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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Entradas etiquetadas como ‘Educación’

#Orgullo y satisfacción… a medias (tintas)

Por Violeta Assiego (@vissibles)


Madrid se llena de Orgullo y… satisfacción. Sus calles más céntricas, los principales edificios institucionales, el metro (no solo el de Chueca), las vallas publicitarias de las marcas más friendly, y… hasta las ONG que trabajan con los colectivos en exclusión social. Todos han levantado la bandera (arcoíris) y declaran abiertamente su amigamiento con el colectivo LGBTI. ¡Bravo! Pero, ¿será que los días de fiesta no se trabaja? ¿Será que no este el  momento de aprobar medidas que garanticen ese compromiso como auténtico y real?

Esta hubiera sido una buena ocasión para que, por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid hubiera anunciado la inclusión en sus contratos públicos de cláusulas  que bonifiquen a las empresas que promuevan, respeten y garanticen los derechos de las personas LGBTI; o para que la Comunidad de Madrid exigiera que los centros escolares concertados que integren sin excusas la diversidad familiar que tan sesgada queda por proyectos que priman valores religiosos por encima de derechos. Hubiera sido un gran momento para que las empresas gayfriendly hubieran dado a conocer sus medidas de discriminación positiva a favor de las personas trans que tanto necesitan una alternativa laboral que las aleje de la marginación. Y por supuesto, las ONG podrían haber aprovechado la oportunidad para repensar los itinerarios de intervención e inclusión social, en incorporar la variable de la diversidad sexual sin la sombra alguna de la patología ninguna. Lee el resto de la entrada »

Desafíos para lograr la igualdad LGBT en los entornos profesionales (I)

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

'Contra la LGTB-Fobia' / Foto: Chainless Photo

‘Contra la LGTB-Fobia’ / Foto: Chainless Photo

Hace pocos días se dio a conocer el último informe de la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea qué mide la relación entre la comunidad LGBT y las personas que trabajan en el sector público. En los resultados de las entrevistas entre funcionarios públicos, policías, maestros y trabajadores de la salud de 19 países (Alemania, Austria, Bulgaria, Croacia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Rumania, Eslovaquia, España y Hungría). Las entrevistas hechas (1.000) hacen un análisis comparativo de las opiniones de estos funcionarios públicos en cuestiones relacionadas con  los derechos de la comunidad LGTB. Lee el resto de la entrada »

Escuelas libres de transfobia y acoso escolar #YoTambiénSoyAlan

Por Violeta Assiego (@vissibles)

“Saber qué es lo justo y no hacerlo, es la peor de las cobardías”. Confucio

Alan

A pesar de la edad, o precisamente por esta, cada día me reconozco más intolerante hacia ‘la crueldad’. Intolerable en el sentido más digestivo de la palabra. Llámenme ingenua (y no por ello querré dejar de serlo) pero ya no me trago, ni me entra, esa crueldad que algunos asocian a la condición humana, y que posiblemente por eso, toleran en el sentido más pasivo del término mirando a otro lado cuando no directamente la observan sentados. Hablo de esa crueldad que, por ejemplo, de manera consciente y reiterada se ejerce en las escuelas y que se llama acoso o bullying. Aquella que responde a un acto cobarde por parte de uno o varios chavales y que solo es posible si, dentro y fuera de las aulas, se la consiente, se la tolera, se normaliza, se justifica, se relativiza,.. en definitiva, se invisibiliza para que suceda.

Durante un buen tiempo tuve la oportunidad de dirigir y coordinar un proyecto que -entre lo socioeducativo y lo formativo- atendía a casi doscientos chavales (de muy diferentes edades) procedentes de eso que se llama ‘desventaja social’ -la forma políticamente correcta de nombrar una de las consecuencias más graves de la desigualdad-. En ese tiempo, parte de mi responsabilidad era que aquel espacio dedicado al aprendizaje integral de chavales por los que nadie apostaba, fuera un lugar seguro y propio para todos y cada uno de ellos. Es decir, que fuera un lugar libre de prejuicios, burlas, insultos, agresiones y amenazas. Fuera un lugar distinto al que ellos creían que era el mundo al que se supone que debían de adaptarse, un lugar estimulante donde pudieran ser ellxs mismos sacando lo mejor de cada unx; sí, lo mejor. Lee el resto de la entrada »

¿De dónde vengo?

Mañana 2 de abril es el día del cuento infantil, y como no podía ser de otra manera nuestra cuentista particular, Nieves Gascón (@nigasniluznina) nos recomienda un cuento infantil muy especial del que es autor alguien muy querido para nuestro blog Javier Termenón, a quien desde aquí mandamos un gran abrazo pues deja de ser colaborador habitual del blog para centrarse en eso que tan maravillosamente hace y que tanto nos gusta y nos hace soñar… ilustrar y contar las historias de las niñas y niños de colores que todos llevamos dentro. ¡¡Muchas gracias por formar parte del arranque de este proyecto, Javi!!

'Vengo' de Javier Termenón
‘Vengo’ de Javier Termenón

 

Siempre hay respuesta frente la curiosidad infantil. Mi hija Raquel, con cuatro años comenzó a preguntar de forma constante e insaciable. Le consulté a mi apreciado terapeuta Pedro Gutiérrez -psicólogo de gran experiencia- si aquello era normal. “Pues claro que si. Es una chica inquieta”. Me quedé mas tranquila. Pero lo mejor de Raquel fueron sus propias respuestas. ¿Quién dijo que las niñas y los niños no se enteran o debemos racionarles o negar la realidad? La verdad debe estar adaptada a la inmediata y probable comprensión, acorde al desarrollo psicológico de cada etapa de la infancia, unida al factor crucial de cada personalidad. En mi opinión y con cierto orgullo por el potencial de Raquel, de la comprensión, escucha y estimulación infantil además de disfrutar, podemos aprender poderosas razones. Las mejores.

De esta manera llego a nuestra elección para el mes de abril. Un álbum ilustrado y relatado por su único autor, Javier Termenón Delgado: Vengo. Editado por eraseunavez.com, Fundación Triángulo y subvencionado por la Junta de Extremadura en primera edición de 2007. Merece la pena buscarlo en estanterías de bibliotecas y librerías, para añadirlo como imprescindible en nuestro aprendizaje familiar sobre valores de diversidad y mucho más. Un relato dinámico en el que una niña explica y razona sobre el inicio de su propia vida. Va descartando posibilidades presentes en nuestro imaginario sociocultural. La cigüeña no es respuesta, porque tiene miedo a las alturas y una de sus dos mamás no le dejaría jamás que le trajera un pájaro por los aires. De pájaros ni hablar, para alguien a quien le gustan los gatos. Brillante elección que personalmente comparto. Sobre que los bebés y las bebas vienen con un pan debajo del brazo, al abuelo de nuestra protagonista, no le parece un lugar sanitariamente adecuado para transportar este alimento. Opción descartada por lógica aplastante.

¿Y qué decir de la mítica frase “los niños (y las niñas, por supuesto) vienen de París”? Tampoco es un argumento de peso para una niña inteligente, puesto que ninguna de sus dos madres estuvo jamás en la capital francesa e indagó para concluir sobre la inexistencia de un almacén de niños y niñas en esta ciudad.

Tampoco le vale la opción del paquete postal, con embalaje incluido. Ni cree en la disparatada historia de la semilla que va creciendo como una lechuga; no es opción convincente para frioleras a la intemperie.

Una de sus mamás, le explica que los niños y las niñas crecen en las barrigas de las mujeres. Está podría ser la idea más descabellada de todas, porque nuestra protagonista es muy grande para caber en la barriga de ninguna de sus dos mamás.

De lo que está segura esta niña es que ella viene del mar y llegó de las aguas saladas, hasta Lugo, gateando. Esta es su verdad porque cuando se chupa, sabe a sal.

Terminada la historia, aún hay otra más: la referencia autobiográfica y descriptiva del autor sobre sí mismo. Original y divertida.

Disfruten de este libro, lleno de ilustraciones que con simetrías, a modo de colage y trazos en tonos ocres, nos va trasportando en el transcurso del relato, sumergiéndonos en la coherencia aplastante de la psicología infantil. Una lectura que engancha y finaliza con un guiño de su autor, recordándonos sencillamente ¡¡¡que se acabó!!!.

Cuando se cierran las puertas

Por Carmen López (@lacarmenlolo)

 

Acabado el plazo para elegir el cole en el que nuestro hijo o hija pasará los próximos cursos, los papeles están echados, la suerte también. Tiene 3, 4 ó 5 años. Y el miedo te recorre el cuerpo. Puede que sea su primera escolarización, o puede que haya pasado ya por una pequeña guardería, donde en el mejor de los casos haya estado superprotegido. Pero ahora irá a un cole con niños y niñas de hasta 11 años. Tu peque será uno más.
Si se queda en el comedor, no sabes si comerá. Si se cae, no sabes si habrá alguien a su lado para recogerle. Si le pegan, temes que no se tomen medidas para evitarlo. Si además tiene dos madres o dos padres, no sabes si le harán sufrir por ello. Conozco a familias homoparentales que han retrasado la escolarización de sus hijos hasta el límite para protegerles de un posible rechazo antes de tiempo.

Puerta del colegio VI
Fotografía de r2hox

La experiencia nos dice que los centros educativos son fiel reflejo de la sociedad española, dispuesta a convivir sin problemas. Además sería ilegal que nadie tomara cartas en el asunto si los hijos e hijas de familias homoparentales sufrieran discriminación en la escuela pública o en la concertada, pagada con el dinero de todos.

Pero encontramos noticias que nos cuenta cómo al final no había plaza para el pequeño de la pareja gay. El director de un centro educativo privado en Sevilla fue llevado a juicio por no admitir al hijo de una pareja gay. El proceso sigue abierto, pero el pequeño terminó en otro centro educativo. Porque, ¿quién se atreve a dejar a su hijo en manos de alguien que sabes que le rechaza por formar parte de una familia que no acepta?

Este miedo es una constante entre las familias homoparentales, según un estudio de 2013 de la Universidad Autónoma de Madrid, 1 de cada 5 ven difícil la tarea de encontrar colegio, y el 86% de ellas no eligen colegios concertados religiosos para sus hijos por miedo a que sean discriminados. Y no es de extrañar, de los centros religiosos que hay alrededor de mi casa, mayoritarios en mi zona y todos ellos concertados, he visto salir pancartas y globos rojos que apostaban por la familia. La suya. Lee el resto de la entrada »

¿Discriminación o #postureo?

Por Ignacio Elpidio Domínguez Ruiz (@i_elpidio)

Postureo
Fotografía de César Viteri Ramirez

 

Mientras activistas de todos los rincones de España se reuníanhace algunos fines de semana en Madrid por el séptimo Congreso de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, yo estaba en una plaza pasando frío y siendo confundido con un policía de incógnito o con un heterosexual. Estaba junto a jóvenes no heterosexuales -gais y lesbianas- con los y las que estoy hablando e investigando desde la antropología mientras hacen botellón en una plaza madrileña. Y he de decir que es algo que tiene mucho interés para un historiador del arte y antropólogo (en proceso) no heterosexual como yo.

Aparte de comentarios y opiniones sobre la actividad policial, sobre el precio de las bebidas, o sobre hábitos de fiesta, destaco una cosa: la endoLGTBfobia. Destaco comentarios discriminatorios, insultantes y degradantes entre personas a las que vemos como parte de un mismo colectivo, el LGTB, LGTBI, LGTB+ o en definitiva, el de las personas que no somos heterosexuales. Algunos comentarios pueden pasar por inocentes, por diferencias de estética o por gustos distintos. Pero otros definitivamente no, y creo que necesitamos nombrar, destacar estos comportamientos. Sin un nombre concreto, un comentario denigrante de un gay “activo” hacia uno “pasivo” puede pasar por una broma sin importancia; el llamar “machorra” a una compañera lesbiana puede parecer una simple cuestión de estética; y cuestionar como gay o lesbiana la existencia o la necesidad de reivindicación de las realidades bisexuales y transexuales puede ser visto como una opinión inocente o desconocedora. Al utilizar una palabra concreta para estos y otros muchos ejemplos de comportamientos discriminatorios entre personas no heterosexuales, les damos realidad como discriminación, y sólo así podemos entenderlos para posteriormente enfrentarlos.

Destaco esta palabra, bizarra palabra, por el hecho de que a no demasiada distancia había activistas luchando y organizándose, incluyendo necesariamente la lucha contra la LGTBfobia en general. Una discriminación que en las últimas semanas ha estado más que presente en los medios, entre las cada vez más visibles agresiones puntuales u organizadas: la circular interna del Metro de Madrid que nos señala como un colectivo a vigilar para algunas personas; y por la increíble campaña de #LaLigaArcoIris que ha llevado tanta visibilidad y concienciación en pocos días a un mundo que nos suele ser tan ajeno.

En este contexto puede parecer inocente, egoísta, estúpido y hasta caprichoso pensar en endoLGTBfobia, en la discriminación interna de las personas no heterosexuales, pero quiero convenceros de que no es así. No podemos ni debemos olvidar que esta endoLGTBfobia, que sepamos, no nos deja personas heridas, no nos excluye de producir o consumir bienes y servicios y no lleva a personas jóvenes o aisladas a considerar el suicidio. Hay una clara diferencia cuantitativa y cualitativa entre estas dos formas de discriminación, pero creo que pensar la endoLGTBfobia no es un frente estéril sino que nos lleva necesariamente a comprender más y mejor la discriminación LGTBfóbica en toda su extensión.

Por seguir con los ejemplos de antes: un gay “activo” que piensa que otro “pasivo” es menos que él, no hace más que imitar perversamente lo que un hombre heterosexual homófobo utiliza como discurso contra nosotros. Cuando una mujer lesbiana critica o censura a otra por vestir, hablar y actuar como quiere, y la encasilla por eso como “machorra” o como menos mujer, no hace más que participar de la lesbofobia más generalizada. Por último, todo comportamiento que, desde nuestras filas, discrimina o cuestiona las realidades bisexuales y transexuales no hace más que reproducir las ideas estáticas, cerradas e intencionadas de sexo y género que la LGTBfobia emplea contra nosotras y nosotras en general.

Vista así, la endoLGTBfobia no es más que un desplazamiento perverso, es un intento de transformar una discriminación generalizada hacia un colectivo más pequeño. Este intento de redirigir la discriminación tiene una dimensión de poder siempre: no discrimina necesariamente quien quiere, sino quien puede. En definitiva, nombrar la endoLGTBfobia nos permite verla y entenderla. Esto nos permite no sólo enfrentarnos a estas formas comparativamente menores de discriminación, sino sobre todo al carácter arbitrario, intencionado y de dominación de toda LGTBfobia. Viendo que la discriminación interna dentro del colectivo no es natural sino motivada, podemos entender y defender que la LGTBfobia es un comportamiento de discriminación siempre cultural e ideológico, y por ello susceptible de cambio.

370 alumnos y 20 vídeos por el respeto a la diversidad sexual

Esta semana tuvimos noticia de que El Corte Inglés salió del armario. En un gesto sin precedentes, la cadena de grandes almacenes –la misma que ha sido denunciada por vender libros para prevenir la homosexualidad– ha decidido colaborar, #PensandoEnSanValentín, con cinco cortos que narran historias de amor, entre los cuales hay uno de amor gay. Este se desarrolla en la sección de perfumería pero reconocemos que nos hubiera dado mucho más morbo si el encuentro entre varones hubiera tenido lugar en la de librería, mientras ojeaban los libros homófobos de Nicolosi.

Pero hoy desde el blog nos alejamos del formato comercial para recomendaros otro tipo de publicidad. La que hacen los vídeos que han realizado las diferentes tribus que participan en el concurso Culturas, organizado por el Instituto de la Juventud de Extremadura.

Un total de 20 vídeos que con la temática de la ‘Publicidad del Buen Amor’ han buscado lanzar los mejores mensajes a favor del derecho y el respeto a la identidad de género y la orientación sexual de cada persona. Todos ellos fantásticos aunque os dejamos con el vídeo de la tribu Colenix.

‘Same Love’ ha sido realizado por chicos y chicas de 4º de la  ESO del IESO “Colonos” de Gévora (Badajoz) y en menos de 5 minutos desmonta mitos, prejuicios y estereotipos populares y absurdos sobre la diversidad sexual. Desde aquí nuestro agradecimiento y más sincera felicitación.

Familias y otros animales

Por Carmen López (@lacarmenlolo)

Fotografía de EFE
Fotografía de EFE

No importa que hayas nacido en los 60, los 70, los 80, o cuando sea. No importa que la sociedad española haya evolucionado hasta el punto que hay una amplia visibilización y aceptación de parejas homosexuales. No importa que haya políticos, jueces, periodistas, presentadores, misses fuera del armario. No importa que tu familia haya sido la más progre, la más carca, de misa semanal o con un pasado hippy.

Sea como sea, la mayoría de una forma u otra, más tarde que pronto, hemos salido del armario frente a nuestra familia. Y el abanico de posibilidades que te ofrece el momentazo daría para una versión LGBTI de la novela de Gerald Durrell, Mi familia y otros animales, más de sesenta años después.

Sólo una cena de amigas, entre muchas risas, pudo dar para diálogos como los que siguen. Cualquier parecido con la realidad es completamente cierto.

“La culpa la tiene tu amiga”

– En mi casa era como una hija para mi madre, como una hermana más. Pero en el momento que se enteraron que yo tenía una relación con una mujer, todas las culpas recayeron sobre ella, por esa gente (gays, lesbianas, trans,…) con la que se relacionaba. Y no la pueden ni ver.

La amiga culpable entre risas: Lee el resto de la entrada »

Las historias con que nos nombramos

Por Ramón Martínez

Era 1999 y yo sólo tenía 17 años cuando entré por primera vez en Berkana, la librería madrileña de temática LGTB. Corriendo desde el metro de Chueca, para evitar ser visto -entonces las cosas no eran como ahora-, y casi sin saber cómo nombrarme, escogí La Homosexualidad, de Michael Ruse, con la excusa de un trabajo sobre García Lorca, que un año antes había celebrado su centenario y que era entonces, al menos para mí, el único referente posible.

"Marinero", Iván Pineros
“Marinero”, Iván Pineros

Algunos libros más tarde empecé a estudiar Filología Hispánica, y quise buscar más historias que hablaran de quién era yo, por qué, y en quién podría convertirme. En segundo curso recuerdo tener que afrontar un trabajo sobre Literatura Española del siglo XVI y empeñarme en buscar referencias a la homosexualidad en los textos de aquella época. La profesora me advirtió de que no encontraría demasiado, pero ambos nos sorprendimos al descubrir las referencias veladas en el Lazarillo, la traducción que hizo Fray Luis de la segunda bucólica de Virgilio, e incluso reinterpretando los juegos con el género que hace Juan de la Cruz en su poesía presuntamente mística -¿por qué no amorosa y trans?-. La desconfianza primera se convirtió en no poco entusiasmo y una recomendación: seguir buscando.

Siguió el siglo XVII, con ese Lope ambiguo que en ocasiones parece activista, con ese Cervantes atrevido, con Villamediana insinuando cosas que son casi impensables; vino el escaso XVIII, el más o menos aburrido XIX… Y nuevamente la explosión del siglo XX. Por fin a mi Lorca primero se sumaban más y más camaradas: Benavente el premio Nobel, Aleixandre el incomprensible, Gil de Biedma el cómplice, Terenci Moix, casi como un confidente, Villena el dandy, el maestro Mendicutti, y Cernuda, siempre Cernuda, la piedra angular de ese amor que, por fin, se atrevía a decir su nombre.

Mi doctorado estaba claro: organizar todo aquello, pero era un trabajo demasiado atrevido para una España que aún no había aprobado el Matrimonio Igualitario. Así que seguí con mi búsqueda en paralelo -hoy lo habría hecho de otra manera-, y continué recopilando historias. Pronto llegó la gran duda del método: ¿existe o no una Cultura LGTB? Cultura, subcultura… con nuestra etiqueta, de manera esencial, o simplemente hablando de cultura cuya temática trata la diversidad sexual y de género -mucho más adecuado decirlo así-, todas las historias empezaban a enlazarse. Algunos motivos eran recurrentes, algunos temas se repetían, algunos autores recuperaban las ideas de otros anteriores… Estaba todo listo, sólo había que contarlo.

Y así aparecí en Cogam, en Fundación Triángulo, en Arcópoli, mis queridxs compañerxs, en las Jornadas de la FELGTB… Y en el Partido Socialista de Madrid, que es mi hogar para el activismo. Y en todas partes necesitaba contar las historias que me ayudaron a conocerme, porque están ahí esperando a ayudar a mucha más gente. “Predicar la palabra”, suelo llamarlo haciendo bromas, pero nuestra palabra, nuestras historias, las que hemos ido contándonos unos a otros a lo largo de los siglos, más o menos perseguidos, más o menos libres… Las historias que nos han convertido en lo que hoy somos, que nos hacen pensar en lo que queremos ser, que nos recuerdan quiénes fuimos. Todas las historias que forman esa madeja enredada a la que llamamos Cultura, sea LGTB, de temática sobre la diversidad, subcultura o no, pero que es nuestro pequeño pedazo de realidad compartida. Nuestro único referente posible, el único país que podemos llamar nuestro: nuestras historias, que existen y conservamos para darnos nombre.

Cuando “eso” es tu familia

Por Carmen López

Había una vez un mundo en el que los animales se subían unos en otros para comerse la luna, en el que un ratón, que anduvo, anduvo y anduvo, tuvo que comprar unos pies nuevos porque se le habían desgastado, o en el que Max viajó durante semanas, meses y años para convertirse en el rey de los monstruos.

Mi hijo y sus compis tienen acceso en el cole a todas estas historias, pero no lo tienen a cuentos en los que no pasa nada por ser diferente y por tener dos papás y dos mamás. Tampoco a libros en los que la mamá y la mami de Manu le recuerdan que subirse en una silla alta puede ser peligroso. O en los que Monstruo Rosa, que nació en un país lleno de pájaros blancos, tras muchos intentos de parecerse a ellos, tomó la decisión de viajar a un país donde cabían todos los colores y fue feliz.

Estos libros hablan de diversidad, de diferencias, de otras realidades, e incluso de otras familias. Libros a los que se puede acceder gratuitamente a través del proyecto Biblioteca de Colores, para poder trabajarlos dentro del aula.

La oferta que hice al cole de mi hijo (público, por si alguien tenía curiosidad) quedó rechazada con un: “Creo que es mejor no trabajarlo, porque en el cole no tenemos ningún problema con eso”.

En dos nanosegundos se esfumó el ruido de fondo de los fuegos artificiales lanzados por contar con dos mamás tan simpáticas y tan implicadas, la envidia de cualquier cole enrollado que se precie. No importó ser parte del consejo escolar, del AMPA, que te conocieran todos los padres y madres, ni que los niños y niñas de la clase desde el primer año de infantil distinguieran sin problema entre mamá y mami. Lo político era: de eso mejor no hablar, salvo conflicto. Lee el resto de la entrada »