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"It's the end of the world as we know it (and I feel fine)" Michael Stipe

Ojos que no ven, hashtag que te clavo

“Para crear un hashtag, el internauta deberá preceder aquella palabra o conjunto de palabras que desee etiquetar del símbolo #, lo que automáticamente la pondrá en relación con el resto de etiquetas de este mismo tipo que circulen por la red social” (EFE dixit).

Leo esto y no me queda claro nada, la verdad. Como si una pantalla nueva apareciera y se llenara de #’s con “conjuntos de palabras” nadando entre píxeles. Es la manera de definir las etiquetas que ha vuelto al mundo de los vivos porque Facebook ha decidido introducir este recurso en las conversaciones de los “internautas”. Vamos, que a partir de ahora podremos usar hashtags, como los de Twitter, Instagram o Google Plus, en Facebook.

A partir de ahora es un decir, porque de momento no funciona en España (cambiando el idioma a inglés, que es el truco habitual, parece que sí, aunque yo no acabo de conseguirlo).

Un hashtag sirve para agrupar publicaciones sobre un mismo tema, para seguir hilos concretos, para tener una visión amplia sobre un tema. Sí. Pero, ¿es Facebook el terreno ideal para esto, siendo que los niveles de privacidad pueden frenar su potencial? No conozco a demasiada gente que lo comparta todo de forma pública en esta red social y lo que sí ha dejado claro Mr. Zuckerberg es que aunque pongas etiquetas en tus posts, si los compartes solo con tus amigos, solo ellos verán lo que has escrito.

Digo Zuckerberg como podría decir Greg Lindley, que es el “product manager para hashtags” de Facebook. En efecto, se nos va de las manos.

No sé por qué, pero me da que los hashtags van a servir más para agrupar contenido generado dentro de una misma página, en torno a una marca, a un grupo, etc. O bien, por ejemplo, lo generado en dos o tres grupos creados sobre lo mismo. Facebook está lo bastante fragmentado como para que sea más complicado agrupar conversaciones y tiene más barreras que otras redes sociales (casi todo el mundo publica en abierto en Twitter o Instagram).

Hay otras dos cosas: una, la saturación. En Twitter solo tenemos 140 caracteres, pero la plaga de hashtags en Instagram (#nofilter, #bestoftheday, #instagood, ya sabéis) es espectacular. He llegado a ver fotos con 25 hashtags y eso, a mi juicio, rompe el relato, rompe la conversación y rompe la pura estética. Facebook tiene mucho más espacio para explayarse, así que ya veo que en vez de largas explicaciones sobre fotos, artículos u otras cosas, optaremos por etiquetar para ser etiquetados por inercia.

La otra es el hashtag para cada término. En plan, cada palabra es un concepto. #Y #así #todo. Pues no, porque esto no es Google y porque dejaremos de leer para re-facebookear (a lo retuitear) sin mirar. Esto rompe la lectura y la claridad lingüística. Los hashtags, cuyo nacimiento en 2007 se reparten Stowe Boyd y Chris Messina, son para utilizar con mesura, pero sobre todo con intención e inteligencia. Que no te metan en la conversación, métete tú, porque lo vales.

 

hashtag

 

* Imagen de Dan Moyle.

1 comentario

  1. Dice ser pinganillo

    jajaja está claro, cada día para todo tipo de situaciones cotidianas utilizamos en mayor o menor medida las redes sociales…e igual que harán muchas parejas también las romperán

    14 junio 2013 | 00:55

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