no lo entiendo.

Y ahora un par de perros asturianos en adopción. Buscan un hogar en el que les consideren un miembro más de la familia (y recojan sus cacas).

‘En el nombre del gato’, un buen sitio para informarse sobre estos animales

Conozco a Eva San Martín desde hace algún tiempo. Y la leo desde bastante antes. Eva es periodista, como yo, animalista también, y dedicada a la sección de animales de compañía de Consumer Eroski desde hace varios años.

Hay que celebrar que cada vez haya más periodistas sensibles al maltrato animal Y la problemática que les rodea en los medios, que ponen su parte por concienciar de la necesidad de adoptar, de cuidar convenientemente y de mejorar la vida en sociedad de nuestros animales.

imageHay algo en lo que ambas nos diferenciamos, aparte de que ella sea mucho más guapa y más divertida que yo, y es en que yo tiro más a los perros y ella a los gatos. Sí, lo confieso. Tengo dos gatos en casa que son miembros de mi familia, Flash y Maya, y defiendo a los gatos con ahínco y devoción, pero cuando miro mis posts y mis actualizaciones en redes sociales me doy cuenta de que los perros los protagonizan con mayor frecuencia.

Con Eva es al contrario, es una devota convencida de los felinos y por eso, no hace mucho, se embarcó en una web propia llamada En el nombre del gato e incluso en un canal de youtube propio en el que podéis comprobar que eso que digo sobre que es más guapa y más divertida que yo no es cariño, sino verdad verdadera.

En el nombre del gato nació este mismo año como consecuencia irremediable de su profundo amor e interés hacia los gatos, con quienes (con cuatro de ellos, adoptados: Cooper, Cabo, Martes y Billy) comparte su vida en Madrid desde hace seis años. No es lo único que comparte Eva, que también tiene ojos y andares de gata.

Y nace con fuerza, basta con que entréis a ver su contenido más reciente: una entrevista con Agnès Dufau (Toulouse), presidenta de la Plataforma Gatera y una de las mayores expertas en gatos de toda Europa que cuenta con el Premio Internacional del Bienestar Felino, y una petición de ayuda para los 120 gatos, muchos enfermos o ancianos, del Santuario de Daya Cervelló que están intentando salvar su refugio y único hogar.

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Y para terminar dejo esta recomendación de que sigáis a Eva acompañada de un gatazo asturiano impresionante que seguro que a ella le enamoraría. Esta belleza está en una colonia controlada de Avilés, cuando dejo de comer le hicieron prueba e y vieron que tenía una enfermedad de la que se restablecerá. El problema es que también ha dado positivo a leucemia felina.

Necesita un hogar con urgencia. Pese a vivir en la calle es sociable, se deja tocar y hacer. Y tener una enfermedad crónica no le resta derecho a vivir ni impide que viva muchos años feliz.

Contacto: 669 111 046

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¿Tienen mejor temperamento y son más listos los perros sin raza? #DíaPerroSinRaza

moduloLos perros sin raza tienen fama de que, si se adoptan de cachorros, no se sabe el carácter que tendrán de mayores.  Una incógnita que desaparece si se acogen ya adultos, aunque ese es otro tema del que ya he tratado en el pasado en este blog y que os podría resumir en que no hay nada mejor que adoptar un pero adulto.

“Creo que es una gran estupidez” me contaba el veterinario Carlos Rodríguez, “si yo quiero un labrador o un pastor alemán, su carácter presuntamente va a andar por determinados límites, pero hay que tener en cuenta es que lo que realmente importa es la individualidad. Cualquier perro sano física y etológicamente es perfectamente educable, con lo cual a mí me da igual que mi perro sea mezcla de 17 padres y 37 madres. Lo único que tengo que hacer es saber educarle. Y tendré el mismo problema con él, es decir, ninguno”.

En algunos casos es más complejo. En la Fundación Bocalán se preparan perros que asistirán a personas invidentes, con autismo, con graves problemas de movilidad… han trabajado mucho también con perros mestizos y callejeros, pero para esas personas es imperativo asegurarse un carácter manejable. Teo Mariscal, director de la Fundación Bocalán, maestro de adiestradores y criador explica que con su línea de labradores “nos aseguramos un temperamento adecuado, sabemos que tenemos perros muy tiernos y fáciles. En uno de nuestros perros te acabas gastando unos 10.000 euros en prepararlo, imagina que te sale peleón con otros perros. Pero nuestro caso es especial, en un particular que quiere un animal de compañía, no es necesaria una raza concreta”.

También se dice eso de ellos a pie de calle. Algunos creen que sí, que los perros sin raza son, por término medio, más inteligentes que la media de los perros de raza. Otros simplemente dicen que no hay diferencias, que hay individuos excepcionales tanto entre los de raza como entre aquellos que no la tienen.
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¿Qué hacer si te encuentras a un perro? ¿Qué hacer si tu perro se pierde?

En el blog de la asociación Amigos del perro publicaron hace un par de años una serie de consejos útiles sobre tenencia responsable de los que he decidido traer dos: que hacer si encuentras un perro en la calle y qué hacer si se pierde.

Son las dos caras de la misma moneda. Si tu perro se pierde, agradecerías que se encontrase con alguien que no mirase hacia otro lado, que se complicase mínimamente la vida para sacarle de la calle y sus peligros. Si ese perro resulta no estar perdido, sino abandonado, habrás contribuido a que encuentre su segunda oportunidad, tal vez a que simplemente siga viviendo esperándola, que no es poco.

Por cierto, recordad que ponerle a vuestro perro una chapa con vuestro teléfono en el collar es la mejor manera de lograr recuperarlo con rapidez. Una chapa es visible para cualquiera que encuentre el animal.

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