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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

¿No te gustan los hombres femeninos o las mujeres masculinas? Lo tuyo se llama plumofobia

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

'Los hombres también tejen- Tejiendo Masalaña 2014' / Foto:Marta Nimeva Nimeviene

‘Los hombres también tejen. Tejiendo Masalaña 2014’ / Foto:Marta Nimeva Nimeviene

Este era un tema que hacía tiempo tenía ganas de tratar. Retomo una definición de plumofobia que escuché en un debate que moderé  en COGAM, en enero de 2013, sobre plumofobia. Por esta se entiende la aversión irracional hacia el amaneramiento femenino de gais o masculino de las lesbianas. A mucha gente no le importa que uno/a se acueste con otro u otra de su mismo sexo, siempre que quede en el ámbito privado y que no ponga en cuestión la heteronormatividad.

La homobifobia se dirige contra aquellas personas que se salen de la heterosexualidad y lo hacen públicamente, pero la plumofobia va contra aquellas que se salen de sus roles de género: contra las mujeres que no hacen lo que tienen que hacer las mujeres y, contra los hombres que no hacen lo que se supone que tienen que hacer los hombres. Si no te gusta el fútbol, si no eres rudo, si te da por el ballet clásico o por llorar, lo primero que te van a llamar es “maricón”. Contra las chicas que se salen de sus roles de género, el insulto tiene más que ver con su libertad sexual, ya que normalmente las llamarán “putas”, “guarras” o “zorras”, pero siempre se utiliza la lesbofobia para atajar las posibles alianzas entre mujeres en situaciones de discriminación.

La plumofobia no es más que otra forma de ‘homobifobia’, la que tenemos los homo/bisexuales contra nosotros mismos si nos saltamos de las normas de lo que se supone que es del otro sexo. Si un chico tiene formas suaves, se expresa con delicadeza y le gusta teñirse de rubio platino y dar grititos, se le llamará “loca” y en muchos casos recibirá el desprecio abierto del resto de maricas. Es decir, que se puede ser homosexual (follar con gente de tu mismo sexo) pero no ser maricón (hacer cosas que no son de tu sexo). Aquello de “sí, pero que no se te note”. Y esto no sólo lo dicen los heteros rancios, sino también muchos gais. Es increíble cómo este tipo de homofobia en forma de plumofobia está extendida por el ambiente.

La homofobia es una de las lacras que dentro del patriarcado más cuesta erradicar. ‘Hembra, mujer y heterosexual’ o ‘macho, varón y heterosexual’, son dos polos que se quieren presentar como antagónicos y complementarios para garantizar la reproducción social de los géneros binarios. En el plano de la diversidad sexual e identidad sexual quien disienta de esta concepción binaria sufrirá transfobia, homofobia, lesbofobia o bifobia. 

Dentro de la comunidad gay esa plumofobia es interiorizada a veces como elemento adaptativo a un contexto hostil, no vaya ser que parezca demasiada transgresora mi forma de vivir la masculinidad. Lo mismo que muchos heteros interiorizan la imagen del cavernícola con pelo en pecho, en el caso de un gay pueden ocurrir dos cosas: o bien asumes la pluma como un estigma y tratas de evitarla o bien eres consciente de que serás tachado de afeminado y te conviertas en superviviente. De ahí surge la plumofobia que sería un tipo de discriminación compartida que sufren los disidentes con la feminidad y la masculinidad, algo que afecta tambien a muchas personas heterosexuales. Los hay que no viven una feminidad o masculinidad ideal y también se ven mermados de alguna manera. Mientras el acceso a lo femenino sea hostil para los varones existirá un estigma que afectará también a las personas heterosexuales que apuestan por una sexualidad igualitaria. Vito de esta manera será posible que la sociedad en general asuma como propia la lucha contra la plumofobia, es decir, contra los elementos patriarcales que limitan la plasticidad en las atribuciones de género.

Puesto que la plumofobia nos afecta como ideología de género que define cuerpos y  masculinidades y feminidades, debemos dejar claro que la plumofobia transciende el discurso identitario coartando y cohibiendo a toda la sociedad. Si luchamos contra la homobifobia pero no trabajamos la deconstrucción de los límites de las masculinidades y feminidades, no conseguiremos que la diversidad de género sea una realidad y por tanto la diversidad sexual una opción.

Y es que en verdad todas y todos tenemos pluma, porque vivimos las masculinidades y las feminidades de diversas maneras. Por eso luchemos contra la plumofobia y nos cargaremos la homobifobia.

10 comentarios

  1. Dice ser Fran

    Los heterosexuales (9 de cada 10) estamos aburridos de vuestro victimismo y de las palabras que os inventáis para intentar justificaros. Déjate de fobias y filias: a no ser que yo te agreda o te humille, no tengo por qué compartir tu visión de la sexualidad, simplemente porque no me atrae, no está en mi naturaleza.

    Siempre salís con el tema de que “desde pequeño/ña sabía que me sentía atraído por otras personas, u otros juegos, o atrapado/a en mi cuerpo”. A esas edades no tienes todo el condicionamiento social que pesa como una losa y que posteriormente puede hacerte sentir culpable de tu sexualidad.

    Pero es que al resto de personas que somos heterosexuales, nos pasa lo mismo. De pequeños podemos sentir extrañeza por la gente que no se comporta como tú. Ya sabes que los niños son crueles con los diferentes, pero… ¿es un condicionamiento adquirido o está en nuestra naturaleza como especie gregaria? Justamente es el condicionamiento social posterior el que te obliga a aceptarlo (si la sociedad es avanzada y el sujeto en cuestión no es un cabroncete) o a rechazarlo en pleno (en culturas más radicalizadas, donde religiones o tradicionalismos tienen más peso).

    Las fobias son innatas.

    10 enero 2016 | 13:50

  2. Dice ser Horus

    ¿Y por que no se le da la misma promoción y protección a la heterosexualidad???
    Es una opción perfectamente valida, sostenible, y que va mucho más acorde con la reproducción humana…
    Si se pide una “igualdad” de aceptación que sea en pro de todos o de nadie.

    10 enero 2016 | 14:53

  3. Dice ser littlebab

    ¿Victimismo? Cuando tengas miedo de salir a la calle y que te agredan por ser homosexual, cuando tengas que aguantar risas en el hotel cuando reservas cama de matrimonio con tu pareja, o te echen de tu casa por ser heterosexual entonces hablamos.

    De pequeños todos tenemos los mismos condicionamientos, pero tú como heterosexual tienes referentes. Ves a gente con la que te identificas. El niño homosexual no. Y mucho menos si es trans. Y créeme, no es agradable estar en un entorno donde sabes que eres diferente y no tienes a quien acudir,.

    La plumofobia es una vejación contra aquellos que muestran abiertamente su forma de ser. Imagínate ser discriiminado por el color de tus ojos, esto es lo mismo. Sólo que encima se practica dentro del propio colectivo LGTB, lo cual ya es de locos.

    A esos niños lgtb, o a la familia de Alan, que se suicidió hace uno días, acércate con toda tu heterosexualidad y diles que se hacen las víctimas

    10 enero 2016 | 15:45

  4. Dice ser Markel

    Yo soy gay y no precisamemte muy masculino pero no tengo pluma. A mi nunca me ha gustado la pluma exagerada, cada uno puede comportarse como quiera, pero también creo que la gente tiene que tener derecho a ser libre a que te guste algo o no te guste.

    Es como la comida no a todo el mundo le gusta lo mismo. No por ello estas en contra de los que les guste cosas diferentes.

    En la sexualidad lo mismo. Yo por ser gay no me tienen que gustan todos los gays, si a mi no me gusta la pluma no soy homofobo por eso. Cada uno se junta con el tipo de gente que mas le guste. La gentecde gimnasio con gente musculada… los cerebritos con cerebritos… los fans de una cantante con fans de esa cantante…

    Si no te interesa un determinado tipo de gente no tienes porque estar en contra de ellos. Simplemente que no te gustan y ya esta.

    Por ejemplo no me gusta la gente que fuma pero no por eso tengo fobia a esa gente… no me gusta ls gente k bebe o toma drogas pero no por eso tengo fobia a ellos.

    Cada uno debe de elegir que tipo de gente le gusta. Y no por no gustarte alguien estas en contra de el.

    Yo a si veo las cosas.

    10 enero 2016 | 15:57

  5. Dice ser acerswap

    A mi personalmente me parece bastante desagradable que una persona, por su sexualidad, se convierta en una parodia histriónica del sexo contrario. ¿Me hace eso plumofobico? ¿No molesta dentro de los propios circulos homosexuales que haya gente que crea que esa actitud es la mas adecuada para lograr la aceptacion?

    10 enero 2016 | 16:39

  6. Dice ser Falta más pluma y que la gente empatice

    Yo soy chico hetero pero tampoco estoy de acuerdo con que los hombres deban ser rudos e insensibles y ese es el modelo que se nos ha inculcado de toda la vida. Si a mí ya me cuesta cumplir ese estereotipo porque a veces veo películas, que no hace falta que sean muy emotivas y ya se me salta alguna lágrima, y en mi casa no se entera nadie, pero en público trato de que no me pase. Me imagino lo que será para gente que directamente no entra para nada en ese cánon de hombre y tienen que soportar una mísera vida sufriendo, todo porque no sabemos relacionarnos con la gente aceptándola tal cual es. Desde que nos vestimos para ocultar nuestras vergüenzas, (que no hay nada que ocultar), pero todo es así, exigimos a los demás ser como somos nosotros y recurrimos a modelos impuestos, absurdos y desfasados de comportamiento. De alguna manera, también forma parte del control que establece la sociedad de: si eres diferente mala cosa, no sea que vayas a pensar libremente y quieras cambiar las cosas y esto se vuelva una anarquía. Por eso hay unas costumbres arraigadas en la gente de hay que hacer esto y lo otro, hay que vestirse así, actuar así, pensar así. Yo vengo de otro país, y en cada país las cosas cambian, hay similitudes, pero grandes diferencias. Yo no sé como es en el sur, pero en el norte, donde yo vivo, la gente es muy cerrada, amable y generosa a su manera, pero poco acostumbrada a los cambios.
    A veces cuando hablo con un chico que tiene pluma no se muy bien que hacer, porque trato de no discriminar, pero noto una presión social y que la gente me mira como si estuviera hablando poco menos que con el diablo, y me resulta en una situación muy incómoda. Trato de pensar que me importa un carajo lo que piense gente retrógada e intento continuar como si nada. Creo que necesitamos más pluma en el mundo, seguro que habría menos guerras y todos seríamos más felices.

    10 enero 2016 | 18:40

  7. Dice ser Bern

    Es verdad, en el mundo actual, las fobias aumentan cada vez más, crecen y proliferan como setas en otoño: Homofobia, transfobia, judeofobia, islamofobia, cristianofobia, heterofobia, androfobia, etc., etc., etc… Son casi innumerables, y cada día aparecen más y más. Yo padezco de una nueva, se llama: Cretinofobia.

    10 enero 2016 | 20:33

  8. Dice ser Daniel L.

    que algo no te guste no significa que lo odies.
    no seáis extremistas.

    11 enero 2016 | 08:52

  9. Dice ser Bern

    Dice ser Falta más pluma y que la gente empatice

    …. y comeríamos perdices.

    11 enero 2016 | 11:52

  10. Dice ser Ese

    Otra palabra policía para forzar que se cumpla la Ventana de Overton, una vez más…

    17 enero 2016 | 00:39

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