BLOGS
1 de cada 10

Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

¿Qué tienen en común ‘La Chica Danesa’ y ‘Transparent’?

Por Violeta Assiego (@vissibles)

Imagen de la serie Transparent

Imagen de la serie Transparent

La Chica Danesa y Transparent no tienen nada en común, excepto alguna cosa, (parafraseando al actual Presidente en funciones).

Es cierto que ambas historias se construyen a partir del proceso de transición de una mujer transexual, que están protagonizadas por actores varones –Eddie Redmayne (Lili Elbe en La Chica Danesa) y Jeffrey Tambor (Maura en Transparent)-, y que las dos interpretaciones están recibiendo estos días importantes nominaciones y premios.

Pero hasta ahí las coincidencias, excepto alguna cosa más: la presencia de una figura de la Historia, prácticamente olvidada, Magnus Hirschfeld. Su trabajo como médico y sexólogo a principios del siglo XX, de haberse reconocido y conservado, habría influido muy positivamente en la vida sexual de todos, especialmente los homosexuales, bisexuales y por supuesto, personas trans. Colectivo éste al que se dedicó como hasta entonces -y casi como hasta ahora- nadie se ha dedicado desde la medicina.

El doctor Magnus Hirschfeld se deja entrever en la trama de la segunda temporada de Transparent y jugó un papel fundamental en el proceso de transición de Lili Elbel, a pesar de que en el guión de la película ‘La Chica Danesa’ no hay rastro de él. El film de Tom Hopper justo empieza a ficcionar la historia en el momento en que se hubiera producido el encuentro con el médico judío de origen polaco.

Fue un profesional muy comprometido con los derechos de las personas LGBTI en una Alemania donde éstos contaban con un importante respaldo, a pesar de estar en vigor el artículo 175 del Código Penal que criminalizaba la homosexualidad. Su derogación fue una de las batallas que lideró Hirschfeld.

Cuando los nazis llegaron al poder en 1933, el Instituto que fundó fue saqueado mientras él estaba de viaje. Se quemaron sus archivos, y la biblioteca donde reunía una valiosa colección de documentos sobre sexualidad y género fue prácticamente destruida. En aquel fuego ardió el legado de la experiencia, saber y conocimiento que había ido acumulando durante años alguien que era conocido como el ‘Einstein del Sexo’. Murió dos años después, y nunca regresó a Alemania.

Su Instituto para la Ciencia Sexual (Institut für Sexualwissenschaf) merece de por sí una entrada en este blog. Desde que en 1919 se fundó, impulsó toda una actividad orientada a la educación, investigación, divulgación y aceptación de la diversidad sexual y de género como orientación, expresión e identidad, además de atender personalmente en su propia consulta.

Magnus Hirschfeld (segundo por la derecha) y algunos de sus amigo

Magnus Hirschfeld (segundo por la derecha) y algunos de sus amigo

En 2008, una de las riberas del río Spree (Berlín) fue re-bautizada con el nombre de Magnus Hirschfeld. Sin embargo, poco parece quedar en la Alemania de hoy de su conocimiento y de aquella experiencia de libertad y aceptación de la diversidad sexual y de género como un elemento más de la sociedad.

Casi un siglo después, en el país donde durante más de un década desarrolló su labor el Instituto para la Salud Sexual, resulta prácticamente imposible hablar del reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo, impensable que las uniones civiles formadas por éstas puedan optar a la adopción conjunta e implanteable derogar la prohibición de donar sangre a los gais. Las personas trans (por las que tanto luchó y trabajó Magnus Hirschfeld) han de aportar un diagnóstico psiquiátrico que acredite que tienen un desorden mental si quieren cambiar legalmente su género, Y las personas intersexuales sienten que pueden ser objeto de discriminación por el hecho de que se obligue en el Registro Civil a dejar en blanco la casilla del género cuando no se puede determinar éste en el momento de nacer. Por no hablar de la escasa protección que el Código Penal alemán da, culpa de su ambigüedad, a las víctimas de crímenes de odio por motivo de orientación sexual o identidad de género.

No estoy de acuerdo con abrir un centro de refugiados solo para personas LGBTI cuando éstas siguen siendo, a ojos del Estado alemán, un grupo al que sus leyes tratan automáticamente de manera diferente. En un contexto de discriminación sistemática a las personas LGBTI, la clave para igualar no está en separar sino en integrar cambiando las dinámicas que se nutren de prejuicios. No hacerlo los refuerzan porque no hay posibilidad de mezclarse e interactuar, se evita el problema sin afrontarlo haciéndolo cada vez más peligroso.

Si se están dando agresiones en los centros de refugiados contra las personas LGBTI, se deberán investigar, buscar a los responsables y castigar conforme a las leyes penales. No puede ser que ante éstas la alternativa sea, por una supuesta falta de capacidad o de medios, segregar a las víctimas y estigmatizar más a los refugiados en su conjunto como si fueran todos una panda de bestias. Nada es tan sutil como parece cuando hablamos de los derechos humanos de los colectivos más vulnerables a los prejuicios.

Decía Magnus Hirschferd que “el amor es el conflicto entre los actos reflejos y las reflexiones”, una definición que es perfectamente trasladable a la discriminación para decir que está es la victoria de los actos reflejos frente a las reflexiones.

Efectivamente, poco tienen en común La Chica Danesa y Transparent, salvo alguna cosa: que nada es lo que en un principio parece ser.

1 comentario

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    Hay que ver como esta el mundo. MIra lo que he puesto yo en muchos TWets y periodicos para llamar la atención como la chica esa–La semana próxima en mi web el primer capítulo de mi novela EL EVANGELIO DEL CENTURIÓN Espero vuestras criticas.
    antoniolarrosa.com

    Clicad sobre mi nombre

    21 enero 2016 | 20:10

Los comentarios están cerrados.