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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

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¿Existe libertad de movimiento para las familias arcoíris dentro de Europa?

Tras los terribles (e injustos) acontecimientos de los que somos testigos en las últimas semanas con la llegada a Europa de refugiados (principalmente) sirios -y siendo temas totalmente distintos- cuesta hablar de la libertad de movimiento de las familias encabezadas por parejas del mismo sexo dentro de las fronteras de la UE. Sin embargo, creemos que es necesario hacerlo y poner de relieve los riesgos que hay para lxs ciudadanxs LGBT que quieran formar una familia el que se trasladarse -por motivos de trabajo u otros- a algún país europeo. Da a conocer esta realidad Alexander Schuster (@SchusterDOE), colaborador del blog y coordinador del Proyecto Rights on the move – Rainbow families in Europe

Familia Arcoíris

Imagen tomada de ‘playmo visible’

Las personas  se mueven y las familias también lo hacen. La Unión Europea cuenta entre sus pilares fundamentales con la libertad de movimiento y residencia de sus ciudadanos en cualquiera de los Estados miembro. Desde su constitución, se consideró que no podía existir una integración europea si una persona no podía establecerse libremente en otro Estado miembro con su familia. Lee el resto de la entrada »

Maternidad y gestación no son lo mismo

Alexander Schuster, nuestro colaborador experto en asuntos legales LGBTI de movilidad familiar, se atreve a abrir con esta entrada un debate que sabemos delicado y polémico. Por eso desde ya os adelantamos que este no será el único post sobre gestación subrogada (también conocida como vientre de alquiler) en nuestro blog ni por su parte  ni por la de otros y otras que nos compartirán sus miradas y reflexiones. Mientras van llegando aquí os dejamos con esta más que interesante aportación.

Un óvulo está siendo inyectado para una demostración en un laboratorio.
Fotografía de EFE

 

Durante mucho tiempo se dio por sentado -incluso dentro de la propia comunidad LGBT- que el hecho de ser gay o de ser lesbiana no incluía la idea de convertirse en padre o en madre. Nadie cuestionaba este rechazo. Sin embargo desde hace algún tiempo la conciencia de tener hijos forma parte del deseo de una persona de una vida plena y esta manera de ver la paternidad y la maternidad ha hecho que esta reivindicación de formar una familia también haya llegado a formar parte del derecho a la igualdad y dignidad de un gay o para una lesbiana. Así, de esta manera, se daba inicio a una nueva era en la lucha por la igualdad real.

Al principio fue fácil por el acceso que las mujeres lesbianas podían tener a la inseminación artificial en los países liberales pero más tarde resultó que también dos hombres podían plantearse querer ser padres, algo que fue posible gracias a una muy polémica técnica de reproducción asistida que para ser definida se utilizan muy diferentes expresiones. La más conocida es la de ‘maternidad por sustitución o por subrogación’ pero hay otras expresiones, algunas de ellas con toques despectivos y otras más ajustadas a la técnica en sí.

El término ‘vientre de alquiler’ transmite la idea de mercado y de la utilización de las partes del cuerpo humano como mercancías en ese mercado. Sin embargo, nunca se hace referencia a la donación de sangre con expresiones o actitudes similares y. por ejemplo, nadie escucha expresiones tales como “alquiler o venta de riñón”. La donación de órganos o de tejidos humanos se entiende socialmente como actos puros de la solidaridad humana a pesar de que en algunos casos representan pérdidas permanentes para el donante. No hay necesidad de hablar de un vientre de alquiler, todos percibimos el juicio negativo que esta expresión conlleva.

También la expresión de ‘maternidad subrogada’ es imprecisa. No hay duda de que la maternidad se asocia en general, y tradicionalmente, con el embarazo pero no debe confundirse lo uno con lo otro. El embarazo, en sentido estricto, es un fenómeno puramente biológico y la maternidad o la paternidad son algo mucho más amplio tal y como se demuestra en el caso de la adopción.

Cuando una mujer está dispuesta a llevar a cabo un embarazo en interés de otra pareja, cualquiera que sea la orientación sexual de esta, no está mostrando su deseo de ser madre sino que está queriendo apoyar, a través de sus capacidades biológicas, el deseo de ser padres de una pareja que no puede serlo por un tema de esterilidad o imposibilidad. Su contribución no es el afecto, no es un deseo de ser madre, no es una función de padres; simplificando, se podría decir que en ese acto, de maternidad hay poco.

Hay algunas evidencias de que las mujeres gestantes involucradas en este tipo procesos no tienen la sensación de estar jugando un papel de madres, más bien se limitan a adoptar el papel de ‘madre sustituta o subrogada’. Aunque todavía faltan evidencias científicas sólidas de cómo se perciben a sí mismas, algo que no será ninguna sorpresa.

Los contratos legales que regulan los acuerdos de subrogación entre las partes implicadas utilizan el término ‘portadora’ (carrier, en inglés) y sólo es la pareja que pone en marcha el proceso la que recibe la denominación de “padres (intencionales)”. La portadora es una persona que, en el deseo de ayudar a otras personas, proporciona un soporte biológico al proceso, nada más. Es por esto que las expresiones “gestación subrogada”, “subrogación gestacional” o “gestación por sustitución” son definitivamente preferibles a otras expresiones ya que se centran en el hecho biológico del que es objeto el acuerdo. Estos términos son neutrales y no implican un juicio negativo. Distinguen la gestación del papel de los padres y están en línea con la evolución más reciente del derecho de familia. La filiación ya no es un sinónimo de la genética sino que se ha convertido en un sinónimo de amor, de amor puro.

Las lenguas latinas parecen estar en estos casos en una posición mucho mejor que ‘el alemán’ o ‘el inglés’. La lengua alemana utiliza la expresión Leihmutterschaft, es decir ‘maternidad por sustitución’ mientras que el inglés se refiere a ella como surrogacy or surrogate motherhood (‘maternidad por alquiler’) aunque cada vez más se ve la expresión gestational surrogacy (‘subrogación gestacional’). Particularmente yo prefiero la expresión francesa gestation pour autrui que transmite la idea de un acto realizado para ayudar a otros, expresión que sigue siendo muy neutral y que  ayuda a concentrarse en lo que realmente significa ser madre.

En una próxima entrada les daré a conocer algunos Juicios recientes que reconocen legalmente la gestación subrogada realizadas en el extranjero. En este tema hay cuestiones éticas que deben ser abordadas pero también hay muchos estereotipos que deben ser desmontados. La ley es lenta pero se mueve constantemente hacia adelante. Pronto veremos hacia donde se dirige en Europa.

Los derechos están siempre en movimiento

Por Alexander Schuster

Puede que se trate de un mundo pequeño pero con qué rapidez se mueve. Todo está en movimiento, nosotros como seres humanos, nuestros derechos, nuestra dignidad y también, y no menos importante, nuestras familias. ¿Cómo reacciona la ley al movimiento? ¿Es posible que puede llegar a estar al día de todos esos cambios sociales?

La Universidad de Trento en Italia decidió desarrollar un proyecto denominado Derechos en movimiento’ (‘Rights on the Move’)  cuyo subtítulo lo dice claramente, lo que se está moviendo rápido son los derechos de las familias.

De todos es sabido que cada país tiene su propia regulación y también todos sabemos demasiado bien cuáles son las dificultades que la diversidad de cada país implica entre las legislaciones de otros Estados. Un nuevo patrón de familia surge todos los días y es en eso en lo que queremos enfocar nuestro proyecto. Para ello, hemos tratado de entender las situaciones que se plantean y ver qué soluciones se pueden dar. Precisamente, los resultados de nuestro proyecto que ha durado dos años, los hemos presentado este fin de semana que acaba de concluir en una Conferencia Internacional que se ha celebrado en Trento.

No se trata solo de que las leyes reconozcan a una pareja, se trata de mucho más. No debemos olvidar que hoy en día, y cada vez en más ocasiones, hay un niño involucrado en esta relaciones. Y los niños son vulnerables y deben ser protegidos más que los adultos. Por esta razón es por la que es necesario adoptar un enfoque orientado a los niños, también en el caso de las ‘familias arcoiris’.

¿Qué significa esto desde un punto de vista jurídico? Significa que las normas internacionales y constitucionales que protegen el bienestar de los niños y de las niñas velando por su interés superior deben estar por encima de otras ‘objeciones morales’. Por ejemplo, nunca podría justificarse una discriminación que tenga un impacto negativo en un niño o una niña.

Un menor de edad no puede sufrir por las acciones por las que no tiene responsabilidad y así lo afirmó el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con total claridad en relación a los niños y niñas que nacen fuera del matrimonio. El estigma con el que se les calificaba y por el que no tenían derechos era porque eran ‘niños ilegítimos’. Afortunadamente, esto ya no es así. Ahora los problemas son otros: ¿cómo se puede permitir que a los niños y niñas se les niegue un segundo padre o madre por el sólo hecho de que un Estado tiene un problema moral con esto?

Las ‘familias arco-iris’ son una expresión plural porque son mucho más que dos papás o dos mamás. Por ejemplo, nosotros en ‘Rainbow on the Move’ reflexionamos sobre la ‘transpaternidad’ y decimos que la ley por sí sola puede resolver eficazmente el que una persona con género masculino se quedé embaraza. Cuando esto sucede, es la protección al embarazo lo que debe aplicarse, cualquiera que sea el género legal de la persona embarazada, porque de lo que se trata es de proteger una situación biológica que es crucial para la vida humana. Cuando analizamos la ‘intersexualidad’ nos preguntamos si la ley realmente necesita clasificar a las personas al nacer en un esquema binario del género. Nosotros investigamos hasta qué punto una organización religiosa puede inmiscuirse en la vida privada de una familia y despedir a una trabajadora por su vida familiar ‘homosexual’.

Estas son sólo algunas preguntas que nos hacemos en el proyecto ‘Rights n the Move’. España ha dado pasos de gigante aunque la discriminación aún abunda en la sociedad y en menor medida en la ley. Pero su situación legal no es la misma a la vuelta de la esquina y muchos ciudadanos europeos dejan de ser una familia una vez que cruzan ciertas fronteras. Europa se construye no solo en la diversidad sino también materia de derechos humanos comunes y tenemos que luchar para encontrar el equilibrio adecuado. Y de ello hablaremos en la entradas que os escriba desde Italia.

Happy Family - Foto de Bob Jagendorf
Happy Family – Foto de Bob Jagendorf