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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Yo ingeniera y mi amiga prostituta, ninguna de las dos es mejor que la otra

Queremos agradecer a Amanda Azañón el relato de hoy, que a pesar de su extensión merece la pena ser leído hasta el final. Reproducimos a continuación su título original, que de haber sido el que encabezara la entrada posiblemente no hubiera captado la atención necesaria para conocer la historia que hay detrás.

Aún a riesgo de no ser entendida, he de decir que…

Fotografía de la autora de la entrada/Amanda

Fotografía de la autora de la entrada/Amanda

Me llamo Amanda y soy una mujer afortunada. Soy una mujer que estaba destinada a ser una pedante y engreída burguesa; seguramente una ‘quiero y no puedo’ de tantas; preocupada más por guardar las apariencias y defender la moral establecida si no hubiera sido por una serie de circunstancias personales.

Mi circunstancia personal más llamativa es que soy una mujer transexual; en realidad esto debería ser un detalle irrelevante, o al menos no más relevante que ser albina.

No obstante, este pequeño detalle me hace pertenecer a un colectivo estigmatizado, aunque afortunadamente cada vez menos, pero en el que -a día de hoy- todavía es muy popular la frase “denostadas de día y buscadas en la noche”.

Digo que soy afortunada porque a pesar de mi transición de género conseguí conservar mi trabajo, un puesto altamente cualificado como ingeniera en la multinacional de telecomunicaciones más importante de este país. Si la suerte me hubiera dado la espalda, mis circunstancias serían otras muy distintas. Digo mas, a día de hoy tengo la suerte de cara, pero ¿y mañana?; vete a saber.

Me dicen muchas compañeras transexuales que soy un referente positivo para el colectivo, aunque he de confesar que esta consideración me aterra ya que no puede haber referentes positivos sin sus correspondientes referentes negativos. ¿Y por qué digo esto? ¿Quienes debieran ser estos referentes negativos?. Seguro que los hay, como en todas partes, no me cabe duda.

Hoy prefiero hablar de otros referentes también positivos, sólo que a ellas nunca se les da la palabra, o al menos a aquellas que van ha decir cosas que no gustan. Me refiero a mis compañeras prostitutas. Os propongo un viaje a mis recuerdos, os invito a pasar un día en Villalba con una buena amiga.

Una día en Villalba

Una fría mañana de diciembre quedé con Ivana, hacía mucho tiempo que no la veía y me hacía mucha ilusión. Ella es también una mujer transexual como yo. Ella es muy atractiva y de carácter alegre.

Andaba Ivana buscando piso en Madrid. Ser mujer transexual en la España rural es muy incómodo, demasiados vecinos pendientes de sus movimientos sin nada que hacer y el andar en boca de todos empezaba a ser insoportable, así que siempre que podía se acoplaba en casa de unos parientes en Madrid. En Madrid podía disfrutar del anonimato y de la vitalidad de la capital hasta que inevitablemente comenzó a hacer planes. A través de unas amistades consiguió dos o tres casas en los que trabajar como empleada doméstica y hacer realidad su sueño de abandonar el pueblo, pero el prohibitivo precio de los alquileres en la capital le llevó a buscar piso en las afueras. Sabiendo que residía en la sierra, se decidió a llamarme:

– Amanda, he quedado para ver una habitación a eso de las once de la mañana, ¿tienes algo que hacer esta mañana? ¿Quieres quedar a comer conmigo?

– ¿Hoy?, Uff, a estas horas no tengo un puñetero tren. Ok, me llevaré el coche.

Yo nunca había estado en Villalba, sólo conocía su estación al ir a trabajar por las mañanas. Bendito GPS que me llevaría directamente al estacionamiento de la estación.

A eso de las doce ya había llegado a la estación, pero, ¡maldita sea mi estampa! ¿Donde está el parking? Tras mucho callejear conseguí por fin estacionar y la llamé:

​- ¿Donde estás tía?

​- Aquí en la estación, en un bar en el edificio de la estación.

Por fin encontré a Ivana, aquel día recorrimos la ciudad de arriba abajo, como turistas y sin rumbo fijo. Nos contábamos anécdotas que nos habían pasado en estos últimos meses, ¡que miedo los primeros días de transición!, aunque todo era tan nuevo, tan bonito.

Después de comer y tomarnos un café nos sentamos en un banco de la calle Real. Ivana tomó asiento en un banco de la calle, su gesto se tornó pensativo y algo tenso, yo me senté a su lado y fijó en mi la mirada como preguntándome si podía confiar en mí. Por fin se decidió a hablar:

​- Amanda, me ha pasado algo muy raro. Hace poco tuve sexo con varios hombres en una discoteca, me gustó y mucho. Estoy preocupada.

Ivana fijó su mirada al suelo, quedó allí, como esperando una respuesta mía, un gesto de reproche tal vez. A su vez yo me puse muy nerviosa y no supe cómo reaccionar, ni siquiera recuerdo que la contesté. Si recuerdo vagamente que le dije algo en el sentido de que era su vida y que estaba en su derecho.

Allí estábamos, solas con nuestros pensamientos, cuando una bandada de chiquillos me sacó de mi ensimismamiento, reían y alborotaban ajenos al mundo de zozobras de los adultos.

Mi amiga había venido a despedirse de mí como chica civil, ella ya había tomado una decisión. Yo he de confesar que desde hacía meses tenía sospechas, sólo que no quería verlo y me culpaba por ello. ¡Mira que pensar que mi mejor amiga se había metido a puta!

La tarde transcurrió entre tiendas y esos chismorreos que nos gustan tanto:

​- ¿Qué sabes de fulanita?,

​- ¿Fulanita?, creo que se echó novio, pero él no vale nada, es medio lelo.

​- Amanda, ¡envidiosa!, qué andas loca por estrenarte, jajaja.

​- Jajaja, eres mas mala que un doló, tía.

Llegó la noche y la hora de las despedidas, nos abrazamos.

Ivana subió al tren y ya desde la puerta una última frase:

​- Recuerda mosquetera, una para todas y todas para una.

​- Hasta la vista Ivana, amiga.

Partió el tren y me quedé contemplando se alejaba hasta que la luz roja del coche de cola fue engullida por la oscuridad. Marché algo llorosa a mi coche, a mi las despedidas me parten el alma, los adornos navideños de las calles arrojaban una luz blanca que se me antojaba fantasmagórica. De cuando en cuando podía oírse algún villancico al abrirse la puerta de algún bar cercano. El frío de diciembre calaba los huesos.

Mike Oldfield “Picures in the dark”

Los meses siguientes transcurrieron tranquilos sin nada relevante que contar, hasta que ya en la recién estrenada primavera siguiente andaba yo viendo un videoclip. “Pictures in the dark”, me encanta la música de Mike Oldfield. En este clip cantaba Anita Hegerland, de pronto un gesto de esta chica me hizo acordarme. ¿Que fue de Ivana?, no sénada de ella desde hace semanas, se la ha debido tragar la tierra, así que la llamé.

​- Ivana, ¿qué es de tu vida?, ¿se te tragó la tierra?

​- Verás Amanda, hay algo que tienes derecho a saber, quiero que lo sepas por mí, ya que tarde o temprano te llegarán rumores.

​- Me estás asustando, ¿qué te pasa?

​- Verás…

​- Ivana, dime qué te pasa, ¡por Dios!, me estás asustando.

​- Verás, estoy avergonzada y….

​- ¿Y?

​- Verás, me he metido a “escort”.

Un silencio tremendo ahogaba la línea del teléfono, me había quedado muda. En el fondo, todo esto que me estaba contando mi corazón ya lo sabía.

​- Amanda, ¿sigues ahí?, ¿no dices nada?

​- Estoy llorando tontorrona…, ¡estoy llorando!, me he quedado sin habla

​- Amanda, esto no es tan terrible como lo pintan. En realidad creo que me gusta, aunque es temporal, como para unos tres años o así. No te preocupes.

Ivana me había quitado el suelo de mis convicciones de debajo de mis pies, de un plumazo.

​- Ivana, eres mi mejor amiga, y si este es tu destino, quiero que seas la mejor, no te conformes con cualquier cosa.

​- Ivana, ojito, no hagas tonterías, no consientas tener relaciones sin protección.

​- Amanda, hija, ¡que soy una profesional!,

Yo me sorprendía con las cosas que salían de mi boca, animando a mi amiga a ser la prostituta más cotizada de la región; extraño es este, el animal humano, que ni siquiera se comprende a si mismo.

Pero mi amiga no necesitaba discursos moralizantes, necesitaba cariño, comprensión y apoyo y no estaba dispuesta a dejar que le hicieran daño.

Mis objeciones moralistas acabaron en el retrete aquella misma tarde, entre lágrimas. ¡Nunca mas utilizaré la palabra puta como insulto! ¡Nunca mas!.

Epílogo (El multiverso holográfico)

¿Son tristes nuestras vidas? ¿Una vida es buena y la otra es mala?

No, en absoluto, os contaré un secreto:

Tanto Ivana como yo somos mujeres felices, ya que ambas conseguimos nuestros objetivos y nuestra libertad, solo que utilizamos caminos distintos, una felicidad peleada, pero felicidad al fin y al cabo.

Si la teoría propuesta por Brian R. Greene fuera cierta, me consta que en algún lugar mas allá de la distancia de Hubble, podría existir un universo paralelo al nuestro donde hay un Sol como el nuestro, un planeta Tierra como el nuestro y donde habita una Ivana ingeniera preocupada por su amiga prostituta Amanda, en donde ambas son felices.

28 comentarios

  1. Dice ser Mariona

    Sí, maja, claro, las dos, en cuanto “personas humanas”, son iguales, pero seguro que tú para tu hija prefieres la ingeniería antes que la prostitución. No nos cueles sofismas, por favor.

    10 agosto 2015 | 12:20

  2. Dice ser República Tercera

    Totalmente de acuerdo con el comentario de Mariona.
    Me gustaría verte animando de esa manera a tu propia hija para que se meta a puta.

    10 agosto 2015 | 12:49

  3. Dice ser otra

    ¿Preferir?. Las situaciones no se suelen elegir(excesivamente). El problema es que el estigma de cierta actividad viene del puritanismo social y de la necesidad económica “destacable” de muchas de esas mujeres. Pero una puta merece el mismo respeto que una ingeniería por mucho que prefieras la segunda opción(cualquier persona) porque simplemente ser ingenieria teniendo trabajo, está mucho mejor aceptado socialmente.

    Además de que la vida es “subjetiva”. La felicidad depende de factores “inespecíficos”. Y tener aceptación social no implica felicidad ni lo contrario.
    Personalmente el relato me parece bastante descriptivo de eso.

    10 agosto 2015 | 12:59

  4. Dice ser Mariona

    Sí, preferir, cuando se pueda elegir. Algunas veces en la vida estamos privados de capacidad de elección, pero otras veces, la mayoría, podemos elegir.
    En el hipotético caso de poder elegir, ¿qué preferiría la autora, que su hija fuera prostituta o que fuera ingeniera?
    Que no nos vengan con milongas, por favor!

    10 agosto 2015 | 13:24

  5. Dice ser el sexo, ese gran malignooooooo ogroooogrrrlll

    La calidad moral de una sociedad se puede conocer por el trato que da a quienes ejercen la prostitución.
    Y la visión del sexo también es buen medidor de las personas que la forman.

    10 agosto 2015 | 13:34

  6. Dice ser SONIA

    Totalmente de acuerdo, todo ser humano merece respeto y dignidad y que quien por las circunstancias que sea, que no juzgo, ejerza la prostitución lo haga en libertad
    Pero vamos que lo mismo va a ser y la misma vida van a tener. Me parece un discurso hipócrita y” buenista”.
    Por favor, no nos metan estas monsergas.

    10 agosto 2015 | 14:09

  7. Dice ser Richy

    La calidad moral de una sociedad más que por eso se puede medir por su SINCERIDAD y su AUTENTICIDAD, por no disfrazar, embellecer ni maquillar los fenómenos sociales, sino por reconocerlos TAL Y COMO SON, tal y como los ciudadanos los aceptan o los rechazan, tal como son efectivamente en esa sociedad, no como nos gustaría que fueran.

    10 agosto 2015 | 14:23

  8. Dice ser cierto como la vida misma

    lo que esta claro es que tu amiga va a tener mas oportunidades laborales que tu.

    10 agosto 2015 | 14:33

  9. Dice ser CallGirl

    Yo soy prostituta y no entiendo a los que pagan por sexo.
    Salvo esta mierda de actividad que hago para tener ingresos, trato de tener una vida normal. Soy un poco asexual incluso.
    Pero no entiendo a los que nos pagan, muchos llaman desde su trabajo, o escondidos en casa mientras su novia/esposa cuidad a los hijos pequeños.
    Yo espero salirme de esto pronto, porque me parece asqueroso el ambiente, las prostitutas casi todas extranjeras, todas lo hacemos por necesidad, no somos prostitutas de 500 o 1000 la hora.
    Nos piden guarradas, besos con lengua, sexo sin condón, cada día aguantando pesados.

    Los únicos puteros que valen la pena para mi, son los europeos, pagan bien, no piden besos, no se enfadan si les chupas con condón el pene, no piden besos negros, ni besos con lengua ni cosas raras como hacen los españoles.

    Igual sigue siendo sexo totalmente impersonal, frío, una transacción económica, sexo caníbal jaja.

    A mi quizá dos o tres clientes al año me gusten, de entre todos los que recibo… y si quiero sexo lo busco con alguien que a mi me guste, no con un putero, pero nos ligamos, me seduce, lo seduzco, en la calle, en la disco, en el gimnasio… eso de ir pagando es algo humillante tanto para el que paga por el hecho de pagar para ser tocado, como para la que cobra porque por unos billetes un hombre puede acceder a su cuerpo.
    Y o lo aceptas o ese día no pagas el alquiler.

    Creo que tienen problemas mentales y sexuales los puteros, no es normal que el 99 por ciento tenga pareja y es gente de 25 a 45 años.
    No les falta sexo, ya he visto las fotos de sus novias que ponen en whatsap, incluso fotos de sus hijos y mensajes de “te amo” muy cínicos son.

    Igual me siento bien porque he abierto los ojos, no me gustaría ser la novia o esposa de estos tipos, prefiero sacarles dinero y luego que se larguen a su casa.

    Tampoco me interesa tener pareja, soy más del pensamiento masculino, tengo sexo y luego adiós, con mis ligues, si me gusta repito y si no, nada…

    Las que hacemos esto, lo hacemos por necesidad, pero es evidente que si los hombres no fueran como son, nosotros no existiríamos… incluso ellos te ofrecen dinero en chats, o viejos verdes ofreciendo dinero a chicas en parques y cosas por el estilo..

    Supongo que si la educación masculina cambia, la prostitución se extingue por falta de clientes.

    10 agosto 2015 | 15:58

  10. Dice ser a cierto como la vida misma

    En cuanto a cantidad, sí. Por lo menos en España, que hay más clientes de prostitutas que industria.

    10 agosto 2015 | 16:33

  11. Dice ser Ramon

    Opino que no la anima a meterse a prostituta, pues ya lo había hecho y tan sólo la anima como persona, aparte, que el tema prostitución siempre que sea consentido no hace daño a nadie, a mi me encantaría tener amigas transexuales porque me siento muy identificado con ellas

    10 agosto 2015 | 17:31

  12. Dice ser Rafel

    CallGirl, la mitad de los hombres ha ido al menos una vez con prostitutas. Si dices que no entiendes a los ‘puteros’ como tu les llamas, es que no entiendes a los hombres, de sus motivaciones, de que tipo de mujer quieren, de si pueden pasar toda la vida con la misma o si les apetece ir de restaurante de vez en cuando, de si tienen que resignarse siempre a aguantar la mala leche de la esposa o si se ‘escapan’ para aguantarlo, etc…

    10 agosto 2015 | 17:39

  13. Dice ser Manolo

    Lo primero, alentar a una amiga a hacerse puta, no me parece la mejor amistad, decía Napoleón Bonaparte que él no necesitaba amigos para que le sigan en todo lo que hacía, que para eso tenía su propia sombra que lo hacía mejor.
    Segundo, la prostitución ha existido, existe y existirá, no entiendo eso de “esto se cambia camiando la educación”, eso se ha intentado siempre, incluso quemando a las putas y a sus clientes y nada, a lo mejor es hora de pensar que lo que hay que hacer el dignificar la profesión y legalizarla.

    10 agosto 2015 | 17:49

  14. Dice ser Genaro

    Pues obviamente que toda madre o padre preferiría que su hija fuera la ingeniera y ejerciera de tal, pero si somos objetivos, ni madre ni padre preferirían una hija trans, aún así lidian con ello porque en ello esta la felicidad de su hija.
    Si preferimos una ingeniera antes que una prostituta es porque la sociedad ha manchado un oficio que es igual de necesario que el de la ingeniera.

    10 agosto 2015 | 19:25

  15. Dice ser represión por todas partes

    Manoloooo, no digas eso. ¿Tú estás loco diciendo eso tan cuerdo en una sociedad de fanáticos?
    Que no, ni se te ocurra pensar distinto, que no es bondad ni civismo… MAchacar sí, cerrar puertas sí, robar ahorros a la sgentes sí, hacer pagar la sdeudas de los amigotes sí es bondad, buena moral y civismo, obligar a familias a prostituirse para llegar a fin de mes, meter en la miseria a gentes que vivían según ellos por encima de su sposibilidades, posibilidades que ellos marcaban… eso es buena conducta, buena moral y civismo… que sí, que nacimos ayer, que somos tonticos, libres y demócratas, por supuestñisimo. Y cuanto menos piensas, más libres, que sí…

    11 agosto 2015 | 01:27

  16. Dice ser Txota

    Despues de leer a CallGirl, entiendo perfectamente lo que quiere decir la escritora, porque aunque sea travesti, ha vivido como un hombre, con sus hormonas y sus apetitos.
    Por muy puta que seas, Callgirl, te falta entender una cosa:
    Cuando una mujer entra a un bar, por fea que sea, sabe perfectamente que puede tener sexo con al menos el 5% de los hombres del local, los hombres solo podemos experimentar eso con prostitutas. Decir que los hombres que usan estos servicios tienes problemas de comportamiento, es minimizar muchisimo el analisis (yo no soy prostituto, solo psicologo).
    Que los hombres de 25 años acudan a servicios de prostitutas, es un reflejo de como se comporta esta sociedad, y deberían ser sus novias las que se pregunten porqué esta tan insatisfecho. He acudido un par de veces en mi vida a servicios de prostitutas, no me gusta, coincido contigo con que es algo frío, sordido, pero en esos momentos no necesitaba un amigo, ni el abrazo de una madre, necesitaba sexo.
    No espero que lo entiendas, eres una mujer, y por mucho que creas que por tu profesion conoces a los hombres, te aseguro que los procesos mentales por los cuales se acude a la prostitucion son mucho mas complejos que “voy a traicionar a mi familia”.

    11 agosto 2015 | 09:00

  17. Dice ser antonio

    Ninguna es mejor que la otra, con la diferencia sustancial de que para ser Ingeniera hay que esforzarse muchíííísimo, mientras que para lo otro no. Es decir, mientras unas se han sacrificado estudiando y sufriendo mucho, las otras han ido a lo fácil.
    Por otra parte, lo que está claro es que, dada la enorme demanda que existe, es una profesión tan necesaria como un fontanero, un electricista, etc. Por tanto, habría que considerarlo una profesión más, y en ese aspecto, las prostitutas son tan dignas como las actrices (que ganan dinero enseñando las tetas o dándose revolcones con otros actores), las carniceras, etc.

    11 agosto 2015 | 09:19

  18. Dice ser PuteroBueno

    Para CallGirl:

    -No todos los puteros son unos cerdos.
    -Hay gente que paga por sexo por diversos motivos: no tiene sexo con su pareja, no tiene sexo por cualquier razón, vicio, hacer cosas que su pareja no consiente, etc..
    -Ojalá nunca me cruce contigo en este mundo. Si tanto asco te da salte de ese mundo.

    11 agosto 2015 | 09:40

  19. Dice ser valenti

    Sí, todas las profesiones son necesarias, claro, pero no todas nos gustan por igual ni tienen la misma aceptación, prestigio social, etc…A todos nos gustan las profesiones que no sean duras o arriesgadas, bien pagadas y bien consideradas socialmente, pero las “malas”, las mal pagadas, mal consideradas, con alto indice de siniestralidad laboral, etc., las dejamos para los demás, esas que las hagan otros.
    Y es normal reaccionar así, pues lo primero de todo es asegurar la propia supervivencia y el propio bienestar, es la primera norma de todo ser vivo.

    11 agosto 2015 | 10:06

  20. Dice ser Cristina

    No, ninguna es mejor que la otra, pero a mí dame una ingeniera y no una prostituta. Por cincuenta mil razones. Y los que estéis a punto de poner el grito en el cielo pensad qué preferiríais que fuera vuestra hija/madre/hermana/amiga: ¿ingeniera o prostituta? Pues eso.

    11 agosto 2015 | 11:29

  21. Dice ser Cristina

    Muchas mujeres se lamentan de que sus parejas/maridos acuden a los servicios de prostitutas, pero luego:
    a) me duele la cabeza (otra vez)
    b) no me apetece (hoy tampoco)
    c) “eso” no
    d) “eso” tampoco
    e) “siempre estás con lo mismo”
    f) “tápame cuando acabes”
    Y claro, su pareja/marido termina hasta el gorro de ser rechazado y que le digan siempre y a todo que NO. Y ojo, que NO estoy diciendo que haya que estar siempre complaciendo (ni tampoco creo que la demanda del marido sea constante), pero de ahí a encontrar una excusa día sí y día también, o a negarse en redondo a cualquier propuesta nueva… ¿Pues para qué *oño tienes pareja? Para eso te vas a vivir con una amiga y problema solucionado.

    11 agosto 2015 | 11:34

  22. Dice ser nekane

    ser puta no es un trabajo!, nunca!, no se cotiza por ello
    es explotación!!!
    y embolsarte mucho dinero negro
    y encima querer dar pena o empatía
    y no dejar con ello que se distinga la trata de mujeres y se la pueda perseguir a las claras
    quien venda su cuerpo que cotice y pague y use la sanidad
    mientras tanto será puterío, gente con una autoestima dudosa y marginal

    11 agosto 2015 | 12:02

  23. Dice ser nekane

    Por qué no sle mi comentario¿?
    es comparable una ingeniera con una puta?
    quien olvida el valor y el coste d euna preparación y otra?
    y las cotizaciones?
    si ambas no hacen los mismo ambas no son comparables
    una contribuye la otra no
    solo por eso ya sabemos a quien reconocer como persona íntegra
    si te gusta el sexo hazlo, pero cobrar en negro?
    moderador ahora vas y lo borras!!!!

    11 agosto 2015 | 12:14

  24. Dice ser Uno mas

    Yo creo que deberiamos valorar a las personas por como son y si hacen cosas buenas o malas (aunque luego esto es algo subjetivo), no valorarlas por el trabajo que uno hace (a no ser que seas asesino a sueldo por ejemplo), el sexo (hombre o mujer), el color de piel, minusvalias, su tendencia sexual (hetero o gay) etc… El problema es que esta sociedad a veces es muy clasista, elitista, sexista, racista, puritana, etc… y se mide a las personas por lo que aparentan o se ve, no por si son buenas o malas.

    11 agosto 2015 | 13:45

  25. Dice ser valenti

    Para “Uno más”

    Yo creo que todo se suele tener en cuenta a la hora de valorar a las personas, lo que son, lo que hacen, lo que aparentan, lo que dicen, si se comportan como buenas o malas personas, etc. Todo sirve para hacerse una idea de los demás, no son cosas excluyentes entre sí.

    11 agosto 2015 | 18:30

  26. Dice ser Merche

    Una actividad que genera tanto movimiento de dinero debería estar legalizada desde hace ya tiempo. Trabajadoras con seg social, pago de impuestos, iva, irpf, etc etc. Con locales o establecimientos con normas de higiene, seguridad,…

    La estigmatización del oficio más viejo del mundo es propio de sociedades hipócritas. Hay demanda y oferta. De siempre.
    Hay que ser realistas, no a todos nos gusta todo, y, además, tener la posiblidad de practicar sexo con profesionales con ciertas garantías podría ser una alternativa incluso saludable para las parejas establecidas. Pero hoy por.j oy esto es una utopía.

    Ahora tal y como están las cosas y cómo se lleva el tema en este país, me pregunto si los clientes que toman estos servicios saben con certeza si las prostitutas ejercen libremente o son víctimas de trata de blancas.

    En cuanto al post en sí, pues,…vale. Siempre he pensado que las personas son igual de valiosas en cuanto seres humanos. Las acciones son lo que mos definen y lo que cada uno considere al respecto de los demás es algo muy personal.

    11 agosto 2015 | 21:33

  27. Dice ser F.Angel

    En este tema yo “siempre” lo he tenido muy claro, despenalización con ciertos límites para no ejercer en la calle, oal menos a la “vista” de menores y tal.

    Lo cual no quiere decir que se deje de luchar contra el tráfico y la explotación, sino que la (o el) que voluntariamente se quiera dedicar a esto, lo pueda hacer “legalmente” y con ciertos derechos (y obligaciones) y todo eso…

    http://www.lavanguardia.com/vida/20150812/54435767923/amnistia-internacional-apoya-despenalizacion-prostitucion.html

    Amnistía Internacional apoya la despenalización de la prostitución
    Fruto de una investigación de dos años, la organización defiende que es la mejor forma de defender los derechos humanos de los trabajadores sexuales

    12 agosto 2015 | 13:12

  28. Dice ser Fran

    Bueno yo por respeto y por no ponerme a decir cosas sin relación con lo dicho he leído todos los comments. Por necesidad mi pareja hacia esto después de una separación de siete años con un español y de venir muy joven a España engañada a través de mafias clandestinas de eso hace diez años cuando ella chocó con dos mundos. Donde la metieron y donde tuvo y tiene por necesidad que sobrevivir y venir de otro país y no ser nadie, solo una mujer manipulada y engañada para sacarle dinero tratada como objeto sexual. Ha ido a buscar trabajo y no ha encontrado ha tenido que estar con hombres por necesidad y la vida de una persona que sufre esto es de película. Yo siento mucho ahora optar por utilizar los servicios de mujeres que en la inmensa mayoría desconoces que hay detrás por eso mi visión de lo que hice en su momento es totalmente otra y no optaría por satisfacer mis impulsos sexuale a cambio de dinero y placer porque ahora conozco una injusticia social que me ha hecho abrir los ojos y admitir que el hombre como persona no sabe y esa ignorancia lo hace optar por alimentar injusticias sociales. Es muy duro enamorarte y llegar a conocer la vida de alguien atada a un mundo muy duro por necesidad que ha estudiado que es lista que es inteligente que tiene una hija y familia que la amamos y sufrimos por su situación. Como persona es increíble denunció a la mafia que la trajo porque logró escaparse del club donde la tenían y ayudo a más compañeras. Hoy por hoy utiliza este medio como supervivencia pero no puede y no quiere relación directa. Se busca la vida muy duramente para ganar tres cuartos dentro de este mundo limpiando recibiendo controlando o incluso haciendo la comida para ellas. Nadie puede juzgar su pasado su historia está llena de anécdotas y de situaciones límite que ha superado porque su hija le da la fuerza necesaria para seguir luchando. No quiero más que destapar un velo de ignorancia que hay detrás de todo un mundo de mentiras porque si amaramos más el mundo sería distinto y todo esto no lo tendríamos que ver. La culpa es de vivir enfocando la vida desde una ignorancia que nos lleva a no saber vivir la como personas sino como necesidades psicológicas que hunden sus raíces en una falta de saber vivir la vida sin depender ni aprovecharse de los demás. Es terrible como estamos de condicionados y de acomodados.

    15 septiembre 2015 | 23:12

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