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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Para saber más sobre crianza no binaria busca al final del arcoíris

Por Nieves Gascón (@nigasniluznina)

Portada de 'Buscando al final del arcoíris' (Ed.Bellaterra)

Portada de ‘Buscando al final del arcoíris’ (Ed.Bellaterra)

El nuevo título, en este mes de noviembre, para nuestra estantería de diversidad, llegó a nuestras manos a través de la invitación de Lucas Platero a una mesa redonda sobre Crianza no binaria en la Librería Contrabandos. Allá que fui una soleada mañana de octubre en pleno corazón de Lavapiés. El objetivo era comentar y debatir a partir del libro de ensayo, Buscando el final del arcoíris. Una exploración de las prácticas de crianza desde la fluidez del género de Fiona Joy Green y May Friedman, eds., (traducido y adaptado al castellano por Yolanda Fontal, con revisión de Lucas Platero, publicado por Ediciones Bellaterra, S.L. en 2015, en primera edición inglesa, por Dementer Press en 2013).  Madres, docentes, padres, hijas, hijos, estudiantes y curiosas como la que suscribe, aportamos al debate nuestra experiencia, preocupaciones y dificultades en torno a la crianza. Un encuentro muy interesante con pequeñas y pequeños incluidos que se mantuvieron jugando casi todo el tiempo hasta que terminó con ellas y ellos el agotamiento. Hubo acuerdos unánimes: la crianza binaria o no es muy compleja y conlleva costes, siempre. Tampoco el lenguaje favorece al reconocimiento de la diversidad, lo que no facilita una adecuada construcción de identidad de género, concebido éste como diverso.

El proyecto de esta publicación parte del momento en el que nace Storm, un bebé al que su familia no le asigna género, transgrediendo la norma de asignación acorde al sexo biológico de nacimiento. Kathy Witterick y David Stoker de Toronto, madre y padre de la criatura, la tercera en la familia, deciden dejar que de forma natural y espontánea fluya la asignación del género por propia construcción de la identidad de su hijo o hija. Este íntimo detalle trasciende de los círculos de relaciones familiares y de amistad, haciéndose social y hasta público por la aparición de la familia entrevistada en televisión. La situación se vuelve compleja por la presión social de un sistema de crianza binario predominante e inflexible, que bajo un punto de vista heteropatriarcal, discrimina y condena toda práctica creativa e innovadora respecto a la fluidez del género libre y deseada por nosotros y nosotras mismas.

Este sólo es el punto de partida de reflexiones y experiencias de los diferentes autores y autoras de los trece artículos que abarca la publicación. Muy interesantes referentes teóricos y prácticos, llenos no sólo de citas académicas o trabajo de investigación, sino de innovadoras y entrañables trayectorias vitales de crianza en primera persona. Así varias autoras comentan como sus hijos (de acuerdo a su sexo biológico) piden ponerse un vestido o unos zapatos femeninos de fiesta, jugar con muñecas o bicicletas de Princesas Disney. No hay inconveniente, hasta que reparan en el modelo sociocultural en que están inmersas, ellas y sus familias, y en el que impera géneros femenino y masculino como únicos y esperados acordes a nuestros comportamientos. No podemos obviarlo, pero de forma alternativa y transgresora madres y padres hacen un ejercicio de reflexión y acompañamiento en este transitar de sus hijos e hijas de un género a otro. También les dotan de habilidades sociales para afrontar la extrañeza y e incluso la presión ambiental.

No hay “juguetes para niños” ni “juguetes para niñas”, aunque el mercado nos imponga esta diferencia, además del rosa y azul. Mis hijas siempre supieron que los juguetes son tanto para niñas como para niños y que eran muy libres en cuanto a sus gustos y preferencias. Convivimos bastantes años con una cocina morada y rosa instalada al fondo del pasillo de nuestra casa, que nos dio cierta pena y costó quitar por la consideración de su gran éxito entre todos los niños y niñas que venían a visitarnos. Puedo asegurar que nadie se resistió a los encantos de nuestra cocina llena de cacharritos de porcelana, cucharas de palo y cubiertos, pasando horas jugando a ser cocineras y cocineros, incluso los niños de familias de estricta crianza binaria en cuanto a roles de género.

Volviendo a nuestro libro, al menos dos artículos analizan la paternidad y maternidad transexual. Absolutamente inaudito para mentes más tradicionales, es una realidad últimamente divulgada por redes y prensa sensacionalista. De forma meditada, compartida y responsable, la crianza que transgrede roles de género, desde el periodo de gestación y para hombres trans, puede ser una experiencia real, positiva y deseada.

La crianza repetidamente citada en varios  de los artículos, en un barrio o comunidad queer, a priori ofrece un ambiente flexible para la fluidez de género, pero siempre nos quedan dudas y temores. Se trata de que, además de libres, nuestros hijos e hijas sean críticos y críticas para desarrollar su propio yo y ser felices. Todo un reto tanto para un modelo de crianza queer que relacionado con el feminismo, adopta una postura política y activista en nuestra sociedad que revuelve y deconstruye los roles de género tradicionales. Recordemos que el movimiento queer surge en la década de los noventa en Estados Unidos. La palabra queer era utilizada despectivamente para designar a  personas diferentes o raras. El término es adoptado por parte del colectivo LGTBI, para transformar y  llenarlo de reivindicación política en torno al libre derecho a una identidad sexual y de género diversa. Merece mencionar y no dejar en el olvido. De entonces a la fecha, de Estados Unidos a nuestro entorno europeo, podemos transformar nuestro estilo de crianza y hacerla más creativa, activista y política, reivindicando el fluir de la diversidad sexual y de género, desvinculando de una asignación estrictamente biológica. Busquemos el final del Arco Iris, como invitaba Judith Garland en el Mago de Oz, para construir una sociedad alternativa y libre de presión e imposiciones heteronormativas y patriarcales en el que se relacionen y construyan todas las identidades de género y sexuales.

No podría finalizar sin hacer mención al estupendo diseño de portada de Nac Scratchs y de Joaquín Monclús, con la ilustración de una criatura vestida en rosa, con capa y antifaz de superhéroe y corona de princesa, que nos invita, a modo de puerta de entrada, a un contenido imprescindible para entender los retos y dificultades de un modelo de crianza innovador, transformador y diverso. Lean, aprendan y… disfruten.

¡Hasta pronto!

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Laura

    Hay una frase que para mí es clave pq define el gran problema al que nos enfrentamos: “No hay inconveniente, hasta que reparan en el modelo sociocultural en que están inmersas, ellas y sus familias, y en el que impera géneros femenino y masculino como únicos y esperados acordes a nuestros comportamientos”. El ámbito doméstico puede ser muy queer, pero si no acompaña la escuela, me temo que no se puede llegar muy lejos. La escuela no sólo no acompaña sino que es el espacio clave donde se desarrolla el proceso de normalización de género. La tarea del colegio es reproducir la norma en lugar de cuestionarla. ¿Dónde están las escuelas que no reproducen la norma y preparadas, en consecuencia, para acompañar en este tipo de aventura? ¿Dónde están las escuelas concebidas como espacios de crítica?

    Y otro aspecto que me deja pensando … Considerando el contexto heteronormativo (el niñ@ no sólo está en su hogar queer), pienso que no es tanto “dejar que de forma natural y espontanea fluya la asignación de género”, como “someter dicha asignación a la crítica”. Pensemos en ello.

    Buscaré al final del arco iris …

    14 noviembre 2016 | 18:25

  2. Dice ser polisexual

    Nieves, yo creo que espesas demasiado todo, la vida es más sencilla y placentera.

    15 noviembre 2016 | 20:28

  3. Dice ser Nieves Gascón

    Laura, gracias por las reflexiones y por seguir buscando.
    Polisexual, seguro que la vida es más sencilla y placentera. Para mi leer y reflexionar no está de mas. Vida práctica y teoría, son una combinación estupenda. Te invito a probar. Saludos

    01 diciembre 2016 | 11:10

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