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En Italia se equivocan los que creen que los gais y las lesbianas quieren tener hijos por capricho

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

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En Grecia antes de Navidad se aprobó la ley que reconocía las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Una de esas noticias importante para la comunidad LGBT y, sobretodo, para la sociedad civil griega. El Parlamento griego no es de esos que tradicionalmente son considerados más civilizados que otros, pero fue una de las promesas electorales de Syriza en las ultimas elecciones griegas.

Dentro de unos días  se debatirá en Italia, el  proyecto de ley sobre las uniones civiles,  pero con muchas más diferencias de lo que ha pasado en Grecia.

Renzi, presidente del gobierno italiano,  prometió una ley de uniones civiles, con todos los derechos de matrimonio y la adopción para las familias homoparentales en los primeros cien días de su nombramiento como Primer Ministro. Han pasado casi dos años, el proyecto de ley ha sido objeto de más de ocho enmiendas y se ha distorsionado mediante la supresión de toda referencia al matrimonio. Las parejas de gays y lesbianas no son reconocidas como familias sino como grupos sociales específicos, y parece que la adopción del hijo o de la hija del cónyuge será vetada por los católicos haciendo uso de su mayoría. Este proyecto se votará en en el Senado Italiano a partir del 28 de enero de 2016.

Los intentos de promover una mediación a la baja, las declaraciones y la desinformación acerca de las diferencias entre gestación subrogada y “madre en alquiler” son indicativos del profundo malestar dentro del Partido Demócrata. El partido no tiene -en materia de derechos LGBT- una línea inequívoca como lo ha tenido con otras medidas. En la práctica, tienen una política confusa y homofóbica.

Prueba de ello es la conducta del Primer Ministro, que se reduce a un laissez faire parlamentario, aun a riesgo de rechazar  normas de importancia estratégica para la calidad de vida de las familias homoparentales, posiblemente por los esfuerzos de la minoría católica que, de hecho, están tomando bando en el debate en curso. Tanto es así, que 30 senadores católicos del Partido Demócrata han dicho que votarán en contra de la ley de uniones civiles.

Son los católicos los que piden, sin dilación, que se retire la adopción del hijo o hija  del cónyuge para reemplazarla con el “acogimiento familiar fortalecido” solo por las parejas LGTB. Esta solución no tiene como objeto garantizar los derechos los niños y niñas de los gays y de las lesbianas cuando el menor de edad no puede ser adoptado por la pareja del padre biológico cuando su otro progenitor biológico no tiene la patria potestad (por fallecimiento u otro motivo legal). Esto entraña riesgos considerables para un menor que podría contar con el arrope de un sistema familia compuesto por dos adultos, uno el biológico y otro la pareja de este. En la solución que proponen los católicos (acogimiento familiar fortalecido) cuando haya separación entre la pareja, el ‘adulto acogedor’ perdería todo derecho y, si siendo pareja, el ‘adulto’ biológico muriese, el menor correría el riesgo de alejamiento de la familia en la que nació y se crió.

Cartel en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo

Cartel en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo

Así que parece que la preocupación de los senadores católicos no es proteger a los menores sino hacer notar que entre las familias homoparentales y las heterosexuales hay diferencias, es decir, quieren legitimar una discriminación que todos los instrumentos de derechos humanos condenan.

A día de hoy existe una gran confusión:  Silvio Berlusconi ha dicho que su partido Forza Italia votará en contra de la medida a pesar de que apoya el proyecto de ley de uniones civiles; incluso unos senadores del Movimiento 5 Estrallas han dicho que están en contra del proyecto de ley.  Todo parece señalar que no hay mayoría  para aprobar la ley: los que están a favor de la ley de uniones civiles son 158, una cifra inferior a los 161 que se necesitan y constituyen la mayoría absoluta en el Senado.

Incluso el presidente de la república -Mattarella (católico practicante)- pidió, según el diario “La Repubblica”, una revisión del texto porque (según él) no se debe permitir la igualdad con el matrimonio heterosexual. Afirmación que hace a partir de una interpretación errónea de una sentencia del Supremo Italiano del 2010 en la que se invitaba el Congreso a hacer una ley de igualdad para los derechos LGTB.

El Gobierno, por seguridad, todavía quiere tomar medidas para reducir las referencias a los artículos del Código Civil sobre el matrimonio, lo que aseguraría que el proyecto de ley diera lugar a una institución jurídica independiente, distinta al matrimonio en características y derechos.

El colectivo LGTB italiano se va a manifestar en cada ciudad italiana para apoyar esta ley el día 23 de enero mientras la Conferencia Episcopal Italiana ha organizado, para el día 30, el “Family day” que, por supuesto, alzará un grito en contra de las uniones civiles. En Italia está por ver qué pasará. Lo que está claro que un derecho no es un capricho, y que por el capricho de la ideología de unos pocos no deberían vulnerarse los derechos que son de todos.

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Cartel de los colectivos LGBTI convocando a la manifestación del día 23

2 comentarios

  1. Dice ser Kafre

    Es como el caso de un padrastro o una madrastra. No son parientes biológicos pero algunos van por ahí diciendo este niño es mío porque me lié con su padre, o con su madre.

    A veces los compran, lo raro es que no pongan tiendas si tanto mercado hay de gente que no quiere tener hijos propios. Con derecho a garantía y todo eso.

    19 enero 2016 | 22:53

  2. Dice ser Parranda

    A toda esta “gente de bien” les importa un pepino los menores… de importarles realmente nunca les condenarían a una fría institución en vez de un hogar donde pueden recibir todo el cariño que se merecen.

    Y Kafre… ese mismo argumento de “este hijo es mío” lo oyes de padres/madres biológicos que tienen a su prole como si fuese propiedad intelectual….

    20 enero 2016 | 09:03

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