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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

¿Es necesario un Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia?

Yago Blando (@Arkyam), coordinador de Arcopolí 

Si vives en Madrid y no has estado en una burbuja desde el 1 de enero (o sólo lees o escuchas a los medios que no trabajan por la igualdad real de la Diversidad Sexual y de Género) sabrás que el colectivo LGTB ha tenido un terrible inicio de año: dos agresiones físicas ocurrieron el mismo día 1 de enero, más tarde una mujer transexual fue agredida en Lavapiés, al día siguiente atacaron a una pareja en Chueca y el último fue hace un par de fines de semana, a un chico gay de 25 años fue víctima de una brutal paliza por parte de tres energúmenos cuya única motivación fue la orientación sexual del chico. Por suerte J. Y. está bien, dolorido y con algunas marcas en el cuerpo, pero bien.

Hasta aquí nada nuevo. Esto es lo que tú, yo y todo Madrid sabe. Pero vayamos ahora con lo que no. Todas esas agresiones son las que han trascendido, llegado a los medios y en las que se ha interpuesto denuncia, pero no son, ni mucho menos, todos los ataques que han ocurrido. En Arcópoli cerramos el mes de enero con 11 agresiones y a día de hoy ya son 15 las registradas. Si quitamos las cinco que ya conocemos el resto son:

  • Cinco incidentes de insultos que no llegaron a más por la intervención de terceras personas,
  • el acoso a una mujer transexual por parte de un vecino,
  • una persona transexual que sufrió un ataque en su casa,
  • una mujer transexual acosada por redes sociales,
  • insultos a 2 parejas de mujeres,
  • cinco agresiones a chicos gais por la calle, y
  • un tuit de discurso de odio.

Además de los casos ya conocidos en prensa, estas trece “incidencias LGTBfóbas” (es el término que usamos para no calificarlos directamente como delito, eso le corresponde a jueces si bien en muchos de los casos lo son) solo vienen a confirmar algo que ya sabemos: al menos desde principios de 2014 las agresiones al colectivo LGTB han aumentado en Madrid, y estamos muy lejos de la igualdad real. Con la consecución del Matrimonio Igualitario (hecho que supuso un cambio tan brutal en la generación que vivimos nuestra adolescencia con dicha ley aprobada que se necesitará muchísima tinta para analizar este fenómeno) se creó un espejismo de Igualdad: de cara a la sociedad, parecía que ya éramos iguales y que, salvo alguna cosa, se había acabado la LGTBfobia. Nada más lejos de la realidad, como la realidad madrileña nos recuerda cada fin de semana.

Debido a este aumento, se han empezado a movilizar tímidamente las instituciones y en la reunión que mantuvimos Arcópoli con la Delegación de Gobierno junto a otras entidades se manifestó otro hecho pequeño pero tremendamente significativo: según el Gobierno, en 2015 hubo únicamente siete agresiones en Madrid. SIETE. Es imposible, el dato tiene que estar mal. Todos sabemos que 2015 no fue un buen año, hubo muchas, más que en 2014 y sin embargo, el gobierno regional afirma que sólo fueron siete. Recordemos las cifras anteriores: en 2013, doce, en 2014, veintiséis, y en lo que llevamos de 2016 cinco “oficiales”. Hay algo que falla en el conteo de datos del Gobierno, y una de las cosas es que las instituciones, empezando por la policía, aún están muy lejos del colectivo.

Las víctimas siguen sin acudir a las instituciones y ahí es donde el Observatorio es clave: está gestionado por activistas voluntarios, que las víctimas sienten muy próximos y que saben que les van a comprender. Además, la labor de acompañamiento desde el primer momento es fundamental para animar a denunciar y combatir la infradenuncia. Además, al coordinarnos con otras asociaciones (FuenlaEntiende, FELGTB, Fundación 26-D o Movimiento Contra la Intolerancia entre otras) en el Observatorio, establecemos sinergias y registramos los incidentes LGTBófobos en conjunto.

Por todo esto, por este aumento de violencia que venimos soportando desde hace más de dos años, por la necesidad de acercarnos a las víctimas y facilitarles el acceso a todos los servicios que les ofrecemos (ya sea psicológico, jurídico o de acompañamiento), y por la poca efectividad de las instituciones el pasado fin de semana lanzamos desde Arcópoli el Observatorio Madrileño Contra la LGTBfobia para facilitar que las víctimas denuncien y poder apoyarlas en todo lo que podamos. Pero también para mejorar el registro de los casos, que a todas luces es ineficiente.

Porque no, querido Ministerio del Interior, no fueron sólo 7 personas las que sufrieron el odio por su orientación sexual o de género en 2015. No fueron sólo ésas. Desde Arcópoli registramos más de 30 incidentes y, por respeto a quienes los padecieron, no podemos ignorarlas.

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12 comentarios

  1. Dice ser Yo Mismo

    Una pregunta tonta …. en ese mismo tiempo (ilustras con 5 agresiones, demasiadas, en casi 2 meses) ¿cuant@s heterosexuales han sido agredid@s en el mismo lugar, Madrid capital? …… No, no es necesario, a no ser que se cree un observatorio para la violencia en general (creo que eso si demostraría igualdad, no dar un extra de militarización a un sector/colectivo de esta sociedad)

    16 febrero 2016 | 11:30

  2. Dice ser Yo Mismo

    militarización= Victimización …. cosas del corrector

    16 febrero 2016 | 11:31

  3. Dice ser Jorge

    Hay mucha mas gente que sufre todo tipo de agresiones pero al no pertenecer al colectivo LGBT, no importa.

    Hoy en dia los gays y lesbianas tienen mas derechos y estan mucho mejor protegidos que cualquier otra persona que no sea gay.
    Los que luchaban por la igualdad la lograron y ahora quieren mucho mas que eso, quieren un trato preferencial y elitista.

    16 febrero 2016 | 11:53

  4. Dice ser Victoria

    El primer delincuente a señalar es el Estado. No haría falta tanta Ley-parche-postureo si se hiciera valer el Artículo 14 de la Constitución y el 1 de la Carta de Derechos Fundamentales de Naciones Unidas, que España debería acatar ambos desde 1978 y 1955 respectivamente. Papel mojado sin embargo y, por tanto, todo mi apoyo a la iniciativa.

    16 febrero 2016 | 12:19

  5. Dice ser amigo de Phamton

    Yo soy de los ” normales ” y cuando me han pegado no ha salido la noticia en ningún sitio

    16 febrero 2016 | 12:45

  6. Dice ser María José

    Ya te digo yo que no.

    16 febrero 2016 | 12:55

  7. 1-de-cada-10

    Los comentarios hasta ahora realizados nos confirman la necesidad de más formación y sensibilización respecto la diversidad sexual.

    Expresiones como “yo soy de los normales”, afirmaciones sobre que los gais tienen más derechos o pasar por alto que existe un mayor grado de discriminación a una persona por su orientación sexual o identidad de género y tratar de sacar pecho por lo heterosexual… nos animan a seguir trabajando en el blog y en otro ámbitos para dar a conocer realidades, vivencias y experiencias. No se trata de responder uno a uno, sino de seguir trabajando.

    Gracias por estimularnos a ello.

    16 febrero 2016 | 13:06

  8. Dice ser Vicente

    En mi opinión, no con el dinero de mis impuestos. Las víctimas de agresiones son víctimas todas por igual, independientemente de su condición sexual. Seguir trabajando en ello, pero aquí estamos todos en el mismo saco porque sólo se trata de una cuestión de educación.

    16 febrero 2016 | 13:49

  9. Dice ser Jotaro

    Hola mamá, estoy escribiendo en una zona no opinable.

    16 febrero 2016 | 15:22

  10. Dice ser Héctor Tilla

    Muy tristes todas las agresiones, desde luego … pero TO-DAS.

    En mi barrio, sólo este mes ha habido varias y, que yo sepa, desde luego, nadie ha pedido ningún laboratorio o, incluso, un tubo de ensayo para estudiarlas e intentar corregirlas. Claro, que eran agresiones entre machos ‘alfas’ exclusivamente, lo que conlleva automáticamente la privación de cualquier derecho buenista, superguay, progresista y modelno. Los machos ‘alfas,betas o gammas’ únicamente tienen obligaciones porque, aunque todos ‘somos iguales’, … hay algun@s más iguales que los demás.

    ¿Sabemos, quizá algún pringao se lo proponga alguna vez, a cuento de qué se han producido las agresiones?. Ser guay no es sinónimo de por serlo no incitar con gestos o palabras a otros menos guays. No decir palabrotas tampoco tiene porque ser sinónimo de ser un santo. ¿Que grillaos hay?, por supuesto, haylos. Pero haylos entre los de pelo en pecho y los de crema facial de placenta ecológica o baba de caracol y ‘shopping’ en Fuencarral.

    Hablamos de igualdades, nos hartamos de pedirlas … pero nunca perdemos ni un minuto en sacar a relucir que somos ‘diferentes’ y que esa ‘diferencia’ es merecedora de una distinción.

    16 febrero 2016 | 16:37

  11. Dice ser Laura

    Pues supongo que para poner en marcha un observatorio madrileño contra la LGTBfobia, lo primero que hay que hacer es justificarlo. Y aquí es donde los datos son muy importantes ¿Qué número de “incidencias LGTBfóbas” tenemos en Madrid? También es importante contrastar estos datos 1) con los derivados de otras incidencias/delitos de odio, y 2) con datos de otras comunidades, o al menos, con datos nacionales.

    Si las víctimas no denuncian, difícilmente se podrá valorar si es necesaria la puesta en marcha del observatorio. Ciertamente, uno de los objetivos de este proyecto, junto con atender y/o asesorar a las personas agredidas, es facilitar que denuncien las agresiones sufridas: “Las víctimas siguen sin acudir a las instituciones y ahí es donde el Observatorio es clave”, “lanzamos desde Arcópoli el Observatorio Madrileño Contra la LGTBfobia para facilitar que las víctimas denuncien y poder apoyarlas en todo lo que podamos. Pero también para mejorar el registro de los casos, que a todas luces es ineficiente”. Las conclusiones derivadas del registro y contraste de datos arrojarán luz sobre si es (o no) necesario un observatorio en Madrid contra la LGTBfobia.

    Negarse a ello de entrada, dice mucho.

    16 febrero 2016 | 18:35

  12. Dice ser no ser gay, ni lesbiana, ni nada parecido

    Cualquier cosa que se haga por proteger los derechos de gays, lesbianas, trans, etc, es poco. Es muy triste que la sociedad no sea lo suficientemente madura como para que se precise proteger a personas por su condición sexual, es inaceptable que eso suceda, falta mucha educación, mucha.

    16 febrero 2016 | 22:04

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