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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Archivo de la categoría ‘Apps’

Mohammed no tiene quien le pregunte

Por Enrique Anarte (@enriqueanarte)

Foto: r2hox (Lavapiés - Madrid)

Foto: r2hox (Lavapiés – Madrid)

Mohammed (nombre ficticio) vive en Madrid. Es árabe, de un país rico en problemas y pobre en soluciones. Probablemente porque se las robaron las oligarquías locales y los intereses extranjeros. Un país que hoy se asocia con algunos de los capítulos más oscuros de las historia de la Humanidad. Podría ser Siria, Irak, Yemen. En el fondo, el nombre no importa. Las vidas deberían valer lo mismo, al margen de las fronteras.

No es ese, sin embargo, el país que Mohammed recuerda. El día en que nos conocemos, tras hablar unas semanas por una popular app para chicos gais, se abre sin problemas a mi quizás demasiado incisiva curiosidad. Me habla de su antigua vida, de su familia, del chico con el que hace un tiempo compartió sueños de futuro. Me habla de su fe. Lo hace armado hasta los dientes de explicaciones, de justificaciones, como si tuviera que rendir cuentas por lo que siente. Como si yo tuviera derecho alguno a juzgarlo. Lee el resto de la entrada »

¿Qué hace un gay como yo en un sitio como éste?

Por Alex Dorado (@DoradoAlex)

Foto Jeff Knezovich

Lo primero que hice al aterrizar en el Aeropuerto Julios Nyerere de Dar es Salaam, la capital económica de Tanzania, fue pensar: ¿qué hace un marica como yo en un sitio como éste? 

Prácticamente lo segundo que hice fue conectar Grindr.

Para los que no lo sepan, o para los que finjan no saberlo, Grindr es una aplicación de encuentros gais que localiza a homosexuales basándose en la ubicación actual del usuario. Es, dicho rápidamente, un radar gay.

grindr

En Madrid, en Malasaña, el máximo de chicos que permite cargar la aplicación, 100, queda cubierto en un radio de 500 metros a la redonda. Aquí en Dar es Salaam, la aplicación tienen que viajar 314 kilómetros hasta Mombasa, Kenia, el país vecino, para localizar esos 100 chicos: sólo hay 100 gais con la aplicación en 314 kilómetros a la redonda. Norte, sur, este y oeste.

En Madrid, sin foto de cara no contestas y si el chico está lejos (dentro de esos inabarcables 500 metros a la redonda), ni te levantas del sofá. Aquí en Tanzania tienes que cambiar la perspectiva: la mayoría de perfiles no tienen foto y tienes que moverte un poco más para conocer a alguien (un billete de avión a Mombasa son unos 400$). Lee el resto de la entrada »

¿Qué pasaría si los gays actuarán en la vida real como en las apps de contactos?

Love

La publicidad es lo que tiene. Nos seduce y atrapa con un mensaje que parece hecho a nuestra medida, y encima nos reafirma en quienes queremos o creemos ser. Y todo esto haciéndonos sentir que somos libres para elegir.

Hay campañas que son completamente despreciables por la identificación a la que nos quieren llevar. Sin ir más lejos, todas aquellas que reman en contra de la igualdad entre hombres y mujeres y, que a su manera, contribuyen a esa idea de superioridad y dominio sin la cuál se evitaría en gran medida la violencia de género. Un reflejo perfecto de ese tipo de publicidad sexista es Invictus, de Paco Rabanne (que como comprenderán, desde aquí, no la vamos a linkear).

Otras campañas buscan nuestra identificación con personas e historias que se mueven entre lo divertido, lo socarrón o lo vulgar. La diferencia está en cómo se sienta de tocada la moral (de moralina) del espectador lo que ve. Algo así sucede con la publicidad de una red de contactos para hombres gays –Jack´d– que ha decidido poner a sus usuarios delante de un espejo. En un formato,que lleva a ridiculizar a sus propios clientes, trata de decirles que deben ‘reconducir’ la manera en que entran en contacto unos con otros cuando buscan tener una relación. Todo un ejercicio de outing para decir, sin miramientos ni moralinas, que el servicio que ofrecen será mucho mejor si sus propios clientes se tratan con el mismo respeto con el que se comportan seguramente se comportan en su vida no virtual. Lee el resto de la entrada »

Adolescentes que pueden usar Grindr con seguridad, mejor enseñar que prohibir

Enrique Anarte (@enriqueanarte) plantea el Tema. Esperamos que no sea la única vez que escribamos en el blog sobre el poder del uso y disfrute de algunas apps. Hoy le ha tocado el turno a Grindr.

Vigorously checking Grindr/Foto: Ross

Vigorously checking Grindr/Foto: Ross

Las apps de ligue son un chaleco salvavidas para las personas que, públicamente o en privado, desafían la norma binaria y heteropatriarcal. Pese al todavía resistente núcleo de actitudes moralistas y del más rancio esencialismo emocional (“el amor verdadero solo…”), estas aplicaciones de nuestros smartphones -al igual que en un principio lo hicieran foros y sitios web como el chat de Terra o Badoo (todavía existentes, aunque puedan sonar a años luz de distancia)- han abierto un oasis de libertad y descubrimiento de la propia persona en medio de un desierto de silencio, incomprensión e intolerancia.

La moralidad pública, aun habiendo evolucionado durante los últimos años en tolerancia y respeto por la diversidad de relaciones interpersonales, sigue reacia a considerar las nuevas formas de conexión humana surgidas gracias a (o como consecuencia de) las nuevas tecnologías con el mismo respeto. Cierto es que el peligro de convertir las relaciones humanas en un frío escaparate bajo el yugo normativizador de nuestros cuerpos que mantienen las industrias de la imagen está siempre al acecho. Pero, más allá de esta precaución, no hay muchas otras razones objetivas por las que rechazar las oportunidades que nos brinda la tecnología para explorar la diferencia; y, de paso, desbancar al establishment monógamo, patriarcal y heterosexista de su posición de privilegio en lo que a modos de vida se refiere. Lee el resto de la entrada »