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"It's the end of the world as we know it (and I feel fine)" Michael Stipe

De profesión, ‘influencer’

¿Sabéis qué es un influencer? Bueno, pues es un anglicismo relacionado con el marketing, con perdón del community manager. Principalmente, su uso hoy en día (y siempre, vamos) sirve para significar a personas influyentes en ciertos círculos. Aquí, la diferencia entre influenciar e influir (por si os lo estabais preguntando).

Son personas cuyas recomendaciones, que dirigen a sus miles de seguidores constantemente, deberían ser de fiar o, al menos, deberían ser tenidas en cuenta. Por eso, aquellos que intentan -llámense marca, persona, partido político o medio- aprovechar las capacidades de esos individuos de conectar con un grupo de gente, se supone que confían en que su mensaje se distribuirá en positivo por ahí. Llámese “ahí” al barrio o a Internet. La negatividad es el drama y una prueba de fuego para una posible crisis, que no son nada fáciles de gestionar.

Muchos famosos son utilizados como influencers. Y muchas veces, profesionales reconocidos en ámbitos que no son los suyos. Me explico. Para mi, el término influencer podría caber en una presentadora de telediario, apreciada por la audiencia, hablando de las maravillas de una crema en plan informativo. Por este motivo, lo de los influencers tiene bastantes cruces conceptuales con el tema publicitario. Y a veces económicos, para qué nos vamos a engañar.

Estoy convencida de que en el terreno de la comunicación habréis oído hablar de los influencers, y más recientemente en todo lo que tenga que ver con las redes sociales. A saber: yo monto un sarao y me cuido de invitar a cierta gente que sé que hablará bien de mi –en Twitter y al segundo, sobre todo– y que conseguirá que mi reputación en la Red suba como la espuma. En efecto, amigos, esto es más viejo que el comer, pero también se recicla y adapta a las nuevas tecnologías.

Joul's scream

Yo también soy de las que creo que el mundillo social media está en plena burbuja. Es el ciclo vital, que diría la versión traducida del musical de El Rey León. ¿Por qué esta disertación? Pues porque esta mañana muchos periodistas hemos recibido una nota de prensa con un acto de presentación en el que se mencionaba la presencia de una influencer. Y ya.

Algunos comentarios -por supuesto, en Twitter, aunque también en otras redes– no se han hecho esperar, todos orientados hacia la profesionalización de la figura del frecuentador de saraos, independientemente del contenido. En los casos extremos -y esto es una broma, no se me entienda mal-, esta interpretación del asunto me recuerda a las señoras que toda la vida aparecen en los saraos, de lo que sea, pero nadie sabe qué hacen allí. Bodas incluidas (doy fe).

“Se nos va de las manos”, he leído; “Vividores 2.0”, sigo leyendo. No ha pasado de ahí, pero es la primera vez que yo he visto que una marca o empresa utilizaba ese término como reclamo externo -para dar a entender una trayectoria, una experiencia, una entidad- y no interno. Me ha suscitado curiosidad, aunque casi siempre me ocurre con este tipo de términos.

Ahora vienen las preguntas: ¿qué pensáis de este lenguaje? ¿Creéis que los influencers deberían ser especializados o no? ¿Es esto una deriva extrema del término recomendación –tan importante en la Red, que quede claro– hacia una mercantilización? ¿Será que unos recelamos de otros en Internet y todos queremos ser protagonistas de la conversación? ¿En quién confiáis para tomar decisiones? ¿Qué tal si le cambio su detergente por Gabriel? Y así.

P.D.: Ah, creo que me llamaron una vez como influencer. Aunque en realidad no era para dar publicidad después a lo que escuché o debatí, sino al contrario. Como influencer, querían conocer mi opinión sobre un asunto por mi experiencia en Internet y en redes. La mia y la de un grupo de personas. Una experiencia curiosa, desde luego. Y no, no era una marca; era un partido político.

*Imagen: Joul’s scream, de L.Bö.

3 comentarios

  1. Dice ser Miliki

    De profesión, vende motos.

    29 noviembre 2012 | 16:32

  2. Como lo indicas, influencer ya existia antes del Social Media. Lo de ser especializado creo que ya existia antes, los periodistas especializados en ciertas temáticas por ejemplo.

    No me queda clara tu posición, me gustaria saberla. Un abrazo.

    02 diciembre 2012 | 11:36

  3. 140-y-mas

    Disculpa, Juan Carlos, que no te haya contestado antes. Pues creo que hay una burbuja, que se ha creado una masa de influencers nueva y no especializada, que potencia el hecho mismo de ser influyente, pero sin darle importancia al contenido o a aquello de lo que hay que hablar, sea bien o mal. No sé si me explico… 🙂

    16 diciembre 2012 | 20:35

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