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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Hablemos de mutilación genital en España si hablamos de intersexualidad

Por Enrique Anarte (@enriqueanarte)

De Ana Cotta

Foto: Ana Cotta / Flickr

El pasado lunes hemos amanecido con un panorama político, cuando menos, esperanzador, al menos en materia de derechos humanos. Partidismos aparte, los hechos demuestran que los últimos cuatro años de gobierno del Partido Popular han supuesto un claro retroceso para los derechos de aquellos que viven al margen de la norma binaria y heterosexual. La pérdida de la mayoría absoluta del único partido que no ha aportado compromisos de lucha por la igualdad real para las personas LGBTI durante la campaña solo puede significar una cosa: que el comienzo de esta nueva legislatura es ya motivo de esperanza.

Son muchos los retos y los objetivos que tenemos por delante. Tenemos mucho que ganar, y por primera vez en cuatro años parece que tenemos apoyos suficientes en las Cortes (habrá que ver si también en el Gobierno) para hacer realidad lo que durante tantos años llevamos pidiendo, primero en las calles, luego en las instituciones de la democracia: la igualdad. La hemos soñado, susurrado, escrito, gritado, abanderado y celebrado. Al menos en parte. Pero es evidente que no vamos a quedarnos ahí. ¿Quién nos va a hablar a nosotros, a nosotras, de utopías irrealizables?

Creo firmemente, en consecuencia, que esta será una legislatura en la que hablaremos de igualdad real. Con suerte no solo en los despachos: también en las plazas, en los barrios, en las escuelas, en las calles, en los hospitales, en las universidades, en los ayuntamientos y en todos aquellos lugares donde queramos hacer política. Eso también lo sabemos desde hace ya mucho: que todo es política. Ponerse un vestido, una corbata, unos zapatos de tacón. Dar un beso. Nombrarse en voz alta.

Hablaremos de muchos temas en estos cuatro años [Les recomiendo, por cierto, el capítulo ‘Sexualidades disidentes’, en la obra Contrapoder: ¡desmontando el régimen! que Daniel J. García dedica a las propuestas LGTBI para cambiar el país]. Me pregunto si también hablaremos de intersexualidad, la asignatura pendiente de los colectivos, las reivindicaciones y (cómo no) la política. Según la International Lesbian, Gay, Bisexual, Transexual and Intersex Association (ILGA), “las personas intersexuales nacen con características físicas, hormonales o genéticas que no son totalmente masculinas ni femeninas; o bien son una combinación de ambas; o no son ni femeninas y masculinas”. Para esta organización, en consecuencia, existen muchas formas de intersexualidad, por lo que prefieren utilizarlo como “un término paraguas, más que como una única categoría”.

Las personas intersexuales nacen intersexuales. Sin embargo, mientras que algunas de estas variaciones pueden ser objeto de un diagnóstico pre-natal, otras no pueden detectarse hasta el nacimiento. Muchas, además, se hacen visibles a lo largo de la vida del individuo (pubertad, al intentar tener descendencia, etcétera). Existen casos en los que solo se ha descubierto después de una autopsia.

ILGA reconoce que no existen estadísticas claras sobre el porcentaje de población afectada por estas variaciones. La cifra más baja se sitúa en torno al 0’05%, mientras que de aceptar la más alta (cercana al 1’7%), el número de personas intersexuales sería similar al de pelirrojos.

En países como España, (auto)considerado un referente mundial en cuanto a la defensa y la promoción de la diversidad sexual y de género, las personas intersexuales sufren mutilación genital. “Es tortura”, decía en el año 2000 Surina Khan (International Gay and Lesbian Human Rights Commision), “estos niños son sometidos a operaciones quirúrgicas sin su consentimiento. Las personas intersexuales no están enfermas, pero la llamada medicina racional viene tras estos niños con cuchillos en sus manos”. La cirugía genital, médicamente innecesaria y realizada en muchos casos sin consentimiento alguno, es irreversible y tiene graves consecuencias de por vida en la salud física y mental de la persona intersexual. Pero es el cruel método que tiene el sistema para ajustar el cuerpo a la norma binaria.

En los últimos dos años, diversas organizaciones internacionales (como la OMS o los órganos de derechos humanos de la ONU o el Consejo de Europa) han denunciado la mutilación genital intersexual y han instado a los Estados a tomar parte en la defensa del derecho a la autodeterminación, a la integridad corporal y a la autonomía física. A día de hoy, la pequeña isla de Malta es el único país del mundo que ha prohibido esta cirugía de normalización sexual.

Nada de esto es nuevo. A decir verdad, cuando hablamos de violaciones de dignidades básicas, nada lo es. El silencio y la costumbre son aliados de la barbarie. Suele ocurrir que, en el día a día, la desigualdad, la injusticia, la discriminación y la violencia son lo normal. ¿Y no es esto razón de más para decir basta?

Amanece un país diferente. Quiero pensar que soplan vientos de cambio.

5 comentarios

  1. Dice ser mister-x

    El dia que dejéis de inventaros términos explotáis.

    23 diciembre 2015 | 15:42

  2. Dice ser nube44

    Tampoco se les pide autorización para intervención quirurgica a los niños que nacen con labio leporino, sindactilias o polidactilias, crouzon, etc…
    ¿Cuantos de los niños operados de adultos diría: Yo preferiría no haber sido operado?
    ¿Y por qué no hablamos de mutilación genital en el caso de transexualidad? ¿No es políticamente correcto?

    23 diciembre 2015 | 16:35

  3. Dice ser Ruyman

    Un gran tema, interesante y necesario del que hablar.

    Especialmente los niños, por su indefensión, han sido y son torturados por el totalitarismo y dictadura de las religiones, el machismo y el capitalismo.

    Cada persona es un mundo. La diversidad es la realidad que desborda por todas partes.

    En fin. Con el PP derrotado y humillado, vuelve otra vez tiempos de PROGRESO.

    Eliminando la religión de la educación, ya es un paso importante. Pero queda anular los acuerdos con el vaticano.

    Y poner una asignatura de educación cívica, donde los temas de sexualidad son fundamentales.

    El futuro es educar a la juventud en el respeto a la diversidad, a vivir y dejar vivir

    24 diciembre 2015 | 04:24

  4. Dice ser Andale

    mister-x No se está inventando ningún termino nuevo, que no conozcas la intersexualidad no quiere decir que no exista. Y no, no es hermafroditismo si es lo que estás ahora pensando.
    nube44 1. Tu comparación de la intersexualidad crouzon, sindactilias… no tiene ningún sentido.
    Si te sale un hijo con alguna de esas dolencias espera si quieres a que cumpla los 18 para preguntarle, y entonces ya contarás por aquí que te dice..
    Obvio que por el bienestar del bebé tanto a nivel físico como mental hay que tratar puesto que dudo que nadie quiera llegar a la edad adulta sufriendo estas dolencias. Y si alguien dice lo contrario simplemente es un embustero.
    2. Mutilación genital en el caso de la transexualidad? Pero qué chorrada es esa si la persona que se cambia de sexo lo hace por su propia voluntad y por su bienestar (sobre todo mental)… Es como decirle a alguien que sufre de constantes infecciones por anginas que se está mutilando si se opera para erradicar el mal…
    Y, desde luego, si eres una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, que viva esta forma tan especial de ver lo que es una mutilación genital.
    3. Informaros ambos sobre esta dolencia, dejo un enlace con el testimonio de una persona con estas características http://www.vice.com/es/read/soy-intersexual-y-mi-cuerpo-funciona-perfectamente-459

    24 diciembre 2015 | 18:29

  5. Dice ser Jm26

    Soy hijo de mis progenitores… mi padre se cambio de sexo hace 3 años totalmente convencida. Y no creo que eso sea ninguna mutilación como tal. Creo q es decision suya y si es feliz así pues lo prefiero. Respetemos las libertades de todos porfavor

    19 enero 2016 | 21:11

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