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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

#Uganda: que nuestra pluma llegue a los medios

Enrique Anarte (@enriqueanarte) escribe hoy sobre Bombastic, la única revista LGBTI de Uganda. Puedes acceder a la edición online del primer número de Bombastic a través de la página web de Kuchu Times, un proyecto multimedia localizada en Uganda que aborda la diversidad sexual y de género en todo el continente africano. Y si quieres contribuir personalmente a financiar el segundo número de la revista, puedes acceder a la campaña lanzada por IGLHRC en la plataforma de crowdfunding Indiegogo.

Cubierta de la revista Bombastic

Cubierta de la revista Bombastic

Nuestras voces, nuestras historias, nuestras vidas. Ese era el mensaje de la primera portada de Bombastic, la única revista LGTBI de Uganda. No era un lema cualquiera: fue un acto político, un desafío en voz alta y firme, una declaración de guerra contra la intolerancia.

El nacimiento de Bombastic, a finales del año 2014, marcó un antes y un después en el activismo ugandés en defensa de la diversidad sexo-genérica y los derechos humanos de quienes existen al margen de la norma binaria y heteropatriarcal. El mensaje era claro: estamos aquí para conseguir lo que es nuestro, con nuestras manos, con nuestro trabajo. A pesar del miedo y a pesar del peligro.

El asesinato en 2011 del activista David Kato, icono del movimiento LGTBI en este país centroafricano, hizo saltar las alarmas dentro y fuera de sus fronteras. El odio y la violencia habían crecido de manera preocupante en los años anteriores, especialmente a partir de 1999, fecha a partir de la cual los medios de comunicación locales habían empezado a humillar y denigrar a las personas LGTBI. Hace un año el Tribunal Constitucional ugandés tumbó (por cuestiones formales) la ley por la que el presidente Yoweri Museveni (en el poder desde hace 30 años) castigaba la homosexualidad con cadena perpetua. Todo apunta, no obstante, a que este líder conocido por sus continuas arremetidas públicas contra la diversidad sexo-genérica no va a rendirse tan fácilmente.

¿Qué hay detrás de esta epidemia de intolerancia?

God Loves Uganda, el documental de 30, puso el foco del debate mundial en las guerras culturales que se libran en el continente olvidado y en el papel del fundamentalismo evangélico estadounidense en la cosecha de este odio. Pero esta explicación no es suficiente, pues ignora olímpicamente las dinámicas locales: los juegos de intereses, las condiciones materiales, las interrelaciones económicas y políticas, las complejidades socioculturales, etcétera. Es volver a contar África desde el etnocentrismo de la civilización occidental.

Ahora la International Gay & Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC) ha lanzado una campaña de crowdfunding a favor de Bombastic: Por qué las historias LGTBI ugandesas importan. El vídeo está protagonizado por Kasha Jacqueline, creadora de la revista y reputada activista ugandesa, a la cual no han amedrantado el acoso y las amenazas de muerte para lanzarse a por el segundo número.

No es una campaña más.

Prefiero entenderla como una evidencia más de un proceso en marcha, un temblor de tierra (de la Tierra) por el que África va a ser reescrita. Con suerte quebrará los cimientos del edificio del desarrollo: no habrá lugar para el neocolonialismo, el imperialismo cultural, el paternalismo o el salvacionismo. Obreras de una nueva arquitectura política, las plumas de Bombastic son un ejercicio de antigeopolítica: cuestionan las representaciones que las narrativas globales imponen sobre las Áfricas, sobre sus realidades, sobre el camino recorrido y por recorrer.

Periodismo y activismo caminan aquí de la mano, sembrando quizás la semilla de nuevos modelos periodísticos que cuestionen la objetividad y sus hipocresías, prejuicios, comodidades. Quizás veamos nacer un periodismo situado, honesto, capaz de trazar nuevas líneas en los mapas, lo suficientemente valiente como para nombrar lo que bajo nuestra estéril brújula global permanece ignoto.

“Recuperemos los medios”

Este fue el grito de estos pioneros a la sociedad ugandesa. Nombrémonos, narremos nuestras desventuras y nuestros gozos. Que nuestra voz rompa el silencio. Que nuestra pluma llegue a los medios.

 

2 comentarios

  1. Dice ser Parranda

    Detrás de las campañas de odio siempre están las religiones. Más encubiertas o más “a cara perro” pero ahí están propagando su odio sin fin…. y eso que todas se proclaman como “amorosas”. Ya se ve, ya.

    20 agosto 2015 | 10:59

  2. Dice ser espinete

    Enhorabuena por esta extraordinaria entrada. Y por ofrecer a todos los lectores y lectoras la posibilidad de apoyar la lucha de quienes nos están dando una enorme lección de valor y activismo.

    20 agosto 2015 | 18:34

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