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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Si quieres estar En Familia no dejes de ir a la Casa Encendida

La Casa Encendida edita por primera vez un cuento infantil con las ilustraciones de Olga de Dios: En Familia. Este libro muestra un día cualquiera en la vida de las familias que se enfrentan al reto de educar y de aprender, donde todas las voces cuentan. Este sábado, la propia autora hace un taller y cuenta cuentos y … además una programación de actividades darán la bienvenida al invierno: “aloja invierno” que se podrá disfrutar hasta el 3 de enero.
Olga de Dios y su último cuento 'En Familia'

Olga de Dios y su último cuento ‘En Familia’

Entre las niñas y niños también existe el fenómeno fan. Yo misma lo he podido comprobar. Es más, me atrevo a decir que el fenómeno fan por los monstruos de Olga de Dios traspasa las fronteras de la edad infantil y llega a todas aquellas personas que llevamos ‘un niño’ dentro, a todxs aquellxs que nos sentimos protagonistas de la diversidad, sea cuál sea su etiqueta.

Desde que ‘El Monstruo Rosa’ nació de ‘un embarazo’ de riesgo muy deseado no solo la vida de Olga de Dios ha cambiado. Sus personajes de colores, sus monstruos, vienen llevando a miles de peques en volandas hasta donde su imaginación les da, algo que por lo general suele ser hasta el infinito y más allá. Y es que no deja de ser curiosos ese fenómeno que yo llamo fan, pero que en realidad responde más a la magia de los trazos que dan vida a los protagonistas de los cuentos de Olga de Dios. Una magia que lleva a los peques a mostrarse ellxs mismo sin más, a interactuar desde la más pura naturalidad, a perder la vergüenza y a narrar su mundo, el nuestro, el de todos… con todas sus diferencias y diversidad.

“Al contar el cuento a un grupo de peques de 8 años me di cuenta de que la diversidad familiar está más presente en su realidad que en nuestra teoría. Al escribir el cuento intenté mantener lo más abierta posible la concepción de familia, por eso entre otras cosas no he puesto nombres a los personajes protagonistas porque no quería etiquetarlos. En la primera página dejo que sean lxs lectorxs quienes lo hagan y así es como comienza la historia.

Sutilmente coloqué algo separadxs a los adultos en esa primera página, una niña ayer se percató de este detalle y me preguntó si se trataba de dos familias y si tenían dos casas. Y es que esa es otra de las realidades que yo quería representar, la inmensa mayoría de los peques de nuestra sociedad tienen dos casas.

La historia habla de muchas cosas tratando de transmitir las señas de identidad de La Casa Encendida: Cultura + Solidaridad + Medio Ambiente+ Educación. Estas premisas no me eran muy ajenas porque yo ya estaba preocupada por transmitir muchas de estas cosas en mis libros.

Lo que he intentado es plantear una historia que reflexione sobre la educación en familia, sobre los roles, que sea crítica con el adultocentrismo, que apoye el consumo responsable, que valore el arte y la cultura como algo enriquecedor en la educación y sobretodo que ampliara las referencias de cuentos infantiles que hablan de La Familia. Todo esto en una historia que ocurre durante un día en La Casa Encendida.”

No puedo evitar acordarme de una de las anécdotas que Carmen López ha contado alguna vez en sus entradas en este blog. En concreto, cuando su hijo de 6 años se indignó ante la posibilidad de que hubiera personas a las que no les gustará que él tuviera dos mamás; su respuesta fue contundente: ¿qué prefieren que estemos solos?. También me viene a la memoria aquella otra anécdota de una peque de 3 años que, este último Orgullo LGBT, al ver la ciudad de Madrid envuelta en banderas del arcoiris se auto-identifico con ellas diciendo que también era su bandera: al igual que otros niños tenían dos mamás o dos papás, ella tenía dos casas: la de papá y la de mamá. Casualmente (o no) , ambos dos, son parte del ‘club de fans’ de los cuentos de Olga de Dios y de las actividades de La Casa Encendida.

Les confesaré, que cuando me cuentan (o presencio) estas reacciones por parte de los peques siento algo más que ternura, siento admiración. Y es que ellxs, que viven con total normalidad la diversidad familiar sin el sesgo de los complejos de los adultos, me parece que tienen ganada una madurez vital que ya nadie les podrá arrebatar.

No dejen de ir hoy a la presentación del libro, no dejen de hacerse con este y otro de los cuentos de Olga de Dios. Pero sobretodo, si están por Madrid con peques, tengan la curiosidad de atravesar la puerta de La Casa Encendida porque la curiosidad no mato al gato, lo hizo más libre.

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