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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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La trágica fábula de los ‘Quince perros’ que recibieron inteligencia humana, un libro de André Alexis #Unoalmes

¿Y si los dioses jugasen a poner la inteligencia del ser humano en quince perros que están en una clínica veterinaria por distintos motivos? Ese es el planteamiento de partida de Quince perros (Editorial Turner), novela que llega de Canadá con varios premios bajo el brazo (entre ellos el Giller, el premio literario de mayor relevancia en ese país). y muchos ejemplares vendidos.

imageSu autor, André Alexis, trae a nuestra moderna tierra a los dioses del Olimpo: Apolo y Hermes hacen una apuesta que va a tener resultados fatídicos para los mortales, muy en la línea de las deidades entrometidas. Hermes apuesta a que al menos uno de los quince perros con inteligencia humana morirá feliz, Apolo sostiene justo lo contrario.

Y a partir de ahí seguiremos a los quince perros del libro.

Tres no llegarán a salir de la clínica veterinaria. Allí quedarán confiando en sus amos y teniendo un destino infeliz. No es fácil para un perro vivir con la inteligencia y la plena conciencia humana. Los otros doce perros no tendrán destinos menos trágicos, ni mucho menos. Convertidos en seres complejos, que idean un lenguaje más rico, veremos sus distintas personalidades, el que acaba convertido en poeta, el que encuentra el amor para luego perderlo y esperarlo, el que inventa la religión, el oportunista que hace lo que sea para sobrevivir, las que se vuelcan en una amistad verdadera para acabar siendo víctimas, los soldados seguidores de aquel que más autoridad tiene sin remordimientos… Perros que reniegan del don recibido y fingen volver a a ser perros como antes aunque son incapaces de lograrlo, otros para los que el lenguaje y la poesía que trajo de la mano es su tesoro más preciado.

Todos son víctimas en realidad, de una u otra manera, de los dioses y de ellos mismos, en un libro ameno que empuja a seguir leyendo, para saber si alguno de los quince animales muere feliz, para conocer cómo se desarrollan sus vidas. Perros de raza y perros mestizos, grandes y pequeños.

Tengo una dicotomía con este libro: es una lectura que atrapa, un planteamiento original, plagado de reflexiones que desmenuzar. Pero no reconozco a los perros que en él aparecen, animales violentos, obsesionados con la jerarquía, entre ellos y con los humanos que se encuentran, con la dominancia, con montarse unos a otros, que se atacan entre ellos con una facilidad pasmosa, llegando con frecuencia al asesinato. Y esa violencia y esa obsesión jerárquica no sólo alcanza a los perros dotados de inteligencia humana, sino a todos.

Los perros no son así, la novela arrastra una psicología canina obsoleta y equivocada que a mí llegó a enervarme en algunos momentos, que hacía la fábula menos creíble, que me alejó de esos animales y de sus historias. Solo en momentos muy puntuales logró emocionarme, únicamente con la historia de Majnoun.

Quince perros me ha parecido una novela de méritos y deméritos, que probablemente guste más a los que menos sepan de perros, a los que menos los amen, a aquellos que se queden con su original punto de partida, su poesía, sus giros y su mar de fondo.

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No sé cómo alguien que ha abandonado a su perro o gato es capaz de aguantarse la mirada ante el espejo

Arranco este último miércoles de junio emocionada por un anuncio que pretende concienciar para evitar el abandono de animales, algo que se incrementa en estas fechas aunque se produce con demasiada frecuencia por estas fechas.

Os invito a verlo, porque lo único que no es creíble en él es que dejaran pasar a un perro a una ambulancia y un hospital. Todo lo demás podría ser perfectamente.

Os dejo otro vídeo que va en la misma línea. Ojalá, poco a poco, tanto esfuerzo, tanta insistencia sirva de algo.

Os juro que no sé cómo alguien que ha abandonado a su perro o a su gato es capaz de aguantarse la mirada ante el espejo. Y me enferma pensar que el que haya en España cada año cientos de miles de abandonos se traduce en que hay cientos de miles de personas caminando entre nosotros, compartiendo oficina, celebraciones familiares y asiento en el Metro, en la puerta del colegio de nuestros hijos y en las reuniones de vecinos, que han sido capaces de hacerlo.

Almas grises, gente sin calidad humana.

Ojalá fuese un estigma visible, para no daros la mano, ni dos besos, para no hacer negocios con vosotros, ni permitir que participéis en mi vida de ninguna forma.

No merecéis otra cosa.

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Soy perrólatra (y también gatólatra)

tulaSoy perrólatra, lo confieso. Mi padre me contó que mis primeros pasos los afiancé agarrada a dos pastores alemanes. Más tarde, ya una niña pequeña, mi madre tenía que cambiarse de acera para evitar que fuéramos parándonos con todos los perros que se cruzaban en nuestro camino. “Parece que te olían y te iban buscando”, me contaba. Yo también los buscaba a ellos y me llevé algún susto y algún mordisco. Peores me los ha dado el ser humano.

Cuando era una niña mayor que campaba a mi aire por los montes asturianos seguía aprendiendo de ellos, saludando cortésmente a los mastines guardianes, jugando con la vieja Samba que perdió una pata en un atropello, ganándome la confianza de los gatos libres que se buscaban la vida en las leñeras. Aún  recuerdo el regalo que me hizo una de esas gatas, viniendo a parir en mi presencia.

Aprendía a comunicarme con ellos, soñando igual que Desmond Morris con poseer el anillo de Salomón. Aprendía que ellos también sentían y soñaban y que ningún ser humano es el rey del mundo, que todas las vidas tienen valor y que tras los ojos castaños de un perro, los verdes de un gato o los cobrizos de abrumadora belleza de un sapo, había un alguien y no un algo. Aprendía a respetarlos y a procurar su bien, a entender que cada uno de ellos es un individuo.

Mi amor a los animales me ha hecho mejor persona. No tengo la mejor duda. Y por eso he procurado que mis hijos crezcan con animales, aprendiendo a mirarlos como seres sintientes, poseedores de un carácter y unos gustos propios que deben ser respetados. No son complementos de moda, caprichos sujetos a nuestros gustos o necesidades, ni seres ajenos e incomprensibles a los que humanizar o alienar, no son esclavos, ni por supuesto armas. Son nuestros compañeros, nuestra familia, nuestra responsabilidad.

Lejos quedan los montes asturianos de mi infancia en el espacio y en el tiempo. Los animales con los que convive mi familia viven en nuestro piso, en un entorno urbano. Eso no impide que sigan siendo nuestros maestros. Si se tiene sensibilidad suficiente, se puede reflexionar  merced a ellos a disfrutar de los momentos de alegría pura, a envejecer con dignidad a afrontarlo todo de frente.

 

 

La protección animal en los diferentes programas electorales

DuqueEl 10 de diciembre de 2015, cuando teníamos las elecciones casi encima, publiqué un post titulado ¿Qué hay en los programas electorales de PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos respecto a protección animal?

Ahora, a una semana de vernos de nuevo ante las urnas, he vuelto a visitar los programas de las principales formaciones políticas, esas que protagonizan los debates en prime time (sí, también he añadido a IU, ya lo sé) para comprobar si hay algo que hubiera cambiado.

Que sí, que ya sé que no es una prioridad de las de primera línea, pero los hay a los que nos preocupa ver la sensibilidad de los partidos en este aspecto, aunque pueda haber otros que pesen más en la decisión de voto.  Obviamente Pacma y Equo abundan en soluciones en este sentido.

Adelanto un resumen de menos a más.

El del PP es la nada. Continuarán haciendo lo mismo.

El del PSOE es una propuesta de apenas dos puntos. En el primero prometen una Ley Marco de Bienestar Animal que establezca unos mínimos en todas las CC AA. Y falta hace una ley nacional que acabe con el carajal autonómico, pero eso de que sea de mínimos preocupa. En el segundo hablan sin concretar de “establecer los mecanismos y desarrollos legales necesarios que impidan situaciones de maltrato animal en los espectáculos públicos y festejos populares”. ¡Ay, cuánta tibieza y falta de concreción respecto a la tauromaquia!

Podemos sube a cinco puntos. Hablan de reducir el IVA veterinario, que es vital porque la salud de nuestro animales no puede estar gravada como un artículo de lujo y que el punto más concreto y claro de todos. Luego hablan de eliminar subvenciones a los espectáculos que no garanticen el bienestar animal, revisar, estudiar los espectáculos en los que haya confinamiento de animales  y regular zoos y acuarios . La única mención clara ala tauromaquia apunta a que se modificará su regulación como patrimonio cultural.  De nuevo me encuentro con poca claridad y contundencia. También proponen crear un galardón para las ciudades amigas de los animales, pero echo muy en falta una mención a la tan necesaria ley nacional de protección animal.

Ciudadanos, también con cinco puntos, sí que incluye en el programa legislar en ese sentido y lo hace mencionando expresamente la regulación de la cría.También habla de mejorar el registro de animales de compañía, otra medida necesaria, unifica las vacunaciones en todo el territorio y se mencionan dos medidas importantes: una habla de establecer medidas educativas y la otra de regular mejor la caza.

Solo Izquierda Unida (Unidos Podemos) cambia sus extenso programa de 2015, y lo hace para reducirlo. Aún así, es el más claro y extenso, recoge nueva legislación, agravamiento de penas, fomento de la adopción mediante campañas, crear la figura del Defensor de los animales, rebajar el IVA veterinario, oposición a la experimentación con animales salvo en los casos de clara mejora de la salud de la población humana, oposición al uso de recursos públicos y subvenciones a espectáculos incompatibles con el bienestar animal, prohibición de circos con animales y festejos como el Toro de la Vega o las Becerradas de Algemesí. También prohibir la caza en espacios naturales protegidos, la participación de menores en actividades cinegéticas y una mayor atención al acceso y uso de armas.

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No se debe aprender a ser veterinario siendo cruel con los animales #BeaglesUCM

Esa es la cara compungida y temerosa que tiene mi perra Troya en la consulta del veterinario. No es que haya tenido ninguna experiencia terrible. Nuestro veterinario es amable, de hablar sosegado. Ella ha gozado siempre de buena salud, por eso tal vez ha llegado a cumplir diecisiete años (doce con nosotros). Pero regularmente han tocado inyecciones o algún punto para cerrar cortes en las patas causadas por restos de botellones. Eso ha bastado para que entrar en la consulta haga que meta el rabo entre las piernas, se niegue a aceptar golosinas (¡con lo que ella es para el comer!) y esté deseando marcharse.

beagleUn reportaje imprescindible publicado hoy mismo por Marina Valero en El Confidencial y titulado Bronca en Veterinaria de la Complutense por el estado de los perros para prácticas me ha dejado desolada al imaginar a los beagles de la facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid condenados a vivir siendo sometidos constantemente a pruebas que se consideran menores, como sondajes, electrocardiogramas o exámenes, pero que a ellos les resultan desconcertantes, molestas y traumáticas al formar parte de su rutina. Una vida entera sin una familia y sufriendo.

Ya solo eso sería motivo para poner el grito en el cielo. ¿Acaso los médicos necesitan tener a unos cuantos humanos en el sótano de su facultad para aprender a hacer las cosas más básicas? ¡De locos! Mejor dicho: del siglo pasado y de personas sin sensibilidad.

Pero es que hay más. Esos perros jamás salen a la calle y, según denuncian los estudiantes y puede apreciar cualquier que sepa mínimamente de perros viendo el vídeo y leyendo las condiciones en las que están, tienen problemas de conducta, algunos están aterrados, se pelean entre ellos, se autolesionan…

De vergüenza absoluta todo. Y por lo que veo es algo generalizado. De hecho en facultades de Perú o México es incluso peor, llevando a cabo sacrificios e intervenciones innecesarias. Así no se aprende más que a ser de piedra.

¿Quieren hacer prácticas con animales? Entiendo que llegado un momento de la carrera lo necesiten, pero que lo hagan como los médicos, en clínicas veterinarias, con casos reales y supervisión. Seguro que en perreras y protectoras estarían encantados de que acudieran allí a revisar el estado de salud de los animales y a echar una mano, bajo supervisión colegiada, con esterilizaciones, vacunaciones y demás intervenciones.

Y algo consuela saber de todos esos estudiantes de veterinaria que están protestando y han logrado hacerse oír en los medios de comunicación.

Todos los estudiantes de la Universidad Complutense consultados por El Confidencial dicen buscar una mejora inmediata de las condiciones de estos animales para garantizar su bienestar, algo que llevan reclamando desde hace tiempo. “También son nuestros perros. Tenemos que dar ejemplo, y más en una facultad de Veterinaria que está en el puesto 43º del ‘ranking’ mundial”. Ya en 2015 hubo una recogida de casi 500 firmas con las que se pedía “proporcionar a los perros paseos frecuentes cada semana en zonas verdes externas a las instalaciones”, como se hacía en el pasado. Desde el decanato de Veterinaria defienden que la transparencia del centro “es del 120%” porque no hay nada que esconder. “Si los estudiantes notan alguna incidencia, estaremos encantados de solucionarla”.

Esos son los veterinarios con los que yo querría dejarme el dinero y no en el veterinarios como el director del departamento de Fisiología de la facultad de Veterinaria de la Complutense. Como explican en El Confidencial: “Juan Carlos Illera es asesor del comité y conocido por un polémico trabajo científico en el que asegura que los toros de lidia no sufren en la corrida porque liberan elevadas cantidades de endorfinas”.  Tal vez este señor esté tan ciego, tan autoengañado o tan carente de empatía que crea que los perros tampoco estan sufriendo. Por cierto, por comité se refieren al Comité de Ética de Experimentación Animal (CEEA), autorizado por la Comunidad de Madrid. Manda narices.

Hay que sacar a esos perros de ahí. Y la manera de lograrlo es hacer que se sepa. Lo que está en las sombras, permanece invisible. Por eso os pido que hagáis saber (de manera educada por favor) vuestra disconformidad con el trato que se está dando a estos animales al correo del decano decanato@vet.ucm.es, en la página de Facebook y a la cuenta de Twitter de la facultad @veterinariaUCM y os propongo usar el hashtag #beaglesUCM

Este sábado es el #DíaPerroSinRaza, llenemos las redes de fotos que muestren lo maravillosos que son

moduloEste sábado es 28 de mayo, el día que 20minutos impulsó como del Perro sin Raza, un día al año para visibilizar a los perros sin raza, a los chuchos, a los mestizos, a los cruces, a esos perros maravillosos llenos de vigor híbrido que además son los que en mayor porcentaje ocupan perreras y protectoras. Perros únicos y originales que merecen ser puestos en valor.

Con el Día de los Perros sin Raza no queremos ir en detrimento de los perros de raza. ¡Ni mucho menos!. Ellos también son perros antes que ejemplares de determinada raza. Sobra decir que también son animales merecedores de cariño y cuidados durante toda su vida. Y ahí tenéis razas como los galgos, los podencos y muchas otras de caza, que también necesitan infinidad de ayuda, que he mostrado en mi blog innumerables veces y a los que seguiré apoyando desde este blog tanto como pueda. Igual que me he acordado de las perras de pura raza explotadas como fábricas de producir cachorros, o de los pitbull (que me encantan) o de los labradores y golden retrievers…

¿Cómo podéis ayudar? Si os gusta la iniciativa, si nos queréis ayudar a dedicar un día para reivindicar las virtudes de los sin raza, podéis utilizar vuestros blogs y redes sociales y el hashtag #DíaPerroSinRaza para hacerles protagonistas, subiendo fotos con ellos o de ellos, hablando de sus virtudes, contando anécdotas suyas…

No olvidéis visitar el especial del Día del Perro sin Raza. Allí tenéis muchos contenidos interesantes, el manifiesto de este día, una campaña de recogida de firmas, material gráfico para que podáis sumaros a la campaña, y podréis ver los apoyos y padrinos que tenemos.

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¿Sabes cómo funciona la perrera de tu municipio? ¿Quién tiene la gestión? ¿Si se esfuerzan en salvar vidas?

Permitidme empezar con un resumen rápido y simplificado de lo que está pasando en toda España: hay perreras municipales y hay protectoras. Vayamos primero con las protectoras, que son organizaciones privadas, con diferencias en sus modos de obrar y que no están obligadas a recoger más que a los animales que quieran o para los que tengan capacidad. Hay protectoras que funcionan bien, mal y regular por distintos motivos y circunstancias, en algunos casos más comprensibles que otros, no nos vamos a engañar. A menudo hay más voluntad que medios, a veces falla la organización, la cooperación con otras entidades, la concepción de lo que es un animal por el que merece la pena luchar…

Por regla general suelen operar mucho mejor que las perreras municipales. Las perreras, aunque por temas de imagen se las llame con muchos otros nombres, son un servicio de recogida de animales que es obligatorio que los ayuntamientos tengan, unidos a otros en caso de poblaciones pequeñas. Están obligados a recoger a todos los perros y gatos de su municipio, así que no pueden poner límites a las entradas de animales. Pocas veces están gestionadas por entidades protectoras (que sería lo ideal), con demasiada frecuencia están en manos de empresas con poco o ningún ánimo de ayudar a los animales que gestionan, gente que tenía un terrenito en las afueras y buenos contactos en el ayuntamiento, empresas que llevan otras tareas como el servicio de limpieza, personas más interesadas en el dinero o la influencia que puedan obtener con esa gestión.

Dinero de todos, dinero público que debería destinarse a salvar vidas, a lograr el mayor número posible de adopciones, de segundas oportunidades para los perros y gatos que albergan. Dinero en grandes cantidades ya que estamos hablando de multitud de ayuntamientos, dinero que nadie se ha molestado en controlar, en elaborar un informe preciso de cuánto supone.

Tampoco los ciudadanos de a pie, incluso los que aman a los animales, se molestan en informarse de cómo funciona ese servicio de recogida de animales en su ayuntamiento, de cómo se gestiona y quién tiene la concesión. Y deberían, deberíamos. Deberíamos saberlo y pedir que se rindan cuentas. Los ayuntamientos deberían ser transparentes dando números sobre cuántos animales entran en sus instalaciones cada año, cuántos son sacrificados y cuántos encuentran un nuevo hogar. Deberían… vamos a dejarlo ahí.

¿Sabes cómo funciona tu perrera municipal? ¿Quién tiene la gestión? ¿Si se esfuerzan en salvar vidas? Pues tal vez deberías.
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Atacando el comportamiento de los niños no se defiende a los perros

Leo los comentarios de mi anterior post y veo aparecer de nuevo a amantes de los animales que para defenderlos arremeten contra los niños. Pasa con demasiada frecuencia y siempre me entristece, esa no es la manera.

La cosa es siempre así: primero yo escribo un post informativo o reivindicativo sobre la presencia de animales en entornos laborales, playas, hoteles, transportes públicos… Luego llegan aquellos que no lo ven con buenos ojos y se quejan de la suciedad, los pelos, los ladridos, los alérgenos o el miedo que provocan. A continuación siempre aparecen los que saltan a defender la presencia de los perros en estos lugares atacando a los niños, que chillan, alborotan, ensucian y, en definitiva, molestan.

Es absurdo y equivocado que para defender a nuestros perros ataquemos a los niños. Ese no es el camino. No pasa nada si lo habéis hecho en el pasado, pero recapacitad. No se puede pedir tolerancia siendo intolerante.

Padres y dueños debemos tener sentido común suficiente para saber dónde llevar a nuestros hijos y perros, porque claro que hay sitios que no están pensados para ir con ellos; para educarlos lo mejor que sepamos y para saber que, incluso el niño o el animal mejor educado puede estar un día enfermo o nervioso y comportarse regular y saber reaccionar, si es necesario marchándonos.

Otra cosa, ni los niños mejor educados son estatuas de escayola ni los perros más tranquilos pueden evitar a veces soltar algún pelo y algún ladrido. Hay que asumirlo. Y no pasa nada. Si un poco de alboroto infantil, unos pocos pelos o un ladrido suelto es un drama para alguien, tal vez ese alguien deba hacérselo mirar si quiere pasar por esta vida siendo razonablemente feliz.

Arremeter contra todo el colectivo de niños o a todos los perros por los prejuicios que arrastremos es intolerante e injusto. Una cosa es que pueda haber niños o perros concretos que merezcan reprobación por su comportamiento o falta de educación, que siempre es responsabilidad de sus padres o sus dueños, y otra muy distinta que por eso tengan que pagar todos los niños y los perros.

¿Prohibimos la entrada a Mallorca a todos los ingleses y alemanes por los desmanes de un puñado de ellos?

Como un par de #cachorros. Es una delicia verles #jugar.

Una foto publicada por Melisa Tuya (@melisatuya) el 18 de May de 2016 a la(s) 1:58 PDT

Tengo dos gatos, dos perros y dos niños. Uno de ellos con una discapacidad que no es aparente al primer vistazo y comportamientos que pueden parecer fuera de lugar a veces. Sé bien de lo que hablo. Verles jugar juntos es maravilloso, los niños y los animales pueden ser unos compañeros fantásticos. Dejemos de enfrentarlos. Dejemos de atacar a unos para defender a los otros, ellos no estarían de acuerdo con ese proceder. Vivir en sociedad requiere de un umbral de tolerancia más alto. Relajarse, disfrutar y procurar que no todo lo que nos rodea sea una molestia o un ataque personal facilita tu propia existencia, creedme.

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Houdini lleva ya cinco años en el albergue, es el veterano de la protectora El amigo fiel de Córdoba. Me cuentan que “necesita una adopción más que ninguno y conocer lo que es un hogar de verdad. Es un perro cariñoso, listo, sociable, tranquilo y de tamaño pequeño”. Un perro ideal, pero incomprensiblemente invisible.

Debe su nombre a que gracias a sus reflejos e inteligencia, escapó a los laceros de la perrera. “Se encontraba en un pueblo de Córdoba, donde ‘molestaba’ a los vecinos, por lo que llamaron al centro de control animal para que se lo llevaran. Cuando lo cazaron, al meterlo en el interior del furgón, en un intento desesperado de supervivencia, Houdini pegó un salto y salió corriendo como alma que lleva el diablo. Entonces, se pasó meses vagabundo por el pueblo hasta que se pudo rescatar. De esto hace ya muchos años… demasiados”.

Houdini se entrega en adopción con seguimientos, contrato, vacunas, microchip, pasaporte europeo, desparasitado, esterilizado, analíticas y con revisión veterinaria. Se puede trasladar a cualquier parte de España.

Contacto: informacion@amigofielcordoba.org

Adiestramiento en positivo a perros y visitas a protectoras como terapia para menores tutelados

YDRAY-fundacion-affinity-3508La fundación Affinity tendrá detrás una empresa con sus intereses económicos, eso está claro, pero no deja de ser una fundación que goza de mis simpatías. Ya desde aquellos inolvidables anuncios con el mastín en medio de la carretera para concienciar en contra del abandono en una época en la que la conciencia animalista estaba en pañales. De ellos procede también, por poner otro ejemplo, el estudio mas completo (aunque falten muchas víctimas) sobre el abandono de animales en España recabando información de protectoras y perreras.

No es lo único que hacen, tienen cada vez más estudios y programas interesantes. Uno de ellos es el programa Buddies, una Terapia Asistida con Animales de compañía que ya se lleva estaba llevando a cabo en Estados Unidos y otros países de Europa y que mejora aspectos emocionales, comunicativos y de convivencia de adolescentes cuyos padres han perdido su custodia por causas diversas (negligencia, maltrato, abandono, etc.) y que ahora están bajo la tutela de la Generalitat.

Maribel Vila, encargada de Terapias Asistidas de la Fundación Affinity, ha estado presente en todo el proceso que en este programa, que se prolonga a lo largo de catorce sesiones un día por semana:”han participado unos veinte perros propios de las técnicos en terapias asistidas con animales además de ‘visitantes’ que han pasado por el programa como es el caso de perros de protectora. A pesar de que muchos ya tienen un buen adiestramiento el programa va más allá de una cuantas pautas. Los jóvenes aprenden a adiestrar a los perros mediante clicker y refuerzo en positivo tanto en obediencia básica como en habilidades, además también se hace hincapié en el bienestar animal y en que reconozcan síntomas de estrés, miedo o agresión entre otros. Básicamente lo que e intenta con Buddies es que los jóvenes aprendan conceptos y lecciones que luego les pueda ser útiles en su vida. Al empezar el programa nos marcamos unos objetivos con los educadores de los chicos, que abarcan desde la mejora de la empatía, conseguir que sean más sociables hasta reconducir conductas. Es esencial la coordinación e implicación de los profesionales involucrados en este tipo de programas y en ese sentido, la experiencia ha sido inmejorable”.

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La protección animal merece tener al menos un diputado en el Congreso

Una activista antitaurina muestra un trozo de sábana con un dibujo y una inscripción en contra del Toro de la Vega de Tordesillas. (JORGE PARÍS)

Una activista antitaurina en Tordesillas. (JORGE PARÍS)

El voto es secreto y hay muchos que se lo toman al pie de la letra. Abundan los que no gustan de contar que andan votando. Ni siquiera con amigos o familiares con los que sobra la confianza. Tal vez por evitar discusiones, ser etiquetados o tener que reconocer el haber errado con aquellos en los que depositaron su confianza en forma de papeleta. Están en su derecho, claro está.

Mi gremio es especialmente pudoroso en ese punto. A los periodistas nos cuesta especialmente confesar lo que votamos. Bueno, hay bastantes a los que, aunque no lo digan, se les sabe o se les supone con un grado razonable de certeza. Pero os aseguro que en una redacción eso de a qué vota cada cual es normalmente secreto, secretísimo. Puedes saber de tu compañero las filias que le ponen o su truco para hacer una bechamel de estrella Michelin, pero es difícil que diga abiertamente a qué partido apoya.

Por la independencia, por informar sin etiquetas, sin ser cuestionado por tanto, sin que se supongan resabios u oscuras intenciones. Es completamente lógico. Pese a lo profesional que uno sea (y por denostado que esté mi oficio está lleno de buenos profesionales), mejor no jugársela con los lectores, los compañeros, los jefes y las fuentes. Probablemente hacen bien. Pero las princesas se siguen tirando pedos y los periodistas votan.

Yo soy periodista y voto, siempre lo he hecho y nunca lo hecho en blanco. No siempre estando lo debidamente informada, lo reconozco. Llevo votando sin falta y con muy poca fidelidad desde los dieciocho años, siempre a partidos minoritarios, partidos de corte verde que nunca lograron ninguna representación. Aún recuerdo las peloteras con mi suegro, que decía que tiraba mi voto, que defendía con pasión el voto útil. Yo siempre contestaba que al menos jamás me había sentido estafada por aquellos a los que había votado, que era más de lo que podía decir él.

No creo que ninguno de mis votos se tirase a la basura como él decía, tampoco quiero caer en la trampa del voto útil.

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