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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Kent y Louise, una pareja de mujeres en Nueva York

Por Violeta Assiego (@vissibles)

exilio

Es curioso como hasta ahora se ha venido contando la historia de Victoria Kent y Louis Crane. La primera, una
de las más prestigiosas juristas españolas y la segunda, una prominente filántropa neoyorquina que fue un apoyo imprescindible para muchos intelectuales tras la Segunda Guerra Mundial. Si ustedes teclean sus nombres en cualquier buscador encontrarán multitud de información sobre su vida y obra (más de Kent que de Crane), pero prácticamente ninguna sobre su relación. Hasta ahora.

Carmen de la Guardia acaba de publicar Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York. Un exilio compartido (Editorial Silex). Uno de esos libros que cuenta, a base de mucha investigación, una etapa clave en la vida de estas dos mujeres sin necesidad de ocultarlas en el armario ni recrearse en una relación que duró 37 años.

Da que pensar que, incluso ahora, haya quienes todavía hagan referencia a Victoria Kent sin hablar de su orientación sexual, si bien es cierto que ella prefirió no mostrarla en el ámbito público. Sin embargo, todavía a fecha de hoy, admitir su homosexualidad, parece que afecta a su credibilidad y al valor de su legado en la historia de España.  Exactamente igual que les pasa a muchas grandes mujeres en pleno siglo XXI prefieren salvaguardar su orientación sexual para salvaguardar su prestigio y logros profesionales. ¿Por qué? Los clicks de homofobia, inconscientes o no tanto, siguen saltando cuando nos enteramos de que una gran mujer es lesbiana (o bisexual) para desmerecerla.

Lesbiana o no, Victoria Kent fue la primera mujer de la historia de España en:

  • ingresar en el Colegio de Abogados de Madrid (1925), en plena dictadura de Primo de Rivera,
  • ejercer como abogada defensora ante un tribunal militar (1931) al hacerse cargo de la representación legal de los acusados en el consejo de guerra contra los dirigentes de la revuelta de Jaca, y
  • ocupar un cargo político al asumir la Dirección General de Prisiones (1931). Cargo que ocupó durante tres años y cuyo objetivo principal fue dignificar y humanizar las prisiones así como priorizar la inserción por encima del castigo.

Lesbiana o no, protagonizó uno de los debates más intensos del Congreso de los Diputados con Clara Campoamor por su rechazo al sufragio femenino al sostener que si las mujeres tenían posibilidad de votar, lo harían a favor de aquella opción que les dijera la Iglesia o sus maridos. Y lesbiana o no, ya en el exilio, adquirió un fuerte compromiso con los refugiados, especialmente los niños de la guerra. Fue una gran mujer.

París y México fueron sus destinos antes de recalar en Nueva York a petición de las Naciones Unidas, que valoró su trayectoria profesional en el ámbito de prisiones para ficharla en su Sección de Defensa Social. Y fue en esta etapa donde aparece Louis Crane, la mujer con la que compartiría vida, proyectos e ideales hasta que Kent murió a los 90 años (1987).

Esta es la gran aportación del libro de Carmen de la Guardia, dar a conocer el legado de ambas a partir de su relación como la red de apoyo y cobertura a los exiliados, especialmente a las ‘mujeres modernas’ que huyeron de España y de Europa. Ambas fundaron la ‘Revista Iberia por la Libertad’, editada en inglés y castellano, un importante medio de información desde el exilio.

‘Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York. Un exilio compartido’ es un alegato al compromiso político que dos mujeres, que se amaban, adquirieron con la Libertad. Hay personas que en la calle son mucho más que dos y el que la Historia no lo reconozca porque su orientación no es la heterosexual es añadir sombras a figuras que están llenas de luz además de restarle rigor a tan respetada profesión.

Por eso es importante desde donde narra Carmen de la Guardia la historia de Kent y Louis, posiblemente de sus entresijos nos quede mucho por saber. Mientras se van atando cabos, yo sigo dándole vueltas a como todavía, a fecha de hoy, muchas mujeres importantes tienen que preservar públicamente sus historias de compromiso social y de amor. Tienen que desenfocarse suavemente para poder conservar un respeto cuya orientación sexual no debería cuestionar.

1 comentario

  1. Dice ser Laura

    Justo pq su orientación, en una sociedad centrada en la heterosexualidad, empequeñece sus logros, merece la pena “enfocarlas”. Es la forma de desvincular dos variables, “mérito profesional” y “orientación sexual” que no están relacionadas.

    Dada la época que vivieron, parece lógico que ellas no hiciesen pública su relación.

    No sabía nada de esta historia. Qué interesante!

    22 marzo 2016 | 20:35

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