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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Plaza Zerolo, Historia viva

Por Jesús Generelo (@JesusGenerelo), presidente de la FELGTB


Madrid ha dedicado a Pedro Zerolo una plaza. Su plaza. En plena entrada a Chueca desde la Gran Vía. No se trata de una mera anécdota. Y no solo porque la plaza fue reclamada por 84.000 firmas recaudadas por FELGTB en tan solo unas horas después de que Pedro nos dejara. Sino por la carga de inmenso simbolismo que acarrea. 

Con esta plaza se rinde homenaje a Pedro, ¿qué duda cabe?, pero también a todo lo que representa. Y vaya lo que representa. Difícil imaginarlo sin lágrimas en los ojos. Con Zerolo están presentes en esa plaza todas las personas LGTB, todas las disidentes sexuales, las peligrosas sociales, las maleantes, que han sufrido persecución en este país: por parte de la iglesia católica, por el franquismo, por los diferentes poderes a lo largo de los siglos, por la psiquiatría, por todos los intolerantes anónimos que siguen maltratando la diferencia… No hablamos de una, ni de dos. Hablamos de miles y miles de personas golpeadas, encarceladas, con sus vidas truncadas, humilladas, insultadas, despedidas de sus trabajos, obligadas a esconderse, a disimular, a no existir…
También están representadas todas –muchas también- las personas que lucharon y luchan para que este país saliera de los sótanos de la represión y se convirtiera en un modelo –todavía imperfecto, pero modelo- de igualdad legal para el Mundo. La Plaza Pedro Zerolo es un reconocimiento a esas y esos activistas, a esas organizaciones como COGAM y FELGTB, a las que Pedro ayudó decididamente a nacer, crecer y existir, y que con su esfuerzo han dado un vuelco completo a esa España tradicionalmente intolerante para convertirla en un lugar donde ser y parecer es más fácil y posible que ayer.

Porque Pedro Zerolo fue más que un soñador. Fue un visionario. Soñar soñamos todos, otra cosa es ser capaz de imaginar, de anticipar, lo que va a llegar, lo que se puede alcanzar. Tras vivir su primera juventud en la España de la peligrosidad social, Pedro imaginó que esa sociedad cruel con las diferencias sexuales podía desaparecer. Decidió que debía desaparecer. Cambiar hasta convertirse en una sociedad acogedora, inclusiva, más igualitaria, con espacio para las diferentes diversidades. Se enfrentó a unos y a otros e hizo de su orgullo de ser y parecer su bandera. De su pluma, su grandeza (cuánto bien ha hecho a esta país la pluma canaria). Entregó su vida a organizarse junto a otras compañeras, junto a otros compañeros, a convencer a unos y a otras de que juntos somos mucho más fuertes y de la mano somos invencibles. Se paseó por platós de televisión, por radios, por espacios públicos y privados aportando su visión inclusiva del mundo frente a la excluyente de quienes lo menospreciaban. Siempre sumando aliados y siempre sumando causas.
Cuando dio el salto a la vida política de partido le tocó otro trabajo ingente: convencer a sus correligionarios de que la igualdad no era una asignatura maría, que los DDHH no son una banderita de adorno, tipo la del día del Domund, sino que deben ser la esencia pura de la política y muy especialmente del socialismo y de los valores progresistas. Lo logró. Y con ese logro llegó el matrimonio igualitario, y la ley de identidad de género… Y tantos y tantos cambios legales, tantas vidas mejoradas gracias a ellos.
Perdonadme la ordinariez, pero tras el paso del huracán Zerolo a esta España no la reconoce ni la madre que la parió.

¿A alguien puede extrañarle, por lo tanto, que Madrid lo honre con esta plaza-símbolo? Símbolo de todo lo dicho, pero también símbolo-puente entre Gran Vía, el Madrid grande y monumental, y Chueca, el otrora gueto gay, pequeñito y de callejas estrechas. En Madrid, en España, ya no hay sociedad heterosexual y gueto gay. Ya todo está unido, es plural, diverso, gracias, entre otras cosas, al puente Zerolo. Ese puente, claro, es el que simboliza la Plaza de Pedro Zerolo.

Otro hito más a remarcar: la mayoría de las ciudades del mundo que quieren homenajear a la diversidad sexual lo hacen honrando a las víctimas de la LGTBfobia. Es lógico, es de justicia, hay tanto dolor y tanto sufrimiento por rescatar del olvido. Pero qué bonito es que la ciudad de Madrid, además, honre a un luchador que pudo con todo y con todos, que logró tantas y tantas victorias. Alguien a quien solo la maldita enfermedad pudo derrotar. Pero, ¿realmente lo derrotó? Al ver la inauguración de la Plaza de Pedro Zerolo abarrotada de gente emocionada, recordando el cariño que le tienen, sintiéndolo entre nosotros, he sido consciente de que Pedro no se nos ha ido, que se queda para siempre. Porque ya, en España, todas las plazas son Pedro Zerolo.

2 comentarios

  1. Dice ser maya

    Me parece genial este reconocimiento, luchó para que las personas tuviesen los mismos derechos, independientemente de su condición sexual, como debería ser desde hace mucho pero por desgracia todavía queda mucho camino.

    Se han dado grandes pasos, y creo que es justo homenajear a una persona que tanto tuvo que ver. A mi no me importa con quién se acueste el vecino, el tendero que me vende el pan o la dentista a la que voy, son personas y como tales merecen los mismos derechos que yo, como por ejemplo el de casarse si así lo desean.

    Una pena que una enfermedad se lo llevase tan joven, cuando aún tenía ilusión y ganas de segui peleando por la igualdad.

    21 mayo 2016 | 10:24

  2. Dice ser Nacho

    ¡¡Qué buena noticia!!
    Desde el cielo, Pedro estará muy orgulloso de este precioso homenaje que se le ha hecho.
    Aunque no podamos verle, él siempre está y estará con nosotros.

    ¡¡VIVA PEDRO!!

    12 junio 2016 | 03:55

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