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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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No traigáis más cachorros a un mundo en el que sobran, en el que no hay bastantes hogares para ellos

Hace algunas tardes paseaba con mis perras por un parque cercano a mi casa. En un banco había una pareja con un yorky que nos observó acercarnos sin inmutarse. De pie, a su lado, había una chica que no llegaría a los treinta años que tenía una mestiza simpática, jovencita y algo pelilarga, de unos cinco o seis kilos, que estaba suelta y vino corriendo a saludar a mis perras.

“Voy a juntarla con un yorkshire más pequeño que el tuyo”, decía su dueña, igual de jovial que la perrilla, a la chica sentada en el banco, “mi vecina quiere un cachorro, y Santi también. Tendrá como mucho unos cuatro, así que los otros dos no me costará darlos. Lo mismo me quedo uno. Me han dicho de todas maneras que cien o doscientos euros lo mismo puedo sacar. Si luego quieres en un año o así la junto con el tuyo”.

Estomagante.

Valoré por un momento intervenir, explicar de buen modo que no era buena idea traer más cachorros a un mundo en el que sobran, que asegurarse de que acaben en buenas manos no es tarea fácil, que no iba a beneficiar precisamente a su perra teniendo con ella camadas, que debía tener una bola de  cristal para saber que su perra tendría solo cuatro cachorros porque podían perfectamente ser muchos más.

No lo hice. En otras ocasiones sí he dejado caer la charla pensando en sembrar al menos la duda, pero no debía ser mi día de meterme en asuntos ajenos. O instintivamente supe que no serviría de nada. No sé el motivo. Simplemente continué el paseo bajo el sol acompañada del fantasma del desaliento.

Veo a diario muchos casos de perros y gatos, cachorros y adultos, que no logran jamás un hogar. Soy consciente de que hay muchos mas que ni siquiera asoman a mi correo o mis redes sociales. Sé bien que la cría profesional hay que regularla a conciencia para que solo críen buenos profesionales que antepongan el bienestar de los animales al beneficio económico y que hay que insistir en que la gente compre cachorros de raza viendo a la madre y el lugar en el que vive.

Pero es que luego están los particulares que se dedican a tener camadas porque se aburren, por sacarse unos eurillos en negro, porque les hace ilusión pasar por la experiencia, por quedarse con un cachorro de su perro sin pensar en el resto, por descuido, porque no tienen conciencia de la problemática existente, porque les da igual todo.


Son necesarias buenas campañas de esterilización acompañadas de campañas informativas sobre la conveniencia de llevar a cabo estas intervenciones, pensando en el bienestar de nuestros animales pero también en el bienestar animal en general.

Respecto a la protección animal, podemos ser parte del problema o de la solución. Tener camadas al tuntún nos hace formar parte del problema, por mucho que amemos a los animales y cuidemos a los que tenemos.

Chula fue abandonada por un cazador en la calle, ahora espera en una casa de acogida que sus once cachorros tengan la oportunidad que no tuvo ella al nacer, ser felices con una familia.

Contacto: cpa.torrejon@hoope.org

Al PP le preocupa tanto el ‘efecto látigo’ de las colas de los perros que insiste en el Senado en poder cortarlas

No hablé del efecto látigo que esgrimió el PP para defender la necesidad de cortar el rabo a los perros de caza hace tiempo, de lo ridículo que me pareció. Cuando leí hace más de un mes las palabras del diputado Francisco Martín Bernabé, creí estar ante alguno de los hilarantes titulares de El Mundo Today.

“No se trata sólo de defender a los perros. También se trata de proteger a las personas que los tienen, que los cuidan y que los quieren. El efecto látigo existe: perros fuertes y poderosos, perros de caza que no controlan el movimiento de su rabo y que, movidos por sus insultos, dañan con asiduidad a sus cuidadores”.

Aquí tenéis al señor en cuestión:

Así se expresó para defender lo indefendible. Estupor máximo. Y se quedó tan pancho dejándonos a bastantes entre la risa y la incredulidad. Yo, desde entonces, he decidido dejar de  imaginar a los cazadores como recios tipos con ropa resistente, calzado duro y cómodo y armas en ristre y pasar a visualizarlos tal que así.

Cazadores de Lladró, los únicos a los que un rabazo de un podenco podría dañar.

La cosa era tan risible que hubo un conato de trending topic:

Sí, la cosa invita al cachondeo si no fuera porque detrás hay un asunto muy serio, que es la mutilación de los animales, algo contrario a la normativa europea y sin ninguna razón lógica que lo sostenga, porque tampoco es cierto que el rabo se les dañe por andar entre matorrales. Lo de tener rabo es una adaptación biológica y la naturaleza es más sabia que las prácticas humanas. La razón real, y agradezco a los cazadores que son honestos y la esgrimen, es la “tradición” y en mantener la apariencia distintiva de algunas razas. Pero la estética no debería estar por delante de una práctica que puede ocasionar problemas de salud y de socialización del animal.

Pero da igual todo. El PP está tan preocupado por el rabo de los perros que ha retomado en el Senado su defensa a la amputación del rabo a los perros de caza.

Os recuerdo que el partido en el gobierno ya trató de introducir esta reserva en el Congreso, pero una mayoría parlamentaria la rechazó en el Pleno del pasado 16 de marzo, y la ratificación salió adelante sin reserva alguna.

Os recuerdo además que el Convenio europeo sobre protección de animales de compañía que apunta en esa dirección se aprobó en Estrasburgo el 13 de noviembre de 1987. Estamos camino de ratificarlo con veinte años de retraso. No está mal…  También que ya está prohibida legalmente en Aragón, Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Navarra. Y no se conocen casos de cazadores damnificados por el efecto látigo.

Esperemos que la cordura impere y que, al igual que pasó en el Congreso, este intento del PP quede en nada (o solo en unos pocos recursos públicos despilfarrados).


Julieta tiene seis años y un rabo poderoso, y espera su segunda oportunidad desde Asturias. Está recogida por la protectora Amigos del Perro.

Como muchos perros de caza, Julieta tiene especial miedo a los hombres y le cuesta bastante menos acercarse a las mujeres. De primeras es una perra asustadiza y miedosa pero cuando se suelta es lo más mimoso del planeta tierra. Noble y dulce a más no poder. BUENA, con letras mayúsculas porque nada menos se puede decir de ella. Es preciosa, le encantan pasear y es muy sociable con otros perros.

Contacto: 684 60 71 60 adopciones@amigosdelperro.org

En España hay 850.000 licencias de caza, hace siete años superaban el millón. ¿Por qué están cayendo?

Estos días me ha llegado una noticia con una serie de datos sobre el negocio de la caza en España que me hacen reflexionar. Os dejo primero con ella y luego con lo que se me pasa por la cabeza al leerla:

España es, después de Francia, el país europeo con mayor número de cazadores. Según un informe reciente publicado por el Círculo Fortuny, en nuestro país hay unas 850.000 licencias de caza, un número considerable aunque menor que hace siete años, cuando el número de permisos superaba el millón.

(GTRES)

Por comunidades autónomas, Andalucía, Castilla La Mancha y Castilla y León son las que registran mayor número de licencias de caza, ya que representan alrededor de la mitad del número total de permisos en nuestro país.

De acuerdo con los cálculos que ha hecho la red social para cazadores Myhuntbook, a partir de las últimas cifras publicadas por la FACE (Federación de Asociaciones de Cazadores de la Unión Europea), se estima que en torno a un 2% de la población española es cazadora. Este porcentaje es uno de los más elevados de toda Europa.

Para obtener y mantener la licencia de caza en España es obligatorio contar con un permiso de armas y de caza y, un seguro de responsabilidad civil. “El precio y las trabas burocráticas se han convertido en un obstáculo importante para sacarse o renovar esta licencia. Hay que tener en cuenta que para obtener la licencia de cazador se necesita un permiso de armas, que cuesta unos 20€ al año, uno de caza, por unos 80€ al año, un seguro de responsabilidad civil, que está en torno a los 40€ al año, además de los 150€ que cuesta el examen psicotécnico. En muchos casos, el titular no puede hacer frente a los gastos de renovación de su permiso, lo que explica que el número de cazadores en nuestro país haya dejado de crecer, a pesar de que en algunas regiones hayan aumentado las licencias en vigor durante el último año”, explica Luis Pérez Ullivarri, fundador y CEO de Myhuntbook.

Y ahora van las reflexiones que lanzo al aire tras leerlo:

  • España es el segundo país con más cazadores de Europa y también el país europeo en el que más abandono animal existe. Fundación Affinity cifra en más de 130.000 perros y gatos abandonados al año, pero es solo la parte visible de un iceberg, ya que no contabiliza los animales que acaban muertos, recogidos por particulares, por pequeñas asociaciones… ¿Correlación o causalidad?
  • El mayor número de licencias de caza están en Andalucía, Castilla La Mancha y Castilla y León. Extremadura no aparece, pero si se mirase el porcentaje de licencias en lugar del número me apostaría un meñique a que también asomaría en cabeza. Por otro lado, en cuanto conoces un poco el panorama de protección animal existente en España, pronto descubres que la primera línea, dónde más maltrato y abandono hay y más difícil es luchar contra ello es en Andalucía, Extremadura y las dos castillas.
  • Se quejan de que obtener y renovar el permiso de armas y de caza, que va acompañado de un seguro de responsabilidad civil, es muy caro. No veo que se quejen de la poca rigurosidad de un sistema privado y perverso en el que el que obtiene esa licencia es un cliente y cuanto más se corre la voz de que en un sitio “esta tirado” obtenerla porque “no te miran nada”, más clientes se tiene. El mismo sistema que existe para renovar el carné de conducir y la licencia para tener perros potencialmente peligrosos, aunque esos sean otros cantares.
  • Hace siete años había más de un millón de licencias y ahora son unas 850.000. ¿Qué está pasando? ¿Hay mucho cazador sin licencia disparando por ahí? ¿Ese precio del que se quejan lo ha facilitado? ¿Se está perdiendo afición por la caza? ¿Tal vez hay un relevo generacional que se está haciendo notar?.

¿Qué creéis vosotros? ¿Qué os sugieren estos números?

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Para terminar os dejo con cuatro cachorras de un mes y medio que necesitan un hogar. Serán de tamaño mediano-grande y las instalaciones de la protectora no son un buen lugar para ellas.

Necesitan adoptantes, a los que se les facilitará si se desea un curso de manejo y preadiestramiento en positivo completamente gratis en la protectora AiBA de Valdemoro.

Contacto: adopciones@aibamadrid.com

 

 

“Cachorros de galgos”, “Venta de galgos”, “Milanuncios galgos”

Valdi, hembra de galgo joven y sociable, también en adopción en ACUNR.

Cachorros de galgos. Mejor dicho “cachorros galgos”. Parece ser que eso es lo que más teclea la gente en Google relacionado con estos perros. Me lo contó una compañera (gracias Bea) que es experta en esto de rastrear lo que la gente busca en redes comentándome “los galgos se han puesto muy de moda, ¿no?”. Lo afirmaba mirando esas gráficas que indican el incremento en las búsquedas y que se han disparado en pocos años.

Pues sí, es muy probable que se hayan puesto de moda. La exposición mediática al problema real de su abandono ha sido mucha en los últimos tiempos; todos tenemos presentes imágenes de famosos posando con ellos, calendarios solidarios que protagonizan, reportajes en medios (como el de ayer noche sobre perros de caza en Punto de mira) y una mayor presencia de estos elegantes animales paseando bien cuidados por nuestros entornos urbanos, algo que ahora es frecuente pero que era muy difícil de ver cuando yo era niña.

Pero que lo que más busque la gente vinculado a esta moda sea cachorros de galgos es desolador. La gran mayoría de los galgos que han sufrido y necesitan un hogar son adultos. Adultos con marcas por dentro y por fuera de su pasado en malas manos. Hay cachorros en adopción, claro que sí, pero la mayoría son cruces o no se sabe a ciencia cierta si serán galgos españoles puros hasta que crezcan. Eso sin contar que este interés fomenta el auge de la cría de otras razas de galgos: italianos, whippets, afganos… Incluso de galgos españoles; hubo un pequeño escándalo hace pocos años por una cadena de tiendas de las que tienen cachorros en cristaleras que empezó a vender cachorros de galgos.

Triste paradoja, criar galgos (ya ya os he hablado de lo mal que se suele criar en España) porque se han puesto de moda al visibilizar que hay miles sin hogar.

Y ese “cachorros galgos” no es la única búsqueda en Google frecuente y desarbolante. La gente también busca en gran número “galgos venta”, e imagino que lo harán tanto aquellos que los quieren como instrumentos de caza como otros que los desean como animal de compañía.

Y, peor aún, abunda la búsqueda de “milanuncios galgos”. La venta por Internet de animales sin control alguno como está sucediendo ahora en páginas como (sobre todo), Milanuncios debería ser legislado ya, a ser posible para erradicarlo. Es un coladero para todo tipo de aprovechados que lo único que buscan es su lucro personal sin preocuparse en absoluto del bienestar animal. De hecho ya ha habido varias solicitudes en Change con miles de firmas solicitando a Milanuncios que deje de vender seres vivos como si fueran cualquier otro objeto.

Esta moda de los galgos debería traer de la mano en primer lugar una mayor concienciación de la necesidad de adoptar a los galgos, adultos y con un triste pasado de maltrato y abandono, que busca su segunda oportunidad. Debería traer también una mayor visibilización de los podencos, esos invisibles tan o más damnificados que los galgos por ser herramientas de caza descartadas y que tienen menos posibilidades de lograr un hogar.

¿Cómo es un podenco? Me comentó esa compañera de la que os hablaba. Es frecuente que la gente no conozca a estos grandes olvidados, cuyo tamaño y aspecto varía bastante pero que muchos suelen tomar por “simples chuchos” cuando los ven por la calle (también hay cada vez más viviendo felices con buenas familias, por suerte). Todos estos son podencos, todos esperando una adopción en la protectora madrileña Animales con un nuevo rumbo (ACUNR) igual que los galgos que aparecen al final:

 

Lo que jamás debería traer de la mano es una moda superficial que medra en milanuncios, que propicia que se críen galgos para vender cachorros.

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La importancia de la esterilización de nuestros perros y gatos

Estos días he estado hablando con distintas personas con peso y experiencia en el universo, complejo y amplio, de la protección animal. Todas esas personas me han hablado de la importancia de una ley nacional de mínimos, algo que no está claro que el Gobierno esté por la labor de encarar si miramos la respuesta parlamentaria que facilitó la pasada semana defendiendo que eran competencias autonómicas y locales.

¿Qué creen que debería tener esa ley de mínimos? De nuevo el acuerdo es unánime, tanto que extrañaría no encontrar esas peticiones si esa ley llega a tener lugar. El fomento la adopción con campañas efectivas, el control del comercio de animales, prohibiendo la venta en tiendas e Internet, una identificación y censo eficaz de todo animal y regulación de la cría, limitándola a profesionales e impulsando la esterilización.

Si me preguntasen a mí cuál de estas medidas sería la más importante, lo cierto es que me costaría elegir, pero creo que ese último aspecto sería vital de abordar lo antes posible. Gran parte del problema de las decenas de miles de abandono (130.000 al año según Fundación Affinity, y en realidad hay mucho más, puede que un 50% por encima), parte de que nacen demasiados gatos y perros cada año, muchos más que hogares que puedan tenerlos como un miembro de la familia hasta el final de sus días.

No solo nacen por la codicia de muchos que crían explotando, en Europa del Este y también en España, sin conocimientos, siguiendo las cambiantes modas caninas y sin preocuparse de que progenitores estén bien atendidos y de que los cachorros acaben en buenas manos. Nacen también de particulares que crían porque les hace ilusión vivir la experiencia, por quedarse un cachorro que sea hijo del suyo (y ya se verá qué se hace con los demás), porque les han informado erróneamente que es bueno que tengan al menos una camada, por intentar hacer un poco de negocio a medias con el amigo del parque que tiene un macho de la raza de su hembra, por pura desidia, por abandonar animales no esterilizados, por no importarles lo más mínimo lo que pasará con esos animales o importarles menos de lo que cuesta la intervención de la esterilización

Y así siguen llegando cachorros a un mundo al que sobran.

Datos del último estudio de Fundación Affinity, correspondientes a 2015.

Que la mayoría de los perros y gatos que nos hacen compañía estén esterilizados es vital. No solo por luchar contra el abrumador problema de abandono animal existente en nuestro país, también por el bien de esos animales, cuya salud se verá beneficiada y cuya esperanza de vida aumentará.

Por eso hacen falta campañas como las que promueve la protectora El amigo fiel de Córdoba estos días, la sexta que lanza en colaboración con la clínica veterinaria VETA. Muchas protectoras lo hacen, pero esas campañas deberían ser constantes en el tiempo e impulsadas por los ayuntamientos, porque de nuevo están las asociaciones con pocos recursos solucionando la papeleta de las administraciones públicas, porque esa debería ser su responsabilidad.

“Mi gato marca con la orina toda la casa”, “mi gata vuelve preñada cada dos por tres”, “mi perro monta a todos los perros en el parque”, “mi perra tiene embarazos psicológicos”, “no puedo hacerme cargo de los crías que ha tenido mi perra”, “mi perra tiene tumores y no puedo operarla”, “no tengo dinero para castrar a mi gata”… ¿Sabes cuantas veces escuchamos estas frases y muchas más? En el 80% de estos casos, los animales son abandonados, regalados, llevados a la perrera, sacrificados…

Miles de animales en Córdoba acaban de la peor de las maneras y la realidad es que no hay adoptantes para tan elevado número de abandonos. No todo para una protectora en defensa de los animales ha de ser rescatar, porque no es la solución, matemáticamente es imposible. La solución: ESTERILIZAR. Las charlas, las campañas de concienciación, promover las adopciones, mercadillos solidarios, etc… pero si no se ataja el problema desde la raíz, ESTERILIZANDO, jamás se resolverá el problema.

Nuestras campañas de esterilización han sido y son pioneras en Córdoba. Decidimos hace tiempo enfocarlas para los particulares propietarios de animales de compañía, porque ellos son, los que llegado el momento, decidirán el futuro de su animal. Hay que recordar que todo animal abandonado ha tenido en algún momento de su vida un “dueño”, un “propietario”, directa o indirectamente todos, incluso los cachorros abandonados, han tenido una madre que fue propiedad de alguien…

Por esa razón, con nuestras Campañas abaratamos el coste de las cirugías para que el mayor número de propietarios puedan esterilizar a sus animales y no sea una excusa el no hacerlo por motivos económicos.

Los cachorros que hoy os traigo, hermanos mestizos de unos cinco meses, están en Madrid y son fruto de una camada no deseada. Son macho (algo más tímido) y hembra (más confiada) y están acostumbrados a vivir con gatos.

Mirad lo que me cuenta una de las personas que está buscando una segunda oportunidad para ellos:

Estos casos de cachorros en adopción me hacen pensar que es como si los abandonaran desde su primer día de vida. Una vez más me da la sensación de que nos movemos para solucionar la irresponsabilidad, la falta de empatía, de compasión y el desinterés de algunos que piensan “una camada que no quiero, ¿para qué me voy a molestar? me deshago de ella y punto”.

Urge para ellos una casa de acogida o adopción. Los adoptantes contarán con asesoramiento de un educador canino para su adaptación al nuevo hogar y pautas sobre como tener cachorros.

Contacto: 646444555 iasg1602@gmail.com

Sobre dar sedantes a nuestros perros o gatos durante un viaje

Hace ya tiempo que me hicieron esta pregunta, una buena pregunta que no estoy capacitada para responder pero que me parecía interesante contestar. Por eso pedí ayuda a dos profesionales, Cristina García y Ángel J. Rodríguez, del Hospital Vetersalud Segovia, que han respondido amablemente a mis cuestiones.

Cada vez más nos gusta viajar con nuestros animales, compartir con ellos nuestras vacaciones. En otros casos esos viajes son obligados. Pueden ser largos viajes en coche, en autobús, tren o avión (en trasportín con nosotros o en bodega. ¿En qué casos es recomendable una sedación?
Debemos preparar a nuestras mascotas (principalmente nos referimos perros y gatos) para dichos traslados. En estos casos podemos diferenciar entre perros y gatos y entre coche y el resto de medios de transporte. Los gatos, cuyo hogar está principalmente dentro de casa, a veces no aceptan muy bien el salir de este hogar. Para ello deberemos acostumbrarlos desde pequeños al trasportín. Nuestro objetivo es conseguir que entren y salgan sin problemas y toleren pasar ciertos ratos encerrados dentro, como parte de un juego de tiempo desconocido.

De esta manera podremos sacarlos de casa y subirlos a cualquier medio de transporte sin muchos problemas. Por supuesto el trasportín irá siempre cubierto para brindar una mayor sensación de seguridad al gato. Superada esta barrera deberemos sólo afrontar los problemas asociados al mareo principalmente. Para ello existen productos especializados en el mercado que carecen de efecto sedante, pero controlan muy bien las náuseas del mareo.

En el caso de los perros, podemos diferenciar entre el coche y el resto de medios de transporte porque el coche es un elemento cercano al que le podemos acostumbrar, igual que hicimos con el trasportín y el gato. Existen múltiples técnicas en positivo para convencer al perro del lugar tan seguro e interesante que es el coche de forma que finalmente, sólo tengamos que lidiar con las náuseas del mareo, nuevamente con productos específicos no sedantes. En el caso de viajar en otro medio de transporte, dependerá de la reacción de nuestras mascotas a los viajes, si viaja con nosotros o en un habitáculo diferente, acceso o no a la mascota durante el viaje, etc. Es en estos casos cuando podríamos plantear el uso de ciertos sedantes/tranquilizantes.

¿Cuál es el tipo de sedación, o los tipos de sedaciones más frecuentes?
Como sedación entendemos la obtención de relajación o calma por medio de productos químicos. Podemos hablar de tratamientos médicos y nutracéuticos/alternativos. Dentro del primer grupo los más usados son las fenotiacinas (siendo la acepromacina el más habitual) y las benzodiacepinas (diacepam, alprazolam). Las primeras consiguen que el animal esté más quieto, pero no calmado realmente, sólo que no puede expresarlo. Es decir, el animal es totalmente consciente pero no puede moverse, con lo que la experiencia puede ser más cómoda para el propietario pero aterradora para el animal. ¿Te imaginas como te sentirías tú si te ponen en contacto con algo que te aterroriza y no pudieras moverte?.
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¿Qué hacer si te encuentras a un animal abandonado?

Es algo que me preguntan con relativa frecuencia, y siempre digo que hay una respuesta corta y una larga. La corta es sencillamente “complicarte la vida”.

Sí, si te encuentras un animal abandonado lo que hay que hacer, si se quiere obrar de un modo ético, es complicarse la existencia. Aparcar planes, dedicar tiempo, tal vez dinero, para sacar a ese animal de esa situación. Implica comerte tú ‘el marrón’ en mayor o menor medida de que algún desaprensivo obró de forma mezquina o directamente malvada. Pero es que la otra opción es mirar a otro lado, hacer como que no has visto, seguir con tus planes intentando convencerte de que ya llegará otro que sabrá ayudarle mejor, que no estará abandonado sino que tiene un dueño que le deja andar libre por ahí, que en realidad no estás seguro de lo que has visto. Y esa alternativa antepone la comodidad a la humanidad, el egoísmo a la bondad.

Uno es lo que uno hace, no lo que uno dice o cree de sí mismo. Si se quiere seguir el camino correcto no se debe dejar un animal en la calle.

Y ahora viene la respuesta larga…


Lo que hacer cuando vemos un animal abandonado va a depender mucho de nuestras circunstancias, así que no hay una respuesta fácil. No es lo mismo encontrar a ese animal en la puerta de nuestra casa, cerca del veterinario del barrio al que conocemos bien, que en Ibiza mientras estamos de vacaciones. No es lo mismo si somos voluntarios, socios o colaboradores de alguna protectora cercana que si desconocemos por completo la red de protección animal existente. No es lo mismo tener en nuestra ciudad una perrera municipal bien gestionada que un campo de los horrores (algo que todos deberíamos saber, ¿lo sabéis?), no es igual tener capacidad para albergar a ese animal temporalmente en nuestra casa o en la de algún familiar o amigo que encontrarnos con que es algo imposible. No es igual encontrar un animal en buen estado de salud que uno que necesita atención veterinaria inmediata. No es lo mismo que ese animal sea dócil y se acerque a nosotros a que no se deje coger y huya.

Teniendo en cuenta que las distintas circunstancias pueden hacer que tengamos que obrar de manera muy diferente, hay unas líneas generales a tener en cuenta.
Si la perrera municipal es un sitio decente una buena opción es ponerse en contacto con ella y llevárselo. Si hay una protectora que se pueda hacer cargo, igual. No obstante, las protectoras suelen estar saturadas y es probable que no sea posible que lo admitan. Si cogieran todos los animales para los que las llaman sería imposible tenerlos en buenas condiciones. Es más probable que digan que sí sí nos ofrecemos a tener a ese animal con nosotros y a que lo pongan en lista de espera para entrar cuando haya un hueco.

Y cuando ese animal que hemos encontrado entra en una perrera o en una protectora, eso no tiene porque significar que nos desentendamos de ese animal, se le puede apadrinar, ayudar a buscar un hogar difundiéndolo.

También podemos llevárnoslo a casa y, una vez comprobemos en el veterinario que no tiene chip y por tanto no hay unos dueños que estén buscando a su animal perdido, atenderlo y buscarle un hogar en nuestro entorno. Las protectoras ahí también pueden orientarnos para que ese animal no acabe de nuevo en malas manos.

Avisar al 112 o a la Policia municipal o llevarlo a un veterinario para que compruebe el chip y nos oriente (sin exigencias a ese profesional) pueden ser buenas ideas en según qué casos.

No, la respuesta larga a la pregunta “¿qué hacer si te encuentras un animal abandonado?” no es sencilla, clara ni, probablemente, satisfactoria. La respuesta larga conduce de nuevo a la corta. Hay que complicarse la vida, en mayor o menor medida, porque es la única opción ética.

Por eso conviene mentalizarnos de animar a la adopción, a la esterilización, a desanimar a aquellos que quier tener camadas a lo loco o para hacer negocios caseros, a desanimar a tener perro o gato a aquellos de nuestro entorno a los que no veamos preparados, a procurar a que sí están empeñados en comprar lo hagan directamente a un criador al que visiten y comprueben que cría teniendo a los padres en buenas condiciones.

Doña Concha y Doña Vicenta son dos abuelitas encantadoras, compañeras de batallas, siempre juntas. Son muy tranquilas, cariñosas, y buscan juntas un buen hogar. Conviven con otros animales sin problemas.

Están en Asturias, su adopción la gestiona la asociación Amigos del Perro.

Formulario para adoptar.

Tras cinco años en una nave industrial y otros cinco en la perrera, ya toca que Wendy encuentre un hogar

Wendy me recuerda a Troya, a una de mis perras, la que lleva más tiempo conmigo. Wendy pesa 26 kilos, lo mismo que Troya. Un tamaño que la hace pequeña entre los grandes y que no ayuda a su adopción.

Me cuentan que Wendy es muy cariñosa, que tiene un carácter maravilloso con otros perros y con niños. Otra semejanza con Troya, aunque Wendy no es apta para un hogar con gatos; en eso sí que se diferencian.

Tambien como Troya, Wendy tiene leishmania. Pero igual que mi perra “por fortuna es una superviviente nata, sigue fuerte como un roble, nadie diría que tiene patología alguna y de hecho, aparenta mucha menos edad. Dos pastillas al día es toda la medicación que requiere”.

Por último, Wendy es bastante mayor. Tiene trece años. Una edad que dificulta su adopción aún en mayor medida que su tamaño. La gente no quiere perros mayores, no quiere pasar por el trago de despedirse de ellos pronto, pese a que nada en el futuro está asegurado. A Troya le calculamos diecisiete y está estupendamente. No lo tienen fácil los mayores como Wendy pese a lo satisfactorio que es darle un buen final a uno de estos animales, que son todo ternura y cuyas necesidades de ejercicio son muy bajas y facilitan la convivencia para muchas familias.

La vida de Wendy ha sido dura: cinco años en una nave industrial y otros cinco confinada en una perrera. Parecía que por fin en 2016 se abría para ella una luz y que podría vivir su madurez felizmente y con dignidad… Todos nos las prometíamos felices en la creencia de que nuestra abuelita, nuestra querida Wendy, había encontrado por fin una familia, cuando ahora se queda nuevamente sin hogar, por extrañas circunstancias personales que no nos acaban de explicar y no nos encajan.

Es un amor, tolera perfectamente a otros perros. Se integra a la perfección en cualquier contexto, sin dar la más mínima guerra. Y por descontado, es cariñosa y alegre. En suma, el prototipo de mascota perfecta. Necesitamos que alguien le abra sus puertas definitivamente y que, al menos en sus últimos años, esta maravillosa criatura viva como merece, tranquila y sin carencias ni maltratos.

Está en Madrid. Se hará seguimiento.

Contacto: 622810406/699296644

‘Llévame contigo’, las reflexiones del veterinario Carlos Rodríguez sobre adopción y tenencia responsable

He tardado más de lo que pretendía, sobre todo porque se trata de una lectura rápida y ligera, pero finalmente he terminado de leer el libro que Carlos Rodríguez ha publicado recientemente con el título Llévame contigo, guía de adopción responsable (Oberon), un libro que en su prólogo y su presentación ha contado con Dani Rovira como padrino. Un libro que está trufado de fotografías e historias de adopciones, rescates, encuentros… familias en definitiva en las que hay un animal y que tienen algo que contar.

En la presentación del libro, a la que acudieron nombres tan relevantes como el del prologuista Dani Rovira, la ministra Isabel García Tejerina, Begoña Villacís, el presidente del colegio de Veterinarios de Madrid, Felipe Vilas Herranz, o Miriam Díaz Aroca y a la que hubiera asistido de haber podido, Carlos Rodríguez habló así de su objetivo respecto a Llévame contigo.

Como repetiré hasta la saciedad, hay veces que incorporamos un ser vivo a nuestro hogar dedicándole menos tiempo a planteárnoslo que cuando compramos un nuevo móvil. (…) Cuando pensamos que queremos un perro, acudimos a por él a cualquier sitio, no miras nada, no te asesoras, y de pronto nos encontramos con un ser vivo al que tenemos que alimentar, asear, pasear (en el caso de los perros), etc. Lo que hemos pretendido en el libro ‘Llévame contigo’ es reunir todas las pautas para que esta adopción sea lo más responsable posible.

Pero Llévame contigo no es un libro que se pueda considerar como una serie de recomendaciones prácticas para aquellos que se planteen adoptar un animal, no es un manual que incluya listados de enseres a tener en casa para el recién llegado, cómo pasear al perro recién adoptado para que no se escape, cómo comportarse con el gatito recién llegado o asuntos similares de índole eminentemente práctica.

Llévame contigo es otro tipo de guía, es un compendio de las reflexiones que el veterinario más mediático de España, con muchos libros ya en su haber e impulsor de Mascoteros Solidarios, ha acumulado a lo largo los años. Reflexiones que nos invitan a los demás a reflexionar, a replantearnos asuntos que creíamos tallados en piedra, a entender las problemáticas existentes en la gestión pública de los animales abandonados, de la cría, de la venta, de la difusión por Internet de animales, de la gestión de sus vidas.

Carlos Rodríguez es un tipo cañero y sin pelos en la lengua, con opiniones que no todos compartirán o que matizarían, eso sin duda. Pero sin duda también es una voz muy valiosa en el panorama patrio de protección animal que merece ser escuchada. Una voz que defiende que la administración es la última responsable y hay que valorar hasta qué punto el esfuerzo privado les debe seguir sacando las castañas del fuego. Una voz que defiende el derecho de aquellos que quieran comprar una raza concreta en lugar de adoptar, al tiempo que exige una compra responsable, explica lo mal que se suele criar en España y prioriza la adopción. Una voz que llama maltratadores también a aquellos que tienen a perros como si fueran muñecas Barbie, sin tocar el suelo, con modelitos absurdos y sin respetar su etología canina. Una voz que clama que no existe el sacrificio cero, que hablar de algo así es absurdo y responde a querer ponerse medallas. Una voz que explica que hace falta organizar mejor, profesionalizar y formar la protección animal.

Soy completamente sincera. Tengo serias dudas sobre si gran parte del libro está más dirigido a potenciales propietarios de animales, adoptados o comprados, o a gente que ya está metida en el mundo de la protección animal, directa o tangencialmente. Hay muchas referencias, recados, apuntes, que me dieron la impresión de estar más pensados para los ya metidos en este jaleo que para alguien que no tenga ni idea y simplemente quiera que le ayuden a sumar un miembro a su familia.

Para los interesados o ya implicados en la protección animal es una lectura recomendable por lo que les pueda hacer pensar sin la menor duda, aunque tal vez echen en falta una mayor profundización o más debate. Para los segundos también es un libro interesante en los momentos previos a dar ese importante paso de asumir la responsabilidad de una vida ajena, pero encontrarán conceptos que se les escaparán.

Y para terminar os dejo con Shira, una cachorra en adopción en la protectora madrileña aiBa. Se entrega con contrato de tenencia responsable y compromiso de esterilización. Seguro que Carlos no tiene inconveniente de verse en su compañía.

Contacto: adopciones@aibamadrid.com

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Los animales no deberían ser la muleta emocional de nadie

Un animal puede ser un apoyo emocional importante en muchas circunstancias, eso es innegable. Pero no creo un animal que deba ser la muleta emocional de nadie. Nosotros somos sus cuidadores. Ellos nos pueden dar mucha compañía, mucho consuelo, mucho amor, pueden ser una presencia muy positiva en nuestra vida… pero no debe haber dependencias lesivas.

Dicho esto, os dejo con el último estudio de la Fundación Affinity sobre el vínculo con el animal de compañía en el núcleo familiar, en el que aseguran que la presencia de un perro o gato en el hogar puede ayudar a compensar emocionalmente cambios en la dinámica familiar como, por ejemplo, la marcha de los hijos, lo que se conoce como ‘síndrome del nido vacío’.

El estudio, de carácter cualitativo, ha analizado cinco tipos de familias (parejas con hijos independizados, parejas sin hijos, hogares con hijos, familias monoparentales y singles) para llegar a la conclusión de que tener un animal de compañía no sólo es beneficioso para las personas como individuos, sino que también mejora la dinámica familiar en todas las tipologías de hogares.

Según el Estudio de Fundación Affinity, en un hogar formado por una pareja aún sin hijos, el animal puede representar un entrenamiento para las futuras responsabilidades cuando estos se planteen ser padres. El beneficio que puede aportar el animal es ayudar a crear familia y hacerles madurar como pareja, porque refuerza el vínculo entre ellos y les prepara emocional y estructuralmente para la posible llegada de un nuevo miembro al hogar.

Pero eso sí, que cuando lleguen los niños el animal no pase a ser un juguete roto. Miedos infundados por la seguridad del niño, por la toxoplasmosis o la falta de tiempo tras la llegada del bebé no justifican nunca un abandono. Un perro o un gato pueden vivir entre quince y veinte años, y nuestras circunstancias pueden cambiar mucho y de muchas formas. Un perro o un gato son un miembro de nuestra familia y una responsabilidad que debemos asumir pese a esos cambios.

En un hogar con hijos, se ha observado que el perro o el gato son un nexo de unión, un motivo de orgullo y en cierto modo, el reflejo de esa familia. También puede ser un aliado en la educación de los niños, además de protegerlos y cuidarlos. Como demostró el I Análisis Científico del Vínculo entre personas y animales de compañía de la Fundación Affinity (2013), 8 de cada 10 niños, de entre 9 y 12, años prefieren jugar con su perro o su gato que con videojuegos. Además los lazos afectivos con sus mascotas les ayudan a superar situaciones de miedo o tristeza y son para ellos una fuente de consuelo igual que para los padres. La presencia del animal de compañía en casa puede facilitar que las tareas estén más repartidas.

Los beneficios de tener un perro o gato en el hogar también se han observado en el caso de familias monoparentales y singles. En el caso de las monoparentales, el perro o gato puede convertirse en el aliado del progenitor en la educación y protección de los hijos. En estos casos, el animal proporciona un gran apoyo emocional y ayuda a estrechar vínculos con los más pequeños. En el caso de los singles, que han tomado la opción de estar solos, el animal puede ser un apoyo emocional muy importante.

Y pese a todos los efectos positivos de los que hable esta Fundación, hay que tener muy presente que tener animales no es algo obligatorio. En absoluto. Tampoco algo que beneficie a todos. De hecho, si solo asumiera esa responsabilidad la gente que realmente está preparada para hacerlo, se evitarían muchas situaciones de maltrato y abandono.

Gigi es una mastina que con tan sólo 18 meses ya ha pasado de todo. Apareció cuando tenía un año abandonada a esa edad junto a sus cachorros en el estado que veis en la siguiente foto:

Sus cachorros fueron adoptados, pero ella que era poco más que una cachorra no ha logrado una familia. Ahora está acogida por unos estudiantes, pero antes del verano se marcharan y lo ideal sería lograr para ella una familia.

Aunque pese 40 kilos es una maravilla lo bien que se ha adaptado, hace sus necesidades fuera, se porta genial, le encanta dormir, se lleva bien con otros perros. En definitiva, es un encanto de perrita rechazada simplemente por ser grande y ahora necesita de nuestra ayuda.

Se encuentra en Lugo, pertenece a la Protectora de Lugo
Contacto: voluntariosprotectora@hotmail.com

 

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