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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Mariano le demuestra a Zidane que puede ser el plan B para el Camp Nou: gol a los 23 segundos y hat-trick

Tiene el Real Madrid un plan B, un arma con el que nadie cuenta pero que está ahí, esperando su oportunidad. Se llama Mariano y aunque tiene ya 23 años, es una de las grandes promesas de la cantera blanca.

Mariano

Mariano celebra un gol (EFE).

Para jugar en el equipo blanco hace falta tirar la puerta abajo, aprovechar cada oportunidad que se presenta y eso es lo que está haciendo Mariano, un delantero de la República Dominicana con un físico poderoso y un gran olfato de gol.

Ante la Cultural Leonesa, solo necesitó 23 segundos para marcar su primer tanto, un remate al primer toque con el que se convirtió en el goleador más rápido del Real Madrid en la Copa del Rey en toda su historia.

Después, un zapatazo de ‘killer’ puso el 3-0. Sin Morata y con Benzema aún lejos de su mejor momento, es importante para Zidane saber que tiene un delantero así en caso de que lo necesite, más aún con el clásico a la vuelta de la esquina.

Para completar la noche, después de sacarse un potente remate con la derecha, fue al remate y conectó un gran cabezazo para firmar un hat-trick.

Ojalá el Real Madrid pierda el clásico con el Barça

Pues sí, parece que eso es lo que el fútbol de nuestro país necesita en estos momentos. Que el Madrid pierda el clásico y, a poder ser, por goleada ante el Barça este sábado.

Cristiano Ronaldo y Messi

Cristiano Ronaldo y Messi (EFE/ARCHIVO)

¿No han notado que estas dos semanas se habla bastante menos de fútbol que en otras? Desde luego, esa es la percepción que tengo. Estamos en noviembre, no hay títulos en juego y lo que vende es el drama, las tragedias, fracasos de jugadores y similares. Pero claro, resulta que Cristiano ahora no para de marcar goles, el Madrid gana hasta por goleada al Atlético y el que no lo hace es el Barça. Y esos dramas, tragedias, fracasos y similares que venden son… los del Real Madrid.

Quiero recordarles que hace alrededor de un mes se hablo de que había crisis (o minicrisis, o pseudocrisis, o amago de crisis o llámenlo x) en el Real Madrid porque llevaba cuatro partidos seguidos… ¡¡¡empatando!!!. Los de Zidane llevaban en ese momento más de 20 partidos sin perder (van 31 ahora), acababan de ganar la Champions por segunda vez en tres años y también se habían llevado la Supercopa aun sin jugar Cristiano. Pero se hablaba y mucho sobre si Zidane no valía, sobre que el equipo no tenía un estilo definido de juego (¿?), que la BBC era muchísimo peor que la MSN y sobre por qué Isco no jugaba más, entre otros muchos debates.

Es curioso, porque he recordado algo que escribí hace dos años, muy poco después de la Décima del equipo blanco, sobre esa especie de esquizofrenia que vive siempre alrededor del Real Madrid. “No han pasado ni cuatro meses desde que el Real Madrid levantara la ansiada Décima tras 12 años de espera y pese a ello el Bernabéu es un plebiscito constante. De Casillas, sobre todo, pero también de Benzema, de Arbeloa e incluso de James o Bale. De locos”, decía entonces. Porque todo es polémica, todo se mira con lupa, todo se estudia y analiza al detalle. Y eso solo pasa, con esa magnitud, en Chamartín.

Así que ahora toca esperar al clásico. Y en él, una derrota del Madrid (que saldrá líder del Camp Nou pase lo que pase) hará que se vuelve a hablar de lo superior que es Messi a Cristiano, que los blancos no tienen estilo ni personalidad de juego y, por supuesto, se buscarán y señalar culpables. Un poco de tragedia griega para que se vuelva a hablar de fútbol y podamos empezar a preparar una nueva crisis en el Real Madrid.

Por Raúl Rioja @raulriojazubi, esperando la nueva crisis del Madrid.

¿Por qué Koke llama “maricón” a Cristiano Ronaldo y las críticas (y mofas) son para el portugués?

Tengo que reconocer que a veces leer las redes sociales y los comentarios de las noticias es bastante desalentador. El último ejemplo, el del ‘intercambio de pareceres’ entre Cristiano Ronaldo y Koke en el que el atlético llamó “maricón” al portugués.

Koke y Cristiano

Koke y Cristiano se encaran durante el Atlético – Real Madrid (EFE).

La verdad es que cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que muchas veces en el campo se dicen cosas que no se piensan, que las reacciones en caliente son irracionales en demasiadas ocasiones. No me sorprende ya nada de lo que se diga en un campo de fútbol. Pero lo que sí me alucina (bueno, no tanto en realidad…) es que la gente lea una noticia con el titular “Koke me llamó maricón y yo le he dicho ‘un maricón sí, pero lleno de pasta, cabrón'” y se ceben con el portugués porque es un chulo o, directamente, se diga que “por fin Cristina ha confesado que es gay” (frase real y literal) o comentarios similares.

No sé si es por el odio que se le tiene a Cristiano o porque, al final, seguimos viviendo en una sociedad homófoba pese a todo. Probablemente sea por ambas cosas. Pero la verdad que me parece ciertamente asqueroso muchas de las cosas que he leído con respecto a este tema.

El Madrid pierde a su mejor ‘9’ ante el Atlético y este mes: a Álvaro Morata

“Los grandes delanteros son los que meten más goles que los que en teoría les corresponde”. La frase corresponde a mi colega (y amigo) Salvador Carmona, especialista en estadística deportiva, y para el que le pedí ayuda para la realización de un post.

El debate Benzema-Morata es algo que se veía venir desde que el Real Madrid recuperó al canterano tras dos buenos años en la Juventus, que fue para él una especie de mili. Ha vuelto más jugador, más hecho, y su competencia con el galo está siendo feroz.

Ahora, Morata está lesionado y la sensación que da es que el conjunto blanco pierde en una fase decisiva de la temporada al que está siendo su mejor ‘9’. Saliendo del banquillo ha revolucionado partidos y marcado goles decisivos, y siempre que ha sido titular lo ha hecho bien.

Pero las sensaciones son eso, sensaciones. Y para ello es para lo que el mencionado Salva Carmona me ha prestado su ayuda, para ver si la estadística avanzada respalda las actuaciones de Morata.

Los xG (expected goals, goles esperados) son una estadística que mide cuántos goles se deben producir en una situación determinada teniendo en cuenta la distancia de la portería, el ángulo, la oposición, la velocidad a la que va la jugada, el pase previo al remate y otras muchas variables.

Pues bien, comparando a los dos delanteros del Real Madrid, de Benzema se esperaba que metiera 5,6 goles, y finalmente solo convirtió 4. Por su parte, Morata ha marcado más goles (4) de los que se esperaba (3,6).

Datos, sin duda, interesantes y que me parece intensifican el debate sobre qué jugador debe tener más minutos cuando ambos estén disponibles, especialmente en los partidos grandes de la temporada. Porque al ‘9’ del Madrid hay que pedirle que sea de la súper elite, y eso significa aportar más goles que los que haría un jugador medio. Lo que está haciendo ahora Morata y no Benzema. Lo que pierde el Madrid de cara al derbi de este sábado, al próximo clásico ante el Barça y a dos duros enfrentamientos en Champions ante el Sporting y el Dortmund.

Gráfico goles/acierto Álvaro Morata

Gráfico goles/acierto Álvaro Morata (SALVADOR CARMONA).

Gráfico goles/acierto Karim Benzema

Gráfico goles/acierto Karim Benzema (SALVADOR CARMONA),

La renovación de Cristiano Ronaldo: una hipoteca demasiado alta

Sinceramente, estoy muy preocupado. Y, como yo, muchos amigos madridistas. Porque viendo el partido ante el Leganés, y prácticamente todos los de esta temporada, me parece aterrador pensar en que Cristiano Ronaldo vaya a estar cinco temporadas más en el Real Madrid.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo en el partido ante el Leganés (EFE).

Siempre digo lo mismo con el luso. Dudar de lo que ha hecho es necio. Pero una renovación no debe hacerse por lo que un jugador ha dado, sino por lo que va a dar. Y lo que va a dar Cristiano tiene pinta de que va a ser menos, mucho menos que lo que él acostumbraba hasta ahora.

Se trata de un jugador especial, distinto. No va a aceptar nunca un rol secundario, y tampoco uno en el que él no sea el actor principal. Este equipo es cada vez más el de Bale y menos el suyo, y va a ser difícil que lo asuma. No va a admitir que se le cambie como a cualquier otro jugador, porque él no es cualquier jugador. Y su rendimiento ya no es el de un futbolista imprescindible, el de uno que no deba rotar e incluso quedarse de vez en cuando en el banquillo. Y va a ir a menos, salvo sorpresa, con el paso de los años.

El asunto puede acabar mal en cuanto un entrenador, Zidane o el que corresponda, decida que ya no está para ser titular. O que debe ser cambiado con relativa frecuencia. No lo va a admitir, ni a asumir. Ese va a ser el gran problema.

Lo único bueno de esta renovación es que, en caso de descontento del luso ante su situación (que llegará, no lo duden), siempre se le podrá traspasar y sacar una buena millonada, porque siempre va a tener un cartel espectacular, sus incontables goles le avalan.

Por Raúl Rioja @RaulRiojaZubi, antes de Cristiano, ahora de Bale. 

El día que Zidane quedó en evidencia por su fe ciega en la BBC

Es curioso cómo, con cada entrenador de la historia reciente del Real Madrid, la historia se repite, cómo todos acaban encorsetados por una idea: la BBC es intocable, inamovible.

Zidane y Benzema

Zidane y Benzema se abrazan en la banda (EFE).

Le pasó a Ancelotti, también a Benítez, y ahora a Zidane. Como Morata se estaba ganando más minutos a base de ganas, empuje y, sobre todo, goles, la solución del entrenador galo no fue otra que alinear al canterano junto a Bale, Cristiano y Benzema. Un 4-2-4, como si se tratara de los años 70 o de una alineación de la Play.

Y no, el fútbol no es eso. No es poner a los mejores en el campo sin más. No se pueden poner juntos a cuatro delanteros sin correr el riesgo de perder el centro del campo incluso ante un equipo menor como el Legia. Más si tus centrocampistas son Toni Kroos y Kovacic, no precisamente destacados por sus virtudes defensivas.

Si Zidane triunfó la temporada pasada fue por el respeto que le tienen los jugadores. Sus decisiones no eran puestas en cuestión por el vestuario. Si James tenía un papel residual, nadie levantaba la voz, por más que hubiera costado 75 millones. Es lo que tiene haber sido un dios del fútbol, que hasta ha podido cambiar alguna vez a Cristiano Ronaldo sin que haya un terremoto.

Ante el Legia traicionó todo eso. Las buenas actuaciones de Morata debían ser premiadas, pero a costa de Benzema, o quizás de Cristiano, aunque sea utópico. Un descanso a Bale tampoco está de más de vez en cuando, dada su propensión a lesionarse. Pero Zidane eligió juntarlos a todos, y el resultado fue el desastre que todos vimos.

Ya dijo el galo al llegar que la BBC era intocable, y lo repitió hace pocas semanas cuando se le volvió a preguntar por ello. Y con esa frase se mete en problemas él solo.

Por suerte, no era un partido decisivo y el resultado solo complica las cosas en la Champions al Real Madrid, al menos a priori. Y deja en un muy mal lugar a Zidane. Seguro que no se vuelve a repetir.

El Balón de Oro debe ser para Cristiano… o para Gareth Bale

“Está claro que Messi es el mejor jugador del mundo”, me decía hace un momento una compañera. Y como no voy a discutir esa afirmación, básicamente porque por desgracia es la más cruda realidad, quiero recordar una cosa: el Balón de Oro es un premio que reconoce al mejor jugador de ESE AÑO, independientemente de que sea el mejor del mundo o no.

Cristiano y Bale

Cristiano y Bale, abrazados (EFE).

Pues bien, una vez aclarado eso, vamos a repasar los grandes triunfadores colectivos de la temporada. Por un lado tenemos al Real Madrid, que ganó otra vez la Champions pese a esa eterna crisis que le persigue desde hace ni se sabe. Por el otro, tenemos a Portugal, que contra pronóstico se llevó la Eurocopa pese a que los más puristas se llevaran las manos a la cabeza porque el juego no es el que a ellos les gusta.

¿Qué jugador tienen ambos en común? Sí, Cristiano Ronaldo. Vale, también Pepe, pero creo que con su nominación se puede dar más que por satisfecho. Ayer mismo criticaba el mal momento de forma del portugués en este arranque de campaña, pero en un año en el que ha marcado más goles que nadie y se ha llevado los dos títulos más importantes de la temporada, resulta más que complicado encontrar un argumento en contra de que se lo lleve el luso por quinta vez más allá de que algunos le consideren un chulo, un egoísta, un creído y demás cosas similares que se dicen de él.

La última estupidez fue precisamente ayer, cuando tras marcar Morata, Cristiano levantó el brazo para celebrar el tanto, miró después al linier para ver si lo había anulado y muchos (pero muchos) dijeron que estaba… ¡¡¡pidiendo fuera de juego!!!

El único que puede discutir el Balón de Oro de Cristiano es Gareth Bale. El extremo fue tan importante o más en la Champions del Real Madrid y, pese a que se ha llegado a decir de él hasta que no sabe jugar al fútbol, cogió a una selección menor, limitada y sin talento para llevarla hasta las semifinales de la Eurocopa en una exhibición de liderazgo impresionante.

Porque Griezmann perdió las dos finales que jugó (fallando un penalti clave en una de ellas), Messi desapareció en Champions en la eliminación ante el Atlético y también falló una pena máxima en la final de la Copa América ante Chile y los méritos de Neymar y Luis Suárez, aun con sus buenas campañas, son insuficientes para ser coronados mejor del mundo.

El Balón de Oro debe volver al vestuario del Real Madrid. Y si no piensas igual… aquí está nuestra encuesta para que te pronuncies.

Cristiano Ronaldo: un fallo que define su peor momento

Pocas veces un fallo escenifica tanto un momento de forma como el Cristiano Ronaldo en el último minuto del partido entre el Real Madrid y el Athletic. Su inicio de temporada, resumido en una sola acción.

Cristiano ante Iraizoz

Cristiano ante Iraizoz en el Real Madrid – Athletic (EFE).

Cristiano recibió solo en la frontal. Tuvo tiempo para parar, girarse, elegir cómo encarar al portero, si regatear o si buscar un disparo. Quizás hasta si optar por una vaselina ante la hipotética salida de Iraizoz. Y el luso definió de la manera más mediocre posible, con un disparo al muñeco que no acabó en gol.

Fue solo el momento cumbre de un partido en el que lo falló todo, en el que siempre tomó la decisión equivocada. La sensación es que de este partido, hace tres años, hubiera salido con un hat-trick.

Ahora mismo, cualquier argumento para mantener que Cristiano Ronaldo es uno de los mejores jugadores del mundo gira alrededor de su cifra de goles. Sin el gol, no es nada ahora mismo. No aporta desborde, ni es un excelso pasador. Tampoco se implica en defensa ni es solidario con el resto del conjunto. Solo los goles callan a sus detractores, y estos no están llegando.

Al luso se le espera como a nadie. Los cuchillos están afilados. Dudar de lo que ha hecho en su carrera es necio, es quizás el mejor goleador de todos los tiempos y aún le quedan muchos tantos que aportar. Pero si su cifra baja a niveles humanos, si deja de ser un goleador estratosférico, pasa a convertirse en un jugador común dentro de lo que es el Real Madrid. Y su condición de jugador absolutamente indiscutible deberá dejar de ser tal.

PD: Sus cifras goleadoras son 2 goles en 498 minutos en Liga y dos goles en 270 minutos en Champions. Con mucha diferencia, su peor arranque de temporada desde que llegó en 2009 al Real Madrid.

Modric: no es español, le trajo Mourinho… y es absolutamente indiscutible

Modric tuvo dos problemas cuando llegó al Real Madrid: no era español y además le había pedido Mourinho expresamente.

Y conviene recordar eso que se dijo, esas portadas infames mofándose de él y de lo que costó, esas opiniones cebándose con él para atacar tanto al presidente como al entonces entrenador, esos artículos clamando porque había llegado ese croata semidesconocido y no Carzorlita, o Mata, o quizás Silva. Ser español era y es, parece, un rasgo importante para contar con el apoyo de la gran mayoría de la prensa y cierto sector de la afición.

Luka Modric

Luka Modric (EFE).

Han pasado cuatro años desde que Luka llegó al Real Madrid y me atrevería a decir que es el único jugador del equipo al que nadie, absolutamente nadie, se atreve a discutir. A su clase y talento se une su sacrificio por el colectivo, siempre en un segundo plano para que sean otros los que más brillen, aunque en ese aspecto ha ‘fracasado’, todos saben que es el jugador más importante del equipo. Y eso son palabras mayores.

A él también se le puede ‘achacar’ el desdichado final de Ancelotti en el conjunto blanco. Porque su lesión rompió un equipo que venía de batir el récord histórico de victorias y era el máximo favorito para ganar la Liga y la Champions… que luego acabaron ambas en poder del Barça. Que nadie piense que el bajón del Real Madrid en esa temporada 2014-15 coincidiera con la lesión del balcánico fue una casualidad. Causa-efecto pura y dura, no me cabe ninguna duda.

Modric, recién renovado hasta 2020, acaba de cumplir 31 años, y hay que dosificarlo como esa botella de buen whisky caro que tienes en la última fila del mueble-bar. Su físico es frágil, no está para jugar demasiados partidos seguidos y se lesiona con relativa frecuencia, así que en la mano de Zidane está dosificarlo con sabiduría para que esté a pleno rendimiento cuando más falta hará, a partir del mes de marzo.

Sergio Ramos casi acaba expulsado de nuevo: héroe en mayo, mediocre el resto del año

El héroe de cada mes mes de mayo, el de los cabezazos imposibles, ya está en ‘modo invierno’. Sergio Ramos es un jugador que elegiría sin dudar para jugar una final. Hace apenas unos meses, en la final de la Champions de Milán, no solo fue el autor del único gol del Real Madrid y anotó su penalti en la tanda, también fue el verdadero líder del equipo.

Ramos y Hernán Pérez

Hernán Pérez dispara y el balón da en la mano de Sergio Ramos en el Espanyol – Real Madrid (Captura TV).

En los momentos en los que mejor estaba el Atlético, más apareció Ramos. Tirando de sus compañeros, animando a todos, levantando con sus gestos al público madridista que se desplazó a Milan. Fue, en definitiva un líder, un verdadero capitán.

Y en esas que ha llegado la liga, y nos volvemos a encontrar con algo que por común empieza a ser cansino: la peor versión de Sergio Ramos. Con excesos de confianza, fallos de juvenil y errores impropios de un jugador de su jerarquía. No hay partido en el que no tenga un fallo importante. “¿En qué minuto será la ‘Ramada’ hoy?”, pregunta con sorna y acierto un amigo en las redes sociales antes de cada partido de los blancos.

Ante el Espanyol, un ejemplo más. Un mal control le costó la amarilla cuando apenas había pitado el árbitro el principio del partido. Exceso de confianza habitual en el sevillano. Le tocó jugar todo el partido con una amarilla y casi acabó expulsado, algo habitual en su carrera. Un disparo Hernán Pérez le golpeó en el brazo y, aunque de manera involuntaria, bien pudo haberle sacado el colegiado la segunda amarilla dejando así a su equipo con diez toda la segunda mitad.

Ramos es, centrado, uno de los mejores centrales del mundo, y en Milán lo demostró. Lástima que decida brillar solo en las ocasiones especiales y ser mediocre el resto de la temporada. Porque si algo se le pide a un gran central es regularidad, que no falle nunca. Justo lo que no aporta el camero.

Por Raúl Rioja, @RaulRiojaZubi, madridista.