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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Messi ya no da miedo en los clásicos

Leo Messi lamenta el empate del Real Madrid al final del partido

Leo Messi lamenta el empate del Real Madrid (1-1), al final del partido. (EFE)

Parece mentira que el mejor jugador del mundo se haga pequeñito en uno de los duelos más importantes de la temporada. Leo Messi, el mayor goleador en la historia de los clásicos (14 goles, empatado con Di Stéfano), lleva seis partidos ante el Real Madrid sin marcar. Más de 500 minutos sobre el césped sin brillar y sin ser determinante ante su víctima favorita.

Nadie duda de su calidad futbolística pero esta cifra comienza a ser preocupante. ¿Qué le pasa a Messi cuando se enfrenta al Real Madrid? ¿Le puede la presión? ¿Tiene miedo a las comparaciones con Cristiano Ronaldo?

En el partido del sábado Leo estuvo desaparecido. Solamente tuvo una oportunidad clara, un mano a mano ante Keylor Navas pero no consiguió batirlo. El disparo del argentino se fue demasiado cruzado y desaprovechó la ocasión de poner el 2-0 en el marcador y casi sentenciar el partido, un gol que les hubiera dado tranquilidad y, quizá, los tres puntos.

Y no solo eso, es que la pulga tampoco destacó precisamente por sus asistencias o jugadas personales. Perdió un total de 13 balones. Algo que a los culés nos cabrea, y mucho. Es verdad que todos los equipos ponen su foco de atención sobre Messi, que si cualquier delantero tiene detrás a un defensa, él tiene a tres. Pero debería estar acostumbrado a ello.

A pesar de que es el jugador más determinante del Barcelona, Leo Messi ya no da miedo en los clásicos. Los madridistas ya no le temen como antes y eso es una mala señal para los azulgrana. La última vez que anotó en un duelo de este calibre fue en la temporada 2013/2014: un hat trick en el Bernabéu que dio la victoria a su equipo (3-4). Cuanto menos preocupante.

Por Noelia Pérez @NoeliaPerez13, decepcionada.

Aleix Vidal: 22 millones por un futbolista que no juega ni contra el Hércules

Sí, es una realidad: Luis Enrique no cuenta con Aleix Vidal. A estas alturas de la temporada, visto lo visto, a nadie le sorprende. Lo que sorprende es que fue él quien lo pidió hace dos temporadas, lo fichó por 22 millones de euros (18 fijos y 4 en variables) y ahora se arrepiente. Es un secreto a voces que la relación entre técnico y jugador no es la más idónea.

No estuvo el pasado domingo en la lista de Lucho ante la Real Sociedad porque tenía permiso por boda (se casó el sábado) ¿¡Quién se casa en plena temporada!? Pues nadie se sorprendió, nadie le puso pegas y nadie lo echó en falta. Y, para variar, no tiene pinta de que Aleix vaya a jugar el partido de Copa del Rey de este miércoles ante el Hércules. El técnico azulgrana ha llamado a siete jugadores del filial y seguramente tengan más oportunidades que Vidal. Así, el jugador catalán se une a la larga lista de fichajes (hace poco hablaba de Paco Alcácer) que han pasado con más pena que gloria por el Barça.

Aleix Vidal, en su presentación con el Barça. (EFE/ARCHIVO)

Aleix Vidal, en su presentación con el Barça. (EFE/ARCHIVO)

Pero no es la primera vez que Aleix no juega. Esta temporada ha estado más ausente que presente. El último (y único) partido en el que ha participado fue ante el Alavés. Jugó los 90 minutos, el Barça perdió 1-2 en el Camp Nou y él fue señalado como uno de los responsables. Después volvió a desaparecer y, aunque regresó a la convocatoria para los dos partidos anteriores ante el Málaga (en Liga) y el Celtic (en Champions) alegando que estaba recuperado de una lesión, no disputó ni un solo minuto de ambos encuentros, es más, en el europeo fue descartado antes del inicio.

¿Los motivos? El entrenador asturiano y el futbolista catalán no ven de la misma manera el fútbol, no se entienden. Y no solo ellos, Aleix no se compagina bien tampoco con sus compañeros, quizá por su rebeldía. Y eso que jugar rodeado de jugadores de la talla de Rakitic, Iniesta o Messi —por no mencionar a las tantas estrellas del Barcelona— debería ser fácil.

Ni con el marcador en contra, ni a favor. Da igual lo mal que lo estén haciendo los otros 21 integrantes de la plantilla que Aleix Vidal no pisa el césped e incluso los del filial le adelantan. De seguir así, lo más probable es que emigre del club. Los rumores de su salida del Barça en el mercado de fichajes de invierno son cada vez más potentes y en este caso no solo suena el agua del río, también desborda.

No ha habido resurgimiento, más bien todo lo contrario y cada partido que pasa Luis Enrique confirma más el destierro del centrocampista. Lo peor: ningún aficionado al fútbol se sorprende al no verlo sobre el terreno de juego, es más, muchos nos habíamos olvidado de que todavía forma parte del equipo…

El Barça decepciona en Anoeta una vez más, y ya van siete

Cabreados y, a veces, resignados. Así nos sentimos los aficionados al fútbol cuando nuestro equipo pierde o empata. Pero el empate de ayer del Barça ante la Real Sociedad (1-1) no fue un empate normal. No fue un empate más. Fue, incluso, peor que una derrota.

El Barça mereció perder y sacó un punto que sabe a decepción de un partido que no dominó, en el que fue inferior y en que dejó mucho que desear. Un Barça sin su esencia donde solo Leo Messi (siempre es Leo Messi) consiguió aportar algo de optimismo con su gol.

Los jugadores del BArça hablan con el árbitro al final del partido en Anoeta. (EFE)

Los jugadores del Barça hablan con el árbitro al final del partido en Donosti. (EFE)

Los donostiarras demostraron que es verdad eso de que le tienen cogida la medida al conjunto de Luis Enrique. Y es que el técnico azulgrana, desde que ocupa dicho puesto (hace tres temporadas) no ha conseguido llevarse nunca los tres puntos de Anoeta. Y digo más. El Barça no consigue ganar en Donosti desde hace siete temporadas. ¡Siete años y ocho partidos consecutivos! Que se dice pronto…

Como me dijo ayer un compañero tras leerlo en Twitter: “Anoeta es para el Barça, lo que Riazor era para el Madrid”. Su verdugo. Un campo difícil, al que los jugadores se enfrentan con miedo a no ganar, y no ganan.

“Así es muy difícil que ganemos la Liga”, dijo Gerard Piqué tras el partido. Y en esa frase resumió el pensamiento de todos los culés (o por lo menos el mío). Porque no, así no. Los lapsus se le acumulan al conjunto azulgrana, tanto en Liga como en Champions. Hay quien ya empieza a hablar de “crisis” o “minicrisis”, y razones no le faltan.

El año pasado a estas alturas, en la jornada decimotercera de liga, el Barça estaba en la primera posición (el Atlético de Madrid era segundo y el Real Madrid tercero) con 33 puntos de los 39 posibles y tras haber ganado a la Real en el Camp Nou por 4-0. De aquella solo había perdido sus partidos en Balaídos y en el Sánchez-Pizjuán. Ahora está segundo, empatado con el Sevilla (tercero), tiene 27 puntos y ya se ha dejado 12 por el camino: lleva dos derrotas y tres empates.

La temporada pasada los de Luis Enrique llegaron, además, como líderes al primer clásico (duodécima jornada) y con 3 puntos sobre el Madrid. Ganaron y se distanciaron aún más. Este año, con solo dos jornadas más disputadas, la situación se ha invertido. El Barça llega seis puntos por detrás del eterno rival y las sensaciones son bien distintas. Más les vale que solo sean eso, sensaciones…

El caso de Paco Alcácer: ¿30 millones de euros a la basura?

No estaba Leo Messi, tampoco Luis Suárez y Paco Alcácer fue delantero titular —junto a Neymar y Arda Turan— en el partido del pasado sábado ante el Málaga en el Camp Nou (0-0). Un Alcácer que necesitaba darse a valer, demostrar que los 30 millones que el club catalán pagó por él no eran desorbitados. Pero, no marcó ni fue determinante. Otra vez más ¡y ya van 8! defraudó.

Defraudó como goleador y como jugador de campo. Disputaba su octavo partido con el Barça —séptimo en Liga— y existen estadísticas que dicen que Alcacer no tocó ni un balón entre el minuto 10 y el 41. Más de media hora sin participar en el juego, desaparecido y sin aprovechar su oportunidad.

Alcácer se lamenta ante el Málaga. (EFE)

Alcácer se lamenta ante el Málaga. (EFE)

El delantero no se entendió, en ningún momento, con sus compañeros. Jugó los 90 minutos pero cuando un balón entraba en el área del Málaga era Piqué (defensa) quien tenía que adelantar su posición y rematar a puerta. Me lo cuentan cuando se pagó 30 millones por él y no doy crédito.

A Alcácer se le fichó en verano para ser el cuarto delantero, la persona que si falla alguien de la MSN tiene que dar la talla. Y no la está dando. Los delanteros marcan goles y son determinantes en ataque: el de Torrent no ha estrenado su cuenta goleadora ni ha dado asistencia alguna a sus compañeros a la hora de definir.

Alcácer se ha convertido en uno de los peores delanteros en su estreno en toda la historia azulgrana, solo empatado con Ángel Cuéllar y Christophe Dugarry, dos de los jugadores que fueron calificados en su día como los mayores errores del Barça en el mercado de fichajes.

Ninguno de ellos anotó en sus ocho primeros encuentros como culés. Es más, Dugarry nunca se estrenó de cara al gol con los barcelonistas en el curso en el que jugó en el Camp Nou (1997/98), mientras que Cuéllar solo fue capaz de anotar dos goles en su año de debut (1995/96) y duró solamente un año más.

En el caso del jugador exvalencianista el fraude podría ser incluso peor. El Barcelona podría haber tirado 30 millones de euros a la basura. Paco Alcácer tiene que espabilar. La presión y la ansiedad le pueden pero, de momento, tiene la confianza de Luis Enrique. Eso sí, de seguir así, su futuro como azulgrana podría tener las temporadas contadas.

¿Se plantea Messi marcharse del Barça?

Leo Messi firma su contrato de 2014.

Leo Messi firma su contrato de 2014. (FCB)

Esta es la imagen que a todos los culés nos gustaría ver, cuanto antes mejor. Pero, para colmo de muchos, Leo Messi todavía no ha cerrado su ampliación de contrato con el Barça —hasta ahora solo está atado al club hasta 2018—. Hace unos meses que se viene hablando del tema pero el equipo catalán no encuentra las claves para que el argentino firme, de una vez por todas, su octava renovación.

“En los próximos meses”, “próximamente”… esas son las respuestas que da Josep María Bartomeu cuando es preguntado por la fecha en la que se producirá la ansiada firma. La prensa de Madrid disfruta. En Barcelona tiemblan.

El presidente del Barça tuvo que salir este miércoles a calmar las mareas que el diario Marca removió el martes. “Messi le dijo al Barça en julio que no quería renovar” titula dicho diario una noticia en la que afirman que el argentino decidirá su futuro cuando cumpla su contrato actual con el Barça, de aquí a dos temporadas. “Estamos convencidos de que acabará su vida deportiva en el Barça”, manifestó Bartomeu en la rueda de prensa posterior a la presentación de su nuevo patrocinador: Rakuten para aminorar rumores.

Es Messi quien marca el tempo y mientras, todos en vilo. Nadie ve peligrar claramente su continuidad en el club pero la incertidumbre acecha. Messi decidirá cuándo, cómo y dónde. El Barça está a su disposición, lo sabe y le gusta. Por ello, el paso final va a tomarlo en el momento que mejor le convenga.

Pero… ¿y si decide irse? También cabe esa posibilidad. No sería de extrañar que el caso de su presunto fraude fiscal y su condena a 21 meses de cárcel hayan hecho mella en el jugador. Que desde su familia le hayan incitado a cambiar de aires o que las críticas le estén afectando más de lo que deberían en el ámbito personal (profesionalmente ya ha demostrado que no).

En Barcelona se liaría parda, seguro. El fin del mundo a su lado sería anecdótico. ¿Os imagináis un ‘Messi se va del Barça’ en todos los titulares? Podría arriesgarme a decir incluso que muchos culés cambiarían de equipo (chaqueteros) y se harían hinchas del club de destino del astro argentino. Muchas son las novias que le salen a la pulga por toda Europa, entre ellas el City de Guardiola, con ofertas tentadoras. Del Real Madrid prefiero no hablar, me da risa que algunos piensen que se decantará por el archienemigo algún día de su vida. Ni borracho, ya os lo digo.

Sin embargo, todo son suposiciones. Leo lleva 13 años en el Barcelona, es el club de su vida, el que le ha dado la gran oportunidad de triunfar y no hay prisa (de momento) para alcanzar un acuerdo, aunque no estaría mal que comenzasen a vislumbrarse todos los trámites.

Los grandes frentes (y juicios) del Barça, bajo llave

No creo en las casualidades, ni en los complots o teorías conspiratorias y el Barça lleva mucho tiempo en el punto de mira. Ya sea por el presunto fichaje fraudulento de Neymar, los últimos “malosentendidos” con Tebas y la LaLiga, los muchos futbolistas del club denunciados por supuesto fraude a Hacienda, entre ellos Leo Messi o el último en salir a la luz: Alexis Sánchez…. pero el Barcelona no sale de guatemala para entrar en guatepeor.

Y no es algo puntual. Podemos remontarnos a 2011, cuando el expresidente del club azulgrana José Luis Núñez (1978-2009) fue condenado a 6 años de prisión por el ‘caso Hacienda‘. A partir de ahí, ha sido un no parar. Todos los presidentes del club, desde Núñez, pasando por Joan Gaspart (2000-2003) o Joan Laporta (2003-2010) fueron condenados, imputados o investigados por algún tipo de delito, entre ellos la falsedad documental o apropiación indebida. Aunque, también es cierto, que no todos los delitos están relacionados con el Barça.

Noticias judiciales o investigaciones que dejaron —y, por desgracia, siguen dejando— en segundo plano el terreno futbolístico y que encabezaron una lista que, con el paso del tiempo —y de las investigaciones— se va haciendo más grande. Ahora son los jugadores, sus familiares y el propio club como entidad, los implicados. Todos ellos, seguramente, asesorados por la misma persona incompetente.

Leo Messi y Neymar, dos de los investigados por Hacienda.

Leo Messi y Neymar, dos de los jugadores del Barça investigados. (GTRES)

Echemos la vista atrás. Cuando Samuel Eto’o estaba en el Barcelona fue acusado de haber defraudado, entre 2006 y 2009, una cuantía de más de tres millones de euros. En 2013 la Fiscalía se querelló contra Leo Messi y su padre por defraudar 4,1 millones de a Hacienda y fueron condenados en julio de este año a 21 meses de prisión, castigo al que (previsiblemente) no harán frente. Además, en septiembre de 2015 se destapó que Javier Mascherano defraudó 1,5 millones de euros a Hacienda con la cesión de sus derechos de imagen a empresas extranjeras cuando ya era jugador azulgrana, y lo mismo ocurrió con Adriano Correia. El último caso en salir a la luz ha sido contra Alexis Sánchez, ahora jugador del Arsenal, por un supuesto caso de fraude fiscal de casi un millón de euros durante 2012 y 2013, cuando todavía militaba en las filas del conjunto catalán.

Y es que cada día sale una noticia nueva. Precisamente, por un delito de apropiación indebida referente al ‘caso Neymar‘, Sandro Rosell (2003-2010) y al actual presidente del club, Josep María Bartomeu —que era vicepresidente cuando saltaron las alarmas— están siendo investigados. Además de los padres del jugador, el propio Neymar, el Barça como entidad y a su exequipo, el Santos, de Brasil.

El lunes, el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata propuso juzgarlos. “Esto no lo entiende nadie” rezaba un comunicado del club catalán tras interponer un recurso. El martes la fiscalía pidió el archivo de la causa contra Bartomeu y el propio club prohibió a sus jugadores conceder entrevista a cualquier medio de comunicación. Como si así consiguiesen evitar el flujo de información corrupta que les rodea…

Pero, los que de verdad no entendemos nada somos los aficionados. Aquellos a los que solo nos interesa el ámbito deportivo, divertirnos y emocionarnos al ver ganar a nuestro equipo. Lo peor: la mayoría de los casos siguen sin resolución. ¿Cuáles son las penas a las que se enfrentan y cuándo harán frente a ellas? Es una incógnita. Por ello, creo que esta última medida no ayuda: sería mejor dar con los culpables y esclarecer el asunto que ponerlo bajo llave. Quien tenga que ser juzgado, que lo sea y quien tenga que recibir alguna sanción, que la reciba.

Por Noelia Pérez, @NoeliaPérez13, indignada.

El Barça disimula sus dudas tras una pésima actuación arbitral

Un Valencia violento puso sobre las cuerdas al Barça. Los de Luis Enrique se llevaron de Mestalla tres puntos en el último suspiro, que seguramente serán decisivos al final de la temporada, pero que no espantan las dudas que recaen sobre los azulgrana.

Dudas en defensa y en el centro del campo. Dudas que solo se olvidan cuando aparece la MSN y que se incrementan con las lesiones de Jordi Alba y Andrés Iniesta. Dudas que hacen que, en la novena jornada de Liga, solo sumen 19 de los 27 puntos posibles.

Un penalti a tan solo siete segundos del pitido final hizo que el partido se decantase del lado de un Barcelona, que empezó fuerte pero que se fue desinflando tras el descanso. El Valencia —empleando un juego demasiado brusco e intenso— consiguió plantar cara al conjunto catalán y mejorar su imagen de las últimas jornadas.

Undiano Mallenco

El árbitro Alberto Undiano Mallenco en el partido entre Barcelona y el Valencia. EFE

Fue un partido en el que hubo de todo: un gol en fuera de juego, reencuentros entre excompañeros, graves entradas impunes, lesiones… todo ello con un claro protagonista: Undiano Mallenco. A pesar de que a los culés no nos guste hablar de los árbitros —fíjense en Guardiola—, otra nefasta, pésima o desafortunada (elijan el calificativo que quieran) actuación del navarro no puede pasar desapercibida.

Ni Barça ni Valencia quedaron conformes con el arbitraje aunque los segundos manifestaron más su descontento. Y no es para menos. El primer gol de Leo Messi —en racha desde que volvió de su lesión y ya empatado con Luis Suárez en la lucha por el pichichi— vino precedido de un fuera de juego de Suárez que Undiano no vio (o no quiso ver) y que seguramente hubiera cambiado el sentido del encuentro.

A partir de ahí, la vara de medir que usó el árbitro no favoreció a nadie. Todo lo contrario, los perjudicó a todos. Mario Suárez, Enzo Pérez o Busquets merecieron mayor castigo por varias jugadas peligrosas y dos penaltis no pitados, uno a favor de cada equipo, terminaron por desquiciar a chés y culés.

A su favor está que puso de acuerdo a ambos equipos. ¡Todo un logro Undiano!

Por Noelia Pérez, @NoeliaPerez13, culé.

Guerra en la prensa deportiva de Barcelona tras la rueda de Guardiola

La rueda de prensa de ayer miércoles de Pep Guardiola ha desatado la guerra en la prensa deportiva de Barcelona.

Pep Guardiola

Pep Guardiola en rueda de prensa (EFE).

Durante el verano, los rumores sobre el interés del Manchester City, nuevo equipo de Pep, por algunos jugadores del Barça fueron intensos. Se habló, sobre todo, de Leo Messi, pero también de Neymar, Andrés Iniesta, Sergio Busquets e incluso Luis Suárez.

Guardiola fue muy duro en su rueda de prensa previa al partido en el Camp Nou y afirmó categóricamente que él no había llamado a ningún jugador del conjunto azulgrana y que todo lo que había salido en la prensa era falso.

El diario Mundo Deportivo ha decidido al día siguiente publicar una noticia haciendo un repaso de todos los medios que se hicieron eco de un posible interés de Guardiola en fichar a jugadores del Barça, poniendo especial énfasis en las informaciones publicadas en el diario Sport.

La respuesta apenas tardó una hora en llegar, y ha sido contundente, pues Sport ha contratacado con una portada de Mundo Deportivo del pasado 16 de septiembre que rezaba ‘Así no, Pep’, diciendo que el City había intentado fichar a Messi y Neymar.

Sea como sea, ciertamente poco elegante que dos medios de comunicación se enfrasquen en una guerra como esta para tratar de desacreditar al otro.

El estilo de Guardiola sin Messi no funciona

Nostalgia. Eso es lo que siente un culé cuando ve regresar al mejor entrenador del Barça de la última década al Camp Nou. El entrenador que cambió la historia del club azulgrana y lo alzó a lo más alto del podio mundial.

Por segunda vez Pep Guardiola vuelve al banquillo (visitante) del Camp Nou, vuelve a casa. Por eso, pese a tener cuatro equipos españoles luchando en la fase de grupos de la Champions, sin duda, esta semana los ojos de todos los aficionados al fútbol estarán puestos en el Barcelona-Manchester City del miércoles —por eso y porque los partidos que disputarán los otros tres equipos españoles en liza parecerán una pachanga de solteros contra casados—.

Y no solo regresará Pep, también harán lo propio otros conocidos como Txiki Begiristain, Claudio Bravo (último en llegar y al que muchos echarán de menos por Barcelona tras las cagadas los errores de Ter Stegen), Nolito o Mikel Arteta que militan ahora en la Premier.

En el duelo, Barça y City pelean por la primera plaza del grupo C. Son los grandes favoritos a hacerse con el liderato y este enfrentamiento es mucho más que un partido para Pep. Sin embargo, el exentrenador del Barcelona no pasa por su mejor momento. ¿Crisis? (¡Cómo nos gusta esa palabra a los periodistas!)

Guardiola y Luis Enrique, en su último enfrentamiento en Champions. (EFE)

Tanto es así que el conjunto inglés lleva tres partidos sin oler la victoria. Después de ganar sus primeros 10 encuentros y firmar el mejor inicio de la historia del club, el emparte con el Everton (1-1) y la derrota ante el White Hart Lane (2-0) en la Premier –que lo mantienen líder pero empatado a puntos con el Arsenal-, se sumaron a otro partido en tablas con el Celtic (3-3) en la Liga de Campeones.

En el caso de perder en Barcelona, Guardiola igualaría su peor racha de partidos consecutivos sin conseguir el triunfo como entrenador fuera de nuestras fronteras. Crisis, sí.

Además, el Barça le ha ganado al City sus últimos cuatro enfrentamientos anteriores en Champions cuando Pellegrini era el técnico de los ‘Sky Blues’. Y, para colmo, de las tres visitas que Pep ha realizado a España en competición europea ha perdido las tres: primero contra el Real Madrid, después contra el Barça y, la temporada pasada, contra el Atlético de Madrid. ¡Vaya antecedente! Incluso podríamos decir que España es la bestia negra de Guardiola. Un catalán cuya bestia negra es España… ¿Curioso, verdad?

Lo que es verdad, y ni él lo puede negar, es que tras tres temporadas fuera del club de sus amores, Guardiola echa en falta el estilo del Barça y el Barça se sigue identificando con el estilo de Guardiola. Una pequeña diferencia que tiene nombre propio: Leo Messi, y que se hace notar en el modus operandi de ambos equipos. Todo ello, a pesar de que los culés tampoco atraviesan su mejor momento —cuartos en liga— pese a la contundente —pero no tan amplia como la de sus rivales— victoria del pasado sábado ante el Deportivo de la Coruña (4-0).

Veremos lo que nos depara el partido del miércoles. Lo único que puedo adelantar es que Luis Enrique y Pep Guardiola se fundirán en un amigable abrazo frente a los fotógrafos que rondarán los aledaños del césped del estadio azulgrana antes y después de que comience un intenso duelo de banquillos en el que Guardiola buscará la revancha tras el último enfrentamiento que se decantó del lado azulgrana.

Y la prensa es la culpable de la humillante derrota ante el Barça

La culpa, de la prensa. Faltaría más. La publicación en un periódico de una cena (ficticia, según Florentino) entre el jeque del PSG y el agente de Cristiano Ronaldo desestabilizó al equipo, y la cosa acabó como ya saben en el clásico.

Florentino Pérez

Florentino Pérez en comparecencia ante la prensa (EFE).

Las continuas informaciones de los medios deportivos despoblaron el centro del campo, convirtieron en desastrosos a Ramos, Danilo y Varane e inutilizaron a la BBC. Neymar, Suárez y Messi son tan buenos gracias a la siempre agradecida prensa deportiva catalana, por supuesto.

Así ve en estos momentos el fútbol el actual presidente del Real Madrid. Los fracasos los achaca a persecuciones mediáticas, su guerra particular con un sector del periodismo deportivo se ha convertido en el eje sobre el que gira cualquier comparecencia.

No hay que negar que algunos medios le tienen en el punto de mira, pero tampoco conviene olvidar que otros le bailan el agua sin rubor. Pero Florentino no se da cuenta de que esto no va sobre él, va sobre el Real Madrid, y son sus aficionados los que sufrieron una humillación más ante el eterno rival y ahí nada tiene que ver la prensa.

El presidente del Real Madrid sigue persiguiendo sombras y no se da cuenta de cuál es el problema. Y sí, el problema es su gestión deportiva y eso es lo que hay que arreglar, no qué se publica en este o aquel periódico.