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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

Soy perrólatra (y también gatólatra)

tulaSoy perrólatra, lo confieso. Mi padre me contó que mis primeros pasos los afiancé agarrada a dos pastores alemanes. Más tarde, ya una niña pequeña, mi madre tenía que cambiarse de acera para evitar que fuéramos parándonos con todos los perros que se cruzaban en nuestro camino. “Parece que te olían y te iban buscando”, me contaba. Yo también los buscaba a ellos y me llevé algún susto y algún mordisco. Peores me los ha dado el ser humano.

Cuando era una niña mayor que campaba a mi aire por los montes asturianos seguía aprendiendo de ellos, saludando cortésmente a los mastines guardianes, jugando con la vieja Samba que perdió una pata en un atropello, ganándome la confianza de los gatos libres que se buscaban la vida en las leñeras. Aún  recuerdo el regalo que me hizo una de esas gatas, viniendo a parir en mi presencia.

Aprendía a comunicarme con ellos, soñando igual que Desmond Morris con poseer el anillo de Salomón. Aprendía que ellos también sentían y soñaban y que ningún ser humano es el rey del mundo, que todas las vidas tienen valor y que tras los ojos castaños de un perro, los verdes de un gato o los cobrizos de abrumadora belleza de un sapo, había un alguien y no un algo. Aprendía a respetarlos y a procurar su bien, a entender que cada uno de ellos es un individuo.

Mi amor a los animales me ha hecho mejor persona. No tengo la mejor duda. Y por eso he procurado que mis hijos crezcan con animales, aprendiendo a mirarlos como seres sintientes, poseedores de un carácter y unos gustos propios que deben ser respetados. No son complementos de moda, caprichos sujetos a nuestros gustos o necesidades, ni seres ajenos e incomprensibles a los que humanizar o alienar, no son esclavos, ni por supuesto armas. Son nuestros compañeros, nuestra familia, nuestra responsabilidad.

Lejos quedan los montes asturianos de mi infancia en el espacio y en el tiempo. Los animales con los que convive mi familia viven en nuestro piso, en un entorno urbano. Eso no impide que sigan siendo nuestros maestros. Si se tiene sensibilidad suficiente, se puede reflexionar  merced a ellos a disfrutar de los momentos de alegría pura, a envejecer con dignidad a afrontarlo todo de frente.

 

 

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser opinador

    La frase:”Mi amor por los animales me ha hecho mejor persona” es una frase con la cual los animalistas “pretenden” demostrar a los demás que son mejores, más éticos y están en un plano de superioridad moral pues se consideran mejores.No hay que olvidar que el mayor genocida de la historia decía exactamente lo mismo y fue el primero que hizo una ley donde los animales eran considerados mucho mejor que ciertos grupos humanos.Luego todos sabemos como acabo la historia.
    Visionad:
    http://cdn.someecards.com/someecards/usercards/ser-vegetariano-animalista-amante-del-arte-la-msica-y-la-literatura-no-te-hace-mejor-persona-hitler-era-todo-eso-95826.png

    22 Junio 2016 | 9:39

  2. Como te comenté por Facebook: excepcional, 100% de acuerdo con todo lo que dices y, al final, es el señor Javier Marías quien se pierde lo que de verdad significa un perro (o un gato, o cualquier compañero de cuatro patas).

    Por otra parte, no puedo sentir cierto resquemor por esa falta de rigor y esa desinformación que ofrece y puede contaminar a terceros; una lectura atenta deja perlas como: ¡qué humillante es recoger una caca! o “no hay que maltratar perros, pero…” que me parecieron vomitivos.

    Todo un honor que cites mi artículo, por cierto. 😉 ¡Un saludo bien fuerte!

    22 Junio 2016 | 9:58

  3. Dice ser Trace

    Amor ¿a qué animales exactamente? ¿Solo perros y gatos? ¿solo mamíferos? ¿insectos también? ¿te gustan las serpientes y las arañas peludas? ¿comes carne?

    22 Junio 2016 | 10:03

  4. Dice ser clarence

    Vale Opinador, pero no confundamos a un psicópata sociópata con otro cualquiera que diga que le gustan los perros y gatos.
    A mí me gustan los animales, mucho. Es una suerte para los sentidos que sean parte de esta Naturaleza que nos tocó por casualidad, o como se quiera llamar. Algo se aprende.
    Lo que escama es que los fanatismos se disparen y no se sepan medir prioridades.
    Hasta ahora, para bien y para mal, el rey del mambo es el ser humano y el único del que depende esa Naturaleza.
    Somos imbéciles si no lo apreciamos.

    22 Junio 2016 | 10:19

  5. Dice ser eva

    lo de siempre,que sólo se puede hablar de lo bueno que es tener perros,como no estés a gusto entre perros y lo digas,te fríen públicamente.A mi me gusta ver perros,son buenos,pero me estresan en casa,he sido casa de acogida,y los he tratado con mucho cariño,todos son superbuenos,pero me sacaban de la cama a primera hora fuera laborable o festivo,me tocaba salir incluso enferma y sin ganas a veces a altas horas por ellos,y todos los que han pasado por casa y han sido ocho,todos tenían manías(tal vez por haber sido abandonados,maltratados etc,no lo sé),pero el caso es que la convivencia era una catástrofe(ladridos y aullidos a deshoras,deposiciones reiteradas en lugares inadecuados,destrozos varios etc)comprendo que no todos tenemos tanta paciencia,yo con las dificultades de la vida diaria y el añadido de los perros casi reviento.Afortunadamente todos encontraron un hogar,pero a varios los devolvieron a las protectoras.Me parece complicarse la vida mucho,y mi salud se resintió sobre todo con los más problemáticos.Es para gente con bastante tiempo libre y que no esté muy agobiada con trabajo pesado y niños inquietos.Amo a los perros,pero no he podido encontrar uno tranquilo y feliz para relajarme y disfrutar de él/ella

    22 Junio 2016 | 11:21

  6. Dice ser Ines

    Tu amor por los animales te habrá hecho mejor persona, pero no tengo la “mejor” duda de que tu ortografía no la ha mejorado en absoluto.

    22 Junio 2016 | 11:24

  7. Dice ser El Andoba

    ¿ Y tontolatra, no .. ?

    22 Junio 2016 | 11:37

  8. Dice ser Jess

    Partiendo de la base de que hay que respetar a los animales, que hay que regular los abusos que se cometen con ellos, e ir eliminando animaladas oficiales como la tauromaquia en todas sus facetas, o las burrerías de los pueblos, quiero hacer varias preguntas.

    ¿Es más amante de los animales quien los tiene recluidos o el que los disfruta en libertad?
    Eso de tener animales enjaulados y encerrados en pisos en una ciudad no parece tener mucho sentido para nadie, excepto para sus dueños (y señores), que parecen poner sus derechos por encima de los demás y de los propios animales.
    No voy a entrar ahora en el tema de que tener encerrada una mascota en un piso te pueda hacer mejor que antes, que los demás, proporcione algún karma especial, o sea más fácil relacionarse con animales que con los a menudo animales que somos los humanos.

    Con el aumento que hay de mascotas, si tuviéramos, digamos, un perro cada uno, habría más de tres millones de ellos en Madrid, por ejemplo, comiendo más carne que sus dueños, habida cuenta de que cada vez hay más vegetarianos. Igual habría que poner (y matar) más animales de la cabaña ganadera a su servicio.

    ¿Son perros y gatos, o vale cualquier otra mascota?
    Lo de tener pájaros enjaulados y decir que te encantan ya me parece surrealista. Pero si encima son exóticos, y luego se escapan, y crean colonias descontroladas que expulsan o eliminan a otros animales de su entorno autóctono, me parece aberrante.

    ¿Han pensado en los demás cuando piden que se puedan imponer mascotas en tiendas y transporte público?
    No sé si han pensado que hay personas que tienen alergia al pelo, por ejemplo, de perros o gatos. O que tienen fobias, que no pueden evitar, por mucho que sean muy buenos.

    ¿Conviven solo con tu familia, o también con vecinos y transeúntes que los tienen que soportar sí o sí?
    El concierto perruno en mi comunidad va en aumento, me despierto por las mañanas a ritmo de guauguau, a la hora que quieran ellos / sus dueños (y señores nuestros).
    Por no hablar de los restos que dejan sus duelos, ya sean sólido o líquidos, estos menos famosos, pero que me lo digan a mí, que vivo en un bajo, cada vez que me duchan la puerta. Ya sé que son solo unos cuantos, pero como cada vez hay más, y en este país de incívicos no parece haber solución.

    ¿Por qué hay que ir esquivándolos o llevarse un susto, por no tenerlos controlados?
    Ya sé que estar en la ciudad no es muy bueno ni para nosotros, pero ya que estamos y nos empeñamos, igual hay que controlarlo, por el bien de todos.

    ¿No sería interesante ser emprendedores, con reservas para animales de compañía o algo así?
    Donde los animales puedan disfrutar con más libertad, y tu de ellos. Igual habría que madurarlo, y así poder dejar los parque para las personas, que eso sí, somos más malas y perversas que los animales, incluidos su dueños.

    Sé que soy muy maloso por plantear todas estas cuestiones, pero es que no tengo mascotas en casa.

    22 Junio 2016 | 11:42

  9. Dice ser Lottie Primault

    Pura locura! Pero mala locura! Se siente superiores cuando eso no es así. Yo odio los animales pero nunca les haría nada. Es mas tener un perro en ciudad y mas cómpralo es lo mas detestable que hay!

    Iros a la mierda perrólatras! No soys superiores! Soys inferiores. Utilizar los animales para hacer ver que soys mas sensibles que los demás eso es! Eso es la puta locura que teneis! COÑO!

    Lottie Prumault, desde Barcelona!

    22 Junio 2016 | 13:13

  10. Dice ser carmela

    Paciencia Melisa .
    Ay que ver como se enervan los que si se creen superiores .
    NARICES , SOIS UNOS BRASAS , Y SABEMOS QUE ODIAIS A TODO LO QUE SE MUEVE .
    YO SOY ANIMOLATRA , PERO SOLO DE LOS “NO HUMANOS”.

    22 Junio 2016 | 15:00

  11. Dice ser carmela

    Nº 5 , QUE ESPERABAS QUE TE HICIERAN LA COMPRA , LIMPIARAN LA CASA ,… ?SON ANIMALES , PRIMERO SE RESPONSABLE Y ENTERARTE LO QUE ES TENER UN ANIMAL .
    Anda que ….

    22 Junio 2016 | 15:03

  12. Dice ser carmela

    n 9 , quien te ha pedido opinion ? quien ha dicho que es superior por amar los animales ? Sabes leer ?
    Lo tuyo se llama ser analfabeto …ahhh que eres cazador ???
    No te des tu tanta importancia que no hablan de ti aqui .Mas quisieras…

    22 Junio 2016 | 15:06

  13. Dice ser Rocío

    Está claro que todo en esta vida tiene sus pros y sus contras, sus defectos y virtudes, sus ventajas y desventajas… Ya cada uno es libre de elegir a qué da más preponderancia. Yo me siento muy identificada con la escritora del texto: desde siempre amé a los animales y quise tenerlos a mi lado lo más cerca posible. Hoy en día doy gracias por compartir mi vida con una preciosa galguita que tiene el poder de arrebatar el corazón allá por donde va.

    Pienso que se debe tener esta sensibilidad especial por los animales para poder entender lo que la autora quiere decir. Por ejemplo, con la siguiente afirmación: “Mi amor a los animales me ha hecho mejor persona”, estoy segura que no se está comparando con las personas que no aman a los animales o les son indiferentes. Lo que está haciendo es compararse con esa persona que sería ella misma sin ese amor por los animales. En definitiva, a lo que se refiere es que los animales nos dan a diario lecciones de vida de las que podemos aprender: muestras diarias de amor y lealtad incondicional, respeto y buena convivencia entre diferentes razas y especies, especial cuidado y sensibilidad con ancianos y niños, ausencia de maldad, falsedad y rencor, continuas muestras de gratitud, amor por los hijos… Con un poquito que intentásemos tomar ejemplo, ya seríamos todos mejores personas.

    El amor por los animales que llamamos más “evolucionados” o afines a nosotros nos conduce, en la mayoría de las ocasiones a respetar al resto de las especies. Jamás quedaría impasible viendo a mi hijo hacer daño deliberadamente a un insecto (a pesar de no amarlos precisamente).

    Siento que haya personas que han tenido malas experiencias con los animales. Pero pensad que detrás de esa mala experiencia haya una persona con un mal manejo de ese animal. Quiénes son si no, los causantes de perros que ladran, atacan o tiran de la correa por miedo a las personas? Quiénes son los culpables de las cacas en la calle? Quienes son los culpables de los destrozos en las casas? Los animales no son psicópatas. No hacen mal deliberadamente y porque sí. Eso sólo nos corresponde a los humanos.

    El que se queja porque tiene que sacar a su animal para hacer sus deposiciones o que, detrás de una aullido/ladrido sólo saber ver la molestia y no es capaz de comprender el miedo que hay detrás y, por supuesto, el que antepone las cosas negativas a las positivas que le ofrece el animal es que no está capacitado para hacerse responsable de ellos. No es un verdadero amante de los animales.

    Porque sí. Los animales aportan mil cosas buenas a esta sociedad: perros de asistencia y lazarillos, mascotas que ayudan a combatir la soledad y depresión, perros policías, perros de trabajo que dan la vida por la nuestra… Pero somos tan egocentristas que sólo sabemos ver cacas y ladridos. Sólo nuestra especie tiene derecho a existir.

    Por suerte, existen ya países, por supuesto mucho más avanzados que el nuestro en muchas cuestiones, que son ejemplo de que en una sociedad medio cívica se puede perfectamente convivir con animales. Si nosotros no somos capaces hoy día es por falta de educación y conocimiento (transmitidas de una generación a la siguiente). Un animal bien educado y socializado, sin traumas, puede compartir perfectamente el mismo espacio que una persona (lo digo con conocimiento de causa).

    Y, por supuesto, me hagan el favor de no ser tan cínicos de encontrar contradicción entre el amor a los animales y la condición de carnívoros. Por favor. Creo que hay gran distancia entre sacrificar animales (intentando siempre con el mínimo dolor) para comer y sobrevivir (hay algo más inherente a la naturaleza que ésto?) que asesinarlos, en la mayoría de los casos, con dolor y crueldad, simplemente por diversión, “deporte” o “tradición y cultura”…

    Ojo! El amor por los animales no significa tratar de convivir con ellos a toda costa. No!!. Nada de jaulas de oro. Nada de ponerles vestiditos de marca y luego tenerle encerrado todo el día en casa solo. Nada de peceras o acuarios o terrarios. Nada de animales salvajes y traídos de contrabando. Nada de vender o criar animales para hacer negocio. Nada de comprarlo en Navidad por capricho para luego abandonarlo cuando no te convenga tenerlo.

    Sabéis cuál es el problema? Que si no tenemos respeto ni por los de nuestra misma especie… Cómo vamos a mostrar respeto hacia el resto? Creo que nos lo tendríamos que hacer mirar…

    Hace semana y media más o menos, conocimos por la prensa el caso de Raíz y Tierra, dos podencas tiradas de una furgoneta en marcha en Ciudad Real. Su estado era absolutamente lamentable. Justo al día siguiente, leo la noticia de una señora en Australia que pagó el viaje de avión a una rana a la que había herido sin querer, para ser tratada en un centro de protección especializado en la otra punta del país.

    Justo en días como este me avergüenzo de ser española…

    22 Junio 2016 | 15:40

  14. Dice ser Manolo

    Eres mas tonta que las heces secas expuestas al sol.
    ¿Perrólatra? ¿Gatólatra?
    ¿Que hostia significa dichos términos?
    Como mucho serás zoólatra, zoófilio, zoosexual o simplemente una amargada psicópata que no sabe donde caer muerta.

    22 Junio 2016 | 19:23

  15. Dice ser Rocío

    Manolo, responsable del comentario nº 14, a juzgar por tus palabras, el psicópata eres tú.

    22 Junio 2016 | 19:30

  16. Dice ser EEEEEeee

    En las historietas de Mortadelo y Filemon se encuentran articulos mas interesantes.

    22 Junio 2016 | 20:19

  17. Dice ser Maralvarez

    Comparto plenamente cada palabra del artículo.

    23 Junio 2016 | 0:08

  18. Dice ser Puaj

    No entiendo los que dicen que “aman a los animales” y luego dicen que no entendemos lo que es “TENER” a un animal.
    A mí me gustan los animales. Me gusta que se conserve su hábitat, que se procuren medios para evitar las extinciones, que no se queme el monte donde viven, que no se les torture en una plaza de toros ni lanzándolos de un campanario y viéndolos volar libres. Por eso no entiendo a los que dicen que los aman y, sin embargo, los “TIENEN”.
    Se declara “amante de los perros y los gatos”, se autocualifica como “mejor persona” y se queda tan ancha. Y, sin embargo, yo opino que le ha pasado todo lo contrario.
    Ella tiene ese gusto personal por los perros y gatos; le gusta sentirse rodeada de ellos y viéndolos en todas partes, acariciando su pelo, oyendo sus ladridos y, tal vez, sintiendo su olor y su aliento. Por todo esto, se ha dedicado a abrir un blog defendiendo su presencia en todas partes, y soltando a los cuatro vientos su afición, con el ánimo de hacer proselitismo.
    Sin embargo, con ello, aunque ella crea todo lo contrario, tal vez no hace ningún bien a los animales que tanto dice “amar”. Porque se promueve su comercio, su cría, por extensión su abandono (cuando muchos se den cuenta de que hacerse cargo de ellos no era una diversión) y, por ende, su sufrimiento. Se promueve el sufrimiento de muchas personas, que tienen que padecer los “efectos secundarios” de meterlos en un sitio que no es adecuado para ellos (las ciudades) y que todos ya sabemos: suciedad, orines, excrementos, ruido, ataques, alergias… Ella creía que se había vuelto mejor persona, pero en realidad ha ocurrido todo lo contrario. De hecho, expresa su perro/gatolatría porque simplemente es así; tiene ese deseo, afición o afinidad, pero no porque sea bueno para estos animales, sino simplemente para ella, para satisfacer esas necesidades que ella siente de rodearse de ellos.
    El hecho mismo de “amar a los animales” es, como hemos visto, totalmente subjetivo, pero tanto la autora del blog como la de algún comentario opinan que eso significa rodearse de ellos o tenerlos lo más cerca posible, cosa que objetivamente es un sinsentido. Tan cegados están en su visión y tan ególatras y faltos de humildad que, directamente, no ven las obviedades más obvias que tienen frente a sus narices. Como #13 Rocío, que suelta alegramente que “los animales nos dan a diario lecciones de vida, muestras de amor y lealtad incondicional, respeto y buena convivencia entre diferentes razas y diferentes especies, ausencia de maldad, falsedad y rencor, amor por los hijos… con un poquito que tintentásemos tomar ejemplo, ya seríamos todos mejores personas”, sin haber sido capaz de leer el comentario previo de Jess (#8), en el que ya comentaba que, con toda la buena voluntad del mundo, el intentar acoger animales temporalmente en su casa se volvió un infierno precisamente porque estos mostraban las cualidades opuestas que comenta Rocío. Y es que hay que tener un mínimo de humilidad, y de sentido común, para saber que la experiencia propia rara vez (nunca, para ser exactos) sirve para hacerse una idea de la realidad “general”, y menos en casos tan obvios y con tantos datos a nuestro alcance. Por los centenares de miles de ataques de perro que se registran al año. Por las evidencias de lo que hacen muchas veces cuando no están siendo supervisados. Por cómo se tornan contra los humanos a la mínima situación de necesidad (hambrunas, epidemias, guerras). Que claro, los perrólatras y gatólatras ya procuran, dentro de toda su parafernalia de sistema moraloide que se han mopntado, adjudicar la culpa de todos esos comportamientos nefastos a, cómo no, los seres humanos, que para ellos, siempre, SIEMPRE, es culpa de las personas. Ya lo hace Rocío en su comentario. Como también lo hace Melissa en su pueril y gratuito mensaje del Facebook: “Mamá, por qué hay gente que no quiere tener perros? Si a los perros se les pueden dar muchos abrazos! Sabiduría infantil aplastante”. Un eslogan, una bonita frase para su proselitismo perruno que, sin embargo, no es cierta, no es objetiva y no hace bien ni a los perros ni a los niños, ya que hay muchos perros a los NO se les puede dar abrazos, y otros a los que, tras toda una vida dándoselos y sin motivo aparente, siendo perfectamente tratados, un buen día atacan y desgracian a la niña de la familia, sin motivo subyacente identificable. Decir que “solo ves molestia en los aullídos y ladridos y no tienes empatía por saber por qué lo hacen” es un insulto a la inteligencia. Primero, porque si no se hubiera favorecido su cría para comercializarlos, ahora no tendríamos decenas de perros aullando en la comunidad. Segundo, porque muchas veces lo hacen por puro gusto (detectando a cualquier congénere que se pasea a centenares de metros de distancia y ladrando como descosidos y, si pudieran, probablemente destrozándolos a mordiscos), como también orinan todo lo que pueden POR GUSTO, por demostrar superioridad territorial ante los demás (comportamiento que solo de por sí ya debería hacerlos inviable para su presencia en las ciudades). Tercero, porque, al igual que al vecino, digamos, no tiene por qué gustarle mi afición por, digamos, la novela histórica, ni tener empatía por los niños del África que pasan hambre, yo no tengo por qué disfrutar pensando en el bienestar del perro del vecino.
    Los animales no son perfectos. Los animales también tienen cada uno su carácter. Los animales los hay buenos y malos, como en todos los seres de este mundo. ¿Cuantas veces hemos presenciado cómo un gato “juega” con un ratón o con un pajarillo, sin ánimo siquiera de comérselo, por el simple placer de hacer lo que quiere de él y al final lo mata, sin más? Hay animales con problemas mentales. Perros que, tras toda una vida siendo buenos y leales, generan demencia o cualquier alteración que les hace ser violentos, incluso con sus amos. Y donde unos ven amor y lealtad incondicionales, otros ven conveniencia y sometimiento: vamos, el “no morder la mano del que te da de comer” de toda la vida. De hecho, los expertos en psicología animal y adiestramiento, que por supuesto son especialistas, serios y con formación, siempre se destacan por expresarse en estos términos. Muy alejado todo de los hooligans idealistas, muchas veces traumatizados por malas experiencias y relaciones personales fallidas con otras persona, que les hacen idealizar a las mascotas proyectando en ellos unas cualidades que, en muchas ocasiones, no existen más allá de la fantasía.

    23 Junio 2016 | 19:10

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