Archivo de la categoría ‘’

«La tienda del alfarero» Por Víctor Lorenzo

07 julio 2011

No recuerdo cuándo comencé a leer «Realidades para Lelos», pero ese detalle carece de importancia comparado al «por qué». De todas las virtudes que Víctor tiene como microrrelatista, la que más disfruto es su indudable capacidad de síntesis a la hora del desenlace de sus historias.

Su atractivo estilo se nota claramente en «Hipotecas» y «Cumpleaños», dos microrrelatos que me quedaron grabados y que suelo recomendar como ejemplos de un excelente uso del género.

En esta segunda entrega de la serie «Inspiraciones Ajenas», un espacio creado para disfrutar de escritores y blogueros que leo desde hace tiempo, Víctor Lorenzo Cinca nos escribe en 150 palabras.

La tienda del alfarero
Mientras curioseo las muchas piezas fabricadas en serie -made in China- el viejo y tembloroso alfarero me cuenta que sus hijos no quieren seguir con el oficio, prefieren comprar a mayoristas y no ensuciarse las manos. Cojo una pequeña figura de terracota, antropomórfica, y le soplo el polvo de encima. El alfarero, emocionado, me explica que es la última pieza que pudo modelar. Y la única que conserva, tras setenta años frente al torno. Todo lo demás, lo vendió. Pero de esa pieza jamás pudo desprenderse. Me dice el precio, una fortuna, y la figura me resbala de las manos. La recojo del suelo y afortunadamente sigue intacta. Se la muestro al alfarero, para tranquilizarlo, y veo cómo una grieta va avanzando, poco a poco, por su frente. Le pago la pieza, sin regatear, y mientras me marcho se escucha en el interior un crujir de loza, unos cascotes desplomándose.

«El Infiltrado», por Gabriel Bevilaqua

26 mayo 2011

Además de su jugoso vocabulario, de los curiosos nombres de sus personajes y de las excelentes vueltas de tuerca de sus historias, Gabriel tiene un increíble talento para otorgarle veracidad a las fantasías más fantásticas.

Me recuerdo leyendo el remate de «Mito Solidario» y sintiendo algo muy similar a la envidia. Si la memoria no me engaña, desde ese microrrelato en adelante comencé a leer cada una de las publicaciones de Gabriel Bevilaqua, y «El elefante funambulista» se convirtió en uno de mis blogs preferidos.

Bienvenidos a la serie «Inspiraciones Ajenas», un espacio creado para disfrutar de escritores y blogueros que leo desde hace tiempo. Hoy, en la primera entrega, Gabriel Bevilaqua nos escribe en 150 palabras.

El infiltrado.

CORRÍA EL RUMOR de que un dragón se ocultaba en la Corte bajo forma humana. Era la única explicación racional a los cadáveres medio comidos y chamuscados que empezaron a aparecer en el castillo. Los ministros le sugirieron al rey la comparecencia del ilustre hechicero Batelius a fin de dar con el infiltrado. Una vez en la Corte, Batelius congregó a todos en la sala principal y dijo: «Majestad, aunque los dragones son especialistas en el arte de la transformación, esta aguja tiene la propiedad de devolverlos a su forma original». Uno a uno, nobles, soldados y siervos, se expusieron al pinchazo verificador sin consecuencias. Al cabo, el hechicero dijo: «Sólo faltáis vos, Majestad…». Entonces el rey despertó, se dirigió hasta un ventanal y desplegó sus alas. Confiaba en llegar a la casa de Batelius antes que sus enviados.

Seán Ó Conaill, Breves historias de dragones y hechiceros (Dublín, 1893)